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domingo, 13 de agosto de 2017

Pan de escanda

Foto del folleto Fornos Artesanos de Quirós.
Durante muchos años el pan fue el alimento básico e imprescindible de la dieta de muchos hogares. El “pan nuestro de cada día” o que “no nos falten el pan y la sal” son expresiones comunes no sólo de aquella época de “fame” y necesidad, sino que hoy mantienen plena actualidad. En Quirós no podemos hablar de gastronomía y tradición sin mencionar al “pan de escanda” un pan muy sabroso y apreciado, sobre todo, para aquellos que tuvimos la suerte de poder disfrutar del que hacían nuestras madres y abuelas. Es un pan oscuro, no especialmente tierno, que se conserva muy bien y que encierra en sí mismo parte de la historia y costumbres quirosanas.
En un momento en que muchos hogares han vuelto a interesarse por la fabricación artesana del pan, no está mal recordar un proceso, el de “hacer pan”, que nos retrotraerá a muchos de nosotros a aquellas mañanas de calor en pleno verano junto a la cocina de carbón mirando como “lleldaba” la masa, deseando que tu “güela” te dejará formar un “bollín” de cuernos o colocar un “huevín” cocido en medio de la bolla que llevarías de romería el día de Alba o el de San Roque. Era un tiempo larguísimo el que teníamos que esperar mientras se “arroxaba” el horno, se “enfornaba” y, por fin, se sacaba la “forná” Es en este momento, el de “qué forma más guapo”, “qué buen color”, “qué bien te salió esta vez” cuando las mujeres respiraban orgullosas y colocaban los panes en la masera a esperar que enfriaran, era el tiempo de descansar un rato o de seguir con las tareas cotidianas tras un día que había empezado muy temprano. Mientras tanto, los más pequeños sólo esperábamos poder comer un buen pedazo de aquel pan caliente y prohibido porque podía hacernos mal a la barriga, que había llenado de olor a pan todos y cada uno de los rincones de la casa.
Tres elementos son necesarios para que el milagro del pan de escanda se produzca: la escanda, los fornos y las mujeres.
 
La escanda es una variedad de trigo que se cultiva en estas zonas de montaña porque tiene una mayor resistencia a las condiciones del clima. Durante muchos años las tierras de pan eran incluso mucho más abundantes que las de maíz, el otro cereal fundamental en la época. Hoy, sin embargo, el cultivo de escanda en Quirós se encuentra reducido a pequeñas tierras que se siguen sembrando por costumbre y casi únicamente para el consumo familiar. Así quedan tierras de pan en Bermiego, Cortes, Toriezo, Faedo y Las Llanas. En la seronda, dicen que en Salcedo en Rechampo llegó a sembrarse escanda incluso en enero, empieza la siembra del cereal. Se siembra la “erga” (el grano de escanda antes de haberle quitado la cascarilla), se “salla” y se “arrianda”. Llegado el fin del verano, entre agosto y setiembre, se recoge la escanda. Es un trabajo muy laborioso para el que se necesita a toda la familia. Las espigas sólo pueden cogerse a mano, una a una, o como mucho con “unes mesories” (especie de tenazas de madera que sirven para arrancar las espigas de la planta) y te permiten, cuando aprendes a usarlas, coger varias espigas a la vez. A la tierra a “coller” pan hay que ir con manga larga para que las plantas de pan no te arañen. Recogido el pan se lleva al hórreo para que se sequé y de ahí, al rabil en dónde las espigas se chamuscan para quemar las aristas y se mallan para deshacerlas. Se introducen por la tolva y bajan a la piedra para quitar la cáscara del grano. La cáscara es muy ligera y para separarla del grano se ayudan con un ventilador. Ese deshecho es la llamada “poisa”. De manera que en el rabil es dónde sale la escanda separada, cayendo a una especie de cajón que recoge los  granos de escanda limpios. De el molín de pisar al molín de moler, que son cosas diferentes. En el primero se separa el grano de escanda de la cáscara y en el segundo la escanda se muele. Ambos son hidráulicos, es decir, empiezan a funcionar cuando el río trae agua para poder mover la maquinaria.
En la actualidad hay un rabil funcionando en el pueblo de Bermiego. Balbino Martínez ha rehabilitado y puesto en funcionamiento un molín de pisar que pertenece a Diego el de Proaza. Balbino habló con Diego y le comentó que podía ser interesante limpiar y echar a andar de nuevo el molín. Hoy este molín recibe escanda de Lena, Aller e incluso de la zona de Langreo, también de los pocos quirosanos que siguen teniéndola. Existe al menos otro rabil en Veiga, pero en la actualidad no está funcionando.
Foto tomada del folleto Fornos Artesanos de Quirós editado por el Ayuntamiento de Quirós y la Asociación Amigos del Pan de Escanda.
Pero el pan de escanda no sería tal sin los “fornos artesanos”. Fornos que desde siempre han estado integrados en nuestras construcciones tradicionales, de manera que muchas casas los conservan siendo fácilmente reconocibles. Desde afuera en las casas hay adosada una especie de construcción circular cuya boca o puerta habitualmente está en la cocina. Hoy mucha gente enforná en casas de sus antepasados en las que han conservado los fornos mientras que las casas modernas o reformadas o bien no los han incluido o simplemente los han quitado. Mientras la mujer realiza el proceso de amasar en una masera en la que se coloca mitad y mitad de harina de trigo y de harina de escanda, más o menos, dependiendo un poco del gusto de cada familia y para lo que se ha usado el “furmientu” (de la última masa fermentada, las mujeres retiran un pedazo que usarán para fermentar la nueva masa). Se prepara el forno mientras la masa llelda. Para ello se enciende utilizando distinto tipo de madera que puede ser de avellano, de fresno y de haya, ésta última es muy buena debido a su alto poder calorífico. Se trata de conseguir que los ladrillos estén en caldea, esto ocurre cuando el forno por dentro está blanco hasta la puerta. El horno ha alcanzado ya la temperatura ideal para cocer y no para quemar. Utilizamos aquí varias herramientas propias de esta tarea. El “serraorio” una vara larga con la que mover las brasas para ir repartiendo el fuego dentro del horno, eso se llama “sorrascar” y tradicionalmente hay que hacerlo al menos ocho veces. Una vez listo el horno y preparados para introducir los panes que hemos ido formando, se barre el horno con una escoba de sabugos o de boje que aportará aroma al pan. Le llega entonces el turno a la pala de enfornar, que es una pala de panadero con un mango muy largo sobre la que se pone de uno en uno cada pan que queremos ir colocando dentro del horno. Es un proceso que hay que realizar con cuidado porque los panes no pueden estar muy juntos para que no se peguen, ni tocando las paredes del forno para que no se quemen. Por ultimo, se usa la “cayá” que finaliza el proceso de colocar los panes dentro del forno y con la que los acercaremos a la puerta para sacarlos al finalizar la cocción. En algunos sitios debajo de cada pan, para que no se manche, se coloca una hoja de berza. Una oración y a esperar.

Miedra pan que la cama se t’esfai
Pan en el forno, Cristo sobre todo.
A San Isidro Labrador, a San Antonio Bendito 
Nos defienda’l ganao y a nosotros de todo pecao
Amén, Jesús.

Por último, nada de esto sería posible sin las mujeres. Las mujeres quirosanas que se esmeraban y se esmeran tanto en esta labor ancestral de hacer pan. El pan con el que alimentar a sus familias y agasajar a sus invitados. Se levantaban muy pronto para poder llevar a cabo todos los pasos de esta liturgia y si todo salía bien, que casi siempre sale, se llevaban los parabienes y felicitaciones de toda la familia. Plegaban la ropa utilizada, la masa del pan se envuelve en mantas para que suba lo que tiene que subir, y recogían hasta la próxima “forná” que podía ser en dos o tres semanas, dependiendo de los panes que hubieran salido.
 
No es posible hacer pan de escanda sin la confluencia de escanda, forno, pues nunca se va a obtener el mismo resultado en un horno de gas o eléctrico, y mujeres que por creencia, tradición o costumbre rezaban para que todo se llevará a buen fin y bautizaban los panes antes de meterlos en el forno haciendo la señal de la cruz con un tenedor sobre ellos. Sea este un homenaje a cada una de ellas sin excepción.

martes, 8 de agosto de 2017

La vieja clase política tiene que empezar a irse.

