Páginas vistas en total

sábado, 20 de mayo de 2017

La revolución del caracol.


Tiene el caracol dos características principales que lo definen. Primero carga su casa. Adonde va, arrastra todo lo suyo. Y segundo si hay un peligro se repliega y protegido por su débil carcasa, se queda dentro feliz como una perdiz hasta que amaine y vuelva la calma.
Vaya por delante que la foto que acompaña esta entrada es de un caracol quirosano que estaba el pasado domingo en la antojana de mi casa y que la saque sin saber para qué iba a usarla antes de toda esta semana intensa en la que saltó la polémica que afortunadamente hemos saldado de forma positiva. Hemos suspendido en el foro de discusión porque nadie ha entrado a rebatir lo que se dirimía y hemos aprobado con sobresaliente la iniciativa de Jorge que era lo que nos ocupaba.
Como sé que esto lo lee gente que no es de Quirós, voy a contar por encima que nos ha ocupado esta semana. Empiezo presentando a uno de los protagonistas. Jorge es un quirosano que se ha ido a vivir al Brasil. El y su pareja se acaban de marchar. Jorge ha sido taxista en Quirós muchos años y es un gran aficionado a la fotografía. Durante este tiempo y dado que en el taxi hay muchas horas muertas (mi abuelo materno que también lo era, las mataba leyendo novelas del oeste), Jorge hacia fotos con una cámara de la que no se separaba. Empezó para probar la cámara y acabó convirtiéndose en su fiel compañera de fatigas. Iba por los pueblos retratando personas y rincones. La gente posaba para él, lo que se demuestra en que muchos son retratos tomados de cerca en los que están mirando al objetivo, contestando a alguna pregunta que les haría Jorge que además también es un gran conversador. Seguramente no sabía que iba a hacer con las fotos, quizás guardarlas como los auténticos tesoros que son. No creo que su intención fuera publicarlas, pero ocurrió que el caracol Jorge se llevo dentro de su casa a Quirós y a su gente en forma de fotos y para sentirse cerca de su tierra y/o mostrar la historia más reciente del concejo a través de sus habitantes, comenzó a colgarlas. Una por día. Eran  recibidas con cariño y expectación, despertando en los habituales de las redes sociales un interés extra por el grupo “Somos de Quirós”. Las fotos de quirosan@s hechas por Jorge eran esperadas cada día. Mi madre pudo ver a Salud de Bárzana o a Mary y Corsino a los que hacía siglos que no veía, pero también a Nati la Carrilona que la acogió con cariño cuando recién casada llegó a este concejo. A mi esta tarea me parecía muy guapa y emotiva.
Pero ocurrió, ayyyy los quirosan@s, que alguien le sugirió seguramente con buena fe que sus fotos podían molestar a otros, que si el derecho a la imagen, que si tal y cual,… y el caracol Jorge en lugar de abelugase en su casa a esperar que pasara el chaparrón, decidió, dando muestras de gran inteligencia, exponerse en las redes. Si me hubiera pasado a mi, yo hubiera seguido publicando las fotos, quizás colgando el cartel de “si os molesta mandadme un privado”, pero no me habría expuesto a que la gente opinara, se ve que soy más cobarde. Jorge hizo lo correcto y no sólo recibió un espectacular baño de cariño, no sólo hacia su persona, porque Jorge, a salvo de algunos “malos quereres” que tenemos todos, es un tipo muy querido en Quirós, sino también hacia su trabajo de “contador de historias”, volcándose la gente y publicando un montón de fotos de los suyos. Dice algunos que Jorge se tomo la licencia de publicar fotos de hombres y mujeres que no eran de su familia, pero acaso ¿no somos todos los quirosanos familia? Escuché esta semana en la radio que todos los europeos descendemos de un único sujeto procedente de Francia, pues ¿entonces? Y es aquí donde viene la parte literaria que ye la que a mi me ocupa.
Algunas semanas no hay historias sobre las que me apetezca escribir. Otras, tienes una foto de un caracol, te metes en un proyecto de escribir cartas y te encuentras con este jaleo en las redes. Y quieres escribir de todo.
Jorge ha retratado a este concejo. Igual que alguien cuenta la historia de su vida en una carta que envía desde el otro lado del charco a la familia que ha dejado aquí, los retratos de Jorge han sabido contar la historia de cada uno de sus protagonistas. Cada quirosano y quirosana, también de adopción, han dejado que Jorge retratara sus almas, de forma que en sus miradas limpias y serenas podemos leer sus historias de trabajo y privaciones, de penas y alegrías, de huertas trabajadas y de manos arrancando mineral de las entrañas de la tierra, de pérdidas de hijos y de esposos, pero sobre todo, Jorge ha imprimido en sus retratos en carácter de un pueblo, que a veces es un poco, ¿miserable? bueno, mejor retorcido.
Voy a contar una anécdota a cuenta de lo que decía Luis Álvarez Pola, al que aplaudo desde aquí por las palabras que dedicó al asunto, de que en muchos sitios algunos pagarían por ver estas fotos en una exposición. Este verano pasado hubo en Quirós un fotógrafo americano sacando fotos a Quica con Eloy. Charles estaba preparando una exposición, buscando a lo largo y ancho de esta España nuestra (o ajena, porque ya no sé que es España nuestro), hombres y mujeres de más de 105 años para retratarlos con su descendiente más joven. Pues sólo dos ideas, Charles se puso en contacto con nosotros (con todos) por las redes sociales, le contestamos: Judi la americana de Faedo, Jorge el taxista y yo, si es verdad que luego la familia que estaba buscando se prestó al proyecto y todo fue genial. Esa exposición es una realidad que ya ha estado en Sevilla y ahora está en Mérida. No sé si Charles hizo firmar un contrato a los retratados acerca de la cesión de su imagen, puede ser, tendría que enterarme, pero efectivamente hay gente que hace de la fotografía un arte convirtiendo las fotos en auténticas historias de vida.
Gracias Jorge. Te mando un saco de abrazos de amiga y mi solidaridad como compañera.

sábado, 13 de mayo de 2017

Bebés a la carta.

“Sabremos cada vez menos qué es un ser humano”
Libro de las previsiones


bebé en una incubadora

Ayer tuve el privilegio de asistir a una conferencia de la doctora Inmaculada de Melo Martín, una asturiana de Langreo que lleva años trabajando en EEUU y que es profesora de Ética Médica en New York. La actividad organizada por la Biblioteca Pública Sara Suárez Solís de Oviedo está dentro de un programa denominado "La biblioteca enseña, la biblioteca aprende" un programa sumamente interesante porque la información favorece la creación de opiniones críticas e informadas (valga la redundancia) y ojalá hubiera más discursos informados en estos temas tan polémicos e importantes.

