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sábado, 28 de enero de 2017

Acerca de Patria de Fernando Aramburu

"Abandonar la patria nos permite descubrir cómo esta palabra depende de quien la administra, o de quien nos impone su idea de ella. Las patrias, las naciones, son términos absolutamente vacíos, o repletos de retumbes estruendosos y atontadores, a los que pretenden dar contenido, muchas veces, quienes nos utilizan y nos engañan, aprovechándose de las ignorancias con que, por el abandono de la escuela, de los institutos y universidades, se nos ha alimentado."
Emilio Lledó, "Los libros y la libertad"


Editorial: TUSQUETS
Año de edición: 2016
Género: Narrativa
ISBN: 9788490663196

Sinopsis: El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político.

Si tuviera que definir esta obra en una sola frase lo haría con la siguiente: Patria es una historia de perdón y de búsqueda de la verdad. Patria también es una historia de madres, de madres posesivas, obsesivas, asfixiantes. Madres que no dan vía libre a la felicidad de unos hijos que nunca aciertan. Ni Miren ni Bittori quieren matrimonios desiguales, ni la cárcel, ni la enfermedad para sus hijos. Madres decepcionadas, sobre todo, con sus hijas que son totalmente ajenas a ellas. Unas madres egoístas, que pretenden hacer prevalecer su opinión y al mismo tiempo madres entregadas, cansadas, extenuadas, donde nada sale como esperan/desean/anhelan.
Es la historia de dos amigas con trayectorias de inicio parecido y llegadas totalmente distintas, pero las dos marcadas errores de otros. Amigas hasta tal punto que Bittori es capaz de empatizar con la postura de Miren como madre:
"Yo con pena por el hijo de mi mejor amiga, que había dejado el trabajo, el equipo de balonmano y la novia o la medio novia, para entrar de pistolero en una organización dedicada al asesinato en serie." "¿Y Miren?...Comprendo su transformación, aunque no la apruebo...De repente era otra persona. En una palabra, había tomado partido por su hijo. No tengo la menor duda de que se fanatizó por instinto materno". "La verdad, no creo que ellos educaran a sus hijos en el odio. Los amigos, la cuadrilla, las malas compañías, le metieron al sinvergüenza el veneno de la doctrina que lo llevó a destrozarles la vida vete tú a saber a cuántas familias. Y aún se creerá un héroe."
Es una historia de hijos. Los de Miren que dice sin pudor "Somos víctimas del Estado y ahora somos víctimas de las víctimas. Nos dan por todas partes." Arantxa, la sensatez, castigada por la enfermedad y que se presenta como el real y auténtico canal para la reconciliación. Una mujer íntegra que no duda en afirmar que lo mejor para todos sería que a su hermano lo pillaran  las fuerzas de seguridad.
"Esto último sería lo mejor para todos: para sus víctimas potenciales, que salvarían el pellejo; para sus parientes porque sabríamos que donde lo van a encerrar no causará daño ni correrá peligro, y para él mismo, que pasó conocerá la soledad que ayuda a los hombres a volverse serenos y reflexivos."
Joxe Mari, etarra y preso: "Te preguntas: ¿ha merecido la pena? Y por toda respuesta uno se encuentre con el silencio de estas paredes, la cara cada vez más vieja en el espejo, la ventana con su cacho de cielo que te recuerda que hay vida y pájaros y colores ahí fuera, para otros."
Y Gorka, el pequeño, poeta en euskera, al que la cultura salva de seguir idéntico camino que su hermano y al que las circunstancias y conocer a Ramuntxo le sustraen para siempre de la órbita radical.
"Le pidió/prohibió que escribiera una sola letra para Egin - No te quemes. Tú hazme caso a mi."
Los de Bittori. Xavier, médico, agotando la cuarentena y que se niega a ser feliz en cualquiera de las manifestaciones de felicidad que se le presentan:
"Peló con facilidad la primera castaña. Muy buena. en su punto, ni dura ni quemada. Y el calor placentero que se extendió por dentro de su boca adensaba el vaho de su respiración. La segunda castaña, también muy buena. Demasiado buena. Se puso en pie. Volcó el cucurucho casi lleno en una papelera, de modo que las castañas fueron cayendo una a una..."
Nerea marcada por el destino:
"Yo me he dado cuenta de una cosa. Nos esforzamos por darle un sentido, una forma, un orden a la vida, y al final la vida hace con una lo que le da la gana" y que se niega a seguir viendo una víctima reflejada en el espejo: "Y no sé vosotros, pero me gustaría que llegase para mí el día en que al mirarme en el espejo vea no sólo la cara de una persona reducida a ser una víctima."
Todos ellos en búsqueda de sacarse de encima lo que su patria les ha tirado a la cara.
Es la historia de una tierra la vasca en la que "la verdad murió hace mucho tiempo". Es la historia de una sociedad, la nuestra, con los mismos problemas que vivía la España de la época, pero invadida por el dolor y el miedo, de generaciones envueltas en un amasijo de sentimientos y emociones, de nudos imposibles de deshacer y de vidas rotas en trocitos tan pequeños cuya recomposición es difícil, muy difícil. Una historia de familias rotas por la violencia y la sinrazón donde los padres, Txato, íntegro y emprendedor, y Joxian, cobarde y medroso, son meros testigos del universo que les va envolviendo hasta convertirlos a todos en víctimas.
Miren y Joxian: "- ¿Tú qué sabes lo que siente una madre?
                            - Y lo que siente un padre ¿qué?"
Un universo de odio en el que como en una tela de araña todo está conectado. Un laberinto del que sólo el poder sanador del perdón podrá sacarlos. La historia de una sociedad rota por un concepto de patria que contamina todo. Dos partes de esa sociedad destinadas a encontrarse y a reconstruir juntas lo que quieren que sea el País Vasco del futuro.
Y es que sin entrar en valoraciones políticas ni de otro tipo, dice Fernando Aramburu en una entrevista concedida a El Periódico que no ha escrito Patria para juzgar a nadie, las víctimas y los verdugos están destinados a caminar juntos. Y por qué digo esto, porque de la lectura de Patria se deduce que no son sólo las manos ejecutoras las que han sido verdugos, como tampoco son sólo las familias de los asesinados por ETA las que han sido víctimas.Verdugos fueron cada uno de los vecinos que le volvieron la espalda primero a Txato y una vez muerto, hacen a Bittori y su familia, una de las protagonistas de la novela, imposible vivir en su pueblo. Verdugo es Miren la otra protagonista y otrora su mejor amiga. Y víctimas han sido también todos, unos y otros. Esta es una de las conclusiones que se sacan de la lectura de este libro que, en mi humilde opinión, está destinado a ser un referente en la comprensión del llamado "conflicto vasco" (aunque yo sinceramente no sé muy bien como llamarlo, pues creo desde el corazón que fue una auténtica guerra civil, con dos bandos muy poco equilibrados, donde uno golpeaba a traición para hacer el mayor daño posible y el otro se defendía como podía).
ETA no deja a nadie indiferente, o por lo menos a nadie de los que de alguna u otra forma hemos vivido/sufrido/conocido la segunda mitad del siglo XX. Y así cada uno va a leer un libro diferente y va a identificarse con uno u otro personaje y todas las opiniones y puntos de vista (o casi todos) serán perfectamente válidos. En mi humilde opinión Aramburu hace un tratamiento exquisito y, lo más importante, con una mirada objetiva del tema. Escribe una novela llamada a ser lectura obligada para cualquiera que quiera acercarse a estos años oscuros/sucios/sangrientos que vivimos unos como espectadores, otros en el centro de las dianas y los últimos como ejecutores.


Dice Arantxa a Gorka "Tú lee todo lo que puedas. Reúne cultura. Cuanta  más mejor. Para que no te caigas al agujero en el que están cayendo muchos en este país."
Aramburu escribe una novela redonda que recoge la esencia de las obras anteriores: la colección de cuentos Los peces de la amargura publicada en 2006 y la obra considerablemente más breve de Los años lentos del 2012. La utilización que hace del narrador que pone distancia o cercanía a lo narrado según le interese, un lenguaje claro y directo salpicado de palabras en euskera recogidas en un pequeño glosario al final del libro, la evolución de los personajes, la historia de dos familias normales y corrientes arrastradas por un río que no les deja tomar resuello y lo más importante, una clara toma de partido por las víctimas en un conflicto en el que realmente hay más víctimas de las que parece.



http://bealadelola.blogspot.com.es/2017/01/todas-las-patrias.html

lunes, 23 de enero de 2017

Secretos y mentiras.