En el curso 1985-1986 se formaron los primeros consejos escolares. La figura pretendía que todos los grupos integrantes de las comunidades educativas (profesores, padres, alumnos, Administración local y personal administrativo y de servicios) formaran parte de la toma de decisiones que afectasen a los centros. Yo estaba en el de mi instituto. Medio en serio medio en broma, aquella fue mi primera campaña. La recuerdo como algo divertido, nos pasamos una tarde entera haciendo unos carteles coloristas (de los que aún conservo uno) con un eslogan que ahora considero ridiculo, pero que en aquel momento tenía su gracia. Había una compañera que era de las juventudes socialistas. No la vi más después de dejar el instituto, pero estuvimos juntas en aquel primer Consejo Escolar. Me eligieron mis compañeros, quede segunda muy reñida con la tercera y por detrás de un chaval que era muy popular y cuyos carteles fueron infinitramente mejores que los míos. Fue una gran alegría y una gran experiencia.
El curso siguiente, una obra en el instituto (creo recordar que nosotros no la habíamos solicitamos, podría buscarlo porque conservo todos los recortes de prensa) en la que se empleó como material aislante un producto altamente contaminante movilizó a toda la comunidad educativa y en cabeza estuvo el Consejo Escolar defendiento lo suyo. Recuerdo tediosas reuniones en las que los alumnos no éramos realmente conscientes de lo que pasaba. Reuniones en la Dirección General de Educación, movilizaciones, declaraciones en prensa, manifestaciones… al final conseguimos que se restaurará el estado de cosas en el instituto. La Consejeria contrató a una empresa para que retirara todo el material indebidamente empleado. Es en aquel momento cuando conozco, si se puede decir así porque yo no era más que una cría de 16 años a Antonio Trevín que entonces era Director General de Educación. Su intervención y el empeño puesto por todos nosotros fueron decisivos para solucionar el tema. A los alumnos del Pérez de Ayala nos exiliaron al colegio público de EGB de Ventanielles mientras duraban las obras. Íbamos a clase por la tarde compartiendo aulas con los pequeños que iban por las mañanas. Recuerdo la niebla del antiguo matadero de Oviedo y una ronquera, la única que he tenido, que me duró casi todo el trimestre. Bueno, pues el año pasado, treinta años después, me encontré con Antonio Trevin en Proaza en un acto solidario. Él estaba haciendo campaña como candidato al Congreso que era y yo haciendo la mía particular, la apuesta personalísima por mi tierra, por darle voz y visibilidad, que es lo que verdaderamente necesita el mundo rural. Le saludé y le dije que lo conocía de aquella. El recordaba perfectamente el caso. Muy majo la verdad, que conste que no tengo nada en su contra, pero llego a casa y me pongo a hacer memoria: maestro, sesenta años, en 1986 tenía 30 y ya era Director General de Educación. A posteriori ha desempeñado cargos como Alcalde de Llanes, Delegado de Gobierno, Diputado en la Junta General, Presidente del Principado de Asturias, Diputado en el Congreso… Menudo currículum (ojo, repito, no tengo nada en contra de Trevin, me pareció siempre que estuvo a la altura de las circunstancias en el caso del instituto, una persona amable y afable). Pero me pregunto, ¿cuántos de nuestros políticos actuales tienen idéntica trayector por el lado izquierdo y por el derecho? ¿Antonio es maestro con vocación de político o político de vocación y circunstancialmente maestro? ¿Lleva viviendo de la política desde hace treinta años? Repito este razonamiento podría hacerlo seguramente con muchos de los candidatos de primera línea de los dos grandes partidos de este país (y de otros partidos). ¿Puede ser que estos hombres y mujeres sean los más inteligentes y válidos del panorama hasta el punto de ser imprescindibles a sus agrupaciones, federaciones o partidos? Sí, puede ser. Sin embargo, creo que la clase política debería renovarse y no solamente para dejar paso a los más jóvenes. No, debería de producirse un relevo generacional que mantenga el ideal del servicio público, las ganas de trabajar, el entusiasmo y las fuerzas, que no siempre van unidas a la juventud, pero quizás sí a “recién llegados”. Claro, habrá gente que me diga que la experiencia y la veteranía es un grado. Sí, estoy de acuerdo, pero si no damos oportunidad a la gente que llega, nunca habrá renovación. Esta es la clase política que tenemos y, en mi opinión, por aquí es por donde han de empezar a cambiar las cosas y después reformar la Ley Electoral y así sucesivamente, haciendo pequeñas cosas para conseguir grandes logros.
Por cierto, aquel día me pidió las fotos que estaba haciendo y yo aproveché para pedirle que no se olvidaran en Madrid de la escuela pública y concretamente de la escuela pública rural que al final a mi “ye lo que me preocupa”.

http://lavozdeltrubia.es/2016/06/18/reflexiones-tras-mi-reencuentro-con-trevin/

lunes, 7 de agosto de 2017

"Nel color de la niebla alcuentro abelugu".

"Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver"
Peces de ciudad, Joaquín Sabina

El Teixo de Bermiego, acuarela de Rosa Manzano
Quedo con Rosa Manzano en Oviedo un día gris, de orbayu y niebla. Al día siguiente se va a Caminha (Portugal) a participar en un encuentro de acuarelistas junto a Francisco Castro que es junto a José Manuel Mendez, uno de sus referentes en esta disciplina. A la vuelta de Portugal tiene que montar su exposición en Quirós. La finalidad de nuestro encuentro es hacer una foto para ilustrar este texto, pero el día no acompaña. Rosa me dice que me manda una y entonces charlamos de cosas de ayer y de hoy. Las dos coincidimos que estos días tan asturianos, tan quirosanos, tienen su encanto. De hecho la exposición que inagura el próximo viernes lleva ese título "Nel color de la niebla alcuentro abelugu". Un título sugerente que nos conduce a ver, por ejemplo, "al teixo de Bermiego bailando entre la niebla" junto a la espadaña de la iglesia de Santa María que se erige a su lado.
Rosa nace en San Salvador (Quirós), hija de Mercedes de Villaxime y de Julio de Pasolrío. Cuando tiene cuatro años, buscando un futuro mejor, sus padres dejan Quirós y se instalan en Oviedo, rompiendo así su vinculación con su tierra natal, sin embargo, la inquietud por volver permació siempre viva en ella. Guarda muy pocos recuerdos de aquellos años en San Salvador primero y en Bárzana despues donde nace su hermano pequeño, el hoy reconocido escultor Adolfo Manzado. Cuenta, con una sonrisa, que siendo muy pequeña hizo un dibujo que todos celebraron y que quizás fue entonces cuando empezo su pasión por la pintura. Años más tarde, vuelve a Quirós, ya es una mujer hecha y derecha que conduce su propio coche. Recuerda que casi se pasa de largo de Bárzana "Cuando me quise dar cuenta había salido de Bárzana. Lo recordaba todo mucho más grande". Desde entonces ha seguido yendo sobre todo a visitar a su primo Gerardo, el de Pasolrío. Y es él, en parte, el culpable de esta exposición. Cuando Gerardo conoce la actual dedicación de Rosa a la acuarela le dice que porqué no se anima a exponer en Quirós y así "un poco de forma casual Gerardo habló con Eva y Eva se puso en contacto conmigo".
Ante la exposición que se inagura a las 19,30 de este viernes día 11 y que se podra ver hasta el 31 de agosto, su primera exposición en solitario, declara estar un poco nerviosa y muy emocionada: "Creo que es intrínseco al ser humano volver a la tierra donde naciste y te criaste. Siento que vuelvo al lugar al que pertenezco. El Museo Etnográfico de Quirós es un escenario privilegiado, estrenarse en casa y en ese sitio..., es como un sueño. Además con Alva he conectado muy bien."
La muestra que trae a Quirós está formada por unas veinticinco acuarelas de distintas dimensiones que ha pintado a lo largo del último año. Al principio quería que fueran solo escenas del concejo, pero no había tiempo y descartó la idea. Así y todo hay algunas pintadas ex profeso para esta ocasión: el pantano de Valdemurio, los Molinos de Corroriu, el Palacio de los Miranda en Llanuces y el Teixo de Bermiego, junto a ellos se incluyen otros árboles, dunas, marismas, etc. Respecto a la acuarela que ilustra el cartel de la exposición nos cuenta que "el día que la pinte había intentado dibujarlo varias veces y sobre las tres de la mañana decidí dejarlo. Cuando me iba a acostar, pensé venga, una vez más y entonces el poderosísimo árbol dibujose solu."
Nos cuenta que siempre dibujó "pero a los 16 años tuve mi primer contacto con la pintura en la escuela de Artes y Oficios de Oviedo. El procedimiento de la acuarela lo descubrí muchos años más tarde, de modo casual. La formación académica es fundamental para el desarrollo creativo. En mi caso, cursé estudios de pintura en la Escuela de Artes y Oficios en Oviedo y también de dibujo técnico (delineación). Luego acudí a clases impartidas por el pintor asturiano Carlos Sierra, y más recientemente, y en relación con la acuarela, acudí, y sigo acudiendo, a cursos con notables artistas del panorama mundial". Cuando le pregunto que por qué acuarela, me dice que "Tuvimos un taller mi hermano Adolfo y yo, pero cuando él empezó a profesionalizarse y a necesitar más espacio, lo dejamos, entonces para pintar en casa, si no tienes sitio, es mejor la acuarela. Además de un tiempo a esta parte la acuarela vive un momento de esplendor. Hay un punto, que casualmente coincide cuando yo empiezo, hace unos seis años, que todas las propiedades del pigmento mejoraron de forma extraordinaria y con ello mejoraron también la permanencia, la resolución, la transparencia."
Rosa participa habitualmente en certámenes de pintura al aire libre, como el de Bueño. Comenta como idea que ligar un lugar a uno de estos certámenes atrae a mucha gente "Tener un certamen es muy atractivo y da visibilidad a un sitio." Actualmente está inmersa en el proceso de formación de ACUARELASTUR, Agrupación Acuarelistas de Asturias, asociación que agrupa a más de cincuenta miembros y que está empezando a dar sus primeros pasos. Esta asociación celebrará el viernes por la tarde previo a la inaguración de la exposición una sesión de acuarela plein air en las instalaciones del museo.
Dice Sabina en sus "Peces de ciudad" que "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver" sin embargo, Rosa Manzano apuesta por volver a casa, a encontrarse con sus raíces y sus paisanos y serán la familia y los amigos, no la niebla, según sus palabras y su deseo, los que la abeluguen en lo que seguramente será una inaguración llena de la emoción de alguien que sí es profeta en su tierra.

lunes, 10 de julio de 2017

De Puertas Adentro en Quirós

Detalle de la exposición.
 
