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domingo, 12 de mayo de 2019

Niños y muerte.

Hoy me ha tocado explicarles a l@s niñ@s de mi catequesis que, a veces, "pero solo a veces" los papás y/o las mamás se mueren, que no es lo normal, pero que "a veces pasa" que lo normal es que se mueran los abuelos y/o las abuelas primero porque son más viejos y la vida es caduca (esto no se lo he dicho así porque no lo entenderían), que la vida es un camino y que morirse es la meta, o sea, el final.  No sé si lo he hecho bien porque cuando l@s niñ@s tienen entre 7 y 9 años estas cosas son complicadas. A esa edad no se tiene ningún sentido de la trascendencia (casi no lo tengo yo ahora). Por qué me tocó explicar esto, pues porque ayer se moría de forma prematura la madre de dos compañeros suyos de colegio: A. y J., dos niños delgados y espigados, como juncos, muy parecidos físicamente a pesar de que se llevan entre sí unos dos años, que hace apenas un par de semanas mantenían conmigo una charleta de esas entre vecinos delante de mi casa porque habían venido al cumpleaños de otros dos compañeros suyos que viven en mi aldea. En las aldeas nos conocemos todos y en mi concejo prácticamente también. Dos de mis niñ@s del catecismo van a clase con ellos, así que insistí a G. e I. que no fueran pesados, porque a lo mejor, solo a lo mejor A. y J.  no tenían muchas ganas de hablar de lo que había venido a demoler los cimientos de su casa (al menos temporalmente) y que si no querían hablar "respetarán su silencio" pero que intentarán estar junto a ellos, pasarles la mano por el hombro y elegirles para formar parte de sus equipos cuando les tocará jugar fútbol. "Esto va a ser un problema", me dijeron, "porque el que elige es I. que es el mayor y el que mejor juega". Entiendo que cuando vea a I. que no es de mi catequesis pero que también es amigo mío porque le encantan los perros y es un niño de verbo y sonrisa fácil, le tendré que decir que esté al quite de sus amigos y se acuerde alguna vez de elegirles para su equipo antes que a otros que igual juegan mejor. Sé que G. e I. (que acaba de perder a su abuelo) lo entendieron y sé que harán lo que puedan. Luego ellos mismos (las niñas se mantuvieron en un segundo plano porque no van a este colegio) me dijeron que se había muerto de algo del corazón y no se me ocurrió más que decirles que al corazón había que tratarlo bien, comiendo sano, practicando algo de ejercicio, pero, sobre todo, llenándolo de AMOR, amigos, familia y buenos sentimientos. Creo que hay que que explicarles que estas cosas pasan. I. ponía una cara y G. dijo que les iba a dar un abrazo cuando los viera, como  viejos camaradas ante la adversidad, me gustó que quisiera abrazarlos, me pareció que implicaba cercanía tb para el. Ya sabéis que a ciertas edades parece que tocarse les da alergia. No sé si lo he hecho muy bien porque hubo un momento en el que me pudo la emoción y es que no puedo dejar de pensar en dos niños que pierden a su madre cuando más la necesitan y sinceramente por mucho que intenté entenderlo, no consigo hacerlo. Al final menos mal que C. nos contó algo que habían hecho los niños de su clase y pudimos reconducir el tema. Descanse en paz esta mujer que, sin duda, se ha ido antes de tiempo.

sábado, 11 de mayo de 2019

Tiempo de bibliotecas.

