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martes, 20 de junio de 2017

La telaraña de la memoria

Haciendo un descanso camino a casa desde la fuente (lo que no sé es para que queríamos la bolsa de plástico, igual andábamos a ablanas)

Dice Fulgencio Argüelles a propósito de "La noche que no paro de llover" de la mi Laura que la mencionada novela transita por la cotidianeidad "que es el más abundante caldo de cultivo de la memoria" (El comercio 17/06/2017).

El sábado el calor tardó solo un momento en tornarse insoportable. No aguanto las altas temperaturas. Me provocan reacciones físicas indeseadas e indeseables y además vivo anclada al gris y la noblina asturiana en cuya compañía soy feliz hasta el infinito y más allá. Tampoco soporto la luz que acompaña al calor. Me deslumbra haciendo brillar de forma engañosa los colores de mi tierra y de mi montaña. La piedra caliza es mate, no reluce. Los árboles no son rabiosamente verdes sino dulcemente verdes. Esta claridad que me abrasa los ojos hace que me sea imposible sacar una foto a la telaraña que quería que acompañase este post, pero tranquilos tengo otras telas de araña de un día de niebla llenas de gotas de orbayu como manos que se ahuecan para coger agua y beber en ellas. Asturias luce igual de bien entre la niebla que con un día de sol, pero de los nuestros no de éstos que no se sabe muy bien de dónde vienen pero sí de la mano de quién lo hacen. Yo creo que tenemos complicado recuperar el tiempo (metereológico) de nuestra infancia con el que sin lugar a duda me quedo. A mí con esta luz me cuesta mirar.
Hacia mucho calor también aquel viernes de agosto.
La  luz que deslumbra
El sábado también por la mañana, muy temprano, tuve un momento de agujero negro. Tengo muchos, casi siempre sola. Con los años he aprendido a dejar de mostrar muchas de mis debilidades. Muy poca gente me ve llorar más lejos de que me emociono fácilmente pero no solo por lo mío sino por lo que ocurre a mi alrededor. Historias de perros abandonados me convierten en un instante en un torrente de lágrimas, mujeres mayores que me cuentan algo de lo de antes sabiendo que están sacando afuera recuerdos, a veces, no agradables, ver a un niño feliz... Realmente soy una llorona pero no como la de Chavela Vargas, preciosa canción por otro lado.
También vinieron mis sobrinos. Ellos borran todo incluso el recuerdo del fuego.

Entre dimes y diretes fui tres veces al Reguerón, la fuente de Salcedo adonde de niños íbamos al agua mi hermano y yo. No había agua en las casas, ni baño y una luz eléctrica de 125 con la que no veíamos ni para cantar. Éramos muy pequeños y, quizás por eso, no éramos conscientes de lo distinto que era todo en la aldea que vio nacer a mi padre y morir a mis abuelos. Había casas grandes con corredor o galería y casas pequeñas donde a día de hoy me pregunto como podían vivir tantas personas. Había establos y pajares junto a las casas para poder atender al ganado, corripos de gochos y de pites. Tenadas y desvanes. Cuartinos pequeños con un banco de carpintero en los que por un ventanucu entraba la luz a duras penas como el que tenía mi güelu que hacía madreñes. Había barrigas en los muros de piedra que señalaban fornos que hoy todavía se conservan en uso en muchas casas. Nidos de golondrinas, colmenas de abejas a pie de casa y lecherines para ir a la fuente a por agua.
La nuestra era una lecherina blanca, con la porcelana escachada de tanto usarla. Mi madre que al paso del tiempo estoy convencida no quiso nada de aquella tierra más que a mi padre y a los que traía con él de serie, nos mandaba de excursión a la fuente para tenernos entretenidos. No había móviles, ni videojuegos, ni televisión, ni parque, ni areas recreativas con columpios, ni piscinas de esas tan cuquis que hay ahora. Teníamos cuentos y comics, eso sí y, más tarde, libros. Creo que me hice lectora aquellos agostos junto a mi madre que en aquellos días robaba horas al sueño para leer todo lo que caía en sus manos. Pues eso, que íbamos de excursión a la fuente.
La distancia entre nuestra casa y el Reguerón será como mucho de 100 metros, un poco más desde casa de los abuelos y si, con suerte, íbamos dando un rodeo, ¿150? Imaginaros la aventura. Hoy serán siquiera 25 metros los que me separan de la fuente (este fin de semana lo mido y os lo cuento).
Había pues distintas rutas. Desde casa de mi tía Domitila, por entre las casas de la tía Isabel y la de Visita, que había un cucheiru donde una vez encontramos una muyer muerta o desde casa de los abuelos por delante de la que fue la casa de mi tía Hortensia (de verdad que es coincidencia que en aquel cogollín de casas todos fuéramos familia). Y una vez en la fuente, esperábamos para llenar la lechera y nos peleábamos a ver quien de los dos la llevaba de vuelta sin tirar nada por el camino y en esos apenas 100 metros parábamos a beber agua con la tapa que hacia de taza porque teníamos tanta sed y el agua estaba tan buena. En ocasiones la memoria es tan viva que parece que todo vuelve por un momento a ser igual.
Para esto dio el calor del sábado que en un paseo cotidiano a un lugar común del pasado presente aún  hoy en mi vida, en lugar de secar los recuerdos, los avivó. Menos mal que la luz no me dejaba ver.
Lástima que en ese ir y venir a la fuente ahora no encuentres a ningún vecino. Están vacíos de gente el lavadero y la fuente, también el charco de abrevar al ganado. Están vacíos los pueblos. Y la soledad y el vacío están muy bien cuando son elegidos y no vienen impuestos.

sábado, 17 de junio de 2017

La tecnología que está por venir.

El lunes pasado en el Club de prensa asturiano y un poco por casualidad (estaba por allí y fui a ver si veía a Esther) asistí a la conferencia de Amador Menéndez acerca de Retos Tecnológicos de Futuro a propósito de su libro recientemente galardonado con el Premio Internacional Jovellanos de Ensayo. La presentación corrió a cargo de Pelayo García de Ediciones Nobel, editora del mencionado título.
Tras la misma, tras la presentación digo, comenzó el espectáculo y digo espectáculo y digo bien porque Amador nos dio una lección de ciencia para novatos, un baño de ciencia divulgativa y didáctica en el que disfrutaron todos los presentes, incluso los más sabios que ocupaban las primeras filas. Amador estaba acompañado de muchos compañeros, lo que está bien, muy bien, sobre todo, porque no ocurre en otros campos donde parece que el mérito propio desmerece al ajeno. Puede ser que lejos de egos personales, seguro que “haberlos haylos”, la comunidad científica sintetice conceptos, (además de proteínas) al menos de mano, lejos de otros intereses comerciales y mercantiles como universalidad, globalidad y bien e interés común. Eso quiero creer. Los avances científicos logrados/conseguidos/recogidos, hoy por mí y mañana por ti, ponen en la palestra el trabajo de compañeros de mesa en el laboratorio o de estudios de posgrados en universidades extranjeras y hermanas. La comunidad científica, al menos desde donde yo la observo, aglutina valores de auténtica “comunidad”, pero volvamos a Amador.
Empezó diciendo que iba a contarnos una historia. Si hubiera empezado por “había una vez un mono…” habría tenido idéntico auditorio entregado. Y digo yo que por qué no habrá más profesores así, sobre todo, pensando en aquellos de letras que no tenemos más interés por la ciencia que un móvil patata, un coche carromato que nos lleve a donde queremos ir y que nunca nos preguntamos en serio por qué vuelan los aviones porque no entenderíamos la explicación y vale más no pensarlo y encomendarse a algún santín o virgen milagrosos para llegar a destino. No me vanaglorio de mi analfabetismo ni mucho menos, más bien me avergüenza, pero quizás desde hace un mes cuando asistí a la conferencia de Inmaculada de Melo sobre Niños a la carta empiezo a reconocer que esa ignorancia no me lleva a ningún sitio, más bien me aleja de la realidad. Ahora bien no me preguntéis nunca nada de Física y Química porque más allá de los elementos de la tabla periódica y de aquello que todo cuerpo sumergido en un fluido desaloja una cantidad del mismo igual a su volumen (o algo así) soy una nulidad.
A pesar de toda esta confesión después del lunes soy un poco menos torpe, Amador Menéndez me llevó de la mano por una historia de futuro y esperanza, en el que la ciencia se use en pos del hombre, de la salud y del medio ambiente, alejada de intereses espurios que, realmente, no era de lo que tocaba ocuparse el lunes.
El gran invento del hombre es el fuego. A medida que el hombre evolucionaba y su cerebro crecía, el cerebro que consume el 20% de la energía que necesitamos, el invento del fuego vino a proporcionarle esa energía extra para poder usarla en otras cosas. El fuego permitió cocinar los alimentos y así a nuestros abuelos les costó menos desgarrar/masticar/alimentarse con el consiguiente ahorro de energía para emplearla en otras cosas  más provechosas. De ahí hasta hoy apenas un instante. El siglo XXI promete en cien años más avance científico y tecnológico que el resto de historia de la humanidad, pero ¿quién tendrá acceso a ese avance? Esta pregunta es mía y se me ocurre así sobre la marcha. Uno de los móviles que manejan ahora nuestros niños tiene más capacidad que los ordenadores de la NASA que sirvieron para enviar al primer hombre a la luna. Esta revolución con la que ya convivimos pasa por automóviles que nos permitirán ir sin conductor, máquinas inteligentes que superan al hombre una y otra vez. Esta revolución nos llena de miedos porque qué pasará si cuando las máquinas superen en inteligencia al hombre tomen el control y decidan prescindir de la raza humana. En palabras de Amador Menéndez esto no pasará porque nunca podremos entender completamente al cerebro y si esto es así difícilmente una máquina puede superar al hombre.
Conceptos como inteligencia colectiva, tan comunes en el mundo animal (una hormiga no es inteligente, pero el hormiguero sí). Resultado de la suma de las inteligencias individuales que convierten al grupo en más inteligente y como ejemplo Wikipedia, fruto del trabajo de miles de wikipedistas repartidos por el mundo que buscan/incorporan/editan información (humildemente yo entre ellos). ¿Podríamos llegar a un cerebro planetario que englobase la superinteligencia) Sí, pero no a corto plazo. Esto no es temible, más bien abre la puerta a la resolución de muchos problemas sobre todo, relacionados con las energías renovables y la protección del medio ambiente, (lástima que los hombres no tengamos conciencia para salvar nuestro mundo, esto lo añado yo)
La última parte de la, como podéis leer, interesantísima exposición, versó sobre el BIGDATA. En el inmenso big brother que estamos inmersos donde tu huella digital sirve para conocer y manejar tus gustos, también cabe la investigación colectiva. Bigdata abre un universo de posibilidades también un big brother en el propio cuerpo humano en forma de píldora que llegue a donde nadie nunca antes llegó. Nanopartículas inteligentes que sean el guardián del cuerpo. La salud desde dentro de nosotros. El  médico del futuro está en la nube. Hasta tal punto esto es cierto que se pudo diagnosticar una epidemia de gripe a partir de la infinidad de entradas de individuos buscando en Google síntomas de la gripe. Un futuro de oportunidades está por venir. La presencia en la última entrega de los premios Princesa de Asturias de Hugh Herr, conocido como el hombre biónico entregado a una investigación sin descanso en materia de miembros biónicos. Los exoesqueletos, bypass en el cerebro capaces de saltarse a la médula espinal para enviar órdenes a las extremidades, cascos biónicos… “Un viaje al futuro al que hay que mirar con esperanza” Lo mejor está por llegar.