El pasado sábado día 8 de julio a las 19,00 en el Museo Etnográfico de Quirós y de la mano de la Asociación de Mujeres y del Ayuntamiento abrió sus puertas la Exposición “De Puertas Adentro” de la fotógrafa quirosana Maribel Gijón. La autora ha manifestado su satisfacción por exponer en su tierra y el sábado estaba especialmente emocionada al cumplirse en estas fechas un año ya de la pérdida de su madre a la que dedicó la exposición. La inaguración contó con la presencia de Eva Martínez, Teniente Alcalde del Ayuntamiento de Quirós que, una vez más, reiteró la importancia de que la mujer sea protagonista no por los sucesos de la prensa sino por su labor en la sociedad y por trabajos como éste que se presenta en el MEQ, e hizo referencia expresa a lo que ocurre “de puertas adentro en muchos hogares y que es totalmente impredecible”.
Tuvo Maribel en su intervención palabras de agradecimiento para el Ayuntamiento de Quirós, para Alva Rodríguez, directora del Museo Etnográfico de Quirós “que nos dio absoluta libertad a la hora de montar la exposición” y para la Asociación de Mujeres que desde el momento que fue conocedora de este trabajo puso todo su interés en traerlo a Quirós. Luisa de Castro, presidenta de la Asociación de Mujeres, expuso que es muy importante dar espacio a las manifestaciones artísticas de las quirosanas y manifestó el compromiso de la asociación con la cultura y “no sólo con eventos lúdicos”. Alva Rodríguez por su parte también estaba muy satisfecha con el resultado final.
Desde el momento en que tuve conocimiento de esta muestra, me pareció que tenía que venir a Quirós. Había que convencer a la autora (que estaba convencida) y había que conseguir el cauce adecuado que fuera puente entre la autora y el Ayuntamiento, ¿quién mejor que la asociación de mujeres? El escenario sin duda tenía que ser el Museo Etnográfico de Quirós (tenemos el mejor escenario para este tipo de eventos, hay que aprovecharlo).
Cuando le proponen de una forma más formal llevar la serie “De Puertas Adentro” a Quirós sintió algo especial. Por un lado dar a conocer su obra a sus vecinos y amigos quirosanos y por otro que esa propuesta saliera precisamente de La Asociación de Mujeres del Valle de Quirós, mujeres que tratan de mover e impulsar la cultura en Quirós, le provocan una intensa emoción.
Parte de la Junta Directiva de la Asociación de Mujeres, con representantes del Ayuntamiento, Alva Rodríguez y la autora.
En palabras de la autora “De puertas Adentro” surge de la necesidad “de gritar” lo que durante un largo período de tiempo ha sentido a su alrededor. Han sido cuatro años de trabajo, de fotografiar sensaciones y sentimientos. Una especie de catarsis que desembocó en una serie de instantes atrapados gracias a la cámara. Se trata de un trabajo fotográfico intimista que cuenta, a través de imágenes, esa parte de nuestro mundo desconocida para los demás, la parte más intima del sentir, la que por diversas razones escondemos durante mucho tiempo, cuando por circunstancias de la vida estamos llenos de miedo, atrapados, resignados, asfixiados…Son distintas circunstancias las que nos pueden hacer entrar en ese círculo de soledad y dolor, impotencia y miedo. Espiral de la que muchas veces es difícil salir. Cuando al encontrarnos perdidos y sin salida, esta situación entra a formar parte de nuestro día a día sin darnos apenas cuenta, cuando incluso viendo una salida, la incertidumbre y el miedo nos hace caminar muy despacio. En definitiva, se trata de una serie que indaga en los sentimientos más profundos y en las encrucijadas de la vida. La exposición puede verse en dos direcciones una que conduce a una salida hacia la luz y la esperanza y otra en la que el viaje es al revés y te lleva a la oscuridad, para Maribel hay que verla siempre buscando el mensaje positivo
Maribel intenta mostrar con sus imágenes que esas situaciones existen “Creo que puede ayudar a vernos a nosotros mismos, a concienciar sobre la necesidad de buscar soluciones y quizás en muchos casos a dar el paso para acercarnos a la salida. Es necesaria mucha fuerza y mucho apoyo y que las instituciones tengan los recursos necesarios para evitar o resolver estas situaciones. Habría que luchar porque exista y sea eficaz la ayuda, porque se denuncien los casos en que esas situaciones se dan, sin tener la sensación de que no sirve de nada el esfuerzo de dar el paso cuando se consigue darlo. A través de la cultura, la fotografía en mi caso, la literatura, la pintura, la poesía….todos son medios a través de los que dar a conocer la vida y sus circunstancias.
Sus fotos son denuncia necesaria de una situación. “No sé que estamos haciendo mal, lo que sí se es que es necesario invertir en educación, en cultura, educar en el respeto y poner todos los medios económicos, sociales y culturales para que estas situaciones no se den y que cuando se den haya la infraestructura necesaria para prestar la ayuda y el apoyo que se necesita”.


Para “De Puertas Adentro” ésta será su cuarta puesta de largo. En esta ocasión el marco es el Museo Etnográfico de Quirós y se podrá ver durante todo el mes de julio. Se ha visto en Gijón y en Avilés con una gran acogida. Maribel Gijón es consciente del apoyo y del esfuerzo que las personas que apoyan este tipo de manifestaciones culturales “Supone un gran esfuerzo personal, un esfuerzo económico, no solo por mi parte, sino un esfuerzo por parte de las personas que en las instituciones tienen conciencia cultural y luchan por que la cultura se divulgue. En el caso de Quirós soy consciente del gran esfuerzo y del interés de la Asociación de Mujeres del Valle de Quirós y del Ayuntamiento para que la obra se pueda exponer en un sitio privilegiado como es el Museo Etnográfico y pueda ser vista por quirosanos y quirosanas y turistas que durante el mes de julio visiten el concejo, por mi parte esperando ilusionada y ansiosa el día de la inauguración, estoy segura que será un día lleno de emotividad para mí y deseando que “De Puertas adentro “ guste y transmita que es lo que cualquier autor/a desea.”
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sábado, 1 de julio de 2017

Abuela del Aramo 2008

En el año 2008 la Fiesta del Corderu fue el 6 de julio. Durante la misma que tradicionalmente se celebra, en el prao Llagüezos y que hermana a los concejos de Lena y Quirós, tuvo lugar el ya también tradicional nombramiento y homenaje a los Güelos del Aramo que aquel año recayó en D. Silvino Fernández Viesca (Venceyal-Muñon, Lena) y en Dña Domitila Alvarez Alvarez natural de Salcedo (Quirós) la hermana mayor de mi padre. Por aquellos días el hice esta entrevista para el Periódico de Quirós que hoy reproduzco.