El viernes subí a la Biblioteca de La Granja, el edificio que acoge esta biblioteca está en el Campo San Francisco de Oviedo. Cuando cruzas este auténtico pulmón de la ciudad no puedes más que sentirte orgullosa de que este parque, el Campo para los carbayones y para los asturianos, haya sobrevivido a la especulación y a todo tipo de ideas peregrinas como la que hace unos años pretendía construir un enorme parking bajo sus terrenos. El viernes cuando cruzaba el Campo que siempre despierta en mí recuerdos infantiles asociados a personas que ya no están, entre los árboles majestuosos, testigos de episodios de la vida de tantos ovetenses y de tanta gente de paso en la ciudad, pienso en mi biblioteca como en un bosque y me parece muy gráfico que la biblioteca que ahora es la mía por circunstancias, a la que acudo con frecuencia, esté precisamente en medio de este bosque urbano. El otro día leía que en Literatura, en poesía, había que intentar no caer en figuras manidas que se repiten e intentar innovar pero, en esta ocasión, decir que "las bibliotecas son bosques"me parece tan oportuno como acertado. Y por qué un bosque, facilísimo, porque ambos nos ayudan a respirar, nos dan aliento y alimento, nos proporcionan vida y libertad. Cuando paseas por un bosque la sensación de plenitud es comparable con la que experimentas cuando estás en una biblioteca, delante de todas esas estanterías pobladas de libros que te provocan para que te sumerjas en ellos, que te "susurran" como dice Susan Orlean en "La biblioteca en llamas" para que te atrevas a abrir uno de los numerosos títulos que se nos ofrecen generosos y empieces a navegar entre sus páginas, no solo viviendo mil vidas que de otra forma nunca podrías vivir, sino animándote a vivir la tuya propia y a innovar, a arriesgar y a intentar cosas nuevas, a salir de ti y a viajar para ser una persona más libre, con argumentos para opinar y moverte por la vida, con criterio propio, porque todo esto, amigos, en mi opinión te lo da la lectura y sí, "la revolución empieza leyendo". Es una sensación personal. Lo reconozco. Tienen que gustarte los bosques y las bibliotecas, pero seguro que muchos podéis poneros en mis zapatos y caminar entre los árboles igual que lo hacéis entre los funcionales y modernos anaqueles de vuestras bibliotecas y sentiros embargados por la emoción de lo que está ahí afuera esperando por nosotros, ávidos e intrépidos lectores.
Las bibliotecas son mucho más que libros colocados en estanterías esperando que los tomes prestados. Las bibliotecas son personas. Personas que hacen comunidad. Bibliotecarias y bibliotecarios que trabajan como héroes, batiéndose el cobre frente a las administraciones que tantas veces las olvidan, colocándolas las últimas de la fila en cuanto a presupuesto, visibilidad y protagonismo dentro de la vida cultural de nuestros pueblos y ciudades y fuera también casi siempre de los programas políticos. Qué importa la cultura en el despiadado y cruel reino del neocapitalismo. Mientras esto pasa, mientras las bibliotecas públicas de Gijón por ejemplo, llevan siglos sin incorporar nuevos títulos a sus fondos, movilizando a cientos de usuarios gijoneses en su defensa, los hombres y mujeres que trabajan en ellas están todo el tiempo pensando en qué hacer para crear y/o reforzar y hacer crecer esa comunidad que mencionaba arriba. Clubes de lectura, encuentros con autores, rutas literarias, viajes en busca de referentes literarios, cuentacuentos, conferencias, teatro, formación e información en nuevas tecnologías, alfabetización digital, ... son eso y mucho más, infinitamente más. Y qué decir de los lectores y lectoras. Las bibliotecas crean lazos de hermandad, espacios de encuentro y entendimiento, diálogo y debate. Hacen amigos, ponen en común a personas que de otra forma difícilmente se conocerían. Escritoras y poetas, fotógrafos y amas de casa, maestros y funcionarios, artesanos y músicos, de todas las edades, de todos los estratos sociales. Las bibliotecas son, sin ninguna duda, personas.
Se me ocurre para no extenderme más (que sí, que soy una rollista) hablaros de su papel en la democratización de la cultura. No hay nadie que no pueda entrar en una biblioteca, siempre que tenga acceso a una, claro, y cumpla un mínimo dentro de los usos y costumbres exigibles para vivir en sociedad. No se pide nada para ser miembro de este selecto club integrado por millones y millones de personas en todo el mundo y que maneja un sencillo y universal método de trabajo, un lenguaje entendible por todos, el requisito es leer, respetar el libro que te llevas, tratarlo con amor y devolverlo a su sitio. Las bibliotecas son también a fecha de hoy, una herramienta fundamental en la sociedad de la información en la que estamos inmersos, son auténticas fórmulas para corregir la exclusión digital que es sinónimo de exclusión social por pérdida de información y de oportunidades laborales principalmente. El acceso a los medios digitales en concreto a Internet facilita la vida a muchos usuarios permitiéndoles estar en el mundo virtual que tanto tiene que ver con el día a día.
Cuenta Carlos López Otín en su libro "La vida en cuatro letras" (aunque yo ya lo conocía precisamente por mi bibliotecaria) que existe una actividad que practican los japoneses y que se conoce como "baños de bosque". Consiste principalmente en caminar a través de uno de los numerosos bosques que tiene el país (un 70% de su territorio está cubierto de bosques) combinando el paseo con ejercicios de respiración, coordinación, relajación y psicomotricidad y dice que este ejercicio de comunicación con la Naturaleza y con nosotros mismos ayuda a generar cambios positivos en nuestras vidas por contacto con ese entorno natural favorable. Pues yo que no soy ni de lejos una persona autorizada en ningún campo aunque me atreva a opinar de casi todo, os diría, daros un baño de bosque y alternarlo con uno de bibliotecas, cuidar el cuerpo y la mente, estar en contacto con la naturaleza y con la sabiduría que nos traen las bibliotecas seguro, seguro que podremos entender mejor el mundo y ser un poco más felices.

jueves, 2 de mayo de 2019

Las tormentas.


Con la primavera llegaron las tormentas. Estaba advertida. Las que me inquietaban y alimentaban con rabia y sin piedad todos mis miedos, llenándome de dudas, despertando fantasmas que no sospechaba pero me acechaban en cada esquina para acompañarme y no dejarme sola, tomándome del brazo para ayudarme a cruzar las avenidas o lanzándome sobre los coches, perdiéndome  aún más en el complejo laberinto de la vida. Las tormentas eran como el Minotauro. Ellas persiguiéndome, yo buscando la salida. Crecían desde mi propio interior. Traían consigo una lluvia que caía a borbotones, golpeando con fuerza en los tejados de uralita, el sonido seco y bronco de los truenos, la luz de los relámpagos, el granizo a destiempo, como en una estación de paso descolocada en momento y espacio. Resonaba todo en mi interior como un eco, como tambores lejanos que anunciaban una guerra, que presagiaban un tiempo convulso, extraño, raro,...Tenía que haberlo visto, tenía que haber advertido lo que se avecinaba. El cielo negro, los oscuros nubarrones querían decirme algo. Señalaban los cambios que vendrían, apuntando la llegada de un tiempo de silencio, de fracaso interior y colectivo, de siluetas que se agigantaban en callejones oscuros prestas a destrozar ilusiones y esperanzas, sueños y futuro, de quienes susurraban calumnias que ensuciaban el honor de aquellos a los que luego llamaban amigos, los que tenían que callar y avergonzarse, pero en su lugar ensuciaban las vidas ajenas. Con las tormentas me abandoné al dolor y fueron ellas las que me llevaron por cunetas llenas de barro y piedras arrancadas de la tierra violentada. Noches largas de insomnio y cuchillos bajo la almohada para protegerme. Mi propio naufragio en un tiempo ajeno, testigo también de un naufragio ajeno en mi propio tiempo. Nunca más la guardia bajada. Y tras la tormenta, la soledad que produce el vacío de sonidos, el escucharse a una cuando no quieres hacerlo, el abandono a mi suerte, la pena que me dejó vacía de palabras e ideas, muda de historias que contar, seca la tinta en el tintero, seca yo misma por dentro y por fuera. El "ya te lo dije" de tanta gente amiga. La infinita pena y el desconsuelo infinito, el abandono y la mala gente. La inocencia quebrada.
Resolverán las dudas que quedan aún sobre la mesa una vez levantadas las cartas? Nadie sabe que suerte deparará el destino, pero de mi mano ni un mendrugo de pan, ni una palabra de aliento y un deseo que me reservo. Ojalá la vida golpee donde más duele a quien pasa el tiempo discurriendo la fórmula para hacer daño, ojalá la vida devuelva la maldad que van sembrando, ojalá lo veamos y podamos aplaudir el fin de una forma de hacer.
Después de las tormentas, la primavera vestirá de vida cada huerto, pero alguno en el que solo se sembró la cizaña se cubrirá de sombra permanente y nunca más dará fruto. Así será y así lo espero.