lunes, 12 de junio de 2017

Benita, una vida para contar

Benita con sus hijas y su nieta.

Desde que la vida me hizo encontrarme (o a ellos conmigo) con la gente de LVT (no sólo Fernando y Lucía, sino también con el resto de esa familia de colaboradores y amigos) he tenido la fortuna de hacer cosas que de otra forma nunca hubiera hecho. Científicos, diseñadores de moda, deportistas de alto nivel y rendimiento, pero también Tito Bustillo, empresarios de turismo rural, escritores... Muchos reportajes, mucha caleya y, sobre todo, mucho aprender de mi tierra y de la tierra de los concejos vecinos. Algunas cosas reconozco que me dan mucha pereza (los políticos con su discurso aburrido y repetitivo), pero otras, otras me han cambiado. Estoy convencida y no por lo que he contado, sino por las personas que me han ayudado a contarlo.
La oportunidad de colaborar en este homenaje merecido a Benita me ha llenado de alegría y de ideas para el futuro. Benita, vecina de Salcedo de toda la vida, a la que siempre me he encontrado en misa, muchas veces "de madreñes" y que siempre, siempre me ha invitado a ir a visitarla, me ha preguntado por mis padres y me ha demostrado ese calor y cariño de antes, no por mi, sino por los míos, "los de Ludivino" como dice ella. No tengo muy claro si Benita es quinta de alguna de ellas, puede ser que de mi tía Hortensia o quizás de Maruja. No lo sé.
El reconocimiento a las mujeres rurales en la figura de esta mujer que no iría mucho más lejos de la Pola, de Mieres o de Oviedo (tengo que preguntarle si conoce el mar, aunque me imagino que sí) se ha convertido gracias a los medios en algo grande. Lo local ha de transcender más allá de la Cobertoria o de Valdemurio buscando dar visibilidad a estos concejos pequeños, más cerca del centro de lo que mucha gente cree y que albergan aún resquicios de una forma de vida que da los últimos coletazos.
He pensado mucho en todas estas mujeres mayores que quedan en Quirós y en mi cabeza ha empezado a tomar forma una idea, que no llevaré a cabo seguramente, pero que pasa por recoger el testimonio de ellas antes de que la memoria les guarde una mala pasada o, bueno, la vida vaya tomando el rumbo normal y definitivo. Nati la de Graciano, Maruja la de Jamallo, Josefina de Rano, Benita de Salcedo, Salud la de Bárzana, Amable de Cortes que "era curiosa" para decir que hacia de comadrona y el otro día me contó una historia que me puso los pelos de punta. Todas, más o menos, son mis amigas, algunas son más jóvenes, pero no por eso menos sabias. Prometo este verano dedicarme a escucharlas a ellas y a todas las que quieran dejarme narrar la parte de la historia de Quirós que está escrita por las mujeres, auténtico pilar de esta sociedad.
El grupo de mujeres que se reunió el domingo, como veis la TPA al fondo grabando en directo para Informativos.

"La vida es muy perversa" me dice Benita Rodríguez (dandome nada más llegar el titular del artículo que escribiré) cuando me acerco el domingo por la tarde hasta su casa en el barrio de La Villa de Salcedo (Quirós). Me advierte su hija que las pillo en  mal momento porque "marcha pa Oviedo", pero Benita que es una mujer enormemente generosa me dice que pase. "no te preocupes Seve, entro un rato y cuando vengan a buscarla marcho. Sólo quiero hacerle una foto, si puede ser al lado de la cocina de carbón" les digo para justificar mi visita sin avisar.
Encuentro el ambiente caldeado y cómodo para charlar. Está encendida la cocina a pesar de ser primer domingo de junio. No ha habido nunca reglas con esto de encender la cocina, en muchas casas de aldea todavía se usan a diario a pesar de la vitro y el gas, mi abuela en Oviedo también lo hizo hasta el final. Sabe mejor cocinado en la lumbre de siempre. Fuego tradicional, leña y manos de cocinera expertas, símbolos también de un mundo en extinción.
Viene la nieta para llevarla a Oviedo, pero Noemí, como joven que es con toda la vida por delante, no tiene prisa y nos da tiempo a estar un rato charlando. “La vida es muy perversa, pero hay que vivir, leer algo, espabilar, atender a razones” dice Benita recordando en su cocina todo lo que trabajó en el campo para llegar hasta aquí, “Al agua, a la yerba con latas y garabatos, hacer balagares, luego carretar corzas con yerba todo el día, levantarse a las 3.00 de la mañana para volver otra vez a empezar y luego Sextaferias y todo. Lo que pasa es que los caminos estaban muy preparados para el ir y venir de xente y xente… ay madre, había xente como moscas. Fíjate yo recuerdo cien xugos en la mortera y vecinos… pues solo en la Villa había más de ochenta.”
Benita acompañada de parte de la Junta Directiva de la Asociación de Mujeres
Si a quién conozca la actual realidad rural asturiana le dices que en Salcedo había una escuela de nenos y otra de nenas no lo creería. Hoy de Salcedo solo baja un niño a la escuela de Bárzana y esta primavera ha nacido uno después de más de treinta años. Así nos cuenta Benita que “las nenas iban a escuela a Las Vallinas y los nenos al lado de la Iglesia. Yo tuve una maestra que se llamaba Hermosinda, pero enseñar no enseñaba mucho.”
En un momento recorre todas las casas del lugar, recordando los nombres de todos los vecinos. “Familias con siete hijos: los de Julia, los de Ludivino, tu güelu, los de Silveria y una cantidad de nenos y nenas tremenda”.
Tina lee el poema "Muyerines asturianes"
Sus padres, Celedonio y María, sus hermanos, Luis y José, casi treinta cabezas de ganado, una explotación ganadera que nada tiene que ver con las de ahora. “Mi madre murió joven, tenía sólo 65 años, un 27 de octubre de un año que se llevo muchas vidas en Salcedo, casi un vecino cada quince días. Mi hermano José marchó para la Argentina y ya no volvió. Luis fue el que quedó en casa. Ellos también murieron muy pronto.”
 
