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sábado, 26 de julio de 2014

"Intemperie" de Jesús Carrasco

intemperie: (Del lat. intemperĭes)
1. f. Desigualdad del tiempo.
a la ~.
1. loc. adv. A cielo descubierto, sin techo ni otro reparo alguno.

Un niño sin nombre huye de su casa en algún lugar de la España más rural y pobre. Lo ha planeado. En un agujero, pasando sed y hambre, sufre un sol abrasador. Los mismos hombres que le buscan, mean sobre él en su escondrijo. No puede salir y se hace pis encima. Así, con este desaliento, empieza esta primera novela de Jesús Carrasco, un autor, joven (como casi todos nosotros) y extremeño (como alguno de nosotros). Cuando compré el libro hace ya varios meses, guiada por la portada o por el título, en este caso fue el título y un error, lo confundí con una de las recomendaciones de Ovidio Parades, no pude pasar de las primeras páginas. La narración me transmitió una sensación de angustia, la soledad de un chiquillo en un secarral y escondido en un hoyo, huyendo de no sé sabe qué, ni de quién. La llevé conmigo de fin de semana. La empecé. La abandoné. Se quedó encima de la mesita de noche esperando otro momento. Es raro que yo desista de una lectura. Seguramente pensé que cuando llegará el buen tiempo sería más llevadero enfrentar aquel territorio yermo e infinitamente seco que como dice el autor desprende "un olor a tierra quemada y pasto seco", que contrasta tanto con mis montañas asturianas de un verde esperanza. Emocionalmente no las tenía todas conmigo. Hace un par de semanas, la novela hizo el mismo recorrido. Esta vez de vuelta, de mesita de noche a mesita de noche y casualmente quedo encima del montón que tengo pendiente. Me horroriza esa pila de libros que crece sin cesar y que sólo indica que mi tiempo es inversamente proporcional a toda la lectura que me debo.
Dos personas me recordaron esta semana el libro que no había vuelto a abrir. El sábado Feli me preguntó en Quirós que si la había leído, le dije que no, pero que la tenía y que yo se la prestaba, sólo que estaba en Oviedo. Un comentario en un muro de Facebook, me llevó a una reseña y además me aportó una nueva amiga. Gracias a los dos, Feli y Sandra, recordé que tenía que volver sobre él. Lo hice ayer, sabedora de que tenía que continuar y concluirlo. El convencimiento de que se escondía una buena historia empujaba ese desaliento mío inicial. La vida misma, si el libro hubiera estado en Quirós se lo habría dejado a Feli y no lo hubiera leído. Así que llegué a casa por la tarde y lo abrí de nuevo esperanzada.
Hasta aquí mi historia con el libro-objeto. Tengo una con cada libro. Lo bueno es que cada lector establece su propia relación personal tanto con el libro, como con el autor a través de la historia que nos cuenta. La historia puede gustar más o menos, pero lo más importante es que no te dejé indiferente (aunque algunas lo hagan para frustración de ambos: lector y escritor)
Pero vamos a la obra. No hay nada más cruel que la gente ruin y mezquina que sólo quiere someter a otros, que necesita hacerlo para sentirse alguien, que necesita experimentar poder machacando a otro. Si para eso utilizas todas las armas a tu alcance de humillación, esclavitud y maltrato y tu objetivo es el más débil, bien sea niño, bien sea anciano, eres lo peor. Que alguien crezca instalado en el miedo a quien sea, a lo que sea, no es forma de crecer, ni de avanzar. Pero si ese alguien, con cuerpo de niño, con cuerpo de anciano o incluso de animal indefenso, conserva un hilito de rebeldía que lo mantiene en pie y le anima a huir, hay salvación o, al menos, lo vamos a intentar. Hay cosas que pasan, especialmente a los niños que no deberían pasar. Pasan y seguirán pasando. La maldad del hombre que SÍ, es un lobo para el hombre ("homo homini lupus", los que me conocéis y seguís mi muro entenderéis esto) es universal y atemporal, no conoce fronteras, ni espacio, ni tiempo. Algunas veces la propia inocencia te salva, otras es la misma inocencia la que te condena.
Buff, si podéis leer esta "Intemperie" de Carrasco igual no os gusta, pero sin duda no os dejara indiferentes. El niño y el viejo, las cabras y el perro, el burro y la tierra seca, el alguacil y sus cómplices encarnando el rodillo de la maldad humana que pasa aniquilando y barriendo todo. La inocencia y la experiencia, la indefensión y el refugio, la supervivencia y la lealtad. Cada uno de los personajes y, sobre todo, el paisaje llano, árido, enemigo y el sol ardiente, hiriente y abrasador metáforas del tiempo que vivimos en el que hasta los elementos parecen estar en contra nuestra. Se lee fácil, con muchas referencias al campo, recomendable para urbanitas (hay vida más allá del asfalto) frases cortas e impactantes. Todo contribuye a un dibujo perfecto del ambiente asfixiante que rodea al niño y pretende ahogarlo. Es esa atmósfera la que puede agobiarte. En mi opinión, eso es lo que busca Carrasco provocar en el lector, que sintamos la pequeñez del débil frente a todas las cosas que le rodean y le son adversas. Y lo consigue.
¿No os parece que tiene una lectura totalmente actual? Sin embargo, al final, la lluvia que libera y purifica SIEMPRE. 
Finalizado, ahora toca procesarlo. Una entrada por la puerta grande en el panorama literario actual, sin duda, esta "Intemperie" de Jesús Carrasco. Me duele el alma.
El autor en el Auditorio de Oviedo en un encuentro con lectores