viernes, 19 de abril de 2019

La Biblioteca en llamas de Susan Orlean

Un libro para leer, para subrayar, para amantes de las bibliotecas, para entender más y mejor su función, para lectores que hacen comunidad, un libro para nosotr@s, sin duda.

"Uno de los escasos lugares donde los sin techo son bienvenidos, se les ofrece acceso a ordenadores e Internet y pueden pasarse allí todo el día- a menos que se comporten de manera inadecuada- son las bibliotecas públicas. Las bibliotecas se han convertido en centros comunitarios de facto para indigentes de todo el planeta." La biblioteca en llamas de Susan Orlean. Se calcula que solo en Los Angeles hay sesenta mil personas viviendo en la calle (datos de 2017). La primera vez que escuche algo parecido fue en Coruña y me pareció una auténtica locura, pero pensándolo en frío nada mejor que una calentina biblioteca para refugiarse de la dolorosa soledad de la calle.

El 29 de abril de 1986 la Biblioteca Pública de Los Angeles amaneció consumida por el fuego, cuatrocientos mil libros fueron devorados por las llamas y otros setecientos mil quedaron irremediablemente dañados. La prensa no cubrió apenas la noticia porque en ese mismo instante al otro lado del mundo se producía la mayor catástrofe nuclear de la historia, Chernobyl aparecía como la promesa  de fin de nuestra humanidad.
Con la excusa del incendio, Susan Orlean inicia una investigación que la lleva a escribir este libro delicioso y que, en mi opinión, será de culto. En el recorre la historia de la Biblioteca de Los Angeles y del sistema de bibliotecas públicas de Estados Unidos. Una biblioteca que ocupa el edificio Goodhue desde 1926 y que poblada de personajes singulares y reales, bibliotecarios y usuarios, que podrían ser personajes de ficción, nos da las claves de las bibliotecas actuales y nos lleva a aceptar el reto de reimaginar las bibliotecas públicas.  Por  mucho que se modernicen los sistemas de lectura y préstamo de libros, el papel de las bibliotecas siempre estará vigente y las bibliotecas siempre serán necesarias. La autora incide una y otra vez en el papel que desempeñan para la comunidad en un país en que hay más bibliotecas que McDonalds (dato que me sorprendió) y en el que doblan a las librerías. 
Partiendo de la hipótesis de que el incendio fue provocado, Orlean nos cuenta la historia de Harry Peak la persona que fue detenida como presunto culpable de la catástrofe. Entre 1986 y su reinaguracion el 3 de octubre se 1993 pasaron seis años y medio, muchos de los libros heridos fueron congelados para frenar el daño que sobre ellos había producido el agua usada en la extinción del fuego. Este libro es un alegato a favor de las bibliotecas, de su función social, pero también es un canto a  favor de todos los que aman los libros, miles de voluntarios se volcaron en el rescate de los libros las horas después del incendio. Se recaudaron diez millones de dólares para reponer los libros desaparecidos y los dañados sin posibilidad de salvación en la campaña "Salvemos los libros".
El texto aprovecha para recorrer capítulos de la historia reciente de nuestra "civilización" como la quema de libros en distintos enfrentamientos y guerras. Matar el conocimiento como fórmula de matar también la libertad. También ahonda en los procesos de investigación de incendios y en sus contradicciones. Orlean que recupera su relación infantil con las bibliotecas, a las que acudía con su madre con frecuencia y dónde, en una personal y familiar liturgia, celebraban juntas los libros que sacaban, hace afirmaciones preciosas comparando estas con el hogar de uno.

"Quizá, en el futuro, OverDrive sea el lugar del que provengan nuestros libros y las bibliotecas se conviertan en algo similar a las plazas de nuestras ciudades, un sitio al que puedes considerar tu hogar cuando no estás en tu hogar".

"Una biblioteca es un buen lugar en el que atenuar la soledad; un lugar donde puedes formar parte de una conversación que desapareció hace cientos y cientos de años incluso cuando estás solo. La biblioteca es el rincón de los susurros. No es necesario tomar un libro para saber que en su interior alberga una voz que está esperando para hablarte; alguien que cree a pies juntillas que otra persona le escuchara."

