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martes, 28 de noviembre de 2017

De Puertas Adentro. Breve apunte sobre la autora


Maribel Gijón, es quirosana por los cuatro costados. Su madre Maruja, sus abuelos maternos Vicente y Amada de Vallín, su padre Isolino, sus abuelos paternos Emilio y Sagrario de Villaurille, cree que no tiene ni una gota de sangre de ningún otro lugar. A principios de los 60 sus padres se trasladan a Mieres y con ellos Maribel y su hermano. Maribel tiene apenas 3 años y crece allí. Acude al colegio, pasa su infancia y juventud hasta que independizada y se traslada a Gijón donde vive actualmente. Afirma que “Quirós, Mieres y Gijón están grabados en mi alma y en mi corazón, los tres lugares son parte de mí de la misma manera y por igual”. Sin embargo, a pesar de vivir fuera tantos años, no pierde en ningún momento su relación con Quirós, “éramos de esos niñ@s que teníamos pueblo, algunos amiguin@s nos decían con pena de no tenerlo ell@s también. A los pocos días de tener vacaciones en el colegio en mi casa ya estaban las maletas preparadas para ir con los abuelos a pasar las vacaciones de verano, Navidades y Semana Santa”.
Cuenta el viaje de Mieres a Quirós como una auténtica aventura, esperando en la estación el tren del Vasco, trasbordo rápido en Fuso la Reina, y luego delante de la Fabrica de Trubia coger la línea que les conducía hasta Bárzana, “recuerdo el quiosco con la máquina de bolas de chicle enfrente, había que echar moneda, no recuerdo cuánto costaban, pero una bola pa cada uno nos compraban mientras esperábamos y luego la subida hasta Vallín. Mis padres estaban unos días pa ayudar a la “yerba” o al “sanmartin” y volvían a Mieres, nosotros quedábamos todas las vacaciones. Casi ya terminándolas volvían mis padres para bajar todos a Villaurille con los abuelos paternos, ellos para ayudar también a la “yerba” y demás labores temporales y nosotros para compartir el tiempo que quedaba de vacación también con ellos”.
Recuerda esos días con gran ternura. Olores, sabores, sonidos. Recuerda hasta el lugar de cada piedra. Su abuela Amada preparando las fiambreras pa llevarlas al prao pal almuerzo del resto de la familia que hacia horas que ya estaba en la labor, “ella quedaba haciendo la comida y con los nenos, pa luego ir ya con todo y con todos a llevarla. Entonces ella se unía al trabajo. A nosotros, a veces, nos dejaban un garabato o una ..., ¡no recuerdo del nombre! pa revolver la “yerba”,  nos mandaban a por agua, que por cierto siempre estaba el manantial en lo mas alto del prao e íbamos refunfuñando, pero sobre todo nos mantenían a la sombra de alguna castañal, seguro que pa que no estorbáramos. Recuerdo jugar a hacer formas con las hojas de la castañal quitando la hoja entre los nervios pa dejar hojas diferentes, ¡qué recuerdos!” Los colchones de lana, incluso uno de hojas que hacia ruido en el que querían saltar pa que sonara. El tiempo de Navidad viendo nevar por la ventana desde la cama. Escuchar los sonidos del desayuno que hacían los mayores bien temprano, los días de “sanmartin”, querer dar al rabil de la máquina de hacer chorizos, hacer las casadiellas “todos teníamos tarea, hombres y mujeres, mis abuelos, mí madre, mí tía y nosotros con un trocín de masa que nos dejaban pa hacer alguna. Al pensarlo ahora aun soy capaz de ver toda la escena en aquella pequeña cocina”. Recuerda también la casa de sus otros abuelos en Villaurille. Su abuelo Emilio haciendo manteca, su abuela Sagrario en la cocina preparando comida para todos. Sentados y charlando en la mesa. La  sidra en vasinos pequeños pa los mayores. Compartir habitación con su abuela y ver la luz colándose por la mañana a través de la claraboya. “Tengo grabados en mi memoria aquellos juegos y picardías infantiles en Vallín, junto a los nenos del pueblu, machacando moras, buscando nidos, ¡hasta murciélagos!, jugando al cascayu y hasta alguna escapada todos juntos por la noche, no digo a donde que esto aun es un secreto jeje.”