Inmaculada de Melo ofreció una disertación sobre “¿Creando Bebés perfectos?” a propósito de su libro “Rethinking Reprogenetics” y que ahora mismo sólo puede leerse en inglés (cómo tantas otras cosas de tema científico y, en general, de cualquier tema), pero que confío y espero que se decidan a traducirlo.
Me interesaba el tema, en principio, por toda la polémica creada (en mi opinión, muy bien generada) sobre los vientres de alquiler o la llamada maternidad subrogada que ha dividido a la sociedad en dos partes con argumentos bien firmes cada una de ellas. Vaya por delante que creo que la maternidad subrogada debe de ser regulada legalmente por los gobiernos otra cosa es que esté de acuerdo con ella. Es una realidad que esta ahí y que antes de que sigan creciendo el número de conflictos entre familias y ordenamientos jurídicos a cuenta de traer los niños al país donde vivirán con los padres que los van a criar y, sobre todo, teniendo en cuenta de que se trata de proteger menores, no es bueno que exista un vacío legal o que quede todo en el “verlas venir” e ir echando remiendos o parcheando sobre la marcha.
No se habló ayer de maternidad subrogada, sólo al final, en el turno de preguntas. Realmente los bebés que nacen en vientres de alquiler no tienen porqué ser a la carta. De  mano, los padres que no pueden serlo por métodos naturales quieren un hijo suyo. Muchas veces padre biológico y padre coinciden e incluso se puede usar un óvulo de la madre que no puede ser mamá por ella misma fecundado por su esposo y simplemente gestado por una tercera que será mera “incubadora”. Pero puede pasar, ya que estamos en ello, que elijamos a la carta el semen y el óvulo de donantes con el físico más espectacular o el coeficiente intelectual más elevado. Vamos ya de elegir,  elijamos lo mejor del mercado. Pero, ojo, en estos casos esto no es lo habitual.
Bueno, que me pierdo, pues allá que fui a la conferencia un viernes lluvioso de esos en los que quedarte en casa es la mejor opción. No me arrepiento, si acaso de haber abierto el melón de la conciencia personal en este tema (algo que creo que le sucedió a todos los que estábamos allí, que, para qué negarlo, éramos muy pocos no sé si porque ayer la ciudad ofrecía muchas actividades o simplemente porque nadie quiere pensar sobre estas cosas).
Comenzó introduciéndonos Inmaculada en el concepto de “tecnologías reprogenéticas” que son aquellas que combinan las tecnologías reproductivas (ayudar a la gente a tener niños) con las tecnologías genéticas (que se pueden utilizar para muchas cosas: obviar enfermedades genéticas, diagnosticar enfermedades potenciales en un embrión, evaluar el genoma del embrión, encontrar mutaciones genéticas que pueden causar enfermedades o discapacidades para de alguna manera salvarlas, etc.) Cuando tecnología reproductiva y tecnología genética se combinan, la finalidad puede ser totalmente distinta y a través de la reprogenética los padres pueden desear y conseguir  tener hijos con características determinadas  y por lógica, esos padres desearán hijos perfectos o, al menos, perfectos para ellos, es decir, a la carta.
En este sentido la doctora de Melo contó que el desarrollo de estas tecnologías ha sido fascinante y que estadísticamente en la actualidad en algunos países del centro y del norte de Europa como Bélgica, Dinamarca y Noruega el 4 % de los niños son fruto de estas tecnologías y en EEUU un 1,5%. También nos explicó que existe una corriente científica que afirma que todos los padres deberían de usar este tipo de técnicas para traer a sus hijos al mundo basándose en argumentos tan buenos como que “amplían las opciones de reproducción, previenen enfermedades, mejoran la vida de las personas y la raza humana y enriquecen a la sociedad”; que estas técnicas no son sólo moralmente permisibles sino que además son moralmente obligatorias.
Vaya por delante que Inmaculada de Melo, en una exposición brillante y de claridad meridiana, desmontó uno por uno los presupuestos que defienden estos científicos y sin dejar de reconocer su utilidad innegable, yo me fui de allí con la sensación de que se trata de un arma muy peligrosa dependiendo de quien la pueda manejar (realmente como todas las armas).
Porque, claro, todo esto se da en un contexto social concreto salpicado por conceptos sexistas, racistas o discriminatorias, lo que puede originar sociedades en las que todos los niños sean rubios y de ojos azules, que las niñas estén dotadas para la música y las artes o viceversa; sociedades donde no haya personas con sobrepeso o personas por debajo de una talla determinada; personas preparadas para ser líderes y otras preparadas para ser obreros y desempeñar trabajos manuales. Un mundo que me recuerda peligrosamente al feliz pergeñado por Huxley.
Durante la conferencia de ayer, mientras tomaba notas de forma aleatoria, pensaba en un libro de Saramago que se titula “Las intermitencias de la muerte”. Un buen día en un país sin nombre la muerte deja de producirse. Al principio todos están muy contentos, pero pronto se dan cuenta de que como las personas ya no mueren, su destino es una vejez eterna y con la vejez llegan problemas nuevos en un mundo de recursos limitados. ¿Os imagináis el día en que la ciencia consiga prolongar la vida humana infinitamente? Ese día se romperá para siempre la única verdad absoluta que conocemos: la de la muerte.
Ciencia y ética han de ir de la mano, su entendimiento es tortuoso y complicado en manos de los científicos esta conseguirlo.
Inmaculada de Melo es profesora de Ética Médica, Departamento de Medicina, Weill Cornell Medical College, New York.
Directora, Comité Ético, Crohn´s & Colitis, Foundation of America.
En su libro “Rethinking Reprogenetics” hace un análisis ético de las tecnologías reprogenéticas y de su uso actual y futuro.
Inmaculada en LNE

lunes, 8 de mayo de 2017

En el regreso a casa.

El sábado viniendo de Libroviedo, Claudia y yo subimos a un autoestopista. Realmente no era un autoestopista es sentido estricto. Estaba en la parada de autobús esperando, cargaba un saco blanco pero en aquel momento lo tenía posado en el suelo, a su lado. Esperaba que alguien pasará para arriba. Nos dijo a quien esperaba, pero no tengo muy claro de si esperaba por esperar, si se había parado allí al lado del indicador de la parada de casualidad o si realmente esperaba a ver si pasaba la persona que mencionó. Di la vuelta, mientras en mi cabeza me decía si estaba haciendo lo correcto al tiempo que se lo preguntaba en voz alta a Clau, que bromeó con la situación y me dijo que sí, que lo cogiera. Lo recogimos con la sensación de quién recoge un gatín o un perrín perdido o herido o "muertu fame" o todas estas cosas juntos a la vez. Subió al coche más feliz que una perdiz y manifestando su agradecimiento. Y entonces, el viaje que hasta entonces había sido una conversación de dos amigas hablando de la presentación a la que habíamos ido esa tarde en Oviedo, se transformó en un viaje nuevo. Comenzamos un viaje diferente. En los treinta minutos que duró el trayecto diseccionó para nosotras lo que había sido su vida. Fue como poner un casete a andar. Habló sin parar. Nosotras apenas podíamos asentir a lo que iba contando en un discurso muy bien hilado, correcto y muy educado. Mientras yo pensaba en lo de "escribo como lectora" que había dicho Laura y en un "escucho como lectora" que me surgió a mi sobre la marcha. Cuando llegué a casa no lo escribí porque no era el momento. Tenía un tremendo dolor de cabeza, probablemente del café a media tarde que desde un tiempo a esta parte me cae de mala manera en el estómago, pero quizás también por la emoción compartida y el pensamiento cada vez más lejano de "cuándo seré yo" (no voy a serlo nunca porque me falta capacidad de trabajo y constancia, pero bueno). Amaneció un domingo espectacular, día de la madre, y me decidí a compartir esta reflexión: la gente está (estamos) miserablemente sola. Tener las mismas oportunidades o incluso mejores oportunidades no siempre significa tener la posibilidad cuerda de aprovecharlas. La casilla de salida puede ser la misma, pero la llegada es distinta casi siempre. Efectivamente todos y cada uno de nosotros tenemos una novela, se podría escribir una ayer en apenas un trayecto de treinta minutos en coche. Tres personajes (Claudia, nuestro pasajero y yo misma), un escenario (el interior del coche) y un destino. Un narrador que desde fuera observara a las tres personas que viajan juntas. Las voces internas en primera persona de cada uno de nosotros, lo que nos callamos, lo que no contamos, lo que no quisieramos que supiese nadie ni siquiera nosotros mismos. Y, bueno, podríamos aderezarlo con algo más, aunque quizás no hiciera falta.
Las personas al decidirse por un camino u otro arrastran a muchos y no solo se trata de "un batir de alas de mariposas" aunque tambien y, de repente, me acordé de Babel de Iñarritu, una historia que recordé con eso de que cuando decidimos nuestra decisión siempre afecta a alguien que quizás está a miles de kilómetros de nosotros. A algunas madres les toca bregar con cada toro que ¡valgame Dios! Cuando llegamos a la aldea perdida en el valle encantado le dije a Claudia: "fíjate, este hombre iba a ser personaje de un ejercicio del taller de escritura de Laura y al final me dio pereza". Prometo que voy a retomar ese ejercicio del que solo escribí tres líneas porque todo el mundo se merece ser protagonista al menos una vez en la vida (aunque este hombre tiene historias para dar y tomar). Ahhhhh, ¡Feliz Día de la Madre!, ayer y el resto de días del año, en especial a la mía, a la de Claudia y a la de nuestro anónimo pasajero que bastante "tien pa ella".

jueves, 27 de abril de 2017

San Pedro de Arrojo en Quirós

¿No hay dos sin tres? El riesgo de ser románico en Asturias

Desde el 18 de mayo de 2017

De un tiempo a esta parte los vecinos de Arrojo han venido manifestando su preocupación ante el deterioro evidente de la Iglesia de San Pedro de Arrojo en donde sigue celebrándose culto habitualmente. Esta inquietud se ha trasladado debidamente a las autoridades competentes locales, autonómicas y religiosas a ver si se consigue que alguien intervenga antes de que se produzca un daño físico y real a alguna persona, por caída o desprendimiento de alguno de los elementos que lo integran y que parece ser presentan una "fijación inestable". Este estado, que es ruinoso sin serlo realmente, es lo que origina esta profunda desconfianza. De momento son los fieles los que, semana tras semana, ven como frente "el mirar para otro lado" o "esconder la cabeza como una avestruz" de muchos de los responsables políticos de este país y que algunas veces les da resultado, el cansado edificio va cediendo terreno al deterioro y junto a él se instalan el malestar y el disgusto. Los cristianos y los turistas que visitan la iglesia contemplan con asombro el estado en el que se encuentra el único monumento nacional del concejo. Aunque a mi me sigan asombrando estas cosas, en este país nuestro ya no me extraña nada porque vamos muy cortitos en eso de proteger lo nuestro y así nos luce el pelo.