"Domitila Álvarez Álvarez nació en mayo de 1921, tiene 87 años, madre de dos hijos y la mayor de 7 hermanos de los que según sus propias palabras fue madre en muchas ocasiones. Hoy sigue trabajando casi como el primer día, gobierna su casa y realiza labores agrícolas, quizás no con la misma intensidad, pero si con la misma calidad: da gusto ver la tierra que cultiva y “les sus pitines” son su mejor compañía aunque le dén mucho trabajo y muy pocos frutos, como ella misma asegura..
PdQ.: Bueno Domitila, muchas gracias por atendernos y por recibirnos en tu casa. Lo primero que me llama la atención es tu nombre,
D.: Si, Domitila Alvarez y Alvarez.
PdQ.: Es un nombre poco común en esta zona y en Asturias en general, significa “la que ama su casa” y hay una Santa romana con ese nombre.
D.: Si, Santa Domitila que se celebra el 7 de mayo.
PdQ.: ¿Tu sabes por que te pusieron ese nombre?
D.: Si, verás, el que fue de padrín mio, era padrín de mi madre, hermano mayor de ella. Estaba trabajando en una casa y vinieron unos invitados, no sé si parientes o visitantes y con ellos venía una rapaza que se llamaba Domitila y era muy buena moza y muy guapa, entonces él dijo que iba de padrín mio si Rosario, mi madre, que estaba a punto de dar a luz, tenía una nena y le ponía de nombre Domitila y así fue que me bautizaron con ese nombre.
PdQ.: ¿Qué nos cuentas de tu infancia, de tu familia y de tus padres?
D.: La infancia mía, de siete hermanos, yo la mayor y tuve que trabajar más: cuidando nenos, lavando pañales, pañales no, trapos porque entonces no había pañales, por no haber no había agua siquiera aquí en el pueblo y teníamos que ir a lavar a ca´La Villa o a Eros y arreglarnos como podíamos. Entre los hermanos había bastante diferencia de edad: a la hermana que iba detrás mía le llevaba casi tres años, a la tercera siete, a la cuarta nueve, a Amador once, a Armando quince y a Canor que es el pequeño diecisiete, y yo pelele de todos.
PdQ.: Y mientras tu cuidabas de los guajes, tus padres trabajando para sacar adelante a la familia
D.: Si, mi padre primero trabajó en la mina, pero después cuando nació Amador andaba por los tejados, quitando goteras, poniendo vigas y tejas, ganando el jornal y mi madre que era sastra cosiendo, trabajando mucho para ganarse la vida y criar a siete nenos, pero todavía tuvieron tiempo para enseñarnos algo a todos, más o menos.
PdQ.: Y claro también tendriáis que ayudar en las tareas de la tierra.
D.: ¡Qué remedio! Yo luego fuí a coser a La Fábrica con Benita, pero para ir a coser tenía que ir a sallar un rato al Fresno o adonde tuviéramos, o a sacar las anollas a la Llongar. Así, así crecimos. Hombres y mujeres trabajaban juntos, todos hacíamos lo que podíamos, pero por ejemplo a la hora de la matanza había tareas propias de los hombres, ellos descuartizaban y nosotras escarniabamos, había que lo adobar con las manos, picarlo y embutir con embudo no había maquininas, no, entonces no había lujo y luego además, siempre había tiempo para ayudar a un vecino a recoger pan por ejemplo, de Primo, o de Carmen, o de los mis tíos a la Caleya o de otros, también hay que tener en cuenta que eramos muchos de familia en todas las casa y todos arrimabamos el hombro.
PdQ.: Cuentanos cómo era Salcedo cuando tu eras joven
D.: Ay, ¡Dios Mío! Salcedo y Quirós, sin carreteras, sólo había fango por los caminos, aquí en Salcedo no había agua siquiera pero gente, había mucha gente y guajes, muchos guajes en todas las casas. Los sábados había algo de fiesta en casa Zulima, alguna mayor tocaba la pandereta, cantaban y andaban a la danza, a las pequeñas nos ponían en el medio en un corro. Gozabamos. Y la fiesta de Alba antes era mejor, no había tanto rumbo como ahora. Había unos gaiteros o un acordeonista, después de Misa , el baile era aquí en la Pandiella y prestaba más a todos. Que yo recuerde la Fiesta de Alba se celebró siempre, menos durante la guerra. Cuando empezó la guerra yo tenía 15 años y ya venía de dormir en el puerto en un cabaneto debajo de unos tapines. Entonces a la Virgen la bajaron de Alba y no me acuerdo muy bien si estuvo en la capilla de la Villa o en la Iglesia, de lo que si me acuerdo bien es de cuando la subieron.
PdQ.: Y ¿después de la guerra?
D.: Bueno, después de la guerra vino la tranquilidad. Nos daban el suministro tasado y no había expansión de nada. Si querías fruta, lo más unos nisos de la que ibamos a la hierba a Arzún. Y el pescado nada, no sabíamos ni como era, ni yo, ni los otros, ni siquiera los padres o los más mayores.
PdQ.: Y la escuela, ¿qué recuerdos tienes de la escuela y de los maestros?
D.: Los maestros que tuve fueron de lo mejor, yo fuí a la escuela de abajo, donde la Iglesia y llevábame mi tío Nicasio. La primera maestra que tuve debió ser Dña Hermosinda que era muy buena y tratabanos muy bien. Luego hubo una Dña Lola que tenía un novio republicano que se llamaba Elio y que tuvo que dar la cara por él y al final casaronse. Yo debí de ser de las últimas que fui con esa maestra. Algunas niñas aprendían más que otras, Elsita la de Silvestre sabía mucho. La escuela era sólo de niñas y habría tres secciones, con unas diez o doce niñas por sección. Yo estuve en la escuela hasta los 14 años. Nosotros a la escuela fuimos bastante aunque unos aprendíamos más que otros. Mis padres le daban mucha importancia: comer, vestir, aprender pero también trabajar todo lo que podíamos, ahorrar todo y gastar, gastar ni una perrina.
PdQ.: Luego fuiste a aprender a coser ¿cuántos años tenías?
D.: 17 años tenía cuando fui a coser a La Fabrica y una vez que aprendí me dediqué a coser todo lo que pude. Cosí por lo menos para la mitad del concejo, San Pedro, Bermiego, hasta para Isabel La Boticaria, una señora de rango que era sola. Todavía el día de hoy cuando voy a algún sitio todos me saludan y las más jóvenes son muy atentas conmigo. Hice vestidos de nenas para casi todas. De aquí de Salcedo iba con Rogelia, luego de Rano, Zulima, que todavía vive en Oviedo con un hijo sacerdote, y Luisa que eran hermanas, María de Rodiles que tenía un hermano cura y estaba haciendo la ropa para casarse allí en el taller y no nos dijo nada hasta después.
Benita, la maestra, era muy buena enseñando. Nosotras cosíamos en la solana y cuando ella subía nos contaba novelas y vaya lo que disfrutabamos con aquellas historias. A mi llamabame zaramayona (mal curiosa). Pero una vez tenía que entregar una blusa de color de rosa, de piel de angel, divina, y nos mando hacer unos ojales de prueba a todas. Los que mejor salieron fueron los mios y al final los hice yo. Yo no era zaramayona lo que pasa es que no tenía tiempo, siempre tenía algo que hacer para los de mi casa. Mira el vestido de 1ª Comunión de Hortensia lo hice yo de una saya bajera de mi madre y así sucesivamente.
Ibamos andando a La Fabrica en media hora, por el Almoriz, por los senderos, detrás de la cuadrona, ibamos como fusos, corriendo, sin poder pararnos. Llevabamos el potín sin preparar, cocinabas allí y comíamos allí también, echabamos una jornada normal, en horas no sé cuántas serían. Para ir no podíamos bajar las dos de Salcedo juntas, pero para venir ya podíamos echar un poco más de tiempo... Esa vida no se puede contar, era muy dura.
PdQ.: Y fíjate como han cambiado las cosas en la actualidad para las mujeres ¿A ti cómo te parece que mejoró la vida para nosotras?
D.: Pues la vida para las mujeres era más sacrificada antes, yo creo, o ahora, depende del aprecio que se quiera dar a todo. Yo veo cosas que hacen las mis nietas o las mis sobrinas y, a veces, pienso que valía más estar cuidando corderos ciego noblina. Acerca del trabajo eramos más esclavas antes, pero ahora con los estudios tienen que hacer mucho esfuerzo hasta conseguir lo que quieren. No sé si era mejor antes que ahora.
PdQ.: Creo que tienes dos hijos varones ¿qué nos cuentas de ellos?
D.: Los mis hijos son de lo mejor, como si hubieran venido del cielo, eso si esclavos bastante, bastante, ¡qué remedio! Tuve un marido de lo mejor del mundo, lo malo que lo perdí muy joven, el 39 y yo 34 años. Salí adelante, pero me costó muy caro, fui muy exigente con mis hijos, pero ahora son como son gracias a lo estricta que fuí. Tuvieron que aprender mucho y hacer todo.Tengo razones para estar orgullosa de como son y de lo que han conseguido. No tengo nada malo que decir de ellos. Sin embargo, a veces cuando tengo que ir a algún sitio echo de menos no haber tenido una Domitilina, no llegó, no hubo tiempo, y les digo a los míos “si tuviera una Domitilina como mi madre” que cuando iba para Bárzana iba yo a ponerle el pañuelo y a plancharle el mandil.
PdQ.: Si, pero tienes dos nietas
D.: Si, pero la Domitila mía tenía que ser hija, no nieta.
PdQ.: Y ahora ¿cómo pasas tu día a día?
D.: Hago lo que me da la gana, lo primero de todo me levanto y hago la cama, desayuno, voy a atender a les pites, luego hasta la huerta o a pasearme un poco hasta el prao. Aunque no haga nada, para recordar viejos tiempos, del presente nada. Si, unas cebollas, unos ajos o unes fabes todavía los siembro. También tengo humor para cocinar: casadielles, arroz con leche, bizcocho, todo casero. Siempre me presta tener algo. Por la tarde veo un poco la televisión: Pasapalabra. Nada de series ni de películas, no me gustan. Leo un poco, revistas que me manda una cuñada o el periódico siempre que puedo. Ver, veo mal, pero todavía estoy más sorda que otra cosa, con 87 años que quieres, también tengo una artrosis muy grande. Buena salud regular, pero la cabeza ¡qué Dios me la conserve!
PdQ.: y ¿cómo te ves dentro de diez años si llegamos allá?
D.: Mientras me valga, yo quiero estar aquí. El día que no me valga, haré lo que me manden, lo que quieran hacer los mis hijos, pero mientras tanto, ¿viste qué quintana, qué solín? ¿habrá residencia mejor? Si me valgo para levantarme, hacer algo de comida y limpiar el focico ¿qué más quiero? Ahora por el verano hay más gente, los de Jaime, Meli y José Antonio, Virginia y Joaquín, también Julián y Nati, pero en el invierno quitando los fines de semana no hay casi vecinos. No habiendo gente ahorro de reñir con nadie, y nadie conmigo. El año pasado cuando nevó, enseguida vinieron Montse y Galán a ver si me había levantado y a ver si me hacía falta algo, son muy atentos. También Maruja y Selino están pendientes, cuando están por aquí.
PdQ: Ahora, me gustaría que me contases un poco cómo fue lo del día 6 de julio, cómo se pusieron en contacto contigo, cómo lo pasaste...
D.: Llamaronme del Ayuntamiento y preguntaronme por el número de tfno del mi hijo mayor, de Ludivino. Yo no sabía para qué era y les pregunté que si era por alguna novedad y me dijeron que era para ver si iba yo nombrada de güela del Aramo. No supe más, se lo dijeron a Ludivino, los hijos lo hablaron, y querían que fuera y por eso fui, encantada, claro. No tenía gana de ir, pero solamente por hacer el aprecio al Ayuntamiento, cómo no lo voy a agradecer, aunque me costará trabajo ir. Prestome bastante, juntamonos allí toda la familia, los mis hijos y nueras, sólo faltó una nieta, los hermanos que tengo. Nos invitaron a comer y me regalaron una placa, una placa divina que la tengo en mucho aprecio y que todos me la quieren ver. Eso de verdad. Y después para venir, yo cansaba porque tengo una artrosis que no me tengo, los mis hijos no podían sacar el coche porque estaba todo entremecido y viné con una sobrina, a las 17,00 ya estaba en casa encantada de la vida.
PdQ: ¿Qué te pareció la fiesta? Es una de las fiestas con más tradición del verano asturiano
D.: Yo la fiesta no la vi, a mi prestome mucho la reunión familiar y el nombramiento, el honor de ser Güela del Aramo. Lo que si había mucha gente y muchos coches. Yo nunca había ido, porque cuando eramos jóvenes no la había y luego murió el marido, quedé viuda, y ya no tuvé gracia para nada de todo eso.
PdQ.: Bueno, y aunque estamos aquí muy a gusto contigo tenemos que ir acabando, ¿te gustaría añadir alguna palabra de agradecimiento a alguna persona, algún consejo a la juventud o a las mujeres de hoy en día?
D.: No, lo único que vivan y lo pasen lo mejor que puedan, que de trabajar ya estamos bastante fartucas las viejas. Que lo pasen lo mejor que puedan, pero con responsabilidad, que eso y la vergüenza es lo que más dice de las personas ¿a qué sí?
PdQ.: Si, además de verdad.