"En 1949, la Unesco publicó un manifiesto sobre las bibliotecas públicas que constataba la importancia que tenían estas en diferentes proyectos de Naciones Unidas. El manifiesto declara: la biblioteca es un prerrequisito para permitir que los ciudadanos hagan uso de sus derechos a la  información y a la libertad de expresión. El acceso libre a la información es imprescindible en una sociedad democrática, para el debate y la creación de una opinión pública."


jueves, 18 de abril de 2019

Tierra de Mujeres de María Sánchez.


"Queremos mujeres en todos los espacios. Que sean ellas las que cuenten, formen, construyan. Que sean ellas las que puedan dar el paso adelante sin sentir miedo ni vergüenza."

"Nuestro medio rural necesita otras manos que lo escriban, unas que no pretendan rescatarlo,
ni ubicarlo. Unas que sepan de la solana y de la umbría, de la luz y de la sombra. De lo que se escucha y de lo que se intuye. De lo que tiembla y de lo que no se nombra."

"Una narrativa que descanse en las huellas."

Empecé anoche "Tierra de Mujeres", con cierto reparo por una crítica que había escuchado aunque le tenía muchas ganas. Leí las primeras páginas y lo dejé, estaba muy cansada. Lo empiezo otra vez esta mañana desde el principio y me engancha a leerlo de tirón. Me gusta mucho lo que dice esta joven escritora y veterinaria, veterinaria y escritora, que combina trabajo rural y cultural, aunque para mí no sea desconocida ninguna de las reflexiones, sí las anécdotas que cuenta, claro, por personales. Reflexiona acerca del papel de la mujer en el mundo rural y de la necesidad de darle voz. María Sánchez (que podría perfectamente apellidarse Álvarez o García o Pérez como tantas mujeres IMPORTANTES de este país que lo han sacado adelante sin ser necesariamente protagonistas de nada más que de sus vidas y de su tiempo y, muchas veces, ni eso) hace un alegato feminista muy interesante, un feminismo de "hermanas y tierra". Parte de su experiencia personal a partir de la convivencia con mujeres ganaderas y reflexiona junto a ellas. Lanza una pregunta sobre despoblación que me lleva a una afirmación que escuche a una joven política quirosana. Sánchez se interroga acerca de si la raíz del despoblamiento está en la falta de atención y discriminación que ha sufrido la mujer en el medio rural desde siempre, mi amiga quirosana me dijo un día (no sé en qué foro, pero con gran acierto) que la clave estaba en lo que quería la mujer, "si la mujer quiere quedarse la familia se queda, si no, se van todos y con la madre se va el padre y se van los niños". La lectura posterior la conocemos todos, sin niños no hay escuela y sin escuela se muere un pueblo. 
El libro que puede considerarse un ensayo tiene dos partes, una primera más reivindicativa y una segunda en la que cuenta la historia de las mujeres de su familia enlazando a las mismas con árboles y tierra, mucho más literaria y emotiva.
Mi padre tuvo cuatro hermanas: Domitila, Alicia, Maruja y Hortensia. No conocí apenas a mi abuela, la madre de mi padre, murió cuando yo tenía seis años, pero sí conocí a mis tías, con alguna de ellas conviví bastante. No es mi tía Domitila el ejemplo de mujer silenciada porque la vida la obligó a salir a luchar y defenderse. Mi tía Domitila nunca fue invisible. Viuda con poco más de treinta años, sí fue auténtica protagonista de su historia, una historia que podía haber sido más liviana, pero su historia. Familia monoparental, madre con dos niños, salió adelante sola con la ayuda de la comunidad, de la tribu, la de sangre y la que crean los lazos de la vecindad. Si es verdad que las otras hermanas de mi padre vivieron de otra forma, probablemente más cerca de la invisibilidad, porque lo hicieron a la sombra de sus maridos (o junto a sus maridos, que tampoco sé yo mucho de lo que pasaba en la intimidad de sus vidas), quizás la más pequeña Hortensia podría haber sido maestra, quizás fuera la que tenía más posibilidades de tener una voz propia por inteligencia y claridad de ideas, siempre me decía "tienes que trabajar para no depender nunca de nadie". Algunas enseñanzas se quedan grabadas a fuego para siempre. Qué hubiera sido de mis tías si hubiesen dejado el pueblo las cuatro y no sólo la más pequeña... quién sabe...
Cuando pienso en mi papel en esta historia de enamoramiento con mi aldea y mis montañas, pienso en el trabajo que desempeño, en mi esfuerzo por dar voz y visibilidad a lo rural, en la oportunidad que me da el hecho de que un medio de comunicación se haya fijado en mí para poner palabras a historias que de otra forma quizás no se contasen. Hoy que ya no soy "la hija de" ni "la nieta de", hoy que tengo voz y nombre propios y que además tengo "el don" de la palabra, hoy que mi estirpe empieza y acaba en mi, puede que mis manos no estén sucias de tierra ni que haya sido llamada para el trabajo más duro y más pesado, pero soy consciente de que estoy llamada a ser testigo de lo que pase y escribir la historia. Hoy soy yo, mañana será otra como yo. Yo como María Sánchez quiero "queremos un medio rural feminista, una tierra llena de igualdad y oportunidades para las niñas del futuro, sean o no nuestras hijas"


jueves, 4 de abril de 2019

Tina, poeta quirosana, Amiga.