Muro de regodones sobre la carretera
Pero sigamos con San Pedro. La iglesia joya de la arquitectura románica ha sufrido varias reformas a lo largo de la historia si bien las más recientes coinciden primero, con las obras del trazado de la carretera Caranga-Bárzana, inagurada en 2003, y segunda y más reciente, con una inversión realizada en 2010 para la remodelación del entorno de la misma. Después de esto, y debido a la desidia de las diferentes administraciones, a las políticas de recortes seguidas por Cultura y Patrimonio y al posible conflicto entre Consejería del Principado y Patrimonio de la diócesis: NADA. La Iglesia no te deja tocar nada sin su permiso y el Principado no tiene dinero para que lo toques. Y en ese "tuyo/mío" la casa sin barrer. Es la máxima liberalista:"Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même" (dejen hacer, dejen pasar, el mundo va solo) o el "a ver si libro" o ese otro tan quirosano del "ta bono abondo". Los naturales de Arrojo se preguntan si se cumplirá el dicho popular de que "no hay dos sin tres" y si después del Castillo de Alba cuyos últimos restos se vinieron abajo en enero de 2016 después de un temporal de lluvia y estando reciente el tercer aniversario de la caída del Roble de Bermiego, monumento natural del concejo, será la Iglesia de San Pedro de Arrojo la siguiente en caer.

Portada de la Iglesia
Hace unos años los alumnos de una amiga visitaron la Iglesia de San Julián de los Prados y le preguntaron a la profe el porqué la Iglesia se había construido al lado de la carretera. Y yo me pregunto ¿por qué las carreteras se construyen al lado de las iglesias asturianas? Fue durante la realización de las obras de la actual carretera de Caranga-Bárzana cuando la carretera fue sacada del lado mismo de la iglesia consiguiéndose así apartar al monumento del impacto directo del tráfico y de las nefastas consecuencias que éste producía en los muros del templo románico. Se desvió una vía que había sido trazada sin tener en cuenta cuál iba a ser el rédito que pagaría este inmueble de valor incalculable como consecuencia llevarle hasta el misma puerta el progreso. "Hasta la cocina" que dicen en mi casa. Esta aspiración, conseguir separar este patrimonio artístico de las carreteras, a día de hoy se sigue reivindicando para otros monumentos del románico en Asturias con el objetivo de  preservar su estado y mejorar su conservación. Mover la carretera era más fácil que mover el edificio aunque quizás esto hubiera resultado mejor. Ah, pero ¿los edificios se pueden mover? Sí, y como ejemplo, cuando en 1962 en Portomarín se construyó el embalse de Belesar, el pueblo se trasladó al vecino Monte do Cristo. Allí se reconstruyeron algunos de los edificios más importantes, tanto civiles como religiosos; especialmente la Iglesia de San Nicolás, de estilo románico levantada por la  Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, cuyas piedras fueron numeradas y ensambladas de nuevo en su actual emplazamiento. Hoy los peregrinos que hacen el Camino de Santiago a su paso por este pueblo lucense visitan la iglesia y conocen su historia.

Vista del pueblo de Arrojo
Fue en 2010 el año de la última reforma. Desde ese año el entorno de la Iglesia presenta un aspecto que fue muy novedoso tanto para quirosanos como para visitantes y fue también muy criticado. Aquel año, una inversión de casi 200,000 euros procedentes de los fondos mineros que entonces circulaban caudalosos igual que las aguas del Río Quirós a su paso por Veiga, diseñó los alrededores del templo tal como ahora los conocemos. Se renovó el paisaje que conformaban los aledaños y el edificio religioso. Mucho más allá del muro de regodones que hoy es la barrera entre la noble edificación y la AS-229, se mejoró el aspecto de conjunto protegiéndose de alguna forma al edificio que hasta apenas unos años antes, estaba a la misma orilla de la mencionada vía. El tramo de vial que había quedado en desuso fue pavimentado, arreglándose también el acceso al cementerio y convirtiendo el antiguo muro sobre la carretera en lo que ahora es. Sin embargo, el terreno sigue siendo el mismo y los siglos continúan pasando. ¿Seremos capaces de hacer reaccionar la conciencia política de algunos? De momento algo se mueve en Arrojo y confiemos que no sean los muros de la iglesia.

http://lavozdeltrubia.es/2017/04/26/los-vecinos-denuncian-el-deterioro-de-la-iglesia-romanica-de-arrojo/
http://lavozdeltrubia.es/2017/05/22/cerrada-al-culto-la-iglesia-romanica-de-arrojo-por-riesgo-de-desprendimientos/

jueves, 20 de abril de 2017

Spin off del secuestro de la pita

¿Se os ocurre algo mas ridículo que haber secuestrado desde el domingo a una pita y encontrártela vivita y coleando el viernes siguiente, que la muy puta no quiera irse a su casa, que tengas una prisa tremenda y la casa llena de pis y caca de cinco días? Pues esa soy yo, pero sacó tres conclusiones: primero que la pita produce mucha más mierda en proporción a su peso que un humano; segundo, que de tonta no tiene un pelo, se escondió huyendo de un peligro y yo la busqué y no la encontré (y los que conocéis mi casa sabéis que no hay muchos sitios para esconderse) y tercero, que sobrevive sin comer más tiempo de lo que nunca hubiera imaginado. Flipanteeeee. Me pongo a leer... Pues este episodio que FB me recordaba esta semana ocurrió hace dos años, en un abril intenso en preparativos y mil cosas que pasaron en 2015. La pita se había escondido de Lola que había pretendido merendársela el domingo anterior cuando marchábamos para Oviedo y apareció cinco días después habiendo puesto la casa patas arriba. Tina le ha escrito esto a la aventura gallinil.

Spin off de la pita por Yakitinina:

LA PITA EN SEMANA SANTA
En un pueblu de Quirós
andan las pitas por fuera,
escargatan con las patas...
que hay merucos de primera.
Vida tranquila y feliz,
cantando las ponederas.
Gallos al amanecer
nos brindan sus cantaderas.
Llegó Lola desde Oviedo
chulilla teckel de Bea,
alborotando el corral,
desarmando la bolera.
Unas saltaron el matu
glayando como becerras,
Entre glayiu y glayiu
el gallu perdió la guerra.
Una probina asustá
se metió en casa de Lola.
En casa del enemigo
escogió mal la pipiola.
Allí se quedó encerrá
cinco días laborables,
y cuando el viernes llegó
se apreciaron los desmanes
Ayunó Semana Santa
¡Qué vigilia sin pescau!
Sobrevivió como pudo
y ni un huevu fue encontrau
Cagá de pita esparcida
por la casa de Quirós
No Bea, pis no lu había.
No mean ¡Válgame Dios!
Ay Lola como te portas
alborotando la fauna.
otru día escorre un gatu,
que no cogen tanto trauma

miércoles, 12 de abril de 2017

Todos los miedos

Miedo a quererte tanto y a no quererte lo suficiente.
Miedo a que tú me quieras y miedo a que no lo hagas.
Miedo a olvidarte y a no poder hacerlo.


"Todos los miedos" Miguel Angel González
"La fórmula más sencilla para alcanzar la felicidad es evitar las expectativas"
Todos los miedos, Miguel Ángel González (Premio Novela Café Gijón 2015)

Lástima ser nieta de mi abuela...

"Noche ventosa,
Fantasmas del pasado,
Lágrimas negras".