martes, 20 de junio de 2017

La telaraña de la memoria

Haciendo un descanso camino a casa desde la fuente (lo que no sé es para que queríamos la bolsa de plástico, igual andábamos a ablanas)

Dice Fulgencio Argüelles a propósito de "La noche que no paro de llover" de la mi Laura que la mencionada novela transita por la cotidianeidad "que es el más abundante caldo de cultivo de la memoria" (El comercio 17/06/2017).

El sábado el calor tardó solo un momento en tornarse insoportable. No aguanto las altas temperaturas. Me provocan reacciones físicas indeseadas e indeseables y además vivo anclada al gris y la noblina asturiana en cuya compañía soy feliz hasta el infinito y más allá. Tampoco soporto la luz que acompaña al calor. Me deslumbra haciendo brillar de forma engañosa los colores de mi tierra y de mi montaña. La piedra caliza es mate, no reluce. Los árboles no son rabiosamente verdes sino dulcemente verdes. Esta claridad que me abrasa los ojos hace que me sea imposible sacar una foto a la telaraña que quería que acompañase este post, pero tranquilos tengo otras telas de araña de un día de niebla llenas de gotas de orbayu como manos que se ahuecan para coger agua y beber en ellas. Asturias luce igual de bien entre la niebla que con un día de sol, pero de los nuestros no de éstos que no se sabe muy bien de dónde vienen pero sí de la mano de quién lo hacen. Yo creo que tenemos complicado recuperar el tiempo (metereológico) de nuestra infancia con el que sin lugar a duda me quedo. A mí con esta luz me cuesta mirar.
Hacia mucho calor también aquel viernes de agosto.
La  luz que deslumbra
El sábado también por la mañana, muy temprano, tuve un momento de agujero negro. Tengo muchos, casi siempre sola. Con los años he aprendido a dejar de mostrar muchas de mis debilidades. Muy poca gente me ve llorar más lejos de que me emociono fácilmente pero no solo por lo mío sino por lo que ocurre a mi alrededor. Historias de perros abandonados me convierten en un instante en un torrente de lágrimas, mujeres mayores que me cuentan algo de lo de antes sabiendo que están sacando afuera recuerdos, a veces, no agradables, ver a un niño feliz... Realmente soy una llorona pero no como la de Chavela Vargas, preciosa canción por otro lado.
También vinieron mis sobrinos. Ellos borran todo incluso el recuerdo del fuego.

Entre dimes y diretes fui tres veces al Reguerón, la fuente de Salcedo adonde de niños íbamos al agua mi hermano y yo. No había agua en las casas, ni baño y una luz eléctrica de 125 con la que no veíamos ni para cantar. Éramos muy pequeños y, quizás por eso, no éramos conscientes de lo distinto que era todo en la aldea que vio nacer a mi padre y morir a mis abuelos. Había casas grandes con corredor o galería y casas pequeñas donde a día de hoy me pregunto como podían vivir tantas personas. Había establos y pajares junto a las casas para poder atender al ganado, corripos de gochos y de pites. Tenadas y desvanes. Cuartinos pequeños con un banco de carpintero en los que por un ventanucu entraba la luz a duras penas como el que tenía mi güelu que hacía madreñes. Había barrigas en los muros de piedra que señalaban fornos que hoy todavía se conservan en uso en muchas casas. Nidos de golondrinas, colmenas de abejas a pie de casa y lecherines para ir a la fuente a por agua.
La nuestra era una lecherina blanca, con la porcelana escachada de tanto usarla. Mi madre que al paso del tiempo estoy convencida no quiso nada de aquella tierra más que a mi padre y a los que traía con él de serie, nos mandaba de excursión a la fuente para tenernos entretenidos. No había móviles, ni videojuegos, ni televisión, ni parque, ni areas recreativas con columpios, ni piscinas de esas tan cuquis que hay ahora. Teníamos cuentos y comics, eso sí y, más tarde, libros. Creo que me hice lectora aquellos agostos junto a mi madre que en aquellos días robaba horas al sueño para leer todo lo que caía en sus manos. Pues eso, que íbamos de excursión a la fuente.
La distancia entre nuestra casa y el Reguerón será como mucho de 100 metros, un poco más desde casa de los abuelos y si, con suerte, íbamos dando un rodeo, ¿150? Imaginaros la aventura. Hoy serán siquiera 25 metros los que me separan de la fuente (este fin de semana lo mido y os lo cuento).
Había pues distintas rutas. Desde casa de mi tía Domitila, por entre las casas de la tía Isabel y la de Visita, que había un cucheiru donde una vez encontramos una muyer muerta o desde casa de los abuelos por delante de la que fue la casa de mi tía Hortensia (de verdad que es coincidencia que en aquel cogollín de casas todos fuéramos familia). Y una vez en la fuente, esperábamos para llenar la lechera y nos peleábamos a ver quien de los dos la llevaba de vuelta sin tirar nada por el camino y en esos apenas 100 metros parábamos a beber agua con la tapa que hacia de taza porque teníamos tanta sed y el agua estaba tan buena. En ocasiones la memoria es tan viva que parece que todo vuelve por un momento a ser igual.
Para esto dio el calor del sábado que en un paseo cotidiano a un lugar común del pasado presente aún  hoy en mi vida, en lugar de secar los recuerdos, los avivó. Menos mal que la luz no me dejaba ver.
Lástima que en ese ir y venir a la fuente ahora no encuentres a ningún vecino. Están vacíos de gente el lavadero y la fuente, también el charco de abrevar al ganado. Están vacíos los pueblos. Y la soledad y el vacío están muy bien cuando son elegidos y no vienen impuestos.

sábado, 17 de junio de 2017

La tecnología que está por venir.

