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lunes, 25 de agosto de 2014

"Agua dura" de Sergi Bellver (publicado por Ediciones del Viento)


"Porque hago lo que puedo para no necesitarte, para domesticar esto, para hacerme un día dueño y señor de algo a lo que poder dejar de llamar soledad. Para seguir dándole con fuerza a cualquier mesa, vaso en mano y desde mi propia colina, sobre los meandros de un río idiota en el que ya no estás tú."
Sergi Bellver en "Pájaros que llegan a Moscú", Agua Dura

"Lo único que no se elige en esta vida es la familia, por eso la familia es importante en este libro". Con estas palabras o unas semejantes, que querían decir lo mismo, abrió su exposición, fantástica por otro lado, Sergi Bellver el pasado día 19 de agosto a las 19.00 h. en el nuevo espacio de Santa Teresa Librería-Café en Oviedo. A pesar de la fecha, el evento congregó a un público, no muy numeroso, pero exigente y encantado con poder disfrutar de la oportunidad de escuchar a dos escritores de la talla de Ovidio Parades como presentador y promotor del evento y al propio Bellver que está celebrando y compartiendo la publicación de su primera obra, "Agua dura", y que, en su calidad de nómada, promociona y presenta por todos los rincones de la geografía española y, próximamente, de la mundial.
El mundo que es un cúmulo de casualidades y causalidades convierte en único algo tan poco banal como es el regalar a un amigo un libro de relatos, en este caso, "Nómadas" Gracias a este acto mágico y de la mano del texto titulado Islandia, Parades conoció a Bellver y, puestos en contacto ambos, se puso en marcha la maquinaria que une en un mismo espacio y tiempo, bajo un mismo techo, a autores con lectores y viceversa.
Agua dura es un conjunto de relatos, con una lectura árida que no difícil, que te dejan un gusto amargo y te abren una grieta en el alma. Relatos que dibujan una realidad que es la nuestra, la de cada día, la que vivimos. Los cuentos muestran desnuda e impúdica esa doblez de oscuridad que tenemos todos los humanos, esa cara oculta que nos preocupamos por esconder y que intentamos disimular, ese envés que en ocasiones nos sorprende a nosotros mismos. Algunos de ellos conmueven por su brutalidad como "En la boca del otro"; otros tocan temas universales e inagotables como "Los ojos de Sarah" y mi favorito, sin duda, por la frase que abre esta entrada "Pájaros que llegan a Moscú" sobre vidas nuevas lejos de viejos amores, amores que no se pueden arrancar de la piel de uno aunque mudes en otra persona. Toca Bellver muchos palos en los doce relatos de diferente extensión, algunos tan breves como un fogonazo, pero que a pesar de su brevedad te obligan a una segunda lectura: la fatalidad y el destino, la venganza como redención, la identidad del otro y la búsqueda de la propia, el sexo como sinónimo de lo vivo frente a lo muerto, como idea de "estar vivo" frente a "estar muerto". Habla Bellver de la familia y de líneas curvas y rectas, también garabatos, que se producen dentro de ellas. Así hay hermanos que son chico y chica, hermanos que son imagen uno del otro como reflejo en un espejo, hermanos que se reencuentran para llevar a cabo encargos fatales que se comunican por correo certificado y primos hermanos que se tornan de víctimas en verdugos. Y digo yo que es una suerte que la familia nos venga impuesta porque a algunos de los que nos cruzamos cada día por la calle no los elegiría ni dios ni siquiera como parientes lejanos. Con "La muerte de Blackadder" me paso una cosa extraña, cuando leí el cuento por primera vez, tuve la sensación de no saber si lo que estaba leyendo había ocurrido realmente (el texto está escrito como si fuera una noticia en el Berliner Zeitung) pero lo realmente extraño es que me produjo idéntico desasosiego al que ejerce en mí Menéndez Salmón con la llamada "trilogía del mal" y resulta que en la extensa carta de agradecimiento, que cierra esta colección, este cuento está dedicado a este autor asturiano, curioso ¿no?.
Un apunte apenas, para finalizar, respecto al autor. Sergi Bellver me parece todo un descubrimiento no sólo como escritor, sino también como persona. Un tipo íntegro y profesional, coherente con su trabajo y con mucho que decir y por decir. Muy bueno como orador y muy locuaz, aunque más tímido y prudente en persona que en su muro de Facebook en el que tengo el honor de participar. La verdad en que me tiene enganchada con sus anécdotas diarias, pero también con su profundo respeto a la profesión y a sus amigos. Lo mismo te cuenta que ha hecho una paella de 8/10, que en un momento monta un emotivo homenaje al recientemente fallecido Jaume Vallcorba. Bellver es autor, pero sobre todo es persona. Y dice, espontáneamente, que lo que más feliz le ha hecho últimamente es saber que una cita suya abrirá la próxima novela de Ovidio y que el texto Islandia esté siendo traducido al húngaro.
La vida es maravillosa y te regala tardes como las del pasado martes, tardes en las que parece que el verano se torna de repente en otoño, tardes en las que hay sitio para pasar y ver, para pasar y escuchar, para pasar y leer. La posibilidad de compartir un tiempo de buena Literatura con tus amigas de toda la vida y dos grandes es una suerte. Escucharlos en un diálogo ameno e inteligente es un placer. Hacerse oír y tener algo que decir es excepcional. Tuvimos la suerte de juntar todos estos ingredientes en un cocktail de excelencia. Pasamos un fantástico y largo rato hablando de lo divino y de lo humano en torno a los libros que, sin duda, son lo nuestro, son lo suyo. Ahora a esperar la próxima cita que va camino de convertirse en un clásico del otoño asturiano, la presentación en octubre de la nueva novela de Ovidio, "La mujer de al lado" Es el tiempo de pasar de presentador a presentado. ¿Qué decir de Ovidio Parades ya no como autor, delicado e intimista, cuyos textos remueven tantas cosas en nosotros, sus lectores, dejándonos tantas veces sin palabras, sino como transmisor de la inquietud de saber, de conocer, de iniciarse en la lectura, en el cine, en la música? Algún día esta ciudad le dará el lugar y el reconocimiento que se merece como divulgador y promotor de la cultura. Esa es mi esperanza, al menos.
¿Quién dijo que en Oviedo no hay nada?

4 comentarios:

  1. Si alguien dijo semejante tontería, es que no había estado en Oviedo.

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    1. Esto es un paraje con mala fama, pero haber hay muchas cosas, como dice el comentario posterior sólo hay que saber dónde encontrarlo. Gracias Gemma.

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  2. Haber hay, el tema es saber dónde encontrarlo. Perfecta descripción de lo que aconteció aquella tarde, y ganas ya de la nueva cita que nos espera próximamente. Un placer conocerte en persona.

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    1. Lo mismo, ganas tengo ya de que nos volvamos a ver esta vez en octubre. Me muero por leer esa novela. Gracias y un beso.

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