Tina llegó a mi vida, como casi todas las personas buenas que llegan para acompañarnos un trecho grande pero a las que nos roba el destino. Llegó tarde pero lo hizo por la puerta que se abre para la buena gente. Llegó para quedarse  y para entrar a formar parte de mi familia como me lo han contado hoy las fotos que tenemos juntas y que he ido viendo en una especie de liturgia masoquista que se repite cada vez que perdemos a alguien que queremos y como también me lo relató la penúltima conversación que tuvimos por whatsapp en la que yo le enviaba unos vídeos navideños de mis sobrinos a los que ella quería como si también fueran algo suyo. Lo último que hablamos fue en febrero, el tratamiento la dejaba sin muchas ganas de nada.
Recuerdo que nos conocimos en las redes sociales, una tarde estival en el que yo intentaba poner palabras al reflejo de un CD colgado en un manzano y que aquel día me hacía repetir en voz alta los colores del arco iris al tiempo que el viento movía el improvisado espantapájaros. Ella se dirigió a mi con el cariño de la poeta que escribe humildes y sencillos poemas, pero escritos con algo más que palabras, escritos con el alma y el corazón, como escriben los poetas de verdad. Había publicado dos colecciones de poemas "Crisol de palabras y sueños" (Arcibel, 2011) y "Color de montaña y mar" (Tal y Cuál, 2014) que la habían devuelto a su tierra de la que había salido siendo niña, y la habían conducido hasta los sus neños quirosanos: Roberto F. Osorio, Eva Martínez y Luis Alvarez Pola, el cronista, la política y el gaiteru, a los que tanto quería y admiraba. A los tres por igual, quizás un poco más al su Luisín. Nosotras nos desvirtualizamos en Cortes, un julio en torno a San Melchor y a partir de ahí compartimos muchos días, no tantos como me hubiera gustado, pero si los suficientes para ser conscientes de lo que supone su partida.
Tina que participaba en todo lo que le pedíamos en una continua ofrenda a la tierra que la vio nacer, ya no pudo asistir en junio del año pasado al encuentro de Clubes de Lectura que organizamos en Quirós, pero estaba orgullosa de nuestro trabajo y de que el su Quirós fuera escaparate al mundo. Tampoco pudo presentar un tercer poemario titulado "Sentimientos" y cuyo prólogo le escribió David Fueyo, poeta quirosano al que ella admiraba devotamente. "Mis poemas no valen mucho" decía sin falsa modestia y yo le respondía que sí, que valían un universo porque usaban el lenguaje de la gente sencilla que expresa con palabras aquello que ama.
Hoy tengo un velo negro en el corazón, el de la pena por no haber podido despedirme de ella como quisiera. Tina me deja en herencia esa forma suya de amar a Quirós, generosa y entusiasta, incluso un poco ingenua porque Tina miraba Quirós como mira un niño sus regalos en la Noche de Reyes, deslumbrada por el envoltorio de verdes, azules y el color de la caliza del Aramo. Tina me deja también algunos poemas a mi y otros escritos para Lola, algunos consejos que prometo poner en marcha (no sé cuándo ni cómo) y me deja el lujo de haber conocido una AMIGA a la que el traje de la amitad le venía como un guante, y a una QUIROSANA con mayúsculas. No olvidaré que hace un año cuando parecía se abría ante mi un horizonte nuevo fue a ella a la primera que llame para contarle lo que me parecía estaba sintiendo.

Te vas Tina, ahora que las nieves vuelven a vestir nuestras montañas, te vas dejándome sin voz pero vivirás para siempre en cada verso que escribamos  y en cada nota que nazca de una gaita. Nos queda pendiente la presentación de ese tercer poemario que justo veía la luz cuando te enfrentabas otra vez a la lucha contra la enfermedad que ya parecía eterna. Estabas cansada, pero prometías plantar batalla. Te preocupaba Raquel y no disfrutar de tus nietos, Gabriela y Cesar. Te prometo que presentaremos el libro y que serás de nuevo profeta en tu tierra, que Raquel estará bien y que los neños crecerán siendo depositarios del amor de su abuela por la tierra. Hoy todas mis lágrimas de impotencia y rabia contenida que no han brotado se convierten en lágrimas de dolor sincero. Descansa en paz Tina, amiga, ten por seguro que te echaremos de menos, ah, y creo que en el cielo también hay té de monte.
http://lavozdeltrubia.es/2019/04/05/adios-a-tina-garcia-poeta-de-quiros/

jueves, 21 de marzo de 2019

La Tercera España.

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Ayer participe en una mesa redonda con posterior coloquio con el público. Era mi primera vez. Cuando se está cerca de los cincuenta poder hacer cosas por primera vez es fantástico. Quedan tantas cosas por hacer. El mundo este redondito en el que vivimos o los hilos rojos que no se sabe muy bien quién o qué, un amigo virtual que se desvirtualizó ayer, distintos posicionamientos políticos pero una preocupación común, el futuro de esta España nuestra y el bien común de los ciudadanos que la pueblan. Esto quedó claro, creo. Un acto organizado por Cesar B. Arias con el apoyo del Club de Prensa de LNE y a la Asociación L’Esperteyu que se celebró en el INB Bernaldo de Quirós en Mieres. Ainssss el Instituto, los institutos, los centros de enseñanza en general tienen que ser auténticos semilleros de jóvenes comprometidos social y políticamente con el momento que les ha tocado vivir. Tienen que ser espacios en los que se enseñe a pensar, se aprenda a expresarse en libertad desde el diálogo y el respeto al diferente. Mis años en el instituto Perez de Ayala de Oviedo, contribuyeron a construir la persona que soy. Mirando hacia atrás reconozco un momento en el que España se abría a una nueva etapa y allí junto a nosotros a finales de los 80, profesores muy jóvenes, con mucha ilusión que iluminaron nuestros pasos por el camino del conocimiento y de la vida. Me reconozco en ese tiempo y en esas ganas de crecer en la aún joven Democracia que gastábamos. Mi agradecimiento especial por los amigos que se acercaron a Mieres a acompañarnos y que seguro tuvieron materiales para reflexionar acerca del momento que vivimos y acerca también de la Tercera España.  