Con quince años pasa en Vallín su último verano. Lo tiene grabado en su memoria. Ese invierno sus abuelos cogieron una gripe y aunque se resistían, se trasladan a Mieres donde tenían su piso vacío para estar cerca de los hijos. Ellos durante años continuaron yendo a temporadas, pero Maribel no. Sí regresaba  a Villaurille donde se seguía ayudando a los abuelos, pero ya de otra forma.
A la vuelta de los años con su familia y sus niñas pequeñas cada vez que iba a Villaurille a ver a sus abuelos empieza a sentir la necesidad de volver a Vallín. Se da cuenta de que quiere enseñar a sus hijas a valorar el sentimiento que la une a la aldea y empiezan a ir hasta allí de paseo. La casa había sufrido el paso del tiempo y llevaba demasiados años deshabitada. Con el tejado caído deciden repararla y empezar a ir con las niñas, “así lo hicimos durante unos años, pero la adolescencia llega y empezaron a resistirse a ir. Sus amiguinas estaban en Gijón. Ahora ya mayores les gusta ir. Así que esa parte que quise que se mantuviera está en ellas.”
Durante años ha seguido yendo con su madre siempre que podían, “a ella le gustaba ir, había que poner todo limpino, no vayan a creer que esta la casa abandonada, me decía. Ahora voy siempre que puedo y siento los días que allí estoy como un respiro y una recarga de energía para volver a la ciudad a los quehaceres habituales”.


Laboralmente Maribel es enfermera en la sanidad pública. Una profesión que eligió y que le gusta. Vocacional no tiene problema en denunciar el estado en el que se encuentra este fundamental y básico servicio público “llevo muchos años como enfermera y creo en la labor de los sanitarios y del resto de trabajadores en los servicios públicos, aunque a veces apetezca tirar la toalla ante la falta de recursos por recortes cada vez más evidentes”.
Desde muy pequeña se siente atraída por la fotográfica. “Empiezo a hacer fotografías desde cría cuando un año llega la primera cámara fotográfica a casa de mano de los Reyes Magos, para mi hermano y para mí, cuando yo tenía 12 años. Seguramente llevábamos tiempo dando la lata pidiéndola. En ese tiempo la utilizábamos los dos como un juego. Mi hermano era el que compraba los fascículos que en la época se vendían para aprender a hacer fotos, y los dos hicimos tardes de sesiones fotográficas en casa y llevábamos la cámara a todos lados. Esa fue mi primera formación fotográfica.”
Ya más en serio, alrededor de los años 80, empieza a asistir a los primeros cursos en la Universidad Popular de Gijón y también en escuelas privadas. Era la época de fotografía analógica. Sin embargo, conciliar familia y trabajo la obliga a reducir el tiempo de su pasión. Hacer fotografías  y, sobre todo, pasar horas revelando en el laboratorio quedaron en un segundo plano y en este tiempo solo hace  fotografía familiar o de viajes en familia. Al llegar 2011, con las niñas ya mayores, recupera tiempo y retoma la actividad fotográfica. Ha llegado la revolución digital y retoma su formación por los mismos cauces y también de forma autodidacta.
Si le preguntas si un fotógrafo nace o se hace te dirá que “Junto a una sensibilidad innata, sin duda hacen falta muchas horas de formación para saber lo que se hace y, sobre todo, para que el resultado en una fotografía sea lo que realmente estamos buscando. Una buena técnica es importante, pero creo que cuando vemos una obra no sólo vemos la técnica. Esa parte del alma o del corazón que el autor/a puso en ella es lo que realmente transmite. Hoy parece muy fácil “hacer fotos”, y lo es, la mayoría de las cámaras tienen un modo automático donde se pueden hacer y “quedan bien”. La cámara lo hace todo, solo hay que apretar el botón, pero si lo que quieres es hacer fotografía y que el resultado sea el que tu quieres, entonces no queda otra que horas de estudio y practica, como en cualquier otra disciplina”.