Concejalas del Ayuntamiento de Quirós entregan la Avellanera
Benita cumplirá 88 años el próximo 6 de noviembre. El año pasado no porque anduvo un poco baja de salud, pero este año ha sembrado patatas, arbeyos y plantado pimientos “cuando salgan” me dice “vienes que te guardo unos pocos”. Una mujer trabajadora, generosa y muy querida como se está viendo en la respuesta de las mujeres quirosanas al homenaje que le prepara la Asociación de Mujeres del valle el próximo domingo. Le pregunto que si está contenta y me dice que mucho, pero cuando le digo que si cree que estará arropada el domingo me dice que por quién “Quitando las de casa, ¿quién va a venir? Nadie, bueno Aurorina, la de la carnicería, que ya me dijo que iba”.
Miembros de la Asociación de Mayores, entre ellas su ahijada, que también quisieron participar en el acto.
Llega Noe a buscarla. Me cuenta que el sábado tendrá que madrugar para ir a la peluquería a arreglarse y se apena de que este año en San Antonio no haya más que misa “Acábose todo, antes sí que había buenas fiestas, lo mejor en Alba, menudas fiestas y en casa Zulima en la bolera. Qué guapo todo aquello. Este año nada.”
Las vecinas de la parroquia de Salcedo presentes en el acto.
Me despide, hacemos unas fotos en la antojana de su casa, “tienes que venir un día a comer conmigo Bea, vaya como me prestó charlar contigo, maja.” No me deja irme sin prometerle que vendré otro día a comer, tomar café, a lo que se tercié, pero con la única misión de escucharla a ella, memoria viva de la Asturias rural en desaparición.
Benita tiene mucho que contar, en apenas una hora hemos repasado las tareas agrícolas, los coletazos de la posguerra, fugaos y delaciones, unos tiempos muy duros para todos pero mucho más para las mujeres. Una mujer como ella que nunca salió de Salcedo, que sacó adelante una familia monoparental, cuando ser soltera y madre no estaba tan normalizado como ahora. Una mujer que se recompuso ante las dificultades que fueron muchas. Una mujer, como tantas otras, a la que los homenajes deberían hacérseles cada instante de cada día de cada año.
El domingo casi cuarenta mujeres se reunirán en el Albergue de Quirós convocadas por ella y organizado por la Asociación de Mujeres. Habrá gente que se quede fuera pero que no por ello dejará de manifestarle su respeto y su cariño.

http://lavozdeltrubia.es/2017/06/06/perfil-benita-rodriguez-la-vida-es-muy-perversa-pero-hay-que-vivirla/

http://lavozdeltrubia.es/2017/06/12/las-quirosanas-arropan-a-benita-ejemplo-de-la-mujer-rural/

viernes, 9 de junio de 2017

Serendipia

Os dejo un resumen de la presentación de ayer en Avilés. No del diálogo posterior que fue ameno, interesante y dinámico gracias en gran parte a la presencia de valor incalculable de miembros de los clubes de lectura de Avilés y de Pravia que LEVANTAN UNA PRESENTACION PORQUE SIEMPRE ESTÁN/ESTAMOS AHÍ.

"Buenas tardes y muchas gracias por acompañarnos hoy en esta ciudad en la que tanto Laura como yo jugamos fuera de casa lo que añade nervios al asunto.
Nada pasa por casualidad. Nuestra querida Flor en la presentación de Mieres lo llamó Serendipia, otras personas lo llaman sincronía y algunos otros hablan de los hilos rojos que nos unen. Yo quiero creer que en la vida las personas están destinadas a encontrarse por eso quiero empezar por leer unas palabras a modo de anécdota de cómo encontré a Laura. Luego le haré unas preguntas (que ya he hecho en otros foros) para a continuación abrir un turno de palabra si os parece bien para que podáis dialogar con ella.

Cuando Ovidio Parades en agosto de 2013 recomendó en su blog la primera novela de una autora asturiana "Dejar las cosas en sus días" en una de las líneas de aquella entrada decía que encontrarte con alguien que lee lo mismo que estás leyendo te une de alguna forma a esa persona, pero aquella entrada decía más cosas, hablaba de una historia que atrapaba desde el primer momento, comparando la novela con las de Almudena Grandes, tan bien escrita, con unos personajes que enlazan con otros, con sus alegrías o sus frustraciones, con sus ansias por vivir y sus secretos, con sus ganas de no perder la vista sobre el pasado. Ese pasado que conforma, en buena medida, lo que somos, en lo que nos hemos convertido.  Historias entrelazadas, personajes entrañables, retratos perfectamente definidos. La dignidad de algunos y la falta de escrúpulos en otros... De ahí a comprar la novela de Laura Castañón fue un instante, el siguiente paso fue enganchar a Claudia, cuyo marido es de Bustiello. De repente un poblado minero de la cuenca de Mieres se llenaba de vida y se nos descubría a muchos como algo más que el sitio donde había crecido el marido de  mi amiga.

Aspecto de la sala en la que tuvo lugar la presentación.

Cuando la novela se presentó en la librería Cervantes allí estábamos Claudia y yo, escuchando a aquella mujer sonriente que tenía absoluta complicidad con el público presente. Yo pensaba que qué envidia esa relación con los lectores-amigos. Aquel año entusiasmado todo el mundo con mi blog y con la idea peregrina de que me pusiera a escribir en serio, Claudia me envió un enlace de una librería de Gijón, Laura Castañón impartía un curso de escritura "Escribir la vida" se titulaba. Aquel día la libreras gijonesas no atendían el tfno porque era el primer día de trabajo después de Reyes y habían descansado. Así y todo, despues de un montón de emails y mensajes de Facebook, aquella plaza era para mí, Lara Meana que iba de viaje me contestó desde el tren para decirme que no me preocupara que la plaza era mía.
Recuerdo que me apresure a pagar el curso completo con el dinero que me había dado mi madre por Reyes no fuera a ser que me arrepintiera. 
Desde entonces hasta ahora Laura ha sido nuestra hermana (la hermana mayor que no tengo), nuestra cómplice, nuestra amiga y sobre todo, nuestra maestra. MAESTRA.

El grupo de aprendices de escritoras, que acabó estando solo integrado por mujeres, vivimos el génesis de "La noche que no paro de llover" y la parte emocionante y divertida de su publicación. "¿Cuándo se publica?" era nuestra pregunta favorita. Laura nos leyó la sinopsis, compartió la cubierta, la decisión de si se sacaba antes o después del día del libro...
Durante este tiempo en el que hemos vivido muchas más cosas (sobre todo elecciones, pero también enamoramientos, pérdidas, algunas muy dolorosas, preocupaciones por el momento actual, ... etc) no todas relacionadas con la literatura nos hemos reído mucho, nos hemos emocionado y al pasar las páginas de su novela, la segunda, nos hemos dado cuenta de que lo que nos enseñó está todo en ella. Junto a sus enseñanzas, el corazón y buen hacer de Laura. Hace unos meses, pensaba yo que "por qué nadie quería que le presentará una novela" áquel mismo día otra mujer excepcional me hizo una propuesta fantástica que finalmente no salió y mira tú qué estoy hoy aquí presentando "La noche que no paro de llover" en Avilés. Así que, si estáis por allí, si os gusta leer, si os gustaría verme pasando un mal rato (que espero dure un minuto, porque pasarlo mal al lado de Laura es imposible) os esperamos. Hablaremos de primeras y segundas novelas, de mujeres, de perdón, culpa e incomunicación, de madres e hijas, de editoriales grandes y pequeñas, de promociones bien hechas, de lugares que son escenarios y de la autora por supuesto. Con Ustedes, Laura Castañón."


sábado, 3 de junio de 2017

Os quiero un universo.

Mañana acaba una etapa de mi vida y el lunes empieza otra. La vida es un continuo ir y venir sin parar en el que muchas veces no somos conscientes de nuestro propio protagonismo. Hace diez años adquirí un compromiso con la UPAP de Quirós. Muchos no sabréis lo que es una UPAP, pues os lo explico. En los concejos pequeños en población y grandes en extensión el trabajo de los sacerdotes es ingente. Muchas, a veces muchísimas, parroquias a cargo de sacerdotes de edad o simplemente con una gran carga de trabajo. La Iglesia, tan denostada en ocasiones por sus propios pecados, organiza el territorio en unidades parroquiales. Brevemente podría decir que es "centralizar de alguna forma servicios" aunque para los cristianos realmente es "una organización diferente de la pastoral". En lo que a mí respecta lo que quiero decir es que la catequesis se da en Barzana, capital de Quirós y todos los niños (que son muy pocos) bajan a la catequesis allí. Yo también bajo de mi aldea a acompañarles en su proceso de formación para la Primera Comunión. Soy su catequista. Muchos domingos, sobre todo este año que me he pasado todo el curso con el coche estropeado, me traslado desde Oviedo. No quiero reconocimiento porque primero lo hago porque quiero y segundo porque me encanta trabajar con niños.
Leyendo juntos.
Ya he hablado más veces de esto: durante estos años (como primero en otras etapas de mi compromiso parroquial) he conocido a niños fantásticos y familias excepcionales, aunque también he vivido alguna situación rara, rara, pero afortunadamente esos casos son los menos y no cuentan. 
Hace un par de semanas ocurrió en Misa una de esas situaciones en las que cogerías del moño a la persona que hace de menos tu trabajo con los niños. Sé que muchos no lo entenderéis, pero fue de esos días en los que antes de acercarte a comulgar tendrías que confesar haber querido matar a alguien o sino matar, infligirle algún tipo de daño físico. Son esas cosas que quisieras no desear, pero que te "llevan los demonios" y deseas. No debería confesarlo aquí, por escrito, pero ya lo hice en FB y bueno, mañana comulgan los niños y cuando volvamos en setiembre voy a prometerme no pasar ni una.
Trabajar con niños es vocacional, mucho más cuando se trata de trabajar en la parroquia, de forma gratuita y desinteresada. Una actividad que, de mano, no les va a servir para nada, no aprenden ajedrez, ni juegan en un equipo, ni aprenden reglas de un deporte, ni compiten, ni tocan un instrumento...si acaso con suerte se familiarizarán con algunos valores que les ayuden a ser mejores personas (aunque se puede ser una excelente persona sin haber pasado nunca por ninguna experiencia de Dios, el que sea, aunque esto se pueda discutir porque el hombre es por esencia religioso en el sentido de buscar la trascendencia, el sentido de la vida, la explicación del mundo, lo mismo que también es en esencia político, vaya que me pierdo). No todo el mundo vale para trabajar con niños, te exigen mucho, pero sobre todo, te exigen humor y empatía, paciencia y cariño. Muchísima empatía. Si un niño de seis años te hace una pregunta durante la celebración hay que contestarle. Si una niña se pone mala hay que acompañarla (aunque sepas que solo es cansancio, empacho de caramelos o que no quiere leer). Si estás revoltosos hay que calmarlos sin imponerte, pero, sobre todo, hay que quererlos y entenderlos.
Hay complicados factores añadidos que no voy a exponer aquí, pero que son el reflejo de la sociedad que vivimos. Punto.
Durante este proceso de dos o tres años, crecen. Crecen como las personitas que ya apuntan serán y eso, verlos crecer es algo muy, muy gratificante. Cuando llegan silabean al leer y cuando comulgan desdentados o con esos enormes paletos desmesurados para sus caras de niños, leen de corrido, saben interpretar lo que leen, son conscientes de la suerte que tienen y dan lecciones de sabiduría (infantil, pero sabiduría)
Dice Concha Torres, directora de mi colegio durante muchos años y provincial de las hermanas del Amor de Dios que "Educar es una forma de amar", pues por mi parte y humildemente, solo quiero añadir "gracias a quienes depositan su confianza en nosotros para que acompañemos a los niños, gracias por su compromiso con la educación de sus hijos y nietos y gracias por elegir la UPAP de Quirós para que comulguen los niños con todos nuestros defectos y todos los inconvenientes de la pastoral rural solo puedo decir que soy feliz de haberlos conocido y más este año que los primeros se gradúan para comenzar en setiembre sus estudios universitarios. Estoy segura de que ellos un día mirarán hacia atrás y recordarán con cariño esta etapa que mañana concluye para Aarón y Lucia. Muchísimas felicidades. Os quiero un universo."