"Hace unos años, pocos, una amiga poeta de Quirós, relativamente joven en el sentido de que no le tocó vivir la guerra civil pero si la Dictadura, que podría ser mi madre, me manifestó su preocupación ante la deriva que estaba tomando la realidad política y social de este país, ella una mujer luchadora que sacó adelante sola a sus hijos se preguntaba preocupada por qué iba a pasar con España, mientras miraba de reojo al recién aparecido Podemos, su posicionamiento ante determinados temas, la vehemencia de su líder, la fuerza con la que irrumpían en el panorama sociopolítico tras el 11 de mayo de 2011, la llevaba a manifestar su miedo y a creer que se estaban dando circunstancias que podrían propiciar un enfrentamiento similar al de hace 80 años. A mi sinceramente aquel miedo suyo me pareció bastante exagerado. Sin embargo, la deriva que tomo el tema catalán con la declaración unilateral de independencia en octubre de 2017, me hizo ver las cosas desde otra perspectiva y os prometo que hubo momentos en los que pensé que íbamos a ver los tanques por las calles de Barcelona y al Estado español machacando literalmente a los independentistas, finalmente la gestión mejor o peor de aquel tema y que llega hasta hoy permitió que no llegase la sangre al río, pero quién sabe qué pasará aún con este asunto. 

Nos convoca hoy el concepto de la "Tercera España”, o cómo en realidad España no ha estado nunca dividida en dos únicas Españas. No hay dos Españas, o mejor, no hay solo dos Españas. En el movimiento de los indignados y en las manifestaciones a favor de la independencia de Cataluña, lo mismo que en la última manifestación en Colón a favor de la unidad de España o entre todos aquellos que se sienten identificados con la bandera de España y la cuelgan de su balcón o simplemente no les molesta que su vecino la cuelgue, o aquellos otros que no ven más que un chiste en que un cómico se suene la nariz con una bandera (la que sea) hay mucha gente que integra la llamada Tercera España que nos reúne hoy aquí. Gente que aspira a vivir en paz en sus pueblos y ciudades y a prosperar en la medida de lo posible, gente que cree que se puede trabajar en aras al bien común y a la paz social para lo que hay que comprometerse. 
Muchos de nosotros, yo me atrevería a afirmar que todos los que estamos hoy aquí, todos mis conocidos y familiares, formamos parte de esta Tercera España. Cada uno desde posicionamientos ideológicos particulares y personales, conservadores, liberales, de izquierdas, comprometidos socialmente, desde el mundo de la participación ciudadana, obrera, … etc. No solo hay negro y/o blanco, hay una infinidad de grises que se colocan entre los dos extremos, desde las dos 

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radicalidades (que para muchos tristemente se unen porque polos opuestos se atraen). Yo incluso me atrevería a decir que hay tantas Españas como españolitos de a pie y cada una de esas Españas, personales y particulares y únicas, como cada uno de nbosotros, forman la Tercera España. Decidir o mejor dilucidar el papel de esta Tercera España que se sitúa entre los tan traídos “fascistas” y “rojos” en el que es, sin duda, un lenguaje de otro tiempo, un lenguaje que efectivamente enfrentó a un pueblo en una lucha entre hermanos, un lenguaje que tristemente vamos a empezar a escuchar cada vez más. 

Esta Tercera España debe aunar esfuerzos en la consecución de objetivos comunes. La facilidad para trabajar cuando se trata de un equipo cohesionado con un objetivo común da resultados, da frutos. La excelencia está en el trabajo en equipo. Igual desde ahora mismo, con la mirada puesta en las ya inmediatas municipales y autonómicas, tenemos que empezar a organizar equipos de trabajo transversales con un único objetivo, el bien común y el servicio a la comunidad, comprometidos de verdad en obtener beneficios para los ciudadanos (a mí me preocupan especialmente los ciudadanos de los núcleos rurales que tienen idénticos derechos que los de las ciudades aunque, a veces, no lo parezca y para defenderlos tengan que dar un puñetazo en la mesa). Analicemos seriamente la realidad que nos rodea y empecemos a pensar cuál es nuestro compromiso no sólo en nuestro entorno, sino ampliando los círculos hacia nuestra comunidad, nuestro país, con lo nuestro, hasta dónde pueden llegar nuestro compromiso sin que suenen ridículo por imposible y empecemos a trabajar en serio por mejorar nuestro entorno, las ciudades, las villas y los concejos pequeños, en los que reside el auténtico espíritu de nuestra tradición. Seguramente así consigamos un mundo más justo y mejor para todos. Sólo podemos conseguirlo desde posicionamientos en los que el diálogo y el entendimiento sean las banderas que enarbolemos." https://www.lne.es/cuencas/2019/03/22/beatriz-alvarez-hay-espanas-gente/2445274.html