Han venido de nuevo a visitarla. Algunas noches parecen más propicias. La pasada, por ejemplo, empezó siendo enfermizamente calurosa para el tiempo en que estamos, luego se tornó ventosa para acabar lloviendo.
Bendita la lluvia sanadora. 
En realidad, así empiezan sus pesadillas. Primero el calor del sueño, luego como el azote del viento golpeando de lado a lado su cerebro contra las duras paredes óseas de la cabeza, revolviendo sus recuerdos y, al final, despertar empapada en ese sudor pegajoso que parece que se agarra a la piel como una garrapata. Ese despertar sobresaltada con el corazón en la boca y creyendo que todos los fantasmas están en la habitación junto a ella, agazapados vigilando su insomnio, porque sí, luego llega la fase de no poder volver a dormirse y que avance la noche sin tregua hasta el amanecer.
Al despertar nunca están.
No son tan valientes como para quedarse, sólo se atreven a asaltarla con nocturnidad y alevosía, cuando es más vulnerable, cuando en el sosiego aparente de su cuarto, desordenado y lleno de libros leídos, empezados y pendientes, baja la guardia despues de todo un largo día con las defensas preparadas. Pasa otro día más. En ese momento, cuando no es capaz de controlar la ansiedad, el dolor y los miedos, llegan las lágrimas y el desasosiego, el pensar en qué va mal en su vida para que siempre vuelvan los mismos a acecharla. La ausencia de reconciliación que le conduce a treguas engañosas. La tormenta íntima más violenta, la que la obliga a mirarse en el espejo y encontrarse con la débil mujer que fue y no la que es ahora, fuerte y segura, resolutiva y decidida, o eso cree.
Y es que ha costado tanto llegar hasta aquí.
Anoche fue así. Están en un teatro vacío. Él sobre las tablas del escenario. Un foco alumbra al músico en el centro de la escena, en la inmensa soledad de quien interpreta la partitura escrita por otro. La luz no le permite ver que solo hay una persona para la que tocar. Ella sentada en el patio de butacas. A lo lejos sin poder acercarse, ni comunicarse con él. Intenta llamarle, pero su voz se ha mudado al silencio. Una pared de oscuridad y sombras instalada entre ambos para siempre. Así lo siente ella al despertar con la sensación de que sea quién sea él, del nombre que tenga o del cuerpo que gaste no dejará de ser así. La frustración y la pena, la impotencia de no saber hacer, de no poder hacer.
Los fantasmas aparecen cuando menos se lo esperan.
Se cuelan entre las sábanas y se acurrucan junto a ella buscando el calor que en un tiempo ofreció y que unos aceptaron y otros rechazaron, en una ofrenda que nunca ha coincidido con lo que querían, esperaban, demandaban de ella. Se instalan entre las cuatro paredes que guardan su sueño y su vigilia, su alma y su soledad. Unos le susurran, mientras que otros la zarandean con fuerza, exigiendo abrirse sitio entre los recuerdos y volver a hacer sangrar las heridas, cerradas en falso unas veces, cicatrizadas para siempre otras. Obviando la aparente paz que reina en su vida, la travesía el calma en que está instalada, aunque la balsa sea inestable y corra peligro de volcar. Puede que sea un tema de gestión de dolor, se saltó las clases, o de inteligencia emocional, un concepto acuñado mucho tiempo despues de que su corazón estallará en mil pedazos. Una que es vulnerable y no puede estar siempre lista para que no la asalten las peores pesadillas de vez en cuando, aunque cada vez menos, eso es verdad. Unas veces las ganas de amar y otras las ganas de no hacerlo la mantienen viva. Se levanta y en el espejo vuelve a encontrarse con la que es.
Ha pasado el peligro por hoy.

sábado, 8 de abril de 2017

"Los días raros" de Ovidio Parades.


"Los tiempos lo están transformando todo y quién sabe qué ocurrirá con las librerías. Con todas, en general. Pero también sé que las horas más felices de la vida de ese hombre que esta embalando libros a escasos metros de mí han transcurrido en este sitio. Hay espejos en los que a uno no le cuesta reconocerse. Hay cierta serenidad que no se cambia por ningún otro paraíso de este mundo."
Ovidio Parades en "Los días raros"

                                                                               Salcedo, 8 de abril de 2017

Hace un minuto Luisa me ha dicho que estoy lo más cerca posible que se puede estar de la gloria. En mi montaña mágica, en el valle encantado. Una copa de vino, un engañoso día de verano, con una temperatura excepcionalmente alta para el tiempo en que estamos, con la evidencia de que "los tiempos lo están transformando todo", mientras  mi padre siega en un intento, a veces pienso que inútil, de mantener la finca lo más limpia posible.
Empiezo a leer "Los días raros" de Ovidio Parades. Me deslizo en silencio, solo roto por la música que fabrican estos pájaros locos, por las primeras hojas de la obra más personal e íntima de este autor ovetense. Un diario que ha escrito en el tiempo que va desde enero a junio de 2016 y que finalizó mucho antes de que el año pasado todavía le sorprendiera con más dolor. En él, el autor va desgranando sus pensamientos, sus sensaciones, sus vivencias en medio de la gris cotidianidad de esta ciudad provinciana, madrastra nuestra tantas veces, que nos cobija sin darnos resuello apenas, ni darnos un instante de paz. Una ciudad que no es ni la sombra de lo que fue, si alguna vez fue algo. Una ciudad hoy secuestrada por la crisis. 
Empieza el diario Ovidio yendo a buscar a su madre, lo acaba igual. Confiesa que lo escribe para que ella lo lea. Al autor le encanta la figura de la madre como personaje en la literatura. De cada página se desprende el amor por la suya con la atención de un hijo entregado. Parece que este diario en el que recrea tantas veces la relación con su madre sea un homenaje a ella ahora que aún tienen tantas cosas que disfrutar juntos a  pesar de la enfermedad, a pesar del transcurso del tiempo. Su madre con la que pasea cada día y de la que intenta contagiarse con su manera positiva de enfrentar las cosas. Su madre apoyada en él y a la vez salvavidas del náufrago. Pero de las páginas de Ovidio se desprende también el amor por el resto de los suyos: su marido, su hermana, su padre, sus abuelos fallecidos y sus amigos.
Algunos días cuando veo los informativos pienso en cómo la gente sensible como este hombre, comprometido con su tiempo, puede vivir en medio del caos que nos rodea y luego a la luz de su obra, también ésta que tengo entre manos, repasando las infinitas las referencias culturales: teatro, literatura, música, cine, viajes... aparece la cultura como auténtica tabla de salvación. Y es la cultura la que nos salva muchas veces, la que nos permite escapar de la mediocridad que nos rodea, evadirnos de todo aquello que no nos gusta, pero que no está en nuestras manos cambiar.
Y es que Parades además de regalarnos su obra, nos enseña a leer, a mirar y ver, a ser críticos. Nos descubre nombres de autoras y autores a los que hay que leer "con premio o sin él, (mejor con premio, claro)", e incluso crítica la política comercial de editores y distribuidores que relegan a la última fila obras fantásticas (menciona expresamente Cosas que ya no existen de Cristina Fernández Cubas a la que casualmente estamos leyendo en los clubes de lectura de la biblioteca Sara Suarez Solís de Pumarín)  "que no se venden como churros en los días de feria".
La prosa de Ovidio es muy ágil trate el tema que trate. El paso del tiempo, la enfermedad de su madre, la muerte de los seres queridos los propios y los ajenos, la traición de quien un día fue la persona más cercana a ti, la ausencia de trabajo y la consiguiente impotencia que esto produce, la enfermedad sin nombre de su gata Francesca, empezar a sentir en uno mismo el paso innegable de los años, el cansancio de y por tantas cosas. Todos aquellos temas que nos abruman. Qué fácil sería dejarse arrastrar por el cauce del río de la vida sin preguntarse ni cuestionarse nada...
El diario está lleno de poesía. Me da igual que describa el chorro de miel que pone en él te o los ojos "rotundos en el azul, deslumbrantes" de su marido Iñigo (doy fe que Iñigo tiene la mirada más limpia que he visto nunca), e incluso cuando recrea algún suceso de las noticias o cuenta lo que siente durante una operación a la que fue sometido (Ovidio, yo en ese mismo caso, pedí escuchar a Los Ronaldos y repase paso por paso mi último viaje a Londres).
Ovidio consigue que lo cotidiano se haga literatura, impregnando sus páginas de un pesimismo vital pues la vida casi nunca nos da lo que queremos. Presenta esta vez su obra más personal sin el temor de exponerse a sus lectores, muchos de ellos hoy sus amigos. Nada nuevo para quienes le admiramos y queremos, solo la poesía pura y dura de sus textos. Tenéis que leerlo.

martes, 4 de abril de 2017

Una nueva vida para el Roble de Bermiego

Pocos trabajos dan tantas satisfacciones como este mío a tiempo parcial pero con dedicación intensa y emocionante. Nadie iba a decirme que perseguir el roble de Bermiego iba a producirme una vez más la sensación de que el periodismo local es una aventura. Larga vida a los árboles de una comunidad en la forma que sea (mucho mejor si están y permanecen vivos) porque ellos mantendrán viva la memoria de la comunidad como testigos "mudos" de un tiempo que se fue.

La madrugada del 22 de abril de 2014, el roble de Bermiego, un roble centenario, icono de un pueblo y de un concejo se dobló para siempre. El roble, que había sido declarado monumento natural por el Principado de Asturias en 1995, estaba situado en medio del pueblo, en un pequeño promontorio sobre la Capilla de San Antonio y desde allí y en línea recta se alcanzaba a ver el Teixo de la Iglesia, centinelas los dos de la solana aldea quirosana y de su historia. 
Por fortuna, aquella larga madrugada de la que en unos pocos días se cumplirán ya tres años, sólo se produjeron daños materiales, por desgracia se perdió uno de los reclamos turísticos de la zona. Tras el susto inicial, los restos que se recuperaron fueron depositados en el Museo Etnográfico de Quirós y allí estuvieron hasta el pasado sábado. Desde un principio, ayuntamiento y vecinos estuvieron de acuerdo en que había que levantar algún tipo de monumento que recordará al roble y desde un principio también se habló de recuperar parte de esa madera que, en palabras de los expertos, no puede estar expuesta a la intemperie debido al deterioro tan grande que sufría. Había pues que darle otra salida.