A Maribel le gusta experimentar técnicas, la fotografía urbana, el retrato y, sobre todo, contar historias. Le gusta explorar, expresar, transmitir, “no creo que me gustara como mi forma de vida. Pienso que eso cambiaría totalmente la perspectiva a la hora de crear o de realizar proyectos que me vienen a la mente.  Tener una profesión diferente me permite hacer en fotografía lo que realmente me gusta. Como fotógrafa hasta el momento he participado en Gijón y en Madrid en exposiciones colectivas, exposiciones solidarias, publicaciones en revistas y libros sobre fotografía y también de otras temáticas. He realizado exposiciones individuales. He ganado y/o sido finalista en varios concursos, aunque no soy muy dada a participar en ellos”.
En este momento está trabajando en un nuevo proyecto desde hace mas de un año, sin saber muy bien si verá la luz ante la situación de crisis actual y en su cabeza hay un revoltijo de proyectos en plena efervescencia. “Creo que mi gusto por la fotografía es consecuencia de mi infinita curiosidad por todo. El visor me permite mirar y ver más allá que mis propios ojos, y muchas veces de una manera muy diferente. Ver, imaginar, intentar atrapar eso que imagino me abstrae completamente. Creo tener suerte de poder mirar la vida de distintas maneras”.

De Puertas Adentro

Cuando le proponen llevar la obra “De Puertas Adentro” a Quirós sintió algo especial. Por un lado exponer en su tierra de origen y por otro que esa propuesta saliera precisamente de un grupo de mujeres, ir de la mano de La Asociación de Mujeres del Valle de Quirós, mujeres que tratan de mover e impulsar la cultura en Quirós, le provocan una intensa emoción.
"De puertas Adentro" surge de la necesidad "de gritar" lo que durante un largo período de tiempo hs sentido a su alrededor. Una especie de catarsis que desembocó en una serie de instantes atrapados gracias a la cámara. Se trata de un trabajo fotográfico intimista que cuenta, a través de imágenes, esa parte de nuestro mundo desconocida para los demás, la parte más intima del sentir, la que por diversas razones escondemos durante mucho tiempo, cuando por circunstancias de la vida estamos llenos de miedo, atrapados, resignados, asfixiados…Son distintas circunstancias las que nos pueden hacer entrar en ese círculo de soledad y dolor, impotencia y miedo. Espiral de la que muchas veces es difícil salir. Cuando al encontrarnos perdidos y sin salida, esta situación entra a formar parte de nuestro día a día sin darnos apenas cuenta, cuando incluso viendo una salida, la incertidumbre y el miedo nos hace caminar muy despacio. En definitiva, se trata de una serie que indaga en los sentimientos más profundos y en las encrucijadas de la vida.
Maribel intenta mostrar con sus imágenes que esas situaciones existen “Creo que puede ayudar a vernos a nosotros mismos, a concienciar sobre la necesidad de buscar soluciones y quizás en muchos casos a dar el paso para acercarnos a la salida. Es necesaria mucha fuerza y mucho apoyo y que las instituciones tengan los recursos necesarios para evitar o resolver estas situaciones. Habría que luchar porque exista y sea eficaz la ayuda, porque se denuncien los casos en que esas situaciones se dan, sin tener la sensación de que no sirve de nada el esfuerzo de dar el paso cuando se consigue darlo. A través de la cultura, la fotografía en mi caso, la literatura, la pintura, la poesía….todos son medios a través de los que dar a conocer la vida y sus circunstancias.
Respecto a la situación cultural en nuestro país y a la relación entre la creatividad y la crisis, Maribel manifiesta lo siguiente“la creatividad existe, somos en general en país de personas creativas en todos los aspectos, quizás por supervivencia no lo sé. Que esa creatividad, en el caso de la cultura, pueda ver la luz no es fácil, porque también somos un país donde el apoyo a la cultura es más bien poco y en tiempos de crisis es lo primero que desaparece. No se considera una prioridad. ¡Triste! Un país sin cultura es un país que no evoluciona”.