Cuando una tiene claro por y para qué trabaja no le cabe duda de que hace bien las cosas. Llegará a más o menos cosas, dependiendo también de lo que le dejen hacer, pero siempre consciente de cuál es su sitio y cuál es su objetivo: poner a Quirós en el mapa. Ojalá el resto del mundo tenga tan claro lo que hace y porqué lo hace. 
Mi amiga y compañera en La Voz del Trubia, Esther Martínez (no voy a buscar otro ejemplo porque ella es el mejor) hace idéntica función en Las Regueras, su trabajo es tan exhaustivo que escribe casi una noticia diaria, el fin es que Las Regueras esté en primer plano cada día, que tenga visibilidad, poner el valor nuestros concejos. Doy fe que conseguirlo no es fácil y más si te ponen trabas/zancadillas/trampas.
Que te oculten información o que la distorsionen para que no puedas usarla, que no tengan confianza en ti, en mi opinión, no tiene sentido, sinceramente. Me he pasado toda la tarde en la Asamblea Extraordinaria de la Asociación de Mujeres del Valle de Quirós y todavía he tenido tiempo para ir a sacarle una foto a la fantástica Anabel Santiago y su grupo de alumnos que SÍ SON PROFESIONALES, desde aquí mi reconocimiento a Anabel que me atendió con cariño y generosidad. También subí a Ricabo aún sabiendo que no esperaban por mi, lógicamente no pude hacer nada. Este es mi trabajo como corresponsal de LVT un periódico serio que hace información local y que, lo siento por algunos, es auténtica VOZ DEL PUEBLO independiente y no al servicio de señores/terratenientes/caciques. Yo no vivo de esto, afortunadamente. Pierdo dinero, sí, pierdo dinero, esto no es nuevo, pero lo hago movida por el amor por mi tierra, aunque el concepto tierra se lo apropien algunos y lo hagan suyo propio, dando menor valor al mío o al menos intentándolo. Mal vamos. Mal muy mal.
Que venga un payaso de la tele a decirnos lo que es secreto y lo que no, no tiene precio, eso ES MANIPULACIÓN como el montaje de la productora en tierras quirosanas. Cuando diga que  Quirós está en León (cosa que hace siempre) veremos quién ríe el último. Cuando pretendan reflejar un enfrentamiento entre Quirós y Babia que es falso porque entre otras cosas quirosanos y babianos han compartido muchas cosas en absoluta cordialidad vecinal. Conclusión: como no hay polémica, esto lo cortarán!, peor aún que venga una empresa privada, una productora e imponga condiciones a la gente por grabar en Quirós como secuestrar las fotos de los particulares fuera del "set de rodaje", que vengan a alojarse en Quirós a costa del presupuesto del Principado de Asturias, o sea, con nuestro dinero y que prometa una promoción para la zona que sólo podrá hacerse a toque de corneta (la que ellos tocan) esto es OPACIDAD Y FALTA DE TRANSPARENCIA, que no dejen sacar fotos en la calle, pero esta gente ¿quién coño se cree que es?, pero lo peor ¿por qué entramos al trapo de estos mafiosos? Ojo, yo estoy feliz porque graben en Quirós, en Ricabo (a diferencia de otras personas que así lo han manifestado, a mi me da igual donde graben, lástima que lo hayan hecho de noche a excepción de la salida de Bueida para hacer la ruta, al final la promoción solo se va a hacer de dos personajes, uno televisivo y otro deportivo) y pasará como con la Vuelta Ciclista a España en su subida a Alba. Es lo que hay.
Solo espero que el pacto de confidencialidad suscrito en el aire rompa por algún eslabón (que cuando hay muchos es muy fácil que ocurra) y se publiquen las fotos del encuentro secreto, (secreto con banda de gaitas, recepción vecinal, vecinos de Bárzana que pasaban por allí sentados en la mesa de la escuela de un pueblo que no es el de ellos y pincheo posterior, coño, menos mal que era secreto) entonces se hará realidad aquello de "quién ríe el último, ríe mejor". Ojo, que no digo que se publiquen las fotos del rodaje que es de gente trabajando en un espacio "privado", pero si van a León y se hacen fotos con todos que publican, cuelgan en twiter videos, ¿quién entendió mal el concepto de secreto o era MENTIRA?
En una quedada de colaboradores de LVT de Navidad un concejal de uno de los Ayuntamientos grandes de la zona nos dijo que "la gente no entendía que alguien hiciera algo por otro gratis" Voy a acabar creyendomelo. Al final siento de verdad el revuelo causado por lo que se haya podido perjudicar al más interesado en que esto saliera bien, pero siento aún más que no hayan tenido confianza en mi, porque yo igual no estoy al servicio de  ningún señor y sí se discernir lo que puedo publicar y lo que no. Aún así la pequeña pieza que publicamos a contracorriente en LVT tuvo 14.000 visitas, imaginaros la cantidad de visitas que podría haber tenido en caso de facilitarme el trabajo. Y SÍ ESTOY MUY MOSQUEADA, sobre todo por renunciar a compromisos personales para que me lo paguen así. No sí al final van a tener razón tantas personas que ponen nombre a esto que pasa. ¡Hay que joderse!
Por cierto Calleja y Alonso estuvieron en Quirós grabando "secretamente"el programa del primero pero por alguna razón nadie facilitó que yo pudiera estar presente y eso que mi trabajo serio y riguroso está fuera de duda, pero ye lo que hay. Así a base de chascos también se aprende.