jueves, 1 de junio de 2017

El lugar de mi Bleturge

"El amor no es ciego, la pasión es ciega. Cumplida la pasión vemos claramente si detrás, debajo o al lado había amor." Una casa en Bleturge, Isabel Bono.

Premio de Novela Café Gijón 2016
Un hijo muere y la vida continúa. Continuar significa seguir en pie para sobreponerse e incluso seguir para cuidar de otros que aún son y están.
Un matrimonio con hijos. El pequeño de corta edad muere antes de tiempo en un accidente doméstico y la mayor queda anclada en la inmadurez más propia de la edad que tenía a la muerte de su hermano. La historia se construye en torno a este temprano fallecimiento. Una familia cuyos miembros gestionan el dolor de diferente forma y, a medida que avanza el tiempo todo se va desgastando. Se desgastan la complicidad y la ternura, y donde éstas habitaban se instalan sentimientos de dolor, odio y resentimiento. La hija se siente culpable desde niña y su padre se lo recuerda con cada gesto. Los padres cargan por separado con un vacío que cada cual resuelve a su modo. Él intentando olvidar aferrándose al presente sin futuro que le proporcionan algunas tardes de hotel junto a una mujer joven que es el vivo retrato de su esposa y evitando cualquier intimidad con ésta. Ella cuidando de un padre que se muere y tratando de comprender a una hija que le recuerda demasiado a su hermana y huyendo de la intimidad innata a una relación matrimonial. La protagonista, la madre, esquiva su inmensa soledad gracias a las visitas al hospital donde un padre anciano cumple el ciclo natural de la vida y el trayecto en el tren de cercanías desde donde observa la vida de los demás. Entonces sueña con un lugar donde todo sucede lentamente, donde no es necesario recibir ni dar explicaciones: una casa en Bleturge.

La autora en LibOviedo

El de arriba es el resumen, más o menos, del argumento de esta novela. Igual que la vida que, en general, es una cadena de despropósitos en la que incluso la gente de buena fe "hace cosas que ofenden a otros", luego están los libros como universos paralelos donde vivir las vidas que queremos. En esta novela, ningún lector quiere ponerse en la piel de los personajes, sin embargo, todos somos conscientes del dolor tan grande que supone la pérdida de un hijo (o creemos serlo).  Un accidente tan horrible que ni siquiera hay un nombre en el diccionario para definir a los padres que pierden un hijo, distintas formas de afrontarlo, ninguna realmente válida. Los personajes anónimos quedan perfectamente dibujados por sus pensamientos, sus comportamientos, su forma de mirar la vida y de enfrentarla.
A posteriori del encuentro con la autora, en el club de lectura de la biblio de Pumarín analizamos "Una casa en Bleturge", desmenuzamos un libro excepcional (que puede gustar o no porque para gustos colores) pero que hay que leer. Un libro que además de sentimientos y de gestión de dolor y emociones va de incomunicación, el gran mal de nuestro mundo. Incomunicación a la hora de decir lo que nos gusta y lo que nos desagrada. Incomunicación para no deshacer los nudos que se nos ponen en la garganta cuando quieres decir lo que sientes y no puedes. Incomunicación cuando por quedarte en la comunicación no verbal te quedas a medias. Y sí, el silencio puede ser poético, pero no me vale cuando quiero decir lo que siento porque yo "porquesí" necesito palabras y retratos para expresarme, para amar y que me amen. Qué complicado todo y que sencillo si tenemos las herramientas más precisas y preciosas, lastima que a veces nos falle el diccionario para saber usarlas.

La autora en la posterior firma de ejemplares rodeada de lectores, bibliotecaria de Pumarín y libreros.
Buena semana y buenas lecturas, se acerca el finde, dedicadle un rato a estar con vosotros mismos, practicar la comunicación con nosotros mismos puede ser un buen ejercicio para aprender a hablar con los demás.

http://unacasaenbleturge.blogspot.com.es/2017/05/bleturge-en-asturias.html#comment-form 

sábado, 20 de mayo de 2017

La revolución del caracol.


Tiene el caracol dos características principales que lo definen. Primero carga su casa. Adonde va, arrastra todo lo suyo. Y segundo si hay un peligro se repliega y protegido por su débil carcasa, se queda dentro feliz como una perdiz hasta que amaine y vuelva la calma.
Vaya por delante que la foto que acompaña esta entrada es de un caracol quirosano que estaba el pasado domingo en la antojana de mi casa y que la saque sin saber para qué iba a usarla antes de toda esta semana intensa en la que saltó la polémica que afortunadamente hemos saldado de forma positiva. Hemos suspendido en el foro de discusión porque nadie ha entrado a rebatir lo que se dirimía y hemos aprobado con sobresaliente la iniciativa de Jorge que era lo que nos ocupaba.
Como sé que esto lo lee gente que no es de Quirós, voy a contar por encima que nos ha ocupado esta semana. Empiezo presentando a uno de los protagonistas. Jorge es un quirosano que se ha ido a vivir al Brasil. El y su pareja se acaban de marchar. Jorge ha sido taxista en Quirós muchos años y es un gran aficionado a la fotografía. Durante este tiempo y dado que en el taxi hay muchas horas muertas (mi abuelo materno que también lo era, las mataba leyendo novelas del oeste), Jorge hacia fotos con una cámara de la que no se separaba. Empezó para probar la cámara y acabó convirtiéndose en su fiel compañera de fatigas. Iba por los pueblos retratando personas y rincones. La gente posaba para él, lo que se demuestra en que muchos son retratos tomados de cerca en los que están mirando al objetivo, contestando a alguna pregunta que les haría Jorge que además también es un gran conversador. Seguramente no sabía que iba a hacer con las fotos, quizás guardarlas como los auténticos tesoros que son. No creo que su intención fuera publicarlas, pero ocurrió que el caracol Jorge se llevo dentro de su casa a Quirós y a su gente en forma de fotos y para sentirse cerca de su tierra y/o mostrar la historia más reciente del concejo a través de sus habitantes, comenzó a colgarlas. Una por día. Eran  recibidas con cariño y expectación, despertando en los habituales de las redes sociales un interés extra por el grupo “Somos de Quirós”. Las fotos de quirosan@s hechas por Jorge eran esperadas cada día. Mi madre pudo ver a Salud de Bárzana o a Mary y Corsino a los que hacía siglos que no veía, pero también a Nati la Carrilona que la acogió con cariño cuando recién casada llegó a este concejo. A mi esta tarea me parecía muy guapa y emotiva.
Pero ocurrió, ayyyy los quirosan@s, que alguien le sugirió seguramente con buena fe que sus fotos podían molestar a otros, que si el derecho a la imagen, que si tal y cual,… y el caracol Jorge en lugar de abelugase en su casa a esperar que pasara el chaparrón, decidió, dando muestras de gran inteligencia, exponerse en las redes. Si me hubiera pasado a mi, yo hubiera seguido publicando las fotos, quizás colgando el cartel de “si os molesta mandadme un privado”, pero no me habría expuesto a que la gente opinara, se ve que soy más cobarde. Jorge hizo lo correcto y no sólo recibió un espectacular baño de cariño, no sólo hacia su persona, porque Jorge, a salvo de algunos “malos quereres” que tenemos todos, es un tipo muy querido en Quirós, sino también hacia su trabajo de “contador de historias”, volcándose la gente y publicando un montón de fotos de los suyos. Dice algunos que Jorge se tomo la licencia de publicar fotos de hombres y mujeres que no eran de su familia, pero acaso ¿no somos todos los quirosanos familia? Escuché esta semana en la radio que todos los europeos descendemos de un único sujeto procedente de Francia, pues ¿entonces? Y es aquí donde viene la parte literaria que ye la que a mi me ocupa.
Algunas semanas no hay historias sobre las que me apetezca escribir. Otras, tienes una foto de un caracol, te metes en un proyecto de escribir cartas y te encuentras con este jaleo en las redes. Y quieres escribir de todo.
Jorge ha retratado a este concejo. Igual que alguien cuenta la historia de su vida en una carta que envía desde el otro lado del charco a la familia que ha dejado aquí, los retratos de Jorge han sabido contar la historia de cada uno de sus protagonistas. Cada quirosano y quirosana, también de adopción, han dejado que Jorge retratara sus almas, de forma que en sus miradas limpias y serenas podemos leer sus historias de trabajo y privaciones, de penas y alegrías, de huertas trabajadas y de manos arrancando mineral de las entrañas de la tierra, de pérdidas de hijos y de esposos, pero sobre todo, Jorge ha imprimido en sus retratos en carácter de un pueblo, que a veces es un poco, ¿miserable? bueno, mejor retorcido.
Voy a contar una anécdota a cuenta de lo que decía Luis Álvarez Pola, al que aplaudo desde aquí por las palabras que dedicó al asunto, de que en muchos sitios algunos pagarían por ver estas fotos en una exposición. Este verano pasado hubo en Quirós un fotógrafo americano sacando fotos a Quica con Eloy. Charles estaba preparando una exposición, buscando a lo largo y ancho de esta España nuestra (o ajena, porque ya no sé que es España nuestro), hombres y mujeres de más de 105 años para retratarlos con su descendiente más joven. Pues sólo dos ideas, Charles se puso en contacto con nosotros (con todos) por las redes sociales, le contestamos: Judi la americana de Faedo, Jorge el taxista y yo, si es verdad que luego la familia que estaba buscando se prestó al proyecto y todo fue genial. Esa exposición es una realidad que ya ha estado en Sevilla y ahora está en Mérida. No sé si Charles hizo firmar un contrato a los retratados acerca de la cesión de su imagen, puede ser, tendría que enterarme, pero efectivamente hay gente que hace de la fotografía un arte convirtiendo las fotos en auténticas historias de vida.
Gracias Jorge. Te mando un saco de abrazos de amiga y mi solidaridad como compañera.