Sus fotos son denuncia necesaria de una situación. “No sé que estamos haciendo mal, lo que sí se es que es necesario invertir en educación, en cultura, educar en el respeto y poner todos los medios económicos, sociales y culturales para que estas situaciones no se den y que cuando se den haya la infraestructura necesaria para prestar la ayuda y el apoyo que se necesita”.
“De Puertas Adentro” se expone por cuarta vez, en esta ocasión en el Museo Etnográfico de Quirós el próximo julio. Se ha visto primero en Gijón y en Avilés. La autora está muy contenta con la acogida que tuvo desde el principio y es consciente del apoyo y del esfuerzo que las responsables de los centros Municipales, donde fue expuesta pusieron, involucrándose incluso personalmente. “Supone un gran esfuerzo personal, un esfuerzo económico, no solo por mi parte, sino un esfuerzo por parte de las personas que en las instituciones tienen conciencia cultural y luchan por que la cultura se divulgue. En el caso de Quirós soy consciente del gran esfuerzo y del interés de la Asociación de Mujeres del Valle de Quirós y del Ayuntamiento para que la obra se pueda exponer en un sitio privilegiado como es el Museo Etnográfico y pueda ser vista por quirosan@s y turistas que durante el mes de julio visiten el concejo, por mi parte esperando  ilusionada y ansiosa el día de la inauguración, estoy segura que será un día lleno de emotividad para mí y deseando que “De Puertas adentro “ guste y transmita que es lo que cualquier autor/a desea.”
A la pregunta sobre qué pasará mañana, la autora lo tiene claro: “¿Mis inquietudes de futuro? seguir sintiendo, viendo, aprendiendo, expresando”.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Enredad@s en la red: historia de Bea la de Lola


Me recuerda FB estos días el fallecimiento de la persona que me ayudo a crear Bea la de Lola, que nos dejó joven, muy joven, 34 años. Se fue pronto, demasiado pronto. Y era afable y simpático, escuchaba mi chiflado monólogo interior emitido en voz alta y siempre, siempre tenía una buena palabra. "Pedro - le dije un día - ayudame a crear un blog que sin un perfil de blogger no puedo comentar en el de mi amigo Ovidio." "Tienes que ponerle un nombre. ¿Qué nombre le ponemos?" - me dijo. -"Bea la de Lola servirá: Bea por mi y Lola por mi perra". Y así de sus manos de informático y de la forma más tonta nació este sueño. Este sueño que hoy cumple cinco años. Cinco años que han pasado así, en un suspiro como últimamente parece que pasa todo. Yo tenía cuarenta y dos y acaba de ser el concierto de "Celtas Cortos en mi pueblo". Unos días despues del concierto publiqué la primera entrada y desde entonces hasta hoy. Tenía cuarenta y dos años y la necesidad imperiosa de comunicar o de expresar muchas cosas que tenía dentro y que aún tengo, que querían salir y que salieron a borbotones muchas veces y a cuentagotas otras muchas.
En estos cinco años han pasado muchas cosas. Probablemente si me tengo que quedar con algo me quedo con la adquisición de la costumbre de escribir y publicar. A algunos puede parecerles que no sigo el ritmo de los primeros años pero no es así. Hace ya un tiempo que me propuse publicar una entrada a la semana y, más o menos, lo cumplo. También es cierto que empiezo muchas entradas que guardo en borradores esperando para ellas un momento más propicio o a que la ira se calme. Es verdad que mi vida no es un mar en calma. Nunca lo ha sido. Sigo revolviéndome contra la injusticia, aunque sé que muchas veces ésta depende del color del cristal con que se mira. Cuando creo que tengo razón, utilizo la palabra (también las duras palabras) para defenderme. 