jueves, 12 de enero de 2017

Todas las patrias.

Cuartel de la Guardia Civil en Pumarín (Oviedo)
Empecé Patria de Fernando Aramburu hace tres noches y creo humildemente que es de esos libros que deben de formar parte de la biblioteca personal de todo aquel que quiera entender la historia de una parte importante del siglo XX de este país. Un país marcado por el terrorismo de ETA. Una sociedad rota por la sinrazón con episodios que no olvidaremos nunca. Me lo recomendó Gemma Torres, gracias Gemma por tantas cosas, por tantos libros. Cada lector escribe la historia que lee, cada lector lee un libro distinto por eso creo que es bueno que os cuente aquí cuál es la mochila que llevo a la hora de encarar esta lectura y con ello queda todo dicho. Escribiré de Patria, pero en días sucesivos cuando su lectura vaya posando en mi memoria y las familias de Bittori y Miren pasen a formar parte de mi colección de personajes, personajes tan reales como lo fueron el frío y el miedo, el terror y el dolor a los que todos fuimos sometidos.


Viví treinta años en Pumarín. Aún hoy cuando pienso en mi barrio pienso en Pumarín. Mi casa (que es y será la casa de mis padres por tantas cosas), mi colegio y mi parroquia, mis recuerdos y mi infancia. Todo está depositado en Pumarín, hasta mi trabajo le debo a este barrio. Allí crecimos a la sombra del Cuartel de la Guardia Civil, situado en medio de la avenida que da nombre a la zona donde antes que otra cosa hubo una pomarada. Cada mañana iba y venía del colegio por las calles paralelas a esta avenida principal, desde las que también se veía el cuartel. Un edificio enorme que ocupaba practicamente toda una manzana. Desde afuera parecía compacto. Una vez dentro, tras pasar una especie de portal, llegabas a algo parecido a un patio andaluz, con ventanas pequeñas y techos altos en los pisos, hogares humildes de los guardias y sus familias. En el centro jugaban los niños, aparcaban los coches, entraba y salía gente. Pasaba la vida de una España que despertaba a una nueva época. Se accedía a él por unas puertas de madera grandes sobre las que estaba izada permanentemente una bandera de España. He pensado estos días que aquellas puertas eran como de cartón piedra, enormes pero terriblemente frágiles. Un solo soplido del lobo del cuento hubiera bastado para echarlas abajo. Una mierda de puertas que sólo ponían en evidencia la vulnerabilidad de aquella casa cuartel en la que vivían tantas de mis compañeras, incluida la que fuera mi mejor amiga, Elena Bermúdez, a la que no he vuelto a ver nunca desde que a su padre le trasladaron deduzco a un destino más cerca de su tierra. Todos aquellos guardias (o la mayoría) eran extremeños, castellanos, andaluces. Estaban fuera de su tierra, de su patria.
Viví en Pumarín durante treinta años.