El reportaje en la LVT

Todas las ideas que se propusieron están, aún hoy, en el aire, pero mientras los quirosanos se deciden, Fermín G. Blanco, arquitecto sierense afincado en Coruña, contactó con el Ayuntamiento para que le cediera alguna de esas piezas de madera originales para un proyecto cuando menos peculiar y de aquellas negociaciones se ha firmado un convenio que supone la cesión por parte del ayuntamiento de parte del tronco del rebol.lo. El traslado de tres trozos procedentes del tronco principal, que configuran un bloque heterogéneo de un metro cúbico aproximado cada uno y con un peso total de casi dos toneladas fue realizado el pasado dieciocho de marzo.
Este arquitecto sierense patentó en el año 2008 el denominado "Sistema Lupo". Una herramienta didáctica basada en el juego cuyo fin es proporcionar a usuario y docente mecanismos y dinámicas aptas para el aprendizaje lúdico. Partiendo de la arquitectura y del tradicional juego de bloques de construcción, Lupo extiende su didáctica transversalmente hacia las matemáticas y el dibujo, la física y el arte, la historia y la música y el diseño. En los últimos años este sistema ha sido aplicado en numerosos centros educativos y artísticos bien en forma de talleres específicos o a través de un uso autónomo por parte de los responsables de didáctica de cada centro. Así pues con la madera del roble de Bermiego se hará una edición especial del Sistema Lupo, Lupo-Rebollu de Bermiego, destinado a talleres educativos que revertirán especialmente en los habitantes de Quirós, pero que también llevarán el nombre del concejo y a su rebol.lo al resto de Asturias. Se pretende que haya una muestra en cada Museo Etnográfico de Asturias. Lupo Rebollo no tiene, en ningún caso, un fin comercial sino que aspira a ser un paso en el estudio de los valores que rodean a la madera, en este caso, el Rebol.lo de Bermiego que va más allá de lo meramente material para adentrarse en lo social y cultural. Se pretende desarrollar un proyecto de naturaleza artística que, de alguna forma, mantenga viva la memoria de lo que fue un importantísimo monumento natural y social, símbolo de un pueblo y de un concejo y mantenga vivo también al roble a través del juego y el aprendizaje.
Caja de presentación de Lupo: el juego consta de las piezas de madera y de un grupo de cartas que explica las posibles combinaciones de las piezas para conseguir distintas figuras.
Fermín G. Blanco nos cuenta que el sistema Lupo es un juego de bloques en abstracto realizado en cualquier material incluso también en digital. El Eco-Lupo es el que se hace en madera y este forma parte de un proyecto muy amplio que tiene que ver con lo local “Generalmente usamos el castaño, pero en este caso vamos a usar el roble. Sin embargo, la madera del rebol.lo realmente está muy perjudicada y seguramente tendrá mal aprovechamiento. De los casi 2000 kilos de madera de roble de los que somos depositarios no sabemos cuánta madera será aprovechable, dependerá del proceso de despunte y luego haremos los puzzles.”
No se sabe pues, a priori, ni cuántos puzzles saldrán ni a qué escala se podrán hacer y dan por hecho que una gran parte del árbol se perderá debido al estado en el que se encontraba el roble incluso ya antes de caer.
A la pregunta de cómo surge la idea, Blanco nos cuenta lo siguiente: “Conozco perfectamente el Valle y, casualmente, el fin de semana anterior habíamos estado en Bermiego y comentamos el mal estado en el que se encontraba el rebol.lo.debido también al lugar dónde se situaba ya casi descalzado de la tierra y pensé si esto pasa con un edificio sería una vergüenza, sin embargo, cuando cae un árbol la gente no reacciona igual porque parece que son monumentos menores.” Nada más conocer la noticia Fermín empezó a darle vueltas a qué se podría hacer como homenaje “La mejor fórmula es, sin duda, el respeto por el patrimonio, también por el natural, había que poner en valor aquella madera centenaria y me pusé en contacto con el Ayuntamiento”.
Desde entonces a hoy han pasado casi tres años. El trabajo de Blanco tiene una proyección en el tiempo por eso quiere hacer un llamamiento a la gente del pueblo que tenga fotos en torno al roble. Se trata de escribir la historia de Bermiego en relación a uno de sus habitantes más ilustres, se harán también talleres didácticos sobre arqutectura tradicional y la idea es plasmarlo todo en una exposición, un documental o un libro “Siempre mano a mano con el Museo Etnográfico de Quirós. De hecho nuestra idea es comenzar una colaboración que probablemente tome forma en las próximas jornadas que sobre el hórreo se van a desarrollar en el Museo. Tenemos una didáctica sobre el hórreo en la que los niños construyen una maqueta, es un juego pero con ello conocen mejor uno de los elementos más importante de nuestra arquitectura tradicional.”
¿Dónde se encuentra ahora la madera?

La madera del Roble descansa en Brañes.
Los restos del tronco a partir del cual se empezará a trabajar están ahora en Brañes (Llanera). Se abre un nuevo período para el tratamiento y preparación de la materia prima. Habrá que dejarla secar de forma natural y luego proceder a cortarla de forma que sea sólo la  madera sana la que se aproveche. Para Nacio Quirós el tallista encargado de esta parte del proceso la madera tiene tres vidas antes de acabar en el fuego. “Primero está el árbol por encima de todo, luego la segunda vida sería cuando la madera forma parte de nuestros utensilios de vida: un mueble, una puerta, la vida de una casa... cuando, por lo que sea, estos objetos pierden su finalidad o su utilidad, hay que buscarle otra vuelta y ahí está la reutilización, el reciclaje y aquí entra en juego lo sentimental y lo romántico.” Que el rebol.lo se convierta en un juguete para niños y adultos, en forma de puzzle tiene que ver con esas ganas o esa intención de conservar vivo de alguna forma a quién fue testigo centenario de la vida de un pueblo.
Quirós dará forma artesanalmente a las piezas que formen los distintos juegos y será la cámara de Pedro Domínguez la que documente gráficamente todo el proceso. Un trabajo en equipo para mantener vivo a un roble, memoria de una aldea quirosana.

http://lavozdeltrubia.es/2017/03/21/el-roble-de-bermiego-de-despedir-a-los-emigrantes-a-ensenar-arquitectura/

http://bealadelola.blogspot.com.es/2014/04/memoria-de-un-roble.html

jueves, 30 de marzo de 2017

¿Cosas de perros?

Ayer iba a contar una cosa que por motivos obvios dejé para hoy. Es un poco escatológica (yo para algunas cosas soy un poco remilgada) pero hoy SÍ la cuento: mi abuela Elena que era una mujer de armas tomar pero muy noble e incluso inocente, decía que "cuando pisabas mierda era pa perres". Yo, sinceramente, nunca lo tuve muy claro, pero para soportar el disgusto de haber metido el pie donde no debes o el "fedor" que arrastras cuando lo haces, no era mal consuelo. Ayer que era el cumple de mi padre (como bien sabéis) subí hasta su casa a felicitarle y baje andando con Lola (que como también sabéis es mi perra y compañera). Puedo presumir en los once años y pico que llevamos juntas que nunca he dejado la caca de Lola sin recoger. Voy siempre preparada, pero si por casualidad acabamos las bolsas, los klenex, el rollo de cocina, .... Hay tantaaaaaa basura por la calle que siempre encuentras otra bolsa, un folleto de publicidad, un periódico... Los que nos pasamos el día recogiendo cacas, vemos la tremenda cantidad de desperdicios que deja la gente por las calles (hoy sin ir más lejos, el parque a las 7.20 parecía un campo de batalla) SOMOS UNOS CERDOS..., pero sigo con lo de ayer. Cuando un perro se desparasita a menudo hace caca blanda y este era el tema. Resumiendo: de la que bajaba de mi casa a la casa donde vivo, las dos veces que Lola hizo popó yo metí mis manos entre su caca. La primera porque la bolsa estaba estratégicamente rota y la segunda, porque el rollo no aguantó del todo la caca blanda. De todas formas, yo cumplí con nota (y mierda de perra "pa perres" como decía mi güela) con mis obligaciones de dueña. Pero he aquí que hoy cuando bajo al Alimerka a completar con unos paquetes de pañales para la campaña pro-refugiadas sirias (que como también sabéis estamos haciendo) me encuentro una perfectamente recogible (por su textura y conjunto armónico) cagada de perro en la esquina de mi portal (dentro del portal, iluminadme, ¿se llama soportal?). Me cago yo en todo lo que se menea y como buena vecina, solidaria con los perros, nunca con los cerdos de los amos, recogí la caca (esta vez sin mancharme) y la deposité en su sitio, que no es otro que la papelera verde que al lado mismo de mi portal puso cuando urbanizó la calle el Ayuntamiento. Y digo yo, ¿no habría que hacer un examen como el de conducir para tener un perro?; y, digo yo, todos los fantásticos policías municipales que estos días estrenan motos y andan Tenderina arriba, Tenderina abajo, ¿por qué coño no multan algo? Mirai si me mosquea esto que lleva mi coche un mes en el taller y no me ha hecho escribir tantas palabras seguidas! ¡Estoy MUY CABREADA! Lo de que vayan atados es para otra entrada, la mía siempre va.