Ha ocurrido también, y así lo siento, que las redes sociales han adquirido cada vez más fuerza en lo que a relaciones y comunicación se refiere. No sólo sirven como un canal para dar publicidad a cosas interesantes y positivas que  hace la gente: exposiciones, encuentros literarios, actividades varias. Las redes son un escaparate en el que con más o menos éxito vendes tu producto. En este sentido, exponerse es bueno. Quién quiera dar a conocer un trabajo individual o colectivo, un proyecto empresarial, una primera novela, todo aquello que merezca la pena, tiene en las redes una herramienta fantástica con un amplio recorrido y muchas posibilidades para hacerse ver. Pero por otro lado, al mismo tiempo que crecía exponencialmente su poder, éstas se han convertido en una auténtica cloaca en la que vale todo, sobre todo el insulto, la descalificación, la humillación del que piensa diferente. En este sentido, creo humildemente haber conseguido un muro en el que la gente juega limpio. Intento expresarme con corrección y elegir palabras que no hieran a nadie, pero ojo, mi muro es mi casa, así que no vengas a montar ruido en él de cualquier manera y ya que vienes no vengas a insultarme.
Han sido cinco años de crecimiento personal y compromiso en los que principalmente he aprendido a leer. Lo ponía el otro día "aprendo a leer y esto me hace feliz". Feliz muy feliz, para que negarlo, y no debo de leer mal las historias de otros porque muchos me las cuentan para que las escriba. Leo en los ojos de los demás, en sus palabras, en sus vidas. Leo el momento que vivimos, la actualidad, el devenir político. Escucho lo que me dices y, a veces, incluso adivino lo que me quieres contar. Sueño con encontrar a alquien que me regale la historia jamás contada y que de su vida y mi forma de contar salga algo verdaderamente bueno, pero esto no deja de ser un sueño. Cinco años en los que mucha visibilidad me la ha dado LVT, ese periódico comarcal que nació con ánimo de seguir y ahí está creciendo cada día. Gracias Lucía y Fernando porque a vuestro lado estos dos años ¿o ya son tres? el blog también ha crecido. Me he sentado a la sombra de este proyecto empresarial ilusionante que tantas oportunidades nos ha dado a los plumillas. Alguna vez también me he quemado. Yo no soy periodista, solo aspiro a contar lo que pasa con el único interés de servicio público y un poco también de poner nombres a la memoria. El blog pasó de 1000 visitas al mes a una media de 3.000 al mes (para mi es mucho y así lo valoro).
No tengo la menor duda de que la vida me ha regalado muchas cosas y la posibilidad de meterme en muchos charcos. Así quiero vivir, con los zapatos sucios de caminar y las manos llenas para dar. Confio en que el blog siga cumpliendo años y espero estar a la altura de los retos que me pongan  por delante. Quién dijo que "cinco años no es nada" ah, no, que eran veinte...

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Atardeceres

Atardeceres. 
La vida va dejando caer las piezas que, como en un Tetris, van encajando unas en otras, 
como el otoño deposita las hojas sobre las gastadas aceras de mi ciudad, 
sobre los caminos abandonados de mi aldea.
¿Por qué de esta forma y no de otra?, me pregunto. 
Salgo a la calle y veo en el cielo la silueta recortada de la Catedral que igual que la cima de mi otro horizonte cuidan mi sueño o mi insomnio. 
Pasan los años 
y aprendo a leer 
y soy feliz por ello. 
Leo en la mirada de los otros,
en la sonrisa de mis sobrinos, 
en el gesto preocupado de la que fue madre soltera,
en el brillo de la piel de la mujer enamorada, 
en las líneas de las manos de la mujer que aún espera,
en las arrugas de las manos de mi madre al tiempo que envejece, 
en mis recuerdos, leo la vida de mi abuela,
releo la historia que fue, la que no quiso ser y la que no puede ser. 