Mi abuelo Arturo era vasco. Cuando murió en su esquela pusieron el nombre con el que todo el mundo le conocía:

 Arturo García Beascoechea, 
Pepe el Vasco.

Eso traía su esquela.
Era un vasco muy vasco. Alto y de cabeza cuadrada, ojos azules limpios los que heredaron todos sus nietos menos yo y que hubieran heredado también mis hijos, manos y orejas grandes, muy grandes. Si hubiera traído chapela, ésta descansaría sobre sus orejas. No la usaba. Mi abuelo Ludivino, en cambio, sí traía boina. Arturo era vasco también de carácter, un poco reservón y cabezota. Buen padre, de tres hijos, a los que educó en el respeto a sus mayores aunque luego ellos, como todos los hijos, hicieran un poco lo que les daba la gana. La mayor, mi madre, el hijo pequeño, a destiempo, no por ello menos querido. Amigo de la buena mesa, buen cocinero y familiar. Familiar, pero no de la misma forma que lo era la abuela. El era leal y valiente, de fiar y comprometido con los suyos, fueran propios o ajenos. Mi abuelo daba pasos adelante cuando la vida se ponía cuesta arriba y los daba también para otros si estos le necesitaban. Nunca le escuché una mala palabra, ni una voz más alta que otra, si acaso cuando se enfadaba nos dejaba de hablar. Salió de su tierra, dejó su patria y llegó a Asturias siguiendo las vías del tren, digo bien porque mi bisabuelo era ferroviario y de la noche a la mañana a Luis y María desde un pueblo de Bizcaia llamado Zalla cuando eran Vizcaya y Zaya, allá por los años veinte del siglo pasado, los plantaron en Oviedo. A ellos y a sus dos hijos, Luis y Arturo, cuyos cuerpos de niños haciéndose mayores ya prometían a los ojos de las vecinas del barrio donde se instalaron la planta que iban a tener, pero esa es otra historia y si sigo por ahí esto va a fluir a borbotones sin fin.
Soy 1/4 vasca y viví en Pumarín durante treinta años.

Mi padre es policía nacional y digo "es" y no era, porque ser policía imprime carácter. No se es ni mejor ni peor por tener esta profesión (profesión que, por otro lado, mi padre nunca ejerció) y no otra, se es y punto. Recuerdo que cuando yo era adolescente una amiga mía decía que "en una película tu padre sería el personaje al que le han dado el papel equivocado". Funcionario escribíamos siempre en las matrículas del cole y más tarde de la Universidad. Y es verdad, podría haber sido cualquier cosa que se propusiera, pero es policía. Aunque tuvo la suerte de salir a estudiar fuera (se hizo capataz agrónomo en Valladolid) el futuro que le esperaba en Quirós era más de pobreza que de otra cosa y despues de probar suerte en la mina y de comprobar lo complicado que era cobrar el jornal tras arriesgar la vida en un agujero, se presentó a las oposiciones en un tiempo en que los policías eran los grises. Salió de su tierra, dejó su patria y llegó a Oviedo. Gracias a una mujer poco ambiciosa pero bastante sensata que le dijo que no estaba dispuesta a andar de plaza en plaza con la casa y los chiquillos a cuestas, mi padre no hizo carrera en el cuerpo. Su valía personal y profesional lo llevo a la armería del cuartel, protegido de las calles. Llevó muchos bocadillos al calabozo cuando la droga y la delincuencia eran un problema del barrio e implicaban a hijos de conocidos. No he escuchado nunca a nadie hablar mal de él. También es reservón, pero de la manera que lo son los quirosanos que es bastante peor que la forma en que lo son los vascos.
Soy hija de policía, 1/4 vasca y viví en Pumarín durante treinta años.