sábado, 9 de marzo de 2019

Bodas de Oro


Hizo ayer  cincuenta años, el consenso de voluntades de estos dos pipiolos (hoy serían pipiolos, entonces ya eran talludinos) dio origen a una estirpe, la mía. La revolución que se produjo cuando la sangre 100% quirosana de mi padre se reunió con la mezcla de mi madre (50% vasca de Bizcaia y 50% asturiana de Oviedo) solo podría dar como resultado a mi hermano Nacho y a mi. Fijaros que distintos somos. He elegido esta foto porque mi madre es una mujer seria que sonríe poco pero que cuando se ríe lo hace a borbotones y así, viéndola a ella, he aprendido yo a reír. Mi madre que ha sido y es un bellezón aquel día llevaba unas bragas prestadas porque mi padre se había llevado en una maleta  todo lo que iban a necesitar para iniciar una vida juntos, imaginaros cuánto era. Conoció  a mi abuelo paterno el mismo día de su boda y a mi abuela muchos días despues, y tras el banquete se fueron a pasar la noche de bodas a la que hoy sigue siendo su casa.  Su ramo de novia estaba compuesto por tres rosas y se pasó la víspera de la boda cosiendo para acabar algunos de los muchos trajes que llevaban las invitadas. Este matrimonio seguramente no habrá sido perfecto, pero ellos han crecido en el respeto al otro. Mis padres nos han educado en la igualdad, nunca en mi vida he visto un trato diferente entre nosotros, crecimos siendo iguales aunque hoy seamos tan diferentes. Hombres y mujeres somos compañeros. Así lo veo porque así lo he vivido. Quizás elegir el 8 de marzo para casarse fuera una profecía de lo que iba a pasar en su casa. El feminismo se mama en casa, así lo he sentido yo, una madre que venía de un matriarcado muy fuerte y que me trasmitió todos los valores que las mujeres de su vida le transmitieron a ella. Mujeres fuertes, aferradas a la vida, luchadoras, entregadas a su familia y a su oficio, mujeres del siglo XXI a fin de cuentas. Hoy celebro las bodas de oro de mis padres, Nicanor y Mary Lena, con la esperanza de que puedan disfrutar aún mucho tiempo el uno de otro, de sus manías, de su "mala" salud, de sus silencios... Mi madre que le decía a mi abuela Elena cuando ella le preguntaba por aquel mozu tan curiosu que la acompañaba y que vivía de pensión en casa Josefa otra quirosana, de Faedo, instalada en Oviedo, "Mamá, ¿a ti gústate lo bueno? Pues esti rapaz, de lo bueno lo mejor". Y así sumando, sumando hasta cincuenta. Seguimos.

jueves, 28 de febrero de 2019

Febrero, tiempo de Carnaval.

Febrero se despide generoso en sol y temperatura. Hace un día precioso. El Puente de Carnaval permite que algunos de nuestros pequeños foráneos vecinos pasen unos días en Salcedo. Ayer mientras mi padre comenzaba con la labor de preparar la tierra para sembrar, una de esas pequeñas personitas tarareaba una canción mientras ayudaba a sus padres con la leña. Era tal su ensimismamiento que cuando le pregunté que qué cantaba ni siquiera sabía que aquello que hacía era cantar. Normalmente no escucho nada más que la banda sonora de esta aldea vacía y al mismo tiempo llena de vida: pájaros que compiten a ver quién mete más ruido, la chueca de una vaca caminando indolente por el prado, los corderos pidiéndoles atención a sus madres o a éstas reprendiendo a sus pequeños. Durante el día, no ladran los perros. Sí lo hace Lola feliz de este espejismo de libertad que disfrutamos cada fin de semana. Algunas mañanas de domingo, mientras leo desde mi cama sintiéndome observada por la severa presencia de la Peña de Alba, la vida no hace tanto ruido. Esos días escucho al viento agitando las ramas de los árboles, al agua desbordando los regueros o incluso a la nieve cayendo y depositándose, copo a copo, en el suelo formando empalizadas y muros de mentira, de esos que se borran con un par de grados más en el termómetro o simplemente con una pala. 26 de febrero y hace un día espléndido. Escucho las voces de los pequeños vecinos visitantes llamarse unos a otros. Son cuatro. La niña aún no ha hablado o si lo ha hecho, es más silenciosa. Han madrugado. Desde que han salido de sus camas, han imitado a las ovejas. Han cantado (creo que "We are the champions" pero no estoy muy segura). Han llamado a voces a Oker (el primer novio que tuvo Lola). Se han hecho de rabiar unos a otros y ahora parece que se aventuran a salir de su antojana (creo que en este momento están debajo de mi ventana). Recuerdo una tarde del pasado verano a renacuajos en el Reguerón. Gritos, risas, salpicaduras. Yo intentaba dormir. Ellos vivir.  ¡Qué suerte solo ocuparse de lo inmediato! No pensar qué pasará mañana. ¿Qué sería del mundo sin los niños? ¿Que sería de esta aldea vacía si los tuviera? ¿No se merecen disfrutar de esta cadencia, esta forma de ver pasar la vida al ritmo lento de las estaciones? ¿Qué botón hemos tocado para convertirnos en la sociedad hostil e inhóspita que hemos creado? Hemos dado la vuelta al calcetín. ¿En qué nos hemos convertido?
Luce el sol. No hay ni una nube en un cielo suavemente azul. Es febrero y el mundo sigue girando a pesar de los pronósticos.

domingo, 17 de febrero de 2019

Soy juez y parte.

