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sábado, 6 de septiembre de 2014

Viaje a Sicilia (II)

Noto, es un pueblo salvado a sí mismo de la "ruina por abandono" y cuya relativa y reciente restauración  le ha devuelto su barroca belleza. Llama la atención la disposición paralela y en distintos planos de sus calles, la orientación sur de todos los edificios importantes, algunos de ellos con balcones profusamente decorados, fieles a su estilo original. El color, la luz y la singularidad de su piedra no dejarán al viajero indiferente, tampoco sus helados (jejeje) gracias a este trabajo bien hecho aunque todavía inconcluso, Noto ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Toco plegar velas y encaminarse a la última etapa de este viaje. Todo lo bueno (y lo malo) tiene un final y las vacaciones tocaban a su fin. Destino: Aggrigento. Al principio me costó un poco dar con mi alojamiento en la ciudad, sin embargo, una vez que llegas ves que el B&B la Terrazza di Montelusa está muy céntrico y bien situado. Aunque al principio el edificio no te dice nada, la placita donde esta enclavada si es un rincón bonito. El interior del hotel, sin embargo, es precioso. Está en una antigua casa familiar. Una herencia supuso que los distintos pisos del mismo fueran a parar a manos de diferentes herederos con distinta visión de las cosas. Así, en la actualidad, en el primer piso hay una especie de albergue juvenil y en los siguientes está el hotel de Francesco. Las vistas del Valle de los Templos desde las terrazas son increíbles. El hotel está lleno de libros y partituras en los lugares comunes, un piano listo para ser tocado, ansioso de serlo y también algún gato (para que negarlo) es de esos sitios en los que te sentirás tan bien que hasta olvidaras la fobia por los gatos. Francesco te recibe en su lugar de trabajo y, sobre su mesa de despacho, plagada de planos y mapas, folletos turísticos y mil recomendaciones, programa tu estancia en la ciudad. Coge un plano, del que te recomiendo no te separes más en los días que te toqué estar allí, y dándole la vuelta hacía a ti (o sea, el mira el plano al revés) lo llena de rayas y círculos indicándote lo que no debes perderte y, lo más importante, la forma en la que debes visitarlo. Es tan vehemente que te convence. Sin duda, el viaje sólo merecería la pena por conocer a este hombre. De esta aventura me llevo la delicada teatralidad de Francesco y sus ganas de que Agrigento te enganche, su verbo acelerado y su mezcla de italiano, inglés y español. Francesco es el perfecto anfitrión de su casa y el perfecto embajador de su ciudad. El mismo me acompaño al coche el día de mi vuelta a España, no sin antes recomendarme que no me perdiera la visita a Monreale, en las afueras de Palermo y que no se porqué razón no había visto mientras duro mi estancia allí. Me acompaño, unos minutos antes llegaba él mismo de la calle con unos cannoli y una tarta de queso espectacular, recién hechos, comprados para agasajar a sus clientes, clientes que dejan de serlo nada más cruzar el umbral de su casa y se convierten en invitados y con un poco de suerte amigos.
Valle de los Templos

No voy a contar aquí adónde hay que ir en Agrigento. El Valle de los Templos es un espectáculo que no debes perderte. Tampoco el Museo Arqueológico, ni la Catedral, aunque está un poco descuidada esa zona, la Iglesia de Santa María dei Greci también es visita obligada. Esto no es una guía, ni tampoco un itinerario, este viaje salió así sin apenas preveerlo, es lo bueno de no ser muy estricto y de tener capacidad de improvisar. Sólo voy a decir una cosa el Pronto Socorro en Agriggento funciona muy bien, son muy eficientes y acogedores pero en el hospital no hay parada de taxis. Me hizo gracia la polémica generada en torno al nuevo HUCA pensando en mi experiencia siciliana. De todas maneras esto se merece un post aparte, lo habrá, lo prometo.
Y vuelta a Palermo, objetivo Monreale. Lo encontré, trabajo me costó. No es lo mejor  que te vas a encontrar, ni la poda de los árboles, ni la señalización de carreteras. Tres veces pasé por delante hasta que di con la señal de dirección a mi último destino. Obligatoria la visita al Duomo y la contemplación de sus mosaicos y la subida a la terraza (yo diría al tejado) para ver el claustro que se esconde tímido de los turistas.
Claustro del Duomo en Monreale

Hay que ir a Sicilia. Hay que ir y volver. Regresar para visitar en Palermo el Teatro Massimo y, sentada en las escaleras principales, ver a Mary, la hija del Padrino, morir como en la tercera película de la saga. Hay que ir y perderse en alguno de los pintorescos mercados como el del Pescado de Catania. Visitar el árbol dedicado al juez Giovanni Falcone asesinado por la mafia en 1992. Volver para encontrarte con Guiseppe, Gabriella y Francesco u otros como ellos con distintos nombres e idénticos motivos que te hagan engancharte de la isla. Alquilar un coche y dejarte llevar por el apresurado conducir de los sicilianos. Parece que no pasamos, pero pasamos. Abrigarse y hacer trekking en el Etna, hay que abrigarse. Descubrir rincones secretos y leyendas que sólo son eso, leyendas. Investigar junto al comisario Montalbano. La dinámica Palermo y la barroca Catania, la plácida Ortigia y la  glamurosa Taormina, la luminosa Noto y la acogedora Aggrigento son suficientes excusas (si es que para viajar se necesita alguna) para querer volver.
Al viajero de Sicilia le gusta todo: la isla y sus playas, el clima y la luz, la comida y los sicilianos. La inmensa historia que encierra y atesora y que te asalta por todas las esquinas. Paisaje y paisanaje son espectaculares. Todo engancha. Creo que me enamore de Sicilia y casi dos años después (a punto de hacerlos) repasando aquel viaje descubro que todavía me dura el enamoramiento. Aflora en días como el de hoy en el que los primeros tonos del otoño, apenas perceptibles, brotan a la vista, trayéndonos el final de este verano inconstante.


3 comentarios:

  1. A mí tu relato me ha convencido. Nunca había pensado en ir a Sicilia, pero ahora me apetece mucho. Me imaginaba un territorio árido, polvoriento y peligroso. Pesa mucho la idea de la mafia. Pero después de leer tus posts, ya estoy buscando cómo ir hasta allí y cuándo. Supongo que el invierno será un buen momento por el clima. Muchas gracias, Bea.

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    1. Estoy en Oporto, es mi primera vez viajando sola, llueve a cántaros, pero te digo hoy he conocido a una mujer en el Majestic, estaban hablando de Sicilia, al estar sola me metí en la conversación, ella ha estado en Sicilia este verano con la misma agencia que yo estuve y también ha conocido a Francesco, ¿no es increíble lo pequeñito que es el mundo?

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    2. ¡Qué bueno, Bea!
      Estuve en Oporto (acompañada) hace un año y me gustó mucho, las vistas sobre el Duero no tienen precio, ¿has estado en la librería Lello e Irmao? Dicen que es la más bonita de Europa y, desde luego, es preciosa. ¡Que disfrutes!

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