Páginas vistas en total

miércoles, 11 de enero de 2017

Un árbol nunca es solamente un árbol


Un escritor tampoco es nunca solamente un escritor, ni un periodista solo un periodista, ni un lector solo un lector pero, sobre todo, un libro no es nunca solamente un libro porque "cada libro escrito, cada libro leído es una puerta a la libertad y a la felicidad", porque "un libro tiene alas para llevarte a encontrarte a ti mismo", porque "un libro no existe hasta que un lector lo lee y se lo apropia", porque "sucede muchas veces que la literatura sale de los márgenes del libro y cobra vida".

Casi seiscientas personas nos reunimos el sábado 2 de abril en el Niemeyer de Avilés en torno a la escritora colombiana Laura Restrepo, convocados por el Grupo de trabajo de animación a la lectura de la red de Bibliotecas de Asturias. Celebrábamos  el sexto encuentro de Clubes de Lectura, el sexto, yo he acudido ya a tres, tres clases magistrales sobre el proceso creativo y la experiencia del autor pero, sobre todo, tres soberbias clases de vida.
Una mujer, menuda y morena, vestida con chaleco ocupó el sitio reservado para ella. Me llamó la atención la prenda que vestía, quizás temía la humedad del Cantábrico, porque viviendo en Pirineos como ella misma confesó, al frío no creo que le tenga miedo, a mí me trasladó a sus tiempos de periodista intrépida detrás de la noticia o de la historia que contar en cualquier punto de la selva de Sudamérica o a sus conversaciones como interlocutora con la guerrilla. Un chaleco con los bolsillos llenos de ideas y propuestas, palabras y reportajes, auténticas armas para el entendimiento. Una mujer latina que llenó de luz el escenario y de calor el gélido ambiente de la sala (gracias a un aire acondicionado especialmente fuerte), envolviéndonos con su dulce acento y su acertado verbo. Acertado y acerado cuando en el tramo final del diálogo tocó hablar de política en general, "la política siempre ha sido una pasión, pero ahora no milito en nada porque tampoco sabría muy bien dónde. Hoy me llaman más la atención los interrogantes que los credos. Ahora mi compromiso está junto a Médicos Sin Fronteras" y de política internacional y, como no, de ridículos y ridiculizados candidatos republicanos de la nación que vende por excelencia a sus hermanos del sur el finiquitado sueño americano que recrea "Hot Sur", la historia sobre el final del sueño y es que "una nación es una gran nación cuando cumple el sueño de mucha gente". Habló Laura de países que sueñan en inglés enterrando su propia idiosincrasia, sacrificando su carácter en pos de lo que ofrece el gran hermano del norte. Y es en "Hot Sur", el texto propuesto para la lectura de todos los clubes, donde María Paz, la protagonista encarcelada acusada del asesinato de su esposo, policía y blanco, tiene la oportunidad de convertirse en persona a raíz de su participación en un taller de escritura. Y es la escritura, podía haber sido la lectura, la tabla de salvación de la protagonista que se embarca en el proceso de humanización y afianzamiento que implica leer y escribir, lectura y escritura auténticos instrumentos sanadores.
"Un libro cambia una vida, una biblioteca cambia una ciudad" Laura Restrepo
Empezó fuerte la autora recordando a Andersen y a la Sirenita y haciendo un guiño cariñoso a Corín Tellado, escritora asturiana, trabajadora incansable, que abrió las puertas a un tema que estaba en la trastienda, la intimidad femenina y que gustando más o menos su ingente producción literaria está ahí como herencia. Y a partir de la figura de Corín, Laura se vino arriba y puso en el punto de mira el papel de la mujer escritora que tiene la obligación diaria de empujar un poquito más allá el concepto tan manido, la frontera, de la llamada literatura femenina para decir, parafraseando a Margarite Yourcenar que "la buena literatura está por encima del género. En buena medida, incluso por encima del género humano".
No se entretuvo en su introducción, que aunque breve dejó grandes titulares, deseosa del diálogo con los lectores que se presumía interesante y ágil como así fue, sintiéndonos en casa a pesar de lo grande del recinto pues "sucede con mucha frecuencia que cuando empiezas a hablar con un lector, al momento de conversar es como si fuerais amigos de toda la vida". Y son esos lectores los que atrevidos le piden finales justos que no felices, porque la vida real precisamente casi nunca nos ofrece ese final soñado. 
 
Laura Restrepo firma ejemplares de su obra (foto de Aurora Matilla)
Y los lectores preguntaron y lo hicieron sobre periodismo "el derecho a andar preguntando es un derecho del periodista"; sobre los límites entre periodismo y literatura "las fronteras son impuestas y son falsas, no hay barreras como tampoco las hay entre realidad y ficción"; sobre la relación de la autora con sus personajes: "sólo en la medida en que el autor vive sus personajes, el lector vive sus personajes, la historia es tu propia historia"; sobre literatura oral y tradicional: "hay que aprovechar la oportunidad de hablar porque es la forma de saber por qué la gente hace lo que hace, siempre hay un motivo real detrás de un motivo aparente. La imaginación tiene sus límites. La experiencia del alma humana te permite ver más allá y eso te lo da la conversación con las personas"; sobre la ventaja de tener un océano de 500 millones de hispanohablantes potenciales lectores y la necesidad de remontar una serie de barreras lingüísticas, en este punto Laura Restrepo se pregunta porque nuestro personajes no tienen alcance universal.
Pero a mi personalmente me llegó cuando a partir de una pregunta sobre "Multitud errante" hizo una llamada a la reflexión del tema de los refugiados. "Somos multitud errante" afirmó rotunda. Gente que viene huyendo de la guerra y del hambre, buscando un futuro, detrás de los desplazados hay una crisis enorme, pero también hay una multitud de gente portadora de cultura, la suya propia, que trae consigo. Muchos de los protagonistas de los mitos son precisamente portadores porque "¿Quién es sino Eneas más que un desplazado?" "Somos multitud errante y no podemos cerrar la puerta a quien la golpea". La humanidad es predominantemente nómada, es el mismo devenir de la historia y en ese intercambio es donde el hombre se enriquece y se hace grande: el desplazado, el inmigrante, el refugiado es portador de futuro y portador de cultura. "Un lugar donde cese la violencia, donde encuentren acogida, un lugar donde haya abrazo es lo que tenemos que ofrecerles" (Me quitó el sombrero). "Gracias Laura, sobre todo, por escribir" dijo un lector al ir acabando, "gracias Laura, sobre todo, por poner en palabras lo que tantos pensamos" añado yo, de verdad, GRACIAS.

Inmejorable el trabajo de los bibliotecarios, ni una objeción: animosos, constantes, incansables... ¿Qué haría esta gente con presupuesto y apoyo? El reconocimiento y el cariño lo tenéis, el nuestro, el de los lectores y el de los autores que, año tras año, se sorprenden con la capacidad de convocatoria y organización. Y es que aunque el autor que viene lo hace promocionando una obra (en este caso "Pecados") se encuentra una multitud de lectores que, con los deberes hechos, han leído todo: "La novia oscura", "Multitud errante", "Hot Sur", "La isla de la pasión", "Dulce compañía", "Delirio", "Leopardo al sol" ... Y solo puede emocionarse el también con esta labor.

2 comentarios:

  1. hola! genial encontrar un blog con tanta autenticidad como el tuyo. Si nos dejas nos quedamos entre tus reseñas que son magnificas. gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Graciasssss por pasarte, claro que te queremos con nosotras para compartir lecturas y sentimientos, bienvenid@!

      Eliminar