sábado, 13 de mayo de 2017

Bebés a la carta.

“Sabremos cada vez menos qué es un ser humano”
Libro de las previsiones


bebé en una incubadora

Ayer tuve el privilegio de asistir a una conferencia de la doctora Inmaculada de Melo Martín, una asturiana de Langreo que lleva años trabajando en EEUU y que es profesora de Ética Médica en New York. La actividad organizada por la Biblioteca Pública Sara Suárez Solís de Oviedo está dentro de un programa denominado "La biblioteca enseña, la biblioteca aprende" un programa sumamente interesante porque la información favorece la creación de opiniones críticas e informadas (valga la redundancia) y ojalá hubiera más discursos informados en estos temas tan polémicos e importantes.

Inmaculada de Melo ofreció una disertación sobre “¿Creando Bebés perfectos?” a propósito de su libro “Rethinking Reprogenetics” y que ahora mismo sólo puede leerse en inglés (cómo tantas otras cosas de tema científico y, en general, de cualquier tema), pero que confío y espero que se decidan a traducirlo.
Me interesaba el tema, en principio, por toda la polémica creada (en mi opinión, muy bien generada) sobre los vientres de alquiler o la llamada maternidad subrogada que ha dividido a la sociedad en dos partes con argumentos bien firmes cada una de ellas. Vaya por delante que creo que la maternidad subrogada debe de ser regulada legalmente por los gobiernos otra cosa es que esté de acuerdo con ella. Es una realidad que esta ahí y que antes de que sigan creciendo el número de conflictos entre familias y ordenamientos jurídicos a cuenta de traer los niños al país donde vivirán con los padres que los van a criar y, sobre todo, teniendo en cuenta de que se trata de proteger menores, no es bueno que exista un vacío legal o que quede todo en el “verlas venir” e ir echando remiendos o parcheando sobre la marcha.
No se habló ayer de maternidad subrogada, sólo al final, en el turno de preguntas. Realmente los bebés que nacen en vientres de alquiler no tienen porqué ser a la carta. De  mano, los padres que no pueden serlo por métodos naturales quieren un hijo suyo. Muchas veces padre biológico y padre coinciden e incluso se puede usar un óvulo de la madre que no puede ser mamá por ella misma fecundado por su esposo y simplemente gestado por una tercera que será mera “incubadora”. Pero puede pasar, ya que estamos en ello, que elijamos a la carta el semen y el óvulo de donantes con el físico más espectacular o el coeficiente intelectual más elevado. Vamos ya de elegir,  elijamos lo mejor del mercado. Pero, ojo, en estos casos esto no es lo habitual.
Bueno, que me pierdo, pues allá que fui a la conferencia un viernes lluvioso de esos en los que quedarte en casa es la mejor opción. No me arrepiento, si acaso de haber abierto el melón de la conciencia personal en este tema (algo que creo que le sucedió a todos los que estábamos allí, que, para qué negarlo, éramos muy pocos no sé si porque ayer la ciudad ofrecía muchas actividades o simplemente porque nadie quiere pensar sobre estas cosas).
Comenzó introduciéndonos Inmaculada en el concepto de “tecnologías reprogenéticas” que son aquellas que combinan las tecnologías reproductivas (ayudar a la gente a tener niños) con las tecnologías genéticas (que se pueden utilizar para muchas cosas: obviar enfermedades genéticas, diagnosticar enfermedades potenciales en un embrión, evaluar el genoma del embrión, encontrar mutaciones genéticas que pueden causar enfermedades o discapacidades para de alguna manera salvarlas, etc.) Cuando tecnología reproductiva y tecnología genética se combinan, la finalidad puede ser totalmente distinta y a través de la reprogenética los padres pueden desear y conseguir  tener hijos con características determinadas  y por lógica, esos padres desearán hijos perfectos o, al menos, perfectos para ellos, es decir, a la carta.
En este sentido la doctora de Melo contó que el desarrollo de estas tecnologías ha sido fascinante y que estadísticamente en la actualidad en algunos países del centro y del norte de Europa como Bélgica, Dinamarca y Noruega el 4 % de los niños son fruto de estas tecnologías y en EEUU un 1,5%. También nos explicó que existe una corriente científica que afirma que todos los padres deberían de usar este tipo de técnicas para traer a sus hijos al mundo basándose en argumentos tan buenos como que “amplían las opciones de reproducción, previenen enfermedades, mejoran la vida de las personas y la raza humana y enriquecen a la sociedad”; que estas técnicas no son sólo moralmente permisibles sino que además son moralmente obligatorias.
Vaya por delante que Inmaculada de Melo, en una exposición brillante y de claridad meridiana, desmontó uno por uno los presupuestos que defienden estos científicos y sin dejar de reconocer su utilidad innegable, yo me fui de allí con la sensación de que se trata de un arma muy peligrosa dependiendo de quien la pueda manejar (realmente como todas las armas).
Porque, claro, todo esto se da en un contexto social concreto salpicado por conceptos sexistas, racistas o discriminatorias, lo que puede originar sociedades en las que todos los niños sean rubios y de ojos azules, que las niñas estén dotadas para la música y las artes o viceversa; sociedades donde no haya personas con sobrepeso o personas por debajo de una talla determinada; personas preparadas para ser líderes y otras preparadas para ser obreros y desempeñar trabajos manuales. Un mundo que me recuerda peligrosamente al feliz pergeñado por Huxley.
Durante la conferencia de ayer, mientras tomaba notas de forma aleatoria, pensaba en un libro de Saramago que se titula “Las intermitencias de la muerte”. Un buen día en un país sin nombre la muerte deja de producirse. Al principio todos están muy contentos, pero pronto se dan cuenta de que como las personas ya no mueren, su destino es una vejez eterna y con la vejez llegan problemas nuevos en un mundo de recursos limitados. ¿Os imagináis el día en que la ciencia consiga prolongar la vida humana infinitamente? Ese día se romperá para siempre la única verdad absoluta que conocemos: la de la muerte.
Ciencia y ética han de ir de la mano, su entendimiento es tortuoso y complicado en manos de los científicos esta conseguirlo.
Inmaculada de Melo es profesora de Ética Médica, Departamento de Medicina, Weill Cornell Medical College, New York.
Directora, Comité Ético, Crohn´s & Colitis, Foundation of America.
En su libro “Rethinking Reprogenetics” hace un análisis ético de las tecnologías reprogenéticas y de su uso actual y futuro.
Inmaculada en LNE

lunes, 8 de mayo de 2017

En el regreso a casa.