El lunes pasado en el Club de prensa asturiano y un poco por casualidad (estaba por allí y fui a ver si veía a Esther) asistí a la conferencia de Amador Menéndez acerca de Retos Tecnológicos de Futuro a propósito de su libro recientemente galardonado con el Premio Internacional Jovellanos de Ensayo. La presentación corrió a cargo de Pelayo García de Ediciones Nobel, editora del mencionado título.
Tras la misma, tras la presentación digo, comenzó el espectáculo y digo espectáculo y digo bien porque Amador nos dio una lección de ciencia para novatos, un baño de ciencia divulgativa y didáctica en el que disfrutaron todos los presentes, incluso los más sabios que ocupaban las primeras filas. Amador estaba acompañado de muchos compañeros, lo que está bien, muy bien, sobre todo, porque no ocurre en otros campos donde parece que el mérito propio desmerece al ajeno. Puede ser que lejos de egos personales, seguro que “haberlos haylos”, la comunidad científica sintetice conceptos, (además de proteínas) al menos de mano, lejos de otros intereses comerciales y mercantiles como universalidad, globalidad y bien e interés común. Eso quiero creer. Los avances científicos logrados/conseguidos/recogidos, hoy por mí y mañana por ti, ponen en la palestra el trabajo de compañeros de mesa en el laboratorio o de estudios de posgrados en universidades extranjeras y hermanas. La comunidad científica, al menos desde donde yo la observo, aglutina valores de auténtica “comunidad”, pero volvamos a Amador.
Empezó diciendo que iba a contarnos una historia. Si hubiera empezado por “había una vez un mono…” habría tenido idéntico auditorio entregado. Y digo yo que por qué no habrá más profesores así, sobre todo, pensando en aquellos de letras que no tenemos más interés por la ciencia que un móvil patata, un coche carromato que nos lleve a donde queremos ir y que nunca nos preguntamos en serio por qué vuelan los aviones porque no entenderíamos la explicación y vale más no pensarlo y encomendarse a algún santín o virgen milagrosos para llegar a destino. No me vanaglorio de mi analfabetismo ni mucho menos, más bien me avergüenza, pero quizás desde hace un mes cuando asistí a la conferencia de Inmaculada de Melo sobre Niños a la carta empiezo a reconocer que esa ignorancia no me lleva a ningún sitio, más bien me aleja de la realidad. Ahora bien no me preguntéis nunca nada de Física y Química porque más allá de los elementos de la tabla periódica y de aquello que todo cuerpo sumergido en un fluido desaloja una cantidad del mismo igual a su volumen (o algo así) soy una nulidad.
A pesar de toda esta confesión después del lunes soy un poco menos torpe, Amador Menéndez me llevó de la mano por una historia de futuro y esperanza, en el que la ciencia se use en pos del hombre, de la salud y del medio ambiente, alejada de intereses espurios que, realmente, no era de lo que tocaba ocuparse el lunes.
El gran invento del hombre es el fuego. A medida que el hombre evolucionaba y su cerebro crecía, el cerebro que consume el 20% de la energía que necesitamos, el invento del fuego vino a proporcionarle esa energía extra para poder usarla en otras cosas. El fuego permitió cocinar los alimentos y así a nuestros abuelos les costó menos desgarrar/masticar/alimentarse con el consiguiente ahorro de energía para emplearla en otras cosas  más provechosas. De ahí hasta hoy apenas un instante. El siglo XXI promete en cien años más avance científico y tecnológico que el resto de historia de la humanidad, pero ¿quién tendrá acceso a ese avance? Esta pregunta es mía y se me ocurre así sobre la marcha. Uno de los móviles que manejan ahora nuestros niños tiene más capacidad que los ordenadores de la NASA que sirvieron para enviar al primer hombre a la luna. Esta revolución con la que ya convivimos pasa por automóviles que nos permitirán ir sin conductor, máquinas inteligentes que superan al hombre una y otra vez. Esta revolución nos llena de miedos porque qué pasará si cuando las máquinas superen en inteligencia al hombre tomen el control y decidan prescindir de la raza humana. En palabras de Amador Menéndez esto no pasará porque nunca podremos entender completamente al cerebro y si esto es así difícilmente una máquina puede superar al hombre.
Conceptos como inteligencia colectiva, tan comunes en el mundo animal (una hormiga no es inteligente, pero el hormiguero sí). Resultado de la suma de las inteligencias individuales que convierten al grupo en más inteligente y como ejemplo Wikipedia, fruto del trabajo de miles de wikipedistas repartidos por el mundo que buscan/incorporan/editan información (humildemente yo entre ellos). ¿Podríamos llegar a un cerebro planetario que englobase la superinteligencia) Sí, pero no a corto plazo. Esto no es temible, más bien abre la puerta a la resolución de muchos problemas sobre todo, relacionados con las energías renovables y la protección del medio ambiente, (lástima que los hombres no tengamos conciencia para salvar nuestro mundo, esto lo añado yo)
La última parte de la, como podéis leer, interesantísima exposición, versó sobre el BIGDATA. En el inmenso big brother que estamos inmersos donde tu huella digital sirve para conocer y manejar tus gustos, también cabe la investigación colectiva. Bigdata abre un universo de posibilidades también un big brother en el propio cuerpo humano en forma de píldora que llegue a donde nadie nunca antes llegó. Nanopartículas inteligentes que sean el guardián del cuerpo. La salud desde dentro de nosotros. El  médico del futuro está en la nube. Hasta tal punto esto es cierto que se pudo diagnosticar una epidemia de gripe a partir de la infinidad de entradas de individuos buscando en Google síntomas de la gripe. Un futuro de oportunidades está por venir. La presencia en la última entrega de los premios Princesa de Asturias de Hugh Herr, conocido como el hombre biónico entregado a una investigación sin descanso en materia de miembros biónicos. Los exoesqueletos, bypass en el cerebro capaces de saltarse a la médula espinal para enviar órdenes a las extremidades, cascos biónicos… “Un viaje al futuro al que hay que mirar con esperanza” Lo mejor está por llegar.

lunes, 12 de junio de 2017

Benita, una vida para contar

Benita con sus hijas y su nieta.

Desde que la vida me hizo encontrarme (o a ellos conmigo) con la gente de LVT (no sólo Fernando y Lucía, sino también con el resto de esa familia de colaboradores y amigos) he tenido la fortuna de hacer cosas que de otra forma nunca hubiera hecho. Científicos, diseñadores de moda, deportistas de alto nivel y rendimiento, pero también Tito Bustillo, empresarios de turismo rural, escritores... Muchos reportajes, mucha caleya y, sobre todo, mucho aprender de mi tierra y de la tierra de los concejos vecinos. Algunas cosas reconozco que me dan mucha pereza (los políticos con su discurso aburrido y repetitivo), pero otras, otras me han cambiado. Estoy convencida y no por lo que he contado, sino por las personas que me han ayudado a contarlo.
La oportunidad de colaborar en este homenaje merecido a Benita me ha llenado de alegría y de ideas para el futuro. Benita, vecina de Salcedo de toda la vida, a la que siempre me he encontrado en misa, muchas veces "de madreñes" y que siempre, siempre me ha invitado a ir a visitarla, me ha preguntado por mis padres y me ha demostrado ese calor y cariño de antes, no por mi, sino por los míos, "los de Ludivino" como dice ella. No tengo muy claro si Benita es quinta de alguna de ellas, puede ser que de mi tía Hortensia o quizás de Maruja. No lo sé.
El reconocimiento a las mujeres rurales en la figura de esta mujer que no iría mucho más lejos de la Pola, de Mieres o de Oviedo (tengo que preguntarle si conoce el mar, aunque me imagino que sí) se ha convertido gracias a los medios en algo grande. Lo local ha de transcender más allá de la Cobertoria o de Valdemurio buscando dar visibilidad a estos concejos pequeños, más cerca del centro de lo que mucha gente cree y que albergan aún resquicios de una forma de vida que da los últimos coletazos.
He pensado mucho en todas estas mujeres mayores que quedan en Quirós y en mi cabeza ha empezado a tomar forma una idea, que no llevaré a cabo seguramente, pero que pasa por recoger el testimonio de ellas antes de que la memoria les guarde una mala pasada o, bueno, la vida vaya tomando el rumbo normal y definitivo. Nati la de Graciano, Maruja la de Jamallo, Josefina de Rano, Benita de Salcedo, Salud la de Bárzana, Amable de Cortes que "era curiosa" para decir que hacia de comadrona y el otro día me contó una historia que me puso los pelos de punta. Todas, más o menos, son mis amigas, algunas son más jóvenes, pero no por eso menos sabias. Prometo este verano dedicarme a escucharlas a ellas y a todas las que quieran dejarme narrar la parte de la historia de Quirós que está escrita por las mujeres, auténtico pilar de esta sociedad.
El grupo de mujeres que se reunió el domingo, como veis la TPA al fondo grabando en directo para Informativos.

