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sábado, 31 de octubre de 2015

NECROLOGICA

"Yo, el Señor tu Dios, sostengo tu diestra y te digo:
No temas, yo mismo te auxilio" (Isaías, 41, 13)


Epitafio:
- "Aquí descansa una mujer que fue feliz en su contradicción".


NECROLÓGICA:
El pasado día 8 de octubre la ciudad de Oviedo despidió a la blogger Bea la de Lola. Estas fueron las palabras que pronunció su hermano en su memoria en el acto de despedida celebrado en el entorno de la ermita de Alba en Quirós donde reposan para siempre sus cenizas.

"Nadie que conociera a mi hermana de verdad recordará un solo día de su vida en el que no estuviera cabreada: con un vecino, con su coche, con alguno de sus muchos y queridos amigos, o mientras duró su vida laboral con alguien del trabajo: compañero, cliente, proveedor. Muchas veces simplemente el enfado era consigo misma y punto.
Mi hermana vivió en un auténtico estado de rebeldía que la hacía ser increíblemente exigente con ella y con los que la rodeaban, familia y amigos, sociedad y políticos. Era un espíritu tremendamente crítico y, por ello, en muchas cosas fue una insatisfecha. Sin embargo, esa permanente insatisfacción la mantuvo en constante movimiento para intentar cambiar el mundo, convencida hasta el final de que la revolución no sólo podía hacerse sino que además estaba en nuestras manos llevarla a buen término. Muchas veces les dijo a mis hijos que no se pararán, que continuarán buscando y aprendiendo, viviendo y soñando con otro mundo, mejor y más justo, a nuestro alcance. "Construirlo está en nuestras manos", les repetía machaconamente.
Nadie que conociera a mi hermana olvidará su sonrisa. Una sonrisa que le devolvieron sin contar con ello un día del 2015 y que ya no volvió a apear. Aquella sonrisa amplia que la hacía achinar sus ojos con la que pretendía reconducir y despedir cada día su mal humor y su cabreo. Para ella una sonrisa y un pensamiento de "mañana será mejor" podían solucionarlo todo.
Nadie olvidará tampoco su amor sin límites a la tierra de nuestros antepasados y la generosidad con que se entregaba a  las causas posibles e imposibles en las que se embarcó. Siempre, siempre tenía algo entre manos.
Hoy la despedimos en este lugar que tanto amó.
Bea, descansa en paz y, porfa, no riñas mucho allá dónde vas."

Tras la ceremonia todos los que se acercaron para darle un último adiós se dirigieron a un llagar de la zona para celebrar una espicha que la propia difunta había contratado unos meses antes, cuando fue consciente de que el final estaba cerca. Allí compartieron recuerdos y anécdotas vividas juntos. Hubo risas, muchas y lágrimas, pocos.

1 comentario:

  1. Mejor despedirse entre risas que ya se llora demasiado en vida. Espero que sea dentro de mucho :)

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