Escribo para alejar de mí los miedos y para que alguien lea también algún día lo que decían mis ojos, unas veces soñando y otras muchas insomne.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Fácese mayor

Fácese Mayor de Elvira Laruelo
Ahora que casi todo ocurrió hace veinte, veinticinco o quizás incluso treinta años.
Ahora que sé que no escucharé nunca la voz de los mis hijos y que cada día estoy más cerca de dejar de escuchar la de mis padres.
Ahora que el fuego consumió mis recuerdos del cole y con ellos se agotó mi inocencia.
Ahora que colecciono las Nancys de mi infancia que ya no pueden serlo porque ya no soy niña.
Ahora en un tiempo de otoños agostados en los que el orbayu es ausencia.
Yo también reconozco la imagen de mi madre al verme en el espejo y sé que no hay nadie mejor en este mundo a quien parecerme.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Quirós F.S.: retrato humano de un proyecto deportivo


Reportaje LVT mes de noviembre 2017
Cuando el 1995 los chavales de Quirós organizaron un torneo que se llamó Inter-Quirós en el que competían equipos de casi todos los pueblos del concejo, nada podía presagiar que de Semana Santa a setiembre fueran capaces de formar un equipo con el que competir en la liga regional de Fútbol Sala y que se mantuvo jugando veintidós temporadas. Aquella primavera nombres tan conocidos como Jorge el taxista, Luis el de Jamallo o Jose Prieto de Cortes empeñaron esfuerzo y horas por sacar adelante un sueño "jugar al fútbol" nos dice Prieto, capitán del equipo y el que probablemente mejor encarne el espíritu del mismo pues ha formado parte del equipo titular todas las temporadas y jugado prácticamente cada partido (a salvo el tiempo de lesiones que también hubo). Para aquellos neños que solo "querían jugar al fútbol" convertirlo en realidad era un triunfo.
De aquel tiempo quedan recuerdos entrañables y mil y una anécdotas. "Bajábamos a echar sal para quitar la helada de la pista un rato antes del partido", "novias que eran delegadas de campo", "rifábamos un pan de escanda y un queso de bota, hacíamos carteles con algo de publicidad para poder financiarnos y no suponer una carga para nuestras economías de críos". Y es que este equipo puede presumir de que ningún miembro ha pagado nunca ficha "Siempre lo pagaba el equipo, a todos. Lo normal es que si tú quieres entrar en un equipo de fútbol sala lo primero que te piden son setenta o noventa euros de ficha que pagas de tu bolsillo. Nosotros no. El equipo pagaba las fichas, la equipación, la mutualidad y luego el compromiso de acudir ya era de los chavales."
Quirós F. S. siempre contó con el apoyo del Ayuntamiento que aportaba al presupuesto una subvención anual "que primero fue mayor y ahora era más pequeña, pero tanto con el anterior alcalde, Agustín Farpón, como con el actual, Ovidio García, siempre hubo".
Este modesto equipo subió dos veces a primera, una allá por 1998 y gracias a aquella hazaña Bárzana tiene hoy un Polideportivo cubierto "el Ayuntamiento ya estaba en ello, pero el subir de categoría nos obligaba a techar la cancha y se hizo entonces". En aquella ocasión se mantuvieron varios años, eran jóvenes y había mucha más gente viviendo en el concejo, "incluso venía gente a entrenar desde Gijón". La segunda vez que subieron fue en 2015, coincidiendo con el veinte aniversario del equipo, "ya estaba siendo complicado sacar adelante las cosas por falta de fichas y porque a medida que te vas haciendo mayor los compromisos, sobre todo, familiares te complican entrenar y jugar todos los fines de semana, pero dijimos que había que seguir y así lo hicimos".
Sin embargo, a aquel proyecto deportivo de camaradería y amistad, de amigos que solo juegan por afición y no por competir, le ha llegado el tiempo de colgar las botas. La temporada pasada jugando con las fichas justas "cuando lo normal son doce o catorce fichas para poder hacer las rotaciones y hacer descansos, nosotros tirábamos con siete u ocho. El último partido de liga nos pasó lo que nunca había pasado, no pudimos jugar porque éramos menos de los necesarios. Piensa que algunos jugábamos incluso lesionados para poder dar respiro a los titulares y entonces tuvimos que aceptar lo inevitable".
