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lunes, 18 de febrero de 2013

Fin de semana de cine y literatura: "La voz dormida" de Dulce Chacón y "El lado bueno de las cosas"

Este finde he hecho dos cosas. Bueno en realidad he hecho muchas más: comer con mi padre, tomar el sol, ver a parte de la familia muy querida, ver a mis amigos, tomar café con ellos... Vamos un fin de semana como otro cualquiera, lleno de momentos bonitos para compartir y de ratitos de amistad y amor. Pero dos cosas lo han hecho diferente. He leído la novela "La voz dormida" de Dulce Chacón y por primera vez (que ya tengo ganas de verla otra vez) he visto en el cine "El lado bueno de las cosas". He caído enamorada de Bradley Cooper, que en mi opinión se merece el Oscar, lo mismo que los actores que hacen de sus padres, Robert de Niro, inconmensurable en su papel de padre obsesivo y, Jackie Weaver fantástica en el papel de madre que sufre porque ve en su hijo el reflejo de su padre. A mi personalmente, la madre me ha encantado. La película que puede parecer una comedia romántica es tremenda, de hecho yo tuve un nudo en el estómago durante casi toda la proyección, pendiente de que el protagonista salte en uno de sus ataques de ira, constantemente en tensión. Le da la réplica Jennifer Lawrence, preciosa y un punto gótica. Al final es el amor, siempre el amor, el punto de inflexión para que ambos normalicen sus vidas y sus relaciones personales, familiares, sociales...
También me he leído "La voz dormida" impresionante, dolorosa como casi todo lo que nos habla de esa parte de la historia de nuestro país. El hambre, la miseria, la cárcel, la represión, la muerte injusta y cruel... todo lo que conllevo el final de la guerra civil de esta España nuestra. Tengo muchas ganas de ver la película, una de las triunfadoras de los Goya del año pasado. Esa María León en el papel de Pepita que le valió el Goya a la actriz revelación, esos ojos de un azul imposible, como los define Dulce Chacón en boca de Paulino, más tarde Jaime. No sé si la película de Benito Zambrano recoge las tres partes de la novela, pienso que no porque el cine busca mayor agilidad, cuenta historias con un recorrido más breve y la última parte de la novela, dónde el amor de Pepita y Jaime tarda tanto en llegar a buen fin, se hace eterna para el lector que ansia que pronto se reunan. Eterna es la espera de la novia confiando en que el novio salga por fin de la cárcel. En "La voz dormida" el hilo conductor también es el amor, el amor que sana, que cura las heridas, que compromete hasta la muerte, que te hace sufrir infinitamente. El amor y el compromiso político, la lucha por la libertad, castrada por el Régimen tras la guerra. Sin palabras, leed la novela, yo por mi parte esta semana buscaré un hueco para ver la película.
Pero yo lo que quería hoy era deciros que ayer vi la Gala de los Goya y, entre todo lo que escuché, me quedó con la cita de Unamuno con la que cerró su discurso Enrique González Macho, presidente de la Academia de Cine:
"Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe... Sólo la cultura da libertad... No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura."
Resume perfectamente cuál ha de ser nuestra lucha actual. Sobran las palabras. Cultura es saber que el protagonista de "El lado bueno de las cosas" es un enfermo mental que puede vivir en sociedad, no estigmatizarlo. Cultura es conocer la parte de la historia que nos cuenta "La voz dormida" y no olvidarla. Cultura son el cine y la literatura que casi siempre van de la mano.
 

jueves, 14 de febrero de 2013

San Valentín

Publico hoy aunque los que me conocéis de verdad sabéis que no soy yo muy de San Valentín. Esta mañana leyendo el blog de mi buen amigo Ovidio Parades, que os recomiendo siempre, en un relatín precioso acerca del significado del amor, he pensado en la suerte de convertir a los antiguos amores en mejores amigos y la suerte de olvidarte de las malas historias de amor, o de las buenas con mal final, que también las hay. Y se han despertado en mi algunos recuerdos, algunas postales imborrables que guardo en mi corazón y que probablemente si hoy mi memoria las rescata del recuerdo, es porque fueron los mejores regalos de San Valentín que tuve y que tendré siempre. No fueron en 14 de febrero, pero fueron muy bonitas: una tarde ventosa de verano en la playa de Rodiles compartiendo una toalla por los hombros, la más bonita y tierna declaración de amor en la Plaza del Paraguas previa a la ruptura  o un amanecer en una playa de Llanes cuando viajabamos en bus y dormíamos en tienda de campaña. En aquellos días donde sólo importaban el presente y los sentidos, dónde ni la hipoteca, ni la precariedad laboral, ni la crisis, ni los recortes existían, el futuro era tan lejano que no nos preocupaba y vivir la vida y despertar a ella era nuestra única realidad.
Así que, si hoy comparto esto con vosotros quizás es por que la edad te va alejando del pudor y la vergüenza y porque en realidad no quiero vivir más de recuerdos. Estar sola rodeada de gente, a veces, se hace cuesta arriba, sobre todo en días como el de hoy en que todo el mundo se empeña en recordarte lo fantástico que es tener a alguién a quién regalar. Yo me regalo cada día a todos los que me quieren, carezco de exclusividad qué le voy a hacer.
Besos para todos y felices 365 días de San Valentín
Bea la de Lola