El sábado viniendo de Libroviedo, Claudia y yo subimos a un autoestopista. Realmente no era un autoestopista es sentido estricto. Estaba en la parada de autobús esperando, cargaba un saco blanco pero en aquel momento lo tenía posado en el suelo, a su lado. Esperaba que alguien pasará para arriba. Nos dijo a quien esperaba, pero no tengo muy claro de si esperaba por esperar, si se había parado allí al lado del indicador de la parada de casualidad o si realmente esperaba a ver si pasaba la persona que mencionó. Di la vuelta, mientras en mi cabeza me decía si estaba haciendo lo correcto al tiempo que se lo preguntaba en voz alta a Clau, que bromeó con la situación y me dijo que sí, que lo cogiera. Lo recogimos con la sensación de quién recoge un gatín o un perrín perdido o herido o "muertu fame" o todas estas cosas juntos a la vez. Subió al coche más feliz que una perdiz y manifestando su agradecimiento. Y entonces, el viaje que hasta entonces había sido una conversación de dos amigas hablando de la presentación a la que habíamos ido esa tarde en Oviedo, se transformó en un viaje nuevo. Comenzamos un viaje diferente. En los treinta minutos que duró el trayecto diseccionó para nosotras lo que había sido su vida. Fue como poner un casete a andar. Habló sin parar. Nosotras apenas podíamos asentir a lo que iba contando en un discurso muy bien hilado, correcto y muy educado. Mientras yo pensaba en lo de "escribo como lectora" que había dicho Laura y en un "escucho como lectora" que me surgió a mi sobre la marcha. Cuando llegué a casa no lo escribí porque no era el momento. Tenía un tremendo dolor de cabeza, probablemente del café a media tarde que desde un tiempo a esta parte me cae de mala manera en el estómago, pero quizás también por la emoción compartida y el pensamiento cada vez más lejano de "cuándo seré yo" (no voy a serlo nunca porque me falta capacidad de trabajo y constancia, pero bueno). Amaneció un domingo espectacular, día de la madre, y me decidí a compartir esta reflexión: la gente está (estamos) miserablemente sola. Tener las mismas oportunidades o incluso mejores oportunidades no siempre significa tener la posibilidad cuerda de aprovecharlas. La casilla de salida puede ser la misma, pero la llegada es distinta casi siempre. Efectivamente todos y cada uno de nosotros tenemos una novela, se podría escribir una ayer en apenas un trayecto de treinta minutos en coche. Tres personajes (Claudia, nuestro pasajero y yo misma), un escenario (el interior del coche) y un destino. Un narrador que desde fuera observara a las tres personas que viajan juntas. Las voces internas en primera persona de cada uno de nosotros, lo que nos callamos, lo que no contamos, lo que no quisieramos que supiese nadie ni siquiera nosotros mismos. Y, bueno, podríamos aderezarlo con algo más, aunque quizás no hiciera falta.
Las personas al decidirse por un camino u otro arrastran a muchos y no solo se trata de "un batir de alas de mariposas" aunque tambien y, de repente, me acordé de Babel de Iñarritu, una historia que recordé con eso de que cuando decidimos nuestra decisión siempre afecta a alguien que quizás está a miles de kilómetros de nosotros. A algunas madres les toca bregar con cada toro que ¡valgame Dios! Cuando llegamos a la aldea perdida en el valle encantado le dije a Claudia: "fíjate, este hombre iba a ser personaje de un ejercicio del taller de escritura de Laura y al final me dio pereza". Prometo que voy a retomar ese ejercicio del que solo escribí tres líneas porque todo el mundo se merece ser protagonista al menos una vez en la vida (aunque este hombre tiene historias para dar y tomar). Ahhhhh, ¡Feliz Día de la Madre!, ayer y el resto de días del año, en especial a la mía, a la de Claudia y a la de nuestro anónimo pasajero que bastante "tien pa ella".

jueves, 27 de abril de 2017

San Pedro de Arrojo en Quirós

¿No hay dos sin tres? El riesgo de ser románico en Asturias

Desde el 18 de mayo de 2017

De un tiempo a esta parte los vecinos de Arrojo han venido manifestando su preocupación ante el deterioro evidente de la Iglesia de San Pedro de Arrojo en donde sigue celebrándose culto habitualmente. Esta inquietud se ha trasladado debidamente a las autoridades competentes locales, autonómicas y religiosas a ver si se consigue que alguien intervenga antes de que se produzca un daño físico y real a alguna persona, por caída o desprendimiento de alguno de los elementos que lo integran y que parece ser presentan una "fijación inestable". Este estado, que es ruinoso sin serlo realmente, es lo que origina esta profunda desconfianza. De momento son los fieles los que, semana tras semana, ven como frente "el mirar para otro lado" o "esconder la cabeza como una avestruz" de muchos de los responsables políticos de este país y que algunas veces les da resultado, el cansado edificio va cediendo terreno al deterioro y junto a él se instalan el malestar y el disgusto. Los cristianos y los turistas que visitan la iglesia contemplan con asombro el estado en el que se encuentra el único monumento nacional del concejo. Aunque a mi me sigan asombrando estas cosas, en este país nuestro ya no me extraña nada porque vamos muy cortitos en eso de proteger lo nuestro y así nos luce el pelo.

Muro de regodones sobre la carretera
Pero sigamos con San Pedro. La iglesia joya de la arquitectura románica ha sufrido varias reformas a lo largo de la historia si bien las más recientes coinciden primero, con las obras del trazado de la carretera Caranga-Bárzana, inagurada en 2003, y segunda y más reciente, con una inversión realizada en 2010 para la remodelación del entorno de la misma. Después de esto, y debido a la desidia de las diferentes administraciones, a las políticas de recortes seguidas por Cultura y Patrimonio y al posible conflicto entre Consejería del Principado y Patrimonio de la diócesis: NADA. La Iglesia no te deja tocar nada sin su permiso y el Principado no tiene dinero para que lo toques. Y en ese "tuyo/mío" la casa sin barrer. Es la máxima liberalista:"Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même" (dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo) o el "a ver si libro" o ese otro tan quirosano del "ta bono abondo". Los naturales de Arrojo se preguntan si se cumplirá el dicho popular de que "no hay dos sin tres" y si después del Castillo de Alba cuyos últimos restos se vinieron abajo en enero de 2016 después de un temporal de lluvia y estando reciente el tercer aniversario de la caída del Roble de Bermiego, monumento natural del concejo, será la Iglesia de San Pedro de Arrojo la siguiente en caer.

Portada de la Iglesia
Hace unos años los alumnos de una amiga visitaron la Iglesia de San Julián de los Prados y le preguntaron a la profe el porqué la Iglesia se había construido al lado de la carretera. Y yo me pregunto ¿por qué las carreteras se construyen al lado de las iglesias asturianas? Fue durante la realización de las obras de la actual carretera de Caranga-Bárzana cuando la carretera fue sacada del lado mismo de la iglesia consiguiéndose así apartar al monumento del impacto directo del tráfico y de las nefastas consecuencias que éste producía en los muros del templo románico. Se desvió una vía que había sido trazada sin tener en cuenta cuál iba a ser el rédito que pagaría este inmueble de valor incalculable como consecuencia llevarle hasta el misma puerta el progreso. "Hasta la cocina" que dicen en mi casa. Esta aspiración, conseguir separar este patrimonio artístico de las carreteras, a día de hoy se sigue reivindicando para otros monumentos del románico en Asturias con el objetivo de  preservar su estado y mejorar su conservación. Mover la carretera era más fácil que mover el edificio aunque quizás esto hubiera resultado mejor. Ah, pero ¿los edificios se pueden mover? Sí, y como ejemplo, cuando en 1962 en Portomarín se construyó el embalse de Belesar, el pueblo se trasladó al vecino Monte do Cristo. Allí se reconstruyeron algunos de los edificios más importantes, tanto civiles como religiosos; especialmente la Iglesia de San Nicolás, de estilo románico levantada por la  Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, cuyas piedras fueron numeradas y ensambladas de nuevo en su actual emplazamiento. Hoy los peregrinos que hacen el Camino de Santiago a su paso por este pueblo lucense visitan la iglesia y conocen su historia.

Vista del pueblo de Arrojo
Fue en 2010 el año de la última reforma. Desde ese año el entorno de la Iglesia presenta un aspecto que fue muy novedoso tanto para quirosanos como para visitantes y fue también muy criticado. Aquel año, una inversión de casi 200,000 euros procedentes de los fondos mineros que entonces circulaban caudalosos igual que las aguas del Río Quirós a su paso por Veiga, diseñó los alrededores del templo tal como ahora los conocemos. Se renovó el paisaje que conformaban los aledaños y el edificio religioso. Mucho más allá del muro de regodones que hoy es la barrera entre la noble edificación y la AS-229, se mejoró el aspecto de conjunto protegiéndose de alguna forma al edificio que hasta apenas unos años antes, estaba a la misma orilla de la mencionada vía. El tramo de vial que había quedado en desuso fue pavimentado, arreglándose también el acceso al cementerio y convirtiendo el antiguo muro sobre la carretera en lo que ahora es. Sin embargo, el terreno sigue siendo el mismo y los siglos continúan pasando. ¿Seremos capaces de hacer reaccionar la conciencia política de algunos? De momento algo se mueve en Arrojo y confiemos que no sean los muros de la iglesia.

http://lavozdeltrubia.es/2017/04/26/los-vecinos-denuncian-el-deterioro-de-la-iglesia-romanica-de-arrojo/
http://lavozdeltrubia.es/2017/05/22/cerrada-al-culto-la-iglesia-romanica-de-arrojo-por-riesgo-de-desprendimientos/

jueves, 20 de abril de 2017

Spin off del secuestro de la pita

¿Se os ocurre algo mas ridículo que haber secuestrado desde el domingo a una pita y encontrártela vivita y coleando el viernes siguiente, que la muy puta no quiera irse a su casa, que tengas una prisa tremenda y la casa llena de pis y caca de cinco días? Pues esa soy yo, pero sacó tres conclusiones: primero que la pita produce mucha más mierda en proporción a su peso que un humano; segundo, que de tonta no tiene un pelo, se escondió huyendo de un peligro y yo la busqué y no la encontré (y los que conocéis mi casa sabéis que no hay muchos sitios para esconderse) y tercero, que sobrevive sin comer más tiempo de lo que nunca hubiera imaginado. Flipanteeeee. Me pongo a leer... Pues este episodio que FB me recordaba esta semana ocurrió hace dos años, en un abril intenso en preparativos y mil cosas que pasaron en 2015. La pita se había escondido de Lola que había pretendido merendársela el domingo anterior cuando marchábamos para Oviedo y apareció cinco días después habiendo puesto la casa patas arriba. Tina le ha escrito esto a la aventura gallinil.