Aceptar el "hasta aquí llegamos" fue duro. "Hubo una reunión y se puso encima de la mesa que había que dejarlo. Algunos como Rodrigo, Alberto o yo mismo no queríamos, además este año llegaba gente nueva, teníamos dos fichas más, Rodrigo el de Candi y Mario el de Gonzalo, por ellos también lo sentimos, pero no podía ser."
Jose Prieto, capitán del equipo.

El gesto de Jose Prieto, el capitán, pasa de la sonrisa a la seriedad. Sonríe, a pesar del disgusto del momento, cuando recuerda aquella vez que les amenazaron con cerrarles el pabellón porque algún espectador se enfadó más de la cuenta o cuando tuvieron la suerte de fichar a Iván García Maseda "Fue un fichaje estrella. Pasaba de jugar en las categorías inferiores del Sporting a hacerlo con nosotros, pero enseguida nos lo quitaron los del Trubia. Era muy bueno, fue una pena que se lesionase" o fichajes de fuera "la mayoría del equipo siempre fue de Quirós, pero también jugaron de Proaza o de Teverga, incluso de Madrid. Jugó con nosotros Josín "Patona", el hermano de Adrián López, el jugador tevergano de la selección española o Carlos el de Proaza". Sonríe también con cariño cuando piensa en la gente que los entrenó. "Jorge el taxista, era muy buen portero, pero tenía un problema en la espalda que le impedía jugar a nivel, fue el primer entrenador que tuvimos, luego también Gonzalo Siñeriz, y especialmente Toni el de la Caja Rural de Teverga, "el mister", murió muy joven, fue una gran pérdida, lo vivía y nosotros con él. Con el tiempo hasta tuvimos un entrenador internacional Jocivaldo Lima dos Santos, estuvo dos temporadas entrenándonos y al final marchó para Brasil, fue uno de los mejores jugadores de España de fútbol sala." Y se pone serio, incluso frunce el ceño, cuando repasa a lo largo de estas líneas todos los nombres de la gente que de alguna u otra forma colaboró para llegar hasta aquí. Delegados de campo como Santiago Gato, Angel Fernández, Tomás Fernández o Marcos Merino, miembros de la junta directiva desde Luis el de Jamallo que fue el primer presidente, Rubén García o el actual, José Antonio García. Roberto y Elena, que ahora están en Valencia, Julieta, todos y cada uno de los jugadores, unos cincuenta y Marga que en los últimos años llevo las labores de Secretaría y relación con la Federación. Sabe que le va a quedar algún nombre y se esfuerza en recordar todos. Quieren reunirse todos, celebrar una espicha o una cena, contactar con el mayor número de jugadores y de personas que de alguna forma estuvieron vinculados a este proyecto, no celebrar el final sino el tiempo que compartieron. Ojalá esto sólo sea un punto y aparte.

Mucho más que un amagüestu.

El poder de la sociedad civil. Mucho más que un amagüestu.
Cuando el grupo de personas, en su mayoría mujeres, que mueve los actos culturales tradicionales en Quirós se pone a trabajar lo hace de forma seria y comprometida. La elección este año de una nueva junta directiva en la AMPA permitió que se incorporarán al ingrato trabajo de picar 200 kilos de castañas más de doble de personas que en anteriores ocasiones. La presencia de mamás permitió también que hubiera más niños en los previos al amagüestu y también en el amagüestu y esto, en mi opinión, no va en detrimento de la fiesta sino que la enriquece. Hacer comunidad: madres e hijos, nietos y abuelas, tres generaciones colaborando (o estorbando, porque estorbar también forma parte de la vida y hay que tener un poco más de humor, bonitas). Este tipo de eventos festivos solo salen adelante con manos que quieran trabajar porque pensar es suficiente con que piense uno (todos pueden aportar ideas, por supuesto, y todas son valoradas y válidas, pero en las reuniones), y mandar pues con que mande uno también vale. El día de amagüestu tiene que haber un único patrón y ayer, aunque los turnos fueran un poco de aquella manera, el timón estaba bien sujeto y las sonrisas que tenemos todos y las caras de nuestros invitados a la fiesta, quirosanos y turistas, demuestran que cuando las cosas están bien hechas, salen bien.