Amanece hoy la información local con la aprobación de los presupuestos del concejo de Quirós, sí, ya sabéis y si no lo sabéis os lo cuento que para eso estoy, esa norma que rige el destino de un concejo (o de un país) anualmente y que os recuerdo acaba de echar abajo al último gobierno socialista de España por las pocas ganas de dialogar de quienes primero auparon a Sánchez a Moncloa pero que ahora incapaces de acercar posiciones han intentado cobrarse, algunos, el peaje por darle el Gobierno (nadie se acuerda estos días de que entró Sánchez pero salió Rajoy y esto tenía y tiene un gran mérito, sobre todo, porque el consenso, que no ha podido repetirse, supuso el triunfo de la primera moción de censura de la Democracia española) pero a lo que iba.
Amanece hoy con los presupuestos quirosanos y en mi afán de cubrir la información intento conseguir la valoración del alcalde de Quirós que, de repente, cuestiona mi trabajo impecable y entregado en estos años de colaboración en La Voz del Trubia porque pertenezco a IU, cuando no hay ni un solo socialista del Valle que pueda poner en duda mi objetividad (de hecho quiero creer que algunos hasta me aprecian). Un trabajo que califico de impecable, aunque esté mal que yo lo haga, porque no hay un solo texto que yo haya firmado, a salvo de los de opinión y creo que ni en esos, en el que se cuele por una rendija en que lugar político se posiciona mi corazón. Me dice García que no he ido al Pleno y que tengo la información de la oposición, le digo que por eso le llamo para que me dé su valoración antes de que se publique, si quiere hacerlo, claro, y me contesta que "soy juez y parte" y que escriba la opinión de IU pero que el no puede dármela en ese momento porque está paseando. Colgamos el teléfono, después de decirle que yo diferencio perfectamente cuando estoy informando de cuando no y que cuando informo lo único que hago es sacar una fotografía que refleje lo que está pasando. Colgamos el teléfono y reconozco que estoy muy cabreada. El día precioso va avanzando y el cabreo atenuándose, sin embargo, no quiero dejar de escribir mis impresiones y compartirlas.
Sí, amigos, soy juez y parte pero no por mi militancia política, ni por haber formado parte de una lista electoral en 2015 (que parece que en algunos concejos penaliza) soy juez y parte porque soy ciudadana de este país y como tal tengo derecho a expresarme, a pensar, a quejarme y a votar (en los próximos meses lo haremos y varias veces, vamos que en menos de un mes lo votaremos todo).
Soy juez y parte y además comprometida con mi concejo, no hay un solo quirosano que pueda poner en duda mi trabajo por esta tierra que piso, la tierra de mis antepasados, la que me dio a mi padre, la tierra prometida en manos tantos años de gobernantes que ponen, como en este caso, en duda el trabajo desinteresado y generoso de sus vecinos.
Soy juez y parte porque para cubrir un pleno, y el alcalde de Quirós y el resto del consistorio sabe que he venido a muchos en este mandato, me tengo que coger un día de vacaciones en el trabajo, lo mismo que para perseguir a un consejero por el valle como ocurrió el año pasado en un día de perros con el consejero de Educación y, en aquel momento, nadie puso en duda ni mi objetividad ni mi credibilidad, porque interesaba, claro estaba informando del Gobierno autonómico, socialista claro. Tampoco se puso en duda mi trabajo cuando nos visitaron los candidatos a la secretaria general de la FSA, que también cubrí con escrupulosa objetividad.
Soy juez y parte porque mi compromiso como vecina va más allá que mi compromiso político, infinitamente mucho más allá, porque mi compromiso es con todos y cada uno de los quirosanos con el derecho a estar informados, porque ciudadanos informados son ciudadanos críticos que piensan y actúan en consecuencia en las urnas (o no, lo veremos en mayo).
Esta semana he tenido la suerte de hablar con una periodista de RNE, le explicaba que el trabajo como corresponsal (también como corresponsal político) era complicado porque estabas informando acerca de tus vecinos que, en ocasiones, incluso son tu familia y que por esto lo más importante era ser objetivo, objetivo hasta el extremo, le contaba a esta periodista que tienes que dejar al margen tus ideas políticas y, sinceramente, creo que en este tiempo lo he conseguido sobradamente.
Soy juez y parte, pero como lo es cada uno de las ciudadanas y ciudadanos de una comunidad la que sea, local, autonómica, estatal o la de edificio en el que vives, como lo son las madres y padres a la hora de decidir la educación de sus hijos, como lo son los mayores que sufren las deficiencias en Sanidad o los conductores cuando viajan por una carretera en mal estado. Claro que soy juez y parte y ojalá hubiera muchos más como yo, implicados a saco con sus concejos, poniendo pasta de sus bolsillos, sacando adelante proyectos imposibles. Ojalá hubiera muchas mujeres como yo, también en las filas de los partidos que llevan decenas de años gobernando con absoluta impunidad y ausencia total de transparencia, igual las cosas se verían diferentes. ¿Alguien puede explicarme qué ciudadano implicado en su concejo, que respira, vive y solo piensa en el bienestar de sus vecinos puede no ser juez y parte? ¿Queremos ciudadanos comprometidos con su tiempo y su tierra o queremos votantes que no piensen y voten en masa devolviendo favores que no son más que derechos. Igual hay que explicar que el "¿qué hay de lo mío?" no es más que el ejercicio noble de poder para dar a cada ciudadano su derecho. Sí, son nuestros derechos, no sus favores. Pues sí, soy juez y parte y bien orgullosa que estoy de serlo.