Spin off de la pita por Yakitinina:

LA PITA EN SEMANA SANTA
En un pueblu de Quirós
andan las pitas por fuera,
escargatan con las patas...
que hay merucos de primera.
Vida tranquila y feliz,
cantando las ponederas.
Gallos al amanecer
nos brindan sus cantaderas.
Llegó Lola desde Oviedo
chulilla teckel de Bea,
alborotando el corral,
desarmando la bolera.
Unas saltaron el matu
glayando como becerras,
Entre glayiu y glayiu
el gallu perdió la guerra.
Una probina asustá
se metió en casa de Lola.
En casa del enemigo
escogió mal la pipiola.
Allí se quedó encerrá
cinco días laborables,
y cuando el viernes llegó
se apreciaron los desmanes
Ayunó Semana Santa
¡Qué vigilia sin pescau!
Sobrevivió como pudo
y ni un huevu fue encontrau
Cagá de pita esparcida
por la casa de Quirós
No Bea, pis no lu había.
No mean ¡Válgame Dios!
Ay Lola como te portas
alborotando la fauna.
otru día escorre un gatu,
que no cogen tanto trauma

miércoles, 12 de abril de 2017

Todos los miedos

Miedo a quererte tanto y a no quererte lo suficiente.
Miedo a que tú me quieras y miedo a que no lo hagas.
Miedo a olvidarte y a no poder hacerlo.


"Todos los miedos" Miguel Angel González
"La fórmula más sencilla para alcanzar la felicidad es evitar las expectativas"
Todos los miedos, Miguel Ángel González (Premio Novela Café Gijón 2015)

Lástima ser nieta de mi abuela...

"Noche ventosa,
Fantasmas del pasado,
Lágrimas negras".

Han venido de nuevo a visitarla. Algunas noches parecen más propicias. La pasada, por ejemplo, empezó siendo enfermizamente calurosa para el tiempo en que estamos, luego se tornó ventosa para acabar lloviendo.
Bendita la lluvia sanadora. 
En realidad, así empiezan sus pesadillas. Primero el calor del sueño, luego como el azote del viento golpeando de lado a lado su cerebro contra las duras paredes óseas de la cabeza, revolviendo sus recuerdos y, al final, despertar empapada en ese sudor pegajoso que parece que se agarra a la piel como una garrapata. Ese despertar sobresaltada con el corazón en la boca y creyendo que todos los fantasmas están en la habitación junto a ella, agazapados vigilando su insomnio, porque sí, luego llega la fase de no poder volver a dormirse y que avance la noche sin tregua hasta el amanecer.
Al despertar nunca están.
No son tan valientes como para quedarse, sólo se atreven a asaltarla con nocturnidad y alevosía, cuando es más vulnerable, cuando en el sosiego aparente de su cuarto, desordenado y lleno de libros leídos, empezados y pendientes, baja la guardia despues de todo un largo día con las defensas preparadas. Pasa otro día más. En ese momento, cuando no es capaz de controlar la ansiedad, el dolor y los miedos, llegan las lágrimas y el desasosiego, el pensar en qué va mal en su vida para que siempre vuelvan los mismos a acecharla. La ausencia de reconciliación que le conduce a treguas engañosas. La tormenta íntima más violenta, la que la obliga a mirarse en el espejo y encontrarse con la débil mujer que fue y no la que es ahora, fuerte y segura, resolutiva y decidida, o eso cree.
Y es que ha costado tanto llegar hasta aquí.
Anoche fue así. Están en un teatro vacío. Él sobre las tablas del escenario. Un foco alumbra al músico en el centro de la escena, en la inmensa soledad de quien interpreta la partitura escrita por otro. La luz no le permite ver que solo hay una persona para la que tocar. Ella sentada en el patio de butacas. A lo lejos sin poder acercarse, ni comunicarse con él. Intenta llamarle, pero su voz se ha mudado al silencio. Una pared de oscuridad y sombras instalada entre ambos para siempre. Así lo siente ella al despertar con la sensación de que sea quién sea él, del nombre que tenga o del cuerpo que gaste no dejará de ser así. La frustración y la pena, la impotencia de no saber hacer, de no poder hacer.
Los fantasmas aparecen cuando menos se lo esperan.
Se cuelan entre las sábanas y se acurrucan junto a ella buscando el calor que en un tiempo ofreció y que unos aceptaron y otros rechazaron, en una ofrenda que nunca ha coincidido con lo que querían, esperaban, demandaban de ella. Se instalan entre las cuatro paredes que guardan su sueño y su vigilia, su alma y su soledad. Unos le susurran, mientras que otros la zarandean con fuerza, exigiendo abrirse sitio entre los recuerdos y volver a hacer sangrar las heridas, cerradas en falso unas veces, cicatrizadas para siempre otras. Obviando la aparente paz que reina en su vida, la travesía el calma en que está instalada, aunque la balsa sea inestable y corra peligro de volcar. Puede que sea un tema de gestión de dolor, se saltó las clases, o de inteligencia emocional, un concepto acuñado mucho tiempo despues de que su corazón estallará en mil pedazos. Una que es vulnerable y no puede estar siempre lista para que no la asalten las peores pesadillas de vez en cuando, aunque cada vez menos, eso es verdad. Unas veces las ganas de amar y otras las ganas de no hacerlo la mantienen viva. Se levanta y en el espejo vuelve a encontrarse con la que es.
Ha pasado el peligro por hoy.

sábado, 8 de abril de 2017

"Los días raros" de Ovidio Parades.


"Los tiempos lo están transformando todo y quién sabe qué ocurrirá con las librerías. Con todas, en general. Pero también sé que las horas más felices de la vida de ese hombre que esta embalando libros a escasos metros de mí han transcurrido en este sitio. Hay espejos en los que a uno no le cuesta reconocerse. Hay cierta serenidad que no se cambia por ningún otro paraíso de este mundo."
Ovidio Parades en "Los días raros"

                                                                               Salcedo, 8 de abril de 2017

Hace un minuto Luisa me ha dicho que estoy lo más cerca posible que se puede estar de la gloria. En mi montaña mágica, en el valle encantado. Una copa de vino, un engañoso día de verano, con una temperatura excepcionalmente alta para el tiempo en que estamos, con la evidencia de que "los tiempos lo están transformando todo", mientras  mi padre siega en un intento, a veces pienso que inútil, de mantener la finca lo más limpia posible.
Empiezo a leer "Los días raros" de Ovidio Parades. Me deslizo en silencio, solo roto por la música que fabrican estos pájaros locos, por las primeras hojas de la obra más personal e íntima de este autor ovetense. Un diario que ha escrito en el tiempo que va desde enero a junio de 2016 y que finalizó mucho antes de que el año pasado todavía le sorprendiera con más dolor. En él, el autor va desgranando sus pensamientos, sus sensaciones, sus vivencias en medio de la gris cotidianidad de esta ciudad provinciana, madrastra nuestra tantas veces, que nos cobija sin darnos resuello apenas, ni darnos un instante de paz. Una ciudad que no es ni la sombra de lo que fue, si alguna vez fue algo. Una ciudad hoy secuestrada por la crisis. 
Empieza el diario Ovidio yendo a buscar a su madre, lo acaba igual. Confiesa que lo escribe para que ella lo lea. Al autor le encanta la figura de la madre como personaje en la literatura. De cada página se desprende el amor por la suya con la atención de un hijo entregado. Parece que este diario en el que recrea tantas veces la relación con su madre sea un homenaje a ella ahora que aún tienen tantas cosas que disfrutar juntos a  pesar de la enfermedad, a pesar del transcurso del tiempo. Su madre con la que pasea cada día y de la que intenta contagiarse con su manera positiva de enfrentar las cosas. Su madre apoyada en él y a la vez salvavidas del náufrago. Pero de las páginas de Ovidio se desprende también el amor por el resto de los suyos: su marido, su hermana, su padre, sus abuelos fallecidos y sus amigos.
Algunos días cuando veo los informativos pienso en cómo la gente sensible como este hombre, comprometido con su tiempo, puede vivir en medio del caos que nos rodea y luego a la luz de su obra, también ésta que tengo entre manos, repasando las infinitas las referencias culturales: teatro, literatura, música, cine, viajes... aparece la cultura como auténtica tabla de salvación. Y es la cultura la que nos salva muchas veces, la que nos permite escapar de la mediocridad que nos rodea, evadirnos de todo aquello que no nos gusta, pero que no está en nuestras manos cambiar.
Y es que Parades además de regalarnos su obra, nos enseña a leer, a mirar y ver, a ser críticos. Nos descubre nombres de autoras y autores a los que hay que leer "con premio o sin él, (mejor con premio, claro)", e incluso crítica la política comercial de editores y distribuidores que relegan a la última fila obras fantásticas (menciona expresamente Cosas que ya no existen de Cristina Fernández Cubas a la que casualmente estamos leyendo en los clubes de lectura de la biblioteca Sara Suarez Solís de Pumarín)  "que no se venden como churros en los días de feria".
La prosa de Ovidio es muy ágil trate el tema que trate. El paso del tiempo, la enfermedad de su madre, la muerte de los seres queridos los propios y los ajenos, la traición de quien un día fue la persona más cercana a ti, la ausencia de trabajo y la consiguiente impotencia que esto produce, la enfermedad sin nombre de su gata Francesca, empezar a sentir en uno mismo el paso innegable de los años, el cansancio de y por tantas cosas. Todos aquellos temas que nos abruman. Qué fácil sería dejarse arrastrar por el cauce del río de la vida sin preguntarse ni cuestionarse nada...
El diario está lleno de poesía. Me da igual que describa el chorro de miel que pone en él te o los ojos "rotundos en el azul, deslumbrantes" de su marido Iñigo (doy fe que Iñigo tiene la mirada más limpia que he visto nunca), e incluso cuando recrea algún suceso de las noticias o cuenta lo que siente durante una operación a la que fue sometido (Ovidio, yo en ese mismo caso, pedí escuchar a Los Ronaldos y repase paso por paso mi último viaje a Londres).
Ovidio consigue que lo cotidiano se haga literatura, impregnando sus páginas de un pesimismo vital pues la vida casi nunca nos da lo que queremos. Presenta esta vez su obra más personal sin el temor de exponerse a sus lectores, muchos de ellos hoy sus amigos. Nada nuevo para quienes le admiramos y queremos, solo la poesía pura y dura de sus textos. Tenéis que leerlo.