Voy a hacer un punto de inflexión en este momento. Hay dos personas imprescindibles en esta labor, Eva Martínez desde su posición de Teniente Alcalde del Ayuntamiento que gestiona el presupuesto y se encarga de funciones de recorrido más amplio como encontrar las castañas que este año fue una tarea complicada debido a la ausencia de ellas y a la mala calidad de las mismas (porque todo hay que decirlo les castañes de ayer no eren quirosanes aunque sabían como si lo fueran) por otro lado, Luisa De Castro, este año como presidenta de la Asociación de Mujeres, pero siempre constante, fiel a su compromiso y crítica (ayyyy qué necesaria la conciencia crítica en este mundo gris que nos ha tocado vivir).
Fuera de ellas dos, representantes del AMPA, como ya he dicho y de la Asociación de Mayores y de Mujeres y particulares venidas de Oviedo ex profeso. Hecho en falta más gente del llamado grupo de Cultura, pero haber también hubo, entre ellas está humilde plumilla que no sale en las fotos porque mi sitio es detrás del objetivo.
Cada uno de nosotros hacemos lo que podemos. Si bien este año, al ser tantas, cosa plausible, hubo un poco más de jaleo que otros años, jaleo que tengo la impresión no se transmitió al numeroso público que disfrutó del ambiente y de los sabrosos frutos de temporada: Sidra dulce y castañes.
Dicho esto quiero explicar por qué en el amagüestu hace dos años que se cobra un euro por un vaso rotulado. El amagüestu busca autofinanciarse. El evento más importante que organizamos es la Cabalgata de Reyes. Sí, la Cabalgata, ningún otro es más importante que ese. La financiación de la Cabalgata pasa por las ayudas de las asociaciones y de particulares que ponen dinero para sacarla adelante. Lo que queda de un año para otro se reserva. Otros años para autofinanciar el amagüestu se rifaba una cesta. Hace tres años el número de vasos de plástico que se dieron no fue proporcional a la gente que había, así que el año pasado creímos que cobrar un euro por vaso, primero nos servía para controlar cuánta gente pasaba por el punto de la sidra, pero más importante para que no se diesen vasos sin control que luego son un residuo, me diréis "reciclarlos" si se puede reciclar, claro está, pero que, lo siento, estamos a años luz de la cultura del reciclaje (los niños no afortunadamente). A mí me parece una idea estupenda, ayer se sacaron unos trescientos euros de vasos, es decir, más de trescientas personas tomaron sidra en el humilde, pero ilusionante amagüestu de Quirós. No está mal, no? Estamos muy contentas. Solo hay que ver las fotos. Fue un fiestón, pero lo más importante es que así hacemos comunidad. Hoy hay que bajar a barrer, evaluaremos la semana que viene y nos pondremos a trabajar para la Cabalgata (que ya está ahí) Queremos manos pero también queremos ideas. Trabajar por este concejo (como trabajar por cualquiera de los concejos rurales y pequeños de esta comunidad tiene premio: el del trabajo bien hecho, el de las sonrisas, el de los pequeños disfrutando de lo tradicional. Por favor, que no se pierda o, al menos, que no se pierda del todo. Se cumplen estos días años de los Celtas Cortos en Mi Pueblo. Aquella fecha y días como el de ayer me recuerdan que podemos sacar adelante con esfuerzo y trabajo, lo que nos propongamos. No dejéis de soñar que cambiar las cosas es posible!
Ahhhh! Nuestro reconocimiento para los asadores y para los de las manzanas y la sidra. Quico, Manolo, Segundo, Jaime, Manolo el de Santamarina y José Celorio