domingo, 5 de marzo de 2017

Tito Bustillo murió en Quirós


Tito, una de sus últimas fotos (cedida por su hermana Eloísa F. Bustillo)
He estado repasando una página de la historia de Ribadesella que enlaza con la historia de Quirós y viceversa. He concluido que la historia realmente la escribe la casualidad (que no sé, ilustradme por favor, si es una diosa o no) La casualidad primero y luego la memoria. He pasado una tarde en Gijón emotiva, emocionante con una mujer que ha recordado conmigo unos hechos de hace CASI CINCUENTA AÑOS y que ha concluido que este tiempo ha pasado en un suspiro. Una hermana que ha recordado a su hermano, muerto en el tránsito de la adolescencia a la juventud. Una mujer con ojos de niña que, por un momento, ha vuelto a ser la montañera intrépida que fue y ha disfrutado recordándolo. Luego he hablado con Isidro García un quirosano de Las Agüeras que vivió el día del accidente, ayudando a bajar el cuerpo de Tito y organizando los trámites judiciales: llamar el juez de Pola de Lena, participar en el levantamiento del cadáver etc. Isidro me ha sorprendido porque además de aportar datos me ha dicho los nombres de todos los que andaban por allí aquel día. Concluyo: decía ayer Eloisa que cada testigo tiene una versión de los hechos, por eso hay tantas historias como personas implicadas. Yo me quedo con la joven que se quedo huérfana de hermano pequeño, con la familia que tuvo que aprender a vivir sin el zascandil (en el sentido cariñoso del término) que ponía color a los días grises, pero que lo hizo durante demasiado poco tiempo y con Isidro, testigo objetivo de los hechos que desde la distancia pone una nota diferente al relato. Suerte que tiene una de poder revivir la historia y de que se la cuenten las personas que la vivieron.


Picu Mayor, concejo de Quirós, foto de Pepín García.
La Semana Santa de 1968 diez integrantes de la sección de espeleología del grupo de montaña Torreblanca (1), de los que cuatro eran chicas, descendieron junto a dos jóvenes de Ribadesella por una pequeña sima conocida como Pozu´l Ramu. El día antes habían estado probando el material en la Cuevona. Conocían la existencia del pozo, pero no si había cueva. Habían ido por la zona porque sabían que era fácil que existiesen cuevas a las que entrar. Fue el azar el que quiso que en aquella incursión se encontraran con dos de los conjuntos artísticos más importantes, primero el Camarín de las Vulvas y más tarde, gracias al fogonazo que dio el carburo de Tito Bustillo al encenderse, el Panel Principal o Panel de los Caballos. Los chavales sí fueron conscientes de que aquello era algo grande y decidieron volver a la pensión de Ribadesella donde se alojaban sin decir a nadie lo que había visto. Cuenta Eloísa F. Bustillo que al llegar a la villa se encontraron con una procesión y las mujeres decían sobre ellos, llenos de barro y con monos de trabajo "pero si van chicas" Sobre este descubrimiento, con gran repercusión mediática no solo a nivel local sino incluso mundial debido a que el valor de las obras descubiertas estaba a la altura de los más importantes yacimientos europeos conocidos hasta el momento, se han escrito miles de páginas como contaba Eloísa Fernández Bustillo, una de las integrantes de aquella expedición y hermana de Tito, que recordó para este medio la vorágine que vivieron aquellos días. "En los días posteriores bajamos al interior de la cueva muchas veces, también con la prensa. José Vélez, fotógrafo, Manuel Avello, periodista y Magín Berenguer del Patronato de Cuevas y Yacimientos Prehistóricos de Asturias fueron algunos de los que contribuyeron en el primero momento a la difusión de la noticia. Hoy no podría hacerse así, llegaría la autoridad responsable, cerraría y nos impedirían el acceso y ahora, tantos años despues creo que quizás hubiera sido lo más sensato" apostilla Eloísa rememorando aquellas fechas. Eloísa F. Bustillo recordaba el momento en el que vieron el Gran Mural «A mi hermano Tito se le apagó el carburo y al ir a encenderlo, con el fogonazo que dio, miró hacia arriba y vio la cabeza de caballo. Después con la luz de todos los carburos pudimos ver el gran mural» cuenta "pero tampoco alcanzamos a ver en ese primer momento todo lo que había".
La cueva iba a llamarse Cueva Torreblanca en honor al grupo de montaña al que pertenecían, pero la fatalidad quiso que la muerte sorprendiera a uno de sus protagonistas, Celestino F. Bustillo, Tito Bustillo en Quirós. Y fue este fallecimiento en un accidente de montaña lo que motivó que el Grupo Torreblanca pidiera que se bautizara la cueva del Pozu´l Ramu con el nombre de Tito Bustillo.

Los descubridores, foto cortesía de la Sociedad Etnográfica de Ribadesella.
A la pregunta de por qué estaba Tito en Quirós, Eloísa cuenta lo siguiente "Estábamos un poco cansados de todo lo que había ido surgiendo aquellos días. Nosotros eramos unos rapacinos y nos habían superado los acontecimientos. Todos querían llevarse los réditos de lo encontrado: el Patronato, la Universidad, los Grupos de Espeleología (GESA), entonces no había federación... así que decidimos hacer una salida diferente. Nuestros padres nunca nos prohibieron nada pero aquellos días y al ser 1 de mayo nos pidieron que no fuéramos. Los mineros habían prometido que sería un día movido, así que yo hice caso a mis padres y no fui, pero mi hermano sí. Tito era muy cabezón y como eramos ocho, consiguió despistar a mis padres en un ir y venir de mi padre a mi madre y viceversa. Aquel día con él no estaba ninguno del grupo que habíamos realizado el descubrimiento, si estaba Marta Blanco que luego sería una de las mejores montañeras y escaladoras de la época. Al llegar a la Cueva la Canal y quitarse la mochila y el material que llevaba, tropezó y se despeñó. Cuando bajaron a ayudarle ya no pudieron hacer nada. Lo bajaron sus propios compañeros y lo velaron en la iglesia de Las Agüeras. Nos enteramos porque alguien llamó a casa y mi padre le dijo a uno de mis hermanos mayores que Tito había tenido un accidente en Quirós y que pintaba mal y allá fueron."

Tito con dos compañeras scouts
Para Isidro García García, vecino de Las Agüeras y que por aquellos días era el encargado de llevar el Juzgado de Paz de Quirós, aquel día fue un día intenso. "Cuando llegaron a avisarme del accidente estaba trabajando la tierra. Pronto nos pusimos en marcha, llevo el deceso el juez de Pola de Lena, d. Carlos María Balver García". Isidro subió hasta el lugar del accidente con d. Modesto, el párroco de la zona y allí con una camilla entre todos lo bajaron para llevarlo a la iglesia dónde se procedió junto al juez y el secretario del juzgado de Pola de Lena a practicar las diligencias oportunas. En el juzgado de paz de Quirós está inscrita la defunción.

Cruz colocada en homenaje a Tito Bustillo en la entrada de la Cueva La Canal (Las Agüeras, Quirós)
Para Eloísa y su familia «que la cueva lleve su nombre es un orgullo, pero fue un golpe muy duro, de hecho mi madre murió dos años y medio despues». Recuerda a sus padres sin consuelo, pero muy arropados. Durante los meses siguientes y diariamente muchos de sus compañeros del instituto, del grupo de montaña, entre ellos Lalo Azcona acompañaron a la familia. Unos meses más tarde se hizo una misa en Quirós y se puso una placa en recuerdo del joven fallecido. Los padres de Tito escribieron una carta de agradecimiento, estaban contentos de que su hijo hubiera pertenecido a un grupo capaz de mostrar tanta humanidad y tanta solidaridad. Eloísa bajaba del colegio donde trabajaba y se ponía a hacer café para tantos y tantos amigos que llegaban a casa a acompañarles en el duelo, "parecía un bar" recuerda. Cuenta Eloísa que Félix Rodríguez de la Fuente hizo un documental con testimonios de todos ellos tras el fallecimiento de Tito del que apenas se conserva un trocito de metraje y en el montaje no se mencionaba que la muerte había tenido lugar en Quirós "Tito murió en Quirós, esa es la verdad, a posteriori hemos ido con algunos de nuestros cuarenta sobrinos a enseñarles la zona para que conozcan la historia". A la pregunta de sí, entre tantos, alguno ha heredado el amor por la montaña de sus tíos, Eloísa nos dice con un punto de ironía que la vida ahora es muy diferente y es más importante ir a clase de inglés.
La muerte de Tito en Quirós, el menor de ocho hermanos con apenas 18 años alejó a Eloísa un poco de las cuevas, pero volvió «Participé en el Campamento de Espeleología que se celebró aquel verano e hice un curso porque de repente me daban respeto. Me convertí en monitora, llegando a hacer muchas más cuevas de las que había hecho hasta el momento, siempre he sido una pisapraos".