"La vida es muy perversa" me dice Benita Rodríguez (dandome nada más llegar el titular del artículo que escribiré) cuando me acerco el domingo por la tarde hasta su casa en el barrio de La Villa de Salcedo (Quirós). Me advierte su hija que las pillo en  mal momento porque "marcha pa Oviedo", pero Benita que es una mujer enormemente generosa me dice que pase. "no te preocupes Seve, entro un rato y cuando vengan a buscarla marcho. Sólo quiero hacerle una foto, si puede ser al lado de la cocina de carbón" les digo para justificar mi visita sin avisar.
Encuentro el ambiente caldeado y cómodo para charlar. Está encendida la cocina a pesar de ser primer domingo de junio. No ha habido nunca reglas con esto de encender la cocina, en muchas casas de aldea todavía se usan a diario a pesar de la vitro y el gas, mi abuela en Oviedo también lo hizo hasta el final. Sabe mejor cocinado en la lumbre de siempre. Fuego tradicional, leña y manos de cocinera expertas, símbolos también de un mundo en extinción.
Viene la nieta para llevarla a Oviedo, pero Noemí, como joven que es con toda la vida por delante, no tiene prisa y nos da tiempo a estar un rato charlando. “La vida es muy perversa, pero hay que vivir, leer algo, espabilar, atender a razones” dice Benita recordando en su cocina todo lo que trabajó en el campo para llegar hasta aquí, “Al agua, a la yerba con latas y garabatos, hacer balagares, luego carretar corzas con yerba todo el día, levantarse a las 3.00 de la mañana para volver otra vez a empezar y luego Sextaferias y todo. Lo que pasa es que los caminos estaban muy preparados para el ir y venir de xente y xente… ay madre, había xente como moscas. Fíjate yo recuerdo cien xugos en la mortera y vecinos… pues solo en la Villa había más de ochenta.”
Benita acompañada de parte de la Junta Directiva de la Asociación de Mujeres
Si a quién conozca la actual realidad rural asturiana le dices que en Salcedo había una escuela de nenos y otra de nenas no lo creería. Hoy de Salcedo solo baja un niño a la escuela de Bárzana y esta primavera ha nacido uno después de más de treinta años. Así nos cuenta Benita que “las nenas iban a escuela a Las Vallinas y los nenos al lado de la Iglesia. Yo tuve una maestra que se llamaba Hermosinda, pero enseñar no enseñaba mucho.”
En un momento recorre todas las casas del lugar, recordando los nombres de todos los vecinos. “Familias con siete hijos: los de Julia, los de Ludivino, tu güelu, los de Silveria y una cantidad de nenos y nenas tremenda”.
Tina lee el poema "Muyerines asturianes"
Sus padres, Celedonio y María, sus hermanos, Luis y José, casi treinta cabezas de ganado, una explotación ganadera que nada tiene que ver con las de ahora. “Mi madre murió joven, tenía sólo 65 años, un 27 de octubre de un año que se llevo muchas vidas en Salcedo, casi un vecino cada quince días. Mi hermano José marchó para la Argentina y ya no volvió. Luis fue el que quedó en casa. Ellos también murieron muy pronto.”
 
Concejalas del Ayuntamiento de Quirós entregan la Avellanera
Benita cumplirá 88 años el próximo 6 de noviembre. El año pasado no porque anduvo un poco baja de salud, pero este año ha sembrado patatas, arbeyos y plantado pimientos “cuando salgan” me dice “vienes que te guardo unos pocos”. Una mujer trabajadora, generosa y muy querida como se está viendo en la respuesta de las mujeres quirosanas al homenaje que le prepara la Asociación de Mujeres del valle el próximo domingo. Le pregunto que si está contenta y me dice que mucho, pero cuando le digo que si cree que estará arropada el domingo me dice que por quién “Quitando las de casa, ¿quién va a venir? Nadie, bueno Aurorina, la de la carnicería, que ya me dijo que iba”.
Miembros de la Asociación de Mayores, entre ellas su ahijada, que también quisieron participar en el acto.
Llega Noe a buscarla. Me cuenta que el sábado tendrá que madrugar para ir a la peluquería a arreglarse y se apena de que este año en San Antonio no haya más que misa “Acábose todo, antes sí que había buenas fiestas, lo mejor en Alba, menudas fiestas y en casa Zulima en la bolera. Qué guapo todo aquello. Este año nada.”
Las vecinas de la parroquia de Salcedo presentes en el acto.
Me despide, hacemos unas fotos en la antojana de su casa, “tienes que venir un día a comer conmigo Bea, vaya como me prestó charlar contigo, maja.” No me deja irme sin prometerle que vendré otro día a comer, tomar café, a lo que se tercié, pero con la única misión de escucharla a ella, memoria viva de la Asturias rural en desaparición.
Benita tiene mucho que contar, en apenas una hora hemos repasado las tareas agrícolas, los coletazos de la posguerra, fugaos y delaciones, unos tiempos muy duros para todos pero mucho más para las mujeres. Una mujer como ella que nunca salió de Salcedo, que sacó adelante una familia monoparental, cuando ser soltera y madre no estaba tan normalizado como ahora. Una mujer que se recompuso ante las dificultades que fueron muchas. Una mujer, como tantas otras, a la que los homenajes deberían hacérseles cada instante de cada día de cada año.
El domingo casi cuarenta mujeres se reunirán en el Albergue de Quirós convocadas por ella y organizado por la Asociación de Mujeres. Habrá gente que se quede fuera pero que no por ello dejará de manifestarle su respeto y su cariño.

http://lavozdeltrubia.es/2017/06/06/perfil-benita-rodriguez-la-vida-es-muy-perversa-pero-hay-que-vivirla/

http://lavozdeltrubia.es/2017/06/12/las-quirosanas-arropan-a-benita-ejemplo-de-la-mujer-rural/

viernes, 9 de junio de 2017

Serendipia

Os dejo un resumen de la presentación de ayer en Avilés. No del diálogo posterior que fue ameno, interesante y dinámico gracias en gran parte a la presencia de valor incalculable de miembros de los clubes de lectura de Avilés y de Pravia que LEVANTAN UNA PRESENTACION PORQUE SIEMPRE ESTÁN/ESTAMOS AHÍ.

"Buenas tardes y muchas gracias por acompañarnos hoy en esta ciudad en la que tanto Laura como yo jugamos fuera de casa lo que añade nervios al asunto.
Nada pasa por casualidad. Nuestra querida Flor en la presentación de Mieres lo llamó Serendipia, otras personas lo llaman sincronía y algunos otros hablan de los hilos rojos que nos unen. Yo quiero creer que en la vida las personas están destinadas a encontrarse por eso quiero empezar por leer unas palabras a modo de anécdota de cómo encontré a Laura. Luego le haré unas preguntas (que ya he hecho en otros foros) para a continuación abrir un turno de palabra si os parece bien para que podáis dialogar con ella.

Cuando Ovidio Parades en agosto de 2013 recomendó en su blog la primera novela de una autora asturiana "Dejar las cosas en sus días" en una de las líneas de aquella entrada decía que encontrarte con alguien que lee lo mismo que estás leyendo te une de alguna forma a esa persona, pero aquella entrada decía más cosas, hablaba de una historia que atrapaba desde el primer momento, comparando la novela con las de Almudena Grandes, tan bien escrita, con unos personajes que enlazan con otros, con sus alegrías o sus frustraciones, con sus ansias por vivir y sus secretos, con sus ganas de no perder la vista sobre el pasado. Ese pasado que conforma, en buena medida, lo que somos, en lo que nos hemos convertido.  Historias entrelazadas, personajes entrañables, retratos perfectamente definidos. La dignidad de algunos y la falta de escrúpulos en otros... De ahí a comprar la novela de Laura Castañón fue un instante, el siguiente paso fue enganchar a Claudia, cuyo marido es de Bustiello. De repente un poblado minero de la cuenca de Mieres se llenaba de vida y se nos descubría a muchos como algo más que el sitio donde había crecido el marido de  mi amiga.

Aspecto de la sala en la que tuvo lugar la presentación.

Cuando la novela se presentó en la librería Cervantes allí estábamos Claudia y yo, escuchando a aquella mujer sonriente que tenía absoluta complicidad con el público presente. Yo pensaba que qué envidia esa relación con los lectores-amigos. Aquel año entusiasmado todo el mundo con mi blog y con la idea peregrina de que me pusiera a escribir en serio, Claudia me envió un enlace de una librería de Gijón, Laura Castañón impartía un curso de escritura "Escribir la vida" se titulaba. Aquel día la libreras gijonesas no atendían el tfno porque era el primer día de trabajo después de Reyes y habían descansado. Así y todo, despues de un montón de emails y mensajes de Facebook, aquella plaza era para mí, Lara Meana que iba de viaje me contestó desde el tren para decirme que no me preocupara que la plaza era mía.
Recuerdo que me apresure a pagar el curso completo con el dinero que me había dado mi madre por Reyes no fuera a ser que me arrepintiera. 
Desde entonces hasta ahora Laura ha sido nuestra hermana (la hermana mayor que no tengo), nuestra cómplice, nuestra amiga y sobre todo, nuestra maestra. MAESTRA.

El grupo de aprendices de escritoras, que acabó estando solo integrado por mujeres, vivimos el génesis de "La noche que no paro de llover" y la parte emocionante y divertida de su publicación. "¿Cuándo se publica?" era nuestra pregunta favorita. Laura nos leyó la sinopsis, compartió la cubierta, la decisión de si se sacaba antes o después del día del libro...
Durante este tiempo en el que hemos vivido muchas más cosas (sobre todo elecciones, pero también enamoramientos, pérdidas, algunas muy dolorosas, preocupaciones por el momento actual, ... etc) no todas relacionadas con la literatura nos hemos reído mucho, nos hemos emocionado y al pasar las páginas de su novela, la segunda, nos hemos dado cuenta de que lo que nos enseñó está todo en ella. Junto a sus enseñanzas, el corazón y buen hacer de Laura. Hace unos meses, pensaba yo que "por qué nadie quería que le presentará una novela" áquel mismo día otra mujer excepcional me hizo una propuesta fantástica que finalmente no salió y mira tú qué estoy hoy aquí presentando "La noche que no paro de llover" en Avilés. Así que, si estáis por allí, si os gusta leer, si os gustaría verme pasando un mal rato (que espero dure un minuto, porque pasarlo mal al lado de Laura es imposible) os esperamos. Hablaremos de primeras y segundas novelas, de mujeres, de perdón, culpa e incomunicación, de madres e hijas, de editoriales grandes y pequeñas, de promociones bien hechas, de lugares que son escenarios y de la autora por supuesto. Con Ustedes, Laura Castañón."


sábado, 3 de junio de 2017

Os quiero un universo.