La historia en su mayor parte está escrita por hombres y mujeres fuera de su patria. En octubre de 2011 ETA anuncia que deja de matar, tiene tras de sí un reguero de sangre y muerte. En mi piso está Benjamín, un chico francés con una beca de la Facultad de Química que vive con nosotras tres meses. También está fuera de su patria. Cuando llega a casa, abrimos una botella de vino. Brindamos por la paz, por la paz en el País Vasco y en España. Brindamos por el futuro, porque se restañen las heridas. Mi abuela morirá mes y medio despues y estoy segura de que lo primero que le dijo a mi abuelo con el que tuvo un matrimonio de cincuenta y cinco años fue que, por fin, los vascos tenían paz.


http://bealadelola.blogspot.com.es/2017/01/acerca-de-patria-de-fernando-aramburu.html







miércoles, 11 de enero de 2017

Un árbol nunca es solamente un árbol


Un escritor tampoco es nunca solamente un escritor, ni un periodista solo un periodista, ni un lector solo un lector pero, sobre todo, un libro no es nunca solamente un libro porque "cada libro escrito, cada libro leído es una puerta a la libertad y a la felicidad", porque "un libro tiene alas para llevarte a encontrarte a ti mismo", porque "un libro no existe hasta que un lector lo lee y se lo apropia", porque "sucede muchas veces que la literatura sale de los márgenes del libro y cobra vida".

Casi seiscientas personas nos reunimos el sábado 2 de abril en el Niemeyer de Avilés en torno a la escritora colombiana Laura Restrepo, convocados por el Grupo de trabajo de animación a la lectura de la red de Bibliotecas de Asturias. Celebrábamos  el sexto encuentro de Clubes de Lectura, el sexto, yo he acudido ya a tres, tres clases magistrales sobre el proceso creativo y la experiencia del autor pero, sobre todo, tres soberbias clases de vida.
Una mujer, menuda y morena, vestida con chaleco ocupó el sitio reservado para ella. Me llamó la atención la prenda que vestía, quizás temía la humedad del Cantábrico, porque viviendo en Pirineos como ella misma confesó, al frío no creo que le tenga miedo, a mí me trasladó a sus tiempos de periodista intrépida detrás de la noticia o de la historia que contar en cualquier punto de la selva de Sudamérica o a sus conversaciones como interlocutora con la guerrilla. Un chaleco con los bolsillos llenos de ideas y propuestas, palabras y reportajes, auténticas armas para el entendimiento. Una mujer latina que llenó de luz el escenario y de calor el gélido ambiente de la sala (gracias a un aire acondicionado especialmente fuerte), envolviéndonos con su dulce acento y su acertado verbo. Acertado y acerado cuando en el tramo final del diálogo tocó hablar de política en general, "la política siempre ha sido una pasión, pero ahora no milito en nada porque tampoco sabría muy bien dónde. Hoy me llaman más la atención los interrogantes que los credos. Ahora mi compromiso está junto a Médicos Sin Fronteras" y de política internacional y, como no, de ridículos y ridiculizados candidatos republicanos de la nación que vende por excelencia a sus hermanos del sur el finiquitado sueño americano que recrea "Hot Sur", la historia sobre el final del sueño y es que "una nación es una gran nación cuando cumple el sueño de mucha gente". Habló Laura de países que sueñan en inglés enterrando su propia idiosincrasia, sacrificando su carácter en pos de lo que ofrece el gran hermano del norte. Y es en "Hot Sur", el texto propuesto para la lectura de todos los clubes, donde María Paz, la protagonista encarcelada acusada del asesinato de su esposo, policía y blanco, tiene la oportunidad de convertirse en persona a raíz de su participación en un taller de escritura. Y es la escritura, podía haber sido la lectura, la tabla de salvación de la protagonista que se embarca en el proceso de humanización y afianzamiento que implica leer y escribir, lectura y escritura auténticos instrumentos sanadores.
"Un libro cambia una vida, una biblioteca cambia una ciudad" Laura Restrepo
Empezó fuerte la autora recordando a Andersen y a la Sirenita y haciendo un guiño cariñoso a Corín Tellado, escritora asturiana, trabajadora incansable, que abrió las puertas a un tema que estaba en la trastienda, la intimidad femenina y que gustando más o menos su ingente producción literaria está ahí como herencia. Y a partir de la figura de Corín, Laura se vino arriba y puso en el punto de mira el papel de la mujer escritora que tiene la obligación diaria de empujar un poquito más allá el concepto tan manido, la frontera, de la llamada literatura femenina para decir, parafraseando a Margarite Yourcenar que "la buena literatura está por encima del género. En buena medida, incluso por encima del género humano".
No se entretuvo en su introducción, que aunque breve dejó grandes titulares, deseosa del diálogo con los lectores que se presumía interesante y ágil como así fue, sintiéndonos en casa a pesar de lo grande del recinto pues "sucede con mucha frecuencia que cuando empiezas a hablar con un lector, al momento de conversar es como si fuerais amigos de toda la vida". Y son esos lectores los que atrevidos le piden finales justos que no felices, porque la vida real precisamente casi nunca nos ofrece ese final soñado. 
 