(1) El Grupo Torreblanca se funda por los scouts de la parroquia de San Juan del Real, eran amigos de la naturaleza y de la aventura y al no existir federación de espeleología deciden  federarse como montañeros.

jueves, 2 de marzo de 2017

Soy funambulista.


Estos son algunos de los hilos que forman mi red de funambulista, faltan muchos.

funambulismo
1. m. Arte del funámbulo (acróbata que realiza ejercicios).
2. m. Habilidad para desenvolverse ventajosamente entre diversas tendencias y opiniones opuestas, especialmente en política.
funambulesco, ca
2. adj. Extravagante, exagerado, llamativo, grotesco.
 
Soy funambulista. Los funambulistas nos pasamos la vida haciendo acrobacias sobre el delgado e inestable equilibrio del cable que sostiene nuestra existencia. Esquivando tormentas que sobrellevamos sujetos a tierra gracias a las raíces de un árbol imaginario, el que han plantado para nosotros nuestros padres. Caminando bajo la lluvia cobijados únicamente por un paraguas que casi siempre nos presta un buen amigo. Aquellos que afrontamos con valentía, o no, problemas reales o imaginarios, superamos crisis personales y mundiales, enfrentamos penas, tristezas, enfermedades e intentamos salir adelante levantarnos cada mañana, tomando impulso e incluso, los días que la losa es más pesada, hasta tirándonos de la cama. Aquellos que nos vamos preparando para lo que la vida nos va a dar y que vamos aceptando anticipadamente como el peaje que lleva implícito el maravilloso y sencillo hecho de vivir. Los funambulistas, hagamos lo que hagamos, siempre estamos con el cuerpo y el alma pendiendo de un hilo, de un alambre fino o grueso sobre el que, paso a paso, vamos cumpliendo nuestro destino que, muchas veces, no es el que más nos gusta. Ya dice el refrán "que el hombre propone y Dios dispone". Dios o cualquiera de los dioses de nuestra sociedad (paro, abandono, soledad, azar,...). Ya quisiéramos los funambulistas tener el poder de decidir. Avanzamos sobre el alambre en busca del extremo al que estamos abocados que siempre es la muerte. Aceptamos nuestro cuerpo como el débil envoltorio que es. Sabemos lo que nos embellece la sonrisa y un traje de colores. Trabajamos por conseguir ser cada día un poco más felices o por hacer a los demás la vida más fácil o llevadera, pues sabemos que realmente la felicidad que reflejamos casi nunca es la nuestra sino la que vamos posando en los otros. Amamos la tierra que pisamos y lo contagiamos en la medida de lo posible. Sabemos que nuestro trabajo, si no nos gusta o es el equivocado, no es más que algo que nos sustenta y si podemos, huimos de él en busca de otro horizonte que nos permita dar lo mejor de nosotros, desarrollando nuestras capacidades, nuestra creatividad o nuestro arte. Aprendemos todo esto desde pequeños y es una tarea complicada. Doy fe.
Es muy dura la vida de los funambulistas. En ocasiones nos encontramos en la cuerda floja. Sentimos miedo, vértigo, temblores y ansiedad, entonces preferiríamos ser malabaristas, magos, payasos, jefes de pista o incluso domadores (siempre es mejor enfrentarse a los animales más fieros que a uno mismo), todas profesiones con los pies en el suelo, sin embargo lo mejor de nuestro trabajo es que nunca estamos solos. Una de las primeras cosas que aprendemos en la Academia de Funambulismo es que caminar sobre el alambre es algo que se hace en soledad, pero que nunca ha de hacerse sin red. Esa red, si es tupida mejor, será la que nos recoja si el alambre se rompe, si resbalamos o si nos caemos. Sí, ya sé, me diréis que hay que aprender a caer, pero siempre caéremos sobre mullido y aquí es donde yo quiero contaros acerca de las redes que se forman en torno a cada uno de los funambulistas. Son redes de carne y hueso, de músculos, de sentimientos y emociones, de críticas y aplausos, de amigos y enemigos que también son importantes a la hora de saber cual es nuestro verdadadero sitio en el mundo. Son redes tejidas de virtudes y defectos, las propias y ajenas. Hemos de asegurarnos que la urdimbre de la red sea resistente, de forma que no haya nudos mal atados, ni flojos, ni zonas por donde se pueda colar nuestro cuerpo o alguno de nuestros brazos o piernas en caso de tener un desliz. La red ha de ser fuerte y compacta, también elástica y fácil de remendar en caso de sufrir un desgarrón. Con esa red estaremos siempre a salvo. Los funambulistas trabajamos muchas horas para conseguir esa red. Si acaso vamos a clase particular con las rederas de Lastres, por poner un ejempl, ellas llevan siglos dedicadas a perfeccionar este trabajo. El esmero con el que tejen las redes es increíble. Es un trabajo artesanal y tienen que dedicarle mucho tiempo. Todos los días que hay redes rotas tienen que trabajar, sea el día que sea. Tejer una buena red no es moco de pavo. Normalmente es un trabajo que se hace en familia, pues la base de las redes suelen trasladarse de padres a hijos y éstos completan los huecos que aquellos han ido haciendo con el uso. Vivir es una elección personal. Tejer la red es cosa de uno. Los hilos de mi red son fuertes y sanos, algunos llevan siglos junto a mi y los míos. He tenido suerte. He trabajado mucho y bien en ella. Llegar hasta aquí me ha costado, pero lo he hecho.
P.D. mención aparte merecen los postes que sujetan la red. Imaginaréis quien los forman. Los pilares de mi vida, los de casa. Mi madre, mi padre y mi hermano y su familia y mordiendo de vez en cuando las cuerdas Lola (que me ha hecho más terrenal con sus exigencias)
















 

martes, 28 de febrero de 2017

Días de lluvia.


Los que hemos elegido como compañero de viaje a un perro, en mi caso una perra, tememos tremendamente los días como el de hoy, por lo que veo ahora por la ventana que no tiene nada que ver con lo que vi esta mañana cuando salía de casa hacia el trabajo. Los días en los que el cielo no deja de jarrear la necesaria lluvia, como si se hubieran abierto las compuertas de una presa y todo el agua embalsada entre las nubes tuviera de repente prisa por acabar la faena: limpiar la atmósfera, dar de beber a la tierra preparándola para que mullidina de agua reciba a la presumida primavera que, SÍ, ya está a la vuelta de la esquina, acercándose, presta a estrenar su colorido vestido de flores, "print", el floral, que está totalmente de moda en los madrugadores escaparates de los grandes almacenes y que realmente es el print de cada primavera.
Agua que cae como si los habitantes de un cielo, siniestro y tenebroso, se hubieran puesto de acuerdo para tirar todos a la vez de la cadena, después de una noche de viento casi huracanado que frenó por un momento la lluvia que estaba anunciada. Esta mañana ya prometía lo que iba a venir. "Nada  más que pare este vendaval" pensé mientras diminutas y congeladas gotas de lluvia se atrevían a posarse en mi cara y en mi pelo esquivando las ráfagas de viento.
A mí personalmente los días de lluvia me apasionan. Todas esas setas de colores transitando presurosas bajo mi ventana camino a no sé dónde sin un solo minuto para pararse, sin resuello en un ir y venir presuroso huyendo de la lluvia y huyendo también unos de otros porque qué mejor escondite que un paraguas para no saludar al vecino ese tan pesado que encima tiene halitosis. Mirar caer la lluvia y escucharla romper contra los cristales, retorcida, en contra de todo, en rebeldía desde la ventana de la habitación, con un buen libro y cobijada entre las mantas. Las catiuskas y los chubasqueros, meterse en los charcos y salpicar queriendo o sin querer, aunque yo por mucho tiempo que pase sigo echando de menos el orbayu, las tardes del colegio viendo aquella cortina de orbayu menudo que tupía lo que veíamos por la ventana del colegio. Era tan aburrido ver llover como lo era nuestra vida de escolares despertando a la adolescencia. Parecía que no pasaba nada mientras nuestros cuerpos estaban en absoluta revolución y realmente nunca pasaba nada en aquel colegio gris, sólo orbayaba sobre el gris del asfalto de la calle y bajo el cielo gris en la gris y húmeda ciudad que era Oviedo a principios de los ochenta.
Pues eso, que hoy Lola y yo tenemos que salir a la calle esquivando charcos en los que nos hundimos, buscando cornisas para atecharnos y al volver secarnos con fuerza. Por mi, si no fuera por ella a la que le gusta tanto la lluvia como a mi el sol, podría llover desde el 21 de setiembre hasta el 21 de marzo, pero que conste que si me dan a elegir, prefiero que orbaye.