Mañana acaba una etapa de mi vida y el lunes empieza otra. La vida es un continuo ir y venir sin parar en el que muchas veces no somos conscientes de nuestro propio protagonismo. Hace diez años adquirí un compromiso con la UPAP de Quirós. Muchos no sabréis lo que es una UPAP, pues os lo explico. En los concejos pequeños en población y grandes en extensión el trabajo de los sacerdotes es ingente. Muchas, a veces muchísimas, parroquias a cargo de sacerdotes de edad o simplemente con una gran carga de trabajo. La Iglesia, tan denostada en ocasiones por sus propios pecados, organiza el territorio en unidades parroquiales. Brevemente podría decir que es "centralizar de alguna forma servicios" aunque para los cristianos realmente es "una organización diferente de la pastoral". En lo que a mí respecta lo que quiero decir es que la catequesis se da en Barzana, capital de Quirós y todos los niños (que son muy pocos) bajan a la catequesis allí. Yo también bajo de mi aldea a acompañarles en su proceso de formación para la Primera Comunión. Soy su catequista. Muchos domingos, sobre todo este año que me he pasado todo el curso con el coche estropeado, me traslado desde Oviedo. No quiero reconocimiento porque primero lo hago porque quiero y segundo porque me encanta trabajar con niños.
Leyendo juntos.
Ya he hablado más veces de esto: durante estos años (como primero en otras etapas de mi compromiso parroquial) he conocido a niños fantásticos y familias excepcionales, aunque también he vivido alguna situación rara, rara, pero afortunadamente esos casos son los menos y no cuentan. 
Hace un par de semanas ocurrió en Misa una de esas situaciones en las que cogerías del moño a la persona que hace de menos tu trabajo con los niños. Sé que muchos no lo entenderéis, pero fue de esos días en los que antes de acercarte a comulgar tendrías que confesar haber querido matar a alguien o sino matar, infligirle algún tipo de daño físico. Son esas cosas que quisieras no desear, pero que te "llevan los demonios" y deseas. No debería confesarlo aquí, por escrito, pero ya lo hice en FB y bueno, mañana comulgan los niños y cuando volvamos en setiembre voy a prometerme no pasar ni una.
Trabajar con niños es vocacional, mucho más cuando se trata de trabajar en la parroquia, de forma gratuita y desinteresada. Una actividad que, de mano, no les va a servir para nada, no aprenden ajedrez, ni juegan en un equipo, ni aprenden reglas de un deporte, ni compiten, ni tocan un instrumento...si acaso con suerte se familiarizarán con algunos valores que les ayuden a ser mejores personas (aunque se puede ser una excelente persona sin haber pasado nunca por ninguna experiencia de Dios, el que sea, aunque esto se pueda discutir porque el hombre es por esencia religioso en el sentido de buscar la trascendencia, el sentido de la vida, la explicación del mundo, lo mismo que también es en esencia político, vaya que me pierdo). No todo el mundo vale para trabajar con niños, te exigen mucho, pero sobre todo, te exigen humor y empatía, paciencia y cariño. Muchísima empatía. Si un niño de seis años te hace una pregunta durante la celebración hay que contestarle. Si una niña se pone mala hay que acompañarla (aunque sepas que solo es cansancio, empacho de caramelos o que no quiere leer). Si estás revoltosos hay que calmarlos sin imponerte, pero, sobre todo, hay que quererlos y entenderlos.
Hay complicados factores añadidos que no voy a exponer aquí, pero que son el reflejo de la sociedad que vivimos. Punto.
Durante este proceso de dos o tres años, crecen. Crecen como las personitas que ya apuntan serán y eso, verlos crecer es algo muy, muy gratificante. Cuando llegan silabean al leer y cuando comulgan desdentados o con esos enormes paletos desmesurados para sus caras de niños, leen de corrido, saben interpretar lo que leen, son conscientes de la suerte que tienen y dan lecciones de sabiduría (infantil, pero sabiduría)
Dice Concha Torres, directora de mi colegio durante muchos años y provincial de las hermanas del Amor de Dios que "Educar es una forma de amar", pues por mi parte y humildemente, solo quiero añadir "gracias a quienes depositan su confianza en nosotros para que acompañemos a los niños, gracias por su compromiso con la educación de sus hijos y nietos y gracias por elegir la UPAP de Quirós para que comulguen los niños con todos nuestros defectos y todos los inconvenientes de la pastoral rural solo puedo decir que soy feliz de haberlos conocido y más este año que los primeros se gradúan para comenzar en setiembre sus estudios universitarios. Estoy segura de que ellos un día mirarán hacia atrás y recordarán con cariño esta etapa que mañana concluye para Aarón y Lucia. Muchísimas felicidades. Os quiero un universo."

jueves, 1 de junio de 2017

El lugar de mi Bleturge

"El amor no es ciego, la pasión es ciega. Cumplida la pasión vemos claramente si detrás, debajo o al lado había amor." Una casa en Bleturge, Isabel Bono.

Premio de Novela Café Gijón 2016
Un hijo muere y la vida continúa. Continuar significa seguir en pie para sobreponerse e incluso seguir para cuidar de otros que aún son y están.
Un matrimonio con hijos. El pequeño de corta edad muere antes de tiempo en un accidente doméstico y la mayor queda anclada en la inmadurez más propia de la edad que tenía a la muerte de su hermano. La historia se construye en torno a este temprano fallecimiento. Una familia cuyos miembros gestionan el dolor de diferente forma y, a medida que avanza el tiempo todo se va desgastando. Se desgastan la complicidad y la ternura, y donde éstas habitaban se instalan sentimientos de dolor, odio y resentimiento. La hija se siente culpable desde niña y su padre se lo recuerda con cada gesto. Los padres cargan por separado con un vacío que cada cual resuelve a su modo. Él intentando olvidar aferrándose al presente sin futuro que le proporcionan algunas tardes de hotel junto a una mujer joven que es el vivo retrato de su esposa y evitando cualquier intimidad con ésta. Ella cuidando de un padre que se muere y tratando de comprender a una hija que le recuerda demasiado a su hermana y huyendo de la intimidad innata a una relación matrimonial. La protagonista, la madre, esquiva su inmensa soledad gracias a las visitas al hospital donde un padre anciano cumple el ciclo natural de la vida y el trayecto en el tren de cercanías desde donde observa la vida de los demás. Entonces sueña con un lugar donde todo sucede lentamente, donde no es necesario recibir ni dar explicaciones: una casa en Bleturge.

La autora en LibOviedo

El de arriba es el resumen, más o menos, del argumento de esta novela. Igual que la vida que, en general, es una cadena de despropósitos en la que incluso la gente de buena fe "hace cosas que ofenden a otros", luego están los libros como universos paralelos donde vivir las vidas que queremos. En esta novela, ningún lector quiere ponerse en la piel de los personajes, sin embargo, todos somos conscientes del dolor tan grande que supone la pérdida de un hijo (o creemos serlo).  Un accidente tan horrible que ni siquiera hay un nombre en el diccionario para definir a los padres que pierden un hijo, distintas formas de afrontarlo, ninguna realmente válida. Los personajes anónimos quedan perfectamente dibujados por sus pensamientos, sus comportamientos, su forma de mirar la vida y de enfrentarla.
A posteriori del encuentro con la autora, en el club de lectura de la biblio de Pumarín analizamos "Una casa en Bleturge", desmenuzamos un libro excepcional (que puede gustar o no porque para gustos colores) pero que hay que leer. Un libro que además de sentimientos y de gestión de dolor y emociones va de incomunicación, el gran mal de nuestro mundo. Incomunicación a la hora de decir lo que nos gusta y lo que nos desagrada. Incomunicación para no deshacer los nudos que se nos ponen en la garganta cuando quieres decir lo que sientes y no puedes. Incomunicación cuando por quedarte en la comunicación no verbal te quedas a medias. Y sí, el silencio puede ser poético, pero no me vale cuando quiero decir lo que siento porque yo "porquesí" necesito palabras y retratos para expresarme, para amar y que me amen. Qué complicado todo y que sencillo si tenemos las herramientas más precisas y preciosas, lastima que a veces nos falle el diccionario para saber usarlas.

La autora en la posterior firma de ejemplares rodeada de lectores, bibliotecaria de Pumarín y libreros.
Buena semana y buenas lecturas, se acerca el finde, dedicadle un rato a estar con vosotros mismos, practicar la comunicación con nosotros mismos puede ser un buen ejercicio para aprender a hablar con los demás.

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