Laura Restrepo firma ejemplares de su obra (foto de Aurora Matilla)
Y los lectores preguntaron y lo hicieron sobre periodismo "el derecho a andar preguntando es un derecho del periodista"; sobre los límites entre periodismo y literatura "las fronteras son impuestas y son falsas, no hay barreras como tampoco las hay entre realidad y ficción"; sobre la relación de la autora con sus personajes: "sólo en la medida en que el autor vive sus personajes, el lector vive sus personajes, la historia es tu propia historia"; sobre literatura oral y tradicional: "hay que aprovechar la oportunidad de hablar porque es la forma de saber por qué la gente hace lo que hace, siempre hay un motivo real detrás de un motivo aparente. La imaginación tiene sus límites. La experiencia del alma humana te permite ver más allá y eso te lo da la conversación con las personas"; sobre la ventaja de tener un océano de 500 millones de hispanohablantes potenciales lectores y la necesidad de remontar una serie de barreras lingüísticas, en este punto Laura Restrepo se pregunta porque nuestro personajes no tienen alcance universal.
Pero a mi personalmente me llegó cuando a partir de una pregunta sobre "Multitud errante" hizo una llamada a la reflexión del tema de los refugiados. "Somos multitud errante" afirmó rotunda. Gente que viene huyendo de la guerra y del hambre, buscando un futuro, detrás de los desplazados hay una crisis enorme, pero también hay una multitud de gente portadora de cultura, la suya propia, que trae consigo. Muchos de los protagonistas de los mitos son precisamente portadores porque "¿Quién es sino Eneas más que un desplazado?" "Somos multitud errante y no podemos cerrar la puerta a quien la golpea". La humanidad es predominantemente nómada, es el mismo devenir de la historia y en ese intercambio es donde el hombre se enriquece y se hace grande: el desplazado, el inmigrante, el refugiado es portador de futuro y portador de cultura. "Un lugar donde cese la violencia, donde encuentren acogida, un lugar donde haya abrazo es lo que tenemos que ofrecerles" (Me quitó el sombrero). "Gracias Laura, sobre todo, por escribir" dijo un lector al ir acabando, "gracias Laura, sobre todo, por poner en palabras lo que tantos pensamos" añado yo, de verdad, GRACIAS.

Inmejorable el trabajo de los bibliotecarios, ni una objeción: animosos, constantes, incansables... ¿Qué haría esta gente con presupuesto y apoyo? El reconocimiento y el cariño lo tenéis, el nuestro, el de los lectores y el de los autores que, año tras año, se sorprenden con la capacidad de convocatoria y organización. Y es que aunque el autor que viene lo hace promocionando una obra (en este caso "Pecados") se encuentra una multitud de lectores que, con los deberes hechos, han leído todo: "La novia oscura", "Multitud errante", "Hot Sur", "La isla de la pasión", "Dulce compañía", "Delirio", "Leopardo al sol" ... Y solo puede emocionarse el también con esta labor.

martes, 10 de enero de 2017

Deshielo



Apenas un suspiro. Tu aliento.
Un momento. Un beso.
Un minuto. Dos palabras.
   - Voy ahora- dijo él
   - Te espero- pensó ella
Apenas nada cuando nada es todo.
Todo lo que quiero descubrir contigo.
Una sonrisa. Tu sonrisa, mi mejor regalo.
Una mirada. Tu mirada, la mejor promesa.
Deshielo
Empieza la vida.