lunes, 20 de febrero de 2017

Cielo negro sin luna

Un cielo negro sin luna,
caverna de desánimo y desaliento en la que caigo sin quererlo algunas veces.
Luego remonto y pienso
en este cielo poblado de estrellas,
visibles o invisibles,...
brillantes o vacías de luz,
una por cada beso que dimos,
otra por cada caricia que regalamos
y las más lejanas por cada día que compartimos.
Me consuela pensar que estamos al abrigo del mismo techo.
He recorrido tanto hasta llegar hasta ti que no me rendiré hasta volver a verme reflejada en tus ojos.
Negros como un cielo sin luna,
Negros como el abismo que oculta mi caverna.

Negros como la boca del lobo que nos acecha.

sábado, 18 de febrero de 2017

Ser de Quirós.

Esto también es ser de Quirós: mañanas de febrero que prometen ser junio.
Esta mañana yendo a una jornada sobre Escuela Rural a Campomanes (Lena) me deja tirada el coche (por enésima vez) en La Cobertoria. Móvil con batería, pero sin cobertura. Después del momento de nervios inicial, literalmente se paró bajando el puerto, me digo "tranqui Bea que pasa Eva", efectivamente apenas cinco minutos después pasa Eva, para y baja a llamar a la grúa a Pola. Otros cinco minutos y vuelve. La asistencia en carretera que no reconoce la matrícula (hay que joderse) ya no llegamos ni ella ni yo a nuestro destino. Bajamos a Pola, mientras tomamos café en La Faya, llamo a la grúa, al taller, a Claudia, a Marimar... organizamos cómo llego yo a Campomanes, desplanifico el resto del día, pasa Sandra con la pequeña Lara y me dice "si la necesito para algo", "No, gracias, estoy esperando a la grúa, pero qué suerte, tenía que hablar contigo" Llega Roberto, se ofrece a llevarme él a Campomanes. Acordamos enviar el coche al taller y yo "continuar" con el sábado, pasar el día entero escuchando acerca de la Escuela Rural, víctima de la despoblación o agente de cambio. Llega la grúa, vamos a cargar el coche, aparecen Luisa y Andrés, "No te preocupes que te acercamos nosotros a Campomanes". El coche camino de Oviedo. Yo rumbo a Campomanes. Roberto y Claudia en Pola en mi rescate. Nuria que viene a por mí. "Tranquilos todos que está solucionado"
Conclusión, ser quirosano es esto, juntar a una de Bermiego, uno de Villamarcel, una de Salcedo y Villamarcel, una de Rano, dos de Barzana y otros dos de Muriellos Cimero todos estos últimos adoptados y colaborar todos a solucionar un problema: el mío. Esto es ser vecinos. Esto es trabajar inspirados por un ánimo de cooperación. Ahora me iré a cenar, después de un día que resultó muy guapo, a pesar de todo, en el que he conocido gente muy interesante y que me lleva a reflexionar sobre la solidaridad. Mañana en prensa os cuento más. Ahhh y tengo que decidirme a cambiar el coche antes de que sea algo insostenible.

lunes, 13 de febrero de 2017

El cielo es azul, la tierra blanca. Una historia de amor.

"Estaba pensando en el maestro. Él nunca se había quejado de su edad. Quizás no lo hacía porque los ancianos se tomaban el tema mucho más en serio, o tal vez porque no le gustaba quejarse. ¡El maestro estaba tan lejos de la calle donde me encontraba! Cuando fui consciente de la distancia que había entre los dos, sentí un profundo dolor. No nos separaba la edad, ni tampoco el espacio, pero entre el maestro y yo había una distancia insalvable."
                                 Hiromi Kawakami, El cielo es azul, la tierra blanca.

No me puedo creer que no se vea el título
De nuevo por aquí, siguiendo una iniciativa del grupo TARRO-LIBROS, la primera de este año 2017, porque se trata de sumar, sobre todo, si sumar implica colaborar en la tarea de divulgación y animación de la lectura, que en ello estamos. Esta vez para celebrar San Valentín y mira que no soy yo nada de este día, pero como cualquier excusa es buena para leer y compartir lecturas pues vamos a celebrar. Carmen nos proponía esta vez  recomendar un libro que nos haya llegado al corazón por uno u otro motivo: por la dureza de su historia, por la ternura, por la cercanía de sus personajes, por el desgarro y la tragedia, por la reconciliación con la humanidad que sus páginas nos brindaron,... Cada uno habrá de buscar esa lectura que le removió, le conmovió y/o le emocionó, que le impresionó, enterneció, le inquietó o quizá le turbó. Yo he hecho dos relecturas, pero como bien dice ella sólo voy a recomendar uno: "El cielo es azul, la tierra blanca" de Hiromi Kawakami.


Datos del libro:
Nº de páginas: 216 págs. 
Encuadernación: Tapa blanda 
Editorial: EL ACANTILADO 
Lengua: CASTELLANO 
ISBN: 9788492649143

Sinopsis: Tsukiko tiene 38 años y lleva una vida solitaria. Considera que no está dotada para el amor. Hasta que un día encuentra en una taberna a su viejo maestro de japonés. Entre ambos se establece un pacto tácito para compartir la soledad. Escogen la misma comida, buscan la compañía del otro y les cuesta separarse, aunque a veces intenten escapar el uno del otro: el maestro, en el recuerdo de la mujer que un día lo abandonó; Tsukiko, en un antiguo compañero de clase. Con una prosa sensual y despojada, Kawakami nos cuenta una historia de amor muy especial: el acercamiento sutil de dos amantes, con toda su íntima belleza, ternura y profundidad. Todo un descubrimiento literario.
Compartir la soledad también es una forma de amar. Dos personas corrientes, como tú y como yo, cargando con sus mochilas personales. La del maestro, su matrimonio roto que puede simbolizar el maletín que no apea; la de Tsukiko, su particular relación con el mundo, con su familia, con la bebida, en una aparente incapacidad para establecer lazos de unión con el mundo que le ha tocado vivir... Dos personas, maestro y alumna, que se encuentran en una taberna muchos años después de haber abandonado la condición que los une y que, sin embargo, les acompañará durante todo el relato, hasta el punto de que Tsukiko no deja de llamar a su amante "maestro" en ningún momento ni siquiera cuando le dice que se ha enamorado de él.
"Todo quedaba muy lejos. El maestro, Takashi Kojima y la luna estaban muy lejos de mí. A través de la ventanilla contemplaba el paisaje en silencio. El taxi cruzaba como un rayo la ciudad desierta. "Maestro", dije en voz alta. El ruido del motor ahogó  mi voz. Durante el recorrido vi varios cerezos. Algunos eran jóvenes, otros ya tenían unos cuantos años. Pero todos estaban florecidos. "Maestro" dije por segunda vez. Mi voz no llegó a ninguna parte. El taxi me llevaba por calles oscuras."
Una relación que empieza siendo de admiración, de reprobación, de compañía mutua y termina convirtiéndose en una historia de amor, tierna y apasionada a pesar de la diferencia de edad existente entre ellos. Una historia en la que ambos están llenos de dudas. Un libro que te acerca a la realidad japonesa y llena de interrogantes sobre las relaciones sociales en este país tan atractivo como lejano. El Japón actual que combina tradición y modernidad. La novela te hace plantearte como es realmente la posición de las mujeres jóvenes, la relación entre padres e hijos, qué pasa con los matrimonios fracasados, etc. Tsukiko, la protagonista que pone voz a la narración, nos va mostrando como va, poco a poco, enamorándose de su antiguo profesor de japonés aún desconociendo realmente los sentimientos del maestro. Y mientras tanto el mundo discurre lentamente afuera de ellos dos.
"-¿Ah, sí? Qué bien- observé sin el menor interés. Me pregunté por qué, cuando hablaba con el maestro estaba tan irritable y me disgustaba con tanta facilidad, hasta el punto de tener ganas de llorar. Nunca me he considerado una persona sensible."
Un texto realmente bello lleno de poesía, de silencios, de referencias a la naturaleza, de momentos de intimidad, repleto de todos aquellos hilos con los que se teje la urdimbre de una auténtica historia de amor.