martes, 4 de abril de 2017

Una nueva vida para el Roble de Bermiego

Pocos trabajos dan tantas satisfacciones como este mío a tiempo parcial pero con dedicación intensa y emocionante. Nadie iba a decirme que perseguir el roble de Bermiego iba a producirme una vez más la sensación de que el periodismo local es una aventura. Larga vida a los árboles de una comunidad en la forma que sea (mucho mejor si están y permanecen vivos) porque ellos mantendrán viva la memoria de la comunidad como testigos "mudos" de un tiempo que se fue.

La madrugada del 22 de abril de 2014, el roble de Bermiego, un roble centenario, icono de un pueblo y de un concejo se dobló para siempre. El roble, que había sido declarado monumento natural por el Principado de Asturias en 1995, estaba situado en medio del pueblo, en un pequeño promontorio sobre la Capilla de San Antonio y desde allí y en línea recta se alcanzaba a ver el Teixo de la Iglesia, centinelas los dos de la solana aldea quirosana y de su historia. 
Por fortuna, aquella larga madrugada de la que en unos pocos días se cumplirán ya tres años, sólo se produjeron daños materiales, por desgracia se perdió uno de los reclamos turísticos de la zona. Tras el susto inicial, los restos que se recuperaron fueron depositados en el Museo Etnográfico de Quirós y allí estuvieron hasta el pasado sábado. Desde un principio, ayuntamiento y vecinos estuvieron de acuerdo en que había que levantar algún tipo de monumento que recordará al roble y desde un principio también se habló de recuperar parte de esa madera que, en palabras de los expertos, no puede estar expuesta a la intemperie debido al deterioro tan grande que sufría. Había pues que darle otra salida.

El reportaje en la LVT

Todas las ideas que se propusieron están, aún hoy, en el aire, pero mientras los quirosanos se deciden, Fermín G. Blanco, arquitecto sierense afincado en Coruña, contactó con el Ayuntamiento para que le cediera alguna de esas piezas de madera originales para un proyecto cuando menos peculiar y de aquellas negociaciones se ha firmado un convenio que supone la cesión por parte del ayuntamiento de parte del tronco del rebol.lo. El traslado de tres trozos procedentes del tronco principal, que configuran un bloque heterogéneo de un metro cúbico aproximado cada uno y con un peso total de casi dos toneladas fue realizado el pasado dieciocho de marzo.
Este arquitecto sierense patentó en el año 2008 el denominado "Sistema Lupo". Una herramienta didáctica basada en el juego cuyo fin es proporcionar a usuario y docente mecanismos y dinámicas aptas para el aprendizaje lúdico. Partiendo de la arquitectura y del tradicional juego de bloques de construcción, Lupo extiende su didáctica transversalmente hacia las matemáticas y el dibujo, la física y el arte, la historia y la música y el diseño. En los últimos años este sistema ha sido aplicado en numerosos centros educativos y artísticos bien en forma de talleres específicos o a través de un uso autónomo por parte de los responsables de didáctica de cada centro. Así pues con la madera del roble de Bermiego se hará una edición especial del Sistema Lupo, Lupo-Rebollu de Bermiego, destinado a talleres educativos que revertirán especialmente en los habitantes de Quirós, pero que también llevarán el nombre del concejo y a su rebol.lo al resto de Asturias. Se pretende que haya una muestra en cada Museo Etnográfico de Asturias. Lupo Rebollo no tiene, en ningún caso, un fin comercial sino que aspira a ser un paso en el estudio de los valores que rodean a la madera, en este caso, el Rebol.lo de Bermiego que va más allá de lo meramente material para adentrarse en lo social y cultural. Se pretende desarrollar un proyecto de naturaleza artística que, de alguna forma, mantenga viva la memoria de lo que fue un importantísimo monumento natural y social, símbolo de un pueblo y de un concejo y mantenga vivo también al roble a través del juego y el aprendizaje.
Caja de presentación de Lupo: el juego consta de las piezas de madera y de un grupo de cartas que explica las posibles combinaciones de las piezas para conseguir distintas figuras.
Fermín G. Blanco nos cuenta que el sistema Lupo es un juego de bloques en abstracto realizado en cualquier material incluso también en digital. El Eco-Lupo es el que se hace en madera y este forma parte de un proyecto muy amplio que tiene que ver con lo local “Generalmente usamos el castaño, pero en este caso vamos a usar el roble. Sin embargo, la madera del rebol.lo realmente está muy perjudicada y seguramente tendrá mal aprovechamiento. De los casi 2000 kilos de madera de roble de los que somos depositarios no sabemos cuánta madera será aprovechable, dependerá del proceso de despunte y luego haremos los puzzles.”
No se sabe pues, a priori, ni cuántos puzzles saldrán ni a qué escala se podrán hacer y dan por hecho que una gran parte del árbol se perderá debido al estado en el que se encontraba el roble incluso ya antes de caer.
A la pregunta de cómo surge la idea, Blanco nos cuenta lo siguiente: “Conozco perfectamente el Valle y, casualmente, el fin de semana anterior habíamos estado en Bermiego y comentamos el mal estado en el que se encontraba el rebol.lo.debido también al lugar dónde se situaba ya casi descalzado de la tierra y pensé si esto pasa con un edificio sería una vergüenza, sin embargo, cuando cae un árbol la gente no reacciona igual porque parece que son monumentos menores.” Nada más conocer la noticia Fermín empezó a darle vueltas a qué se podría hacer como homenaje “La mejor fórmula es, sin duda, el respeto por el patrimonio, también por el natural, había que poner en valor aquella madera centenaria y me pusé en contacto con el Ayuntamiento”.
Desde entonces a hoy han pasado casi tres años. El trabajo de Blanco tiene una proyección en el tiempo por eso quiere hacer un llamamiento a la gente del pueblo que tenga fotos en torno al roble. Se trata de escribir la historia de Bermiego en relación a uno de sus habitantes más ilustres, se harán también talleres didácticos sobre arqutectura tradicional y la idea es plasmarlo todo en una exposición, un documental o un libro “Siempre mano a mano con el Museo Etnográfico de Quirós. De hecho nuestra idea es comenzar una colaboración que probablemente tome forma en las próximas jornadas que sobre el hórreo se van a desarrollar en el Museo. Tenemos una didáctica sobre el hórreo en la que los niños construyen una maqueta, es un juego pero con ello conocen mejor uno de los elementos más importante de nuestra arquitectura tradicional.”
¿Dónde se encuentra ahora la madera?

La madera del Roble descansa en Brañes.
Los restos del tronco a partir del cual se empezará a trabajar están ahora en Brañes (Llanera). Se abre un nuevo período para el tratamiento y preparación de la materia prima. Habrá que dejarla secar de forma natural y luego proceder a cortarla de forma que sea sólo la  madera sana la que se aproveche. Para Nacio Quirós el tallista encargado de esta parte del proceso la madera tiene tres vidas antes de acabar en el fuego. “Primero está el árbol por encima de todo, luego la segunda vida sería cuando la madera forma parte de nuestros utensilios de vida: un mueble, una puerta, la vida de una casa... cuando, por lo que sea, estos objetos pierden su finalidad o su utilidad, hay que buscarle otra vuelta y ahí está la reutilización, el reciclaje y aquí entra en juego lo sentimental y lo romántico.” Que el rebol.lo se convierta en un juguete para niños y adultos, en forma de puzzle tiene que ver con esas ganas o esa intención de conservar vivo de alguna forma a quién fue testigo centenario de la vida de un pueblo.
Quirós dará forma artesanalmente a las piezas que formen los distintos juegos y será la cámara de Pedro Domínguez la que documente gráficamente todo el proceso. Un trabajo en equipo para mantener vivo a un roble, memoria de una aldea quirosana.

http://lavozdeltrubia.es/2017/03/21/el-roble-de-bermiego-de-despedir-a-los-emigrantes-a-ensenar-arquitectura/

http://bealadelola.blogspot.com.es/2014/04/memoria-de-un-roble.html