 
 

4 comentarios:

  1. Qué buena tu reseña/post sobre el libro Bea. Me ha encantado. Me alegro de haberte aportado algo positivo en esa casualidad de encontrar mi muro en facebook.
    Suscribo cada una de tus palabras en lo que se refiere a sensaciones que deja la novela. Es tremenda, pero es que es tremendo todo lo que también está sucediendo a nuestro alrededor, bueno, supongo que desde que el Ser Humano está sobre esta tierra todo se ha vuelto tremendo...yo es que lo del que "El hombre es un lobo para el hombre" es como el leiv motiv que (desgraciadamente) llevo en el cabecero de mi cama...tengo muy poca confianza en el Ser Humano (que considero la peor plaga del planeta) y aunque también tiene muchas cosas buenas (claro que sí) en el fondo siempre subyace ese poso de egoísmo que lo llevará irremediablemente a la autodestrucción.
    Pero bueno, tampoco quiero yo ponerme aquí tan pesimista que es verano jeje. La cosa es que me alegro de que hayas retomado la lectura de este libro que al igual que a ti me impactó y me ha de dejado muy buen sabor de boca (en lo que a lo literario se refiere, claro).
    Un saludo y me alegro mucho de haberte encontrado.
    ;)

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    1. Gracias, yo también estoy muy contenta de haberte encontrado, gracias a Chelo, por cierto, le debo mucho yo a esa mujer. Cada comentario en el blog es un regalo, gracias de verdad.

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  2. A mí también me impresionó mucho ese libro, Bea. Fue una sorpresa, un aldabonazo, un impacto. Lo leí de viaje por Galicia el verano pasado y me tenía sorbido el seso. Me impactó mucho la forma de describir el paisaje, la aridez, la sequía... creo que con solo ver el libro ya sentía sed.

    A Pulgacroft me gustaría decirle que en mi opinión el hombre es capaz tanto de lo peor como de lo mejor. Hay tiranos, malvados y hombres que no merecerían tal nombre, pero hay muchas personas buenas también, probablemente más que malas pero nos llaman menos la atención, aparecen menos en las noticias.
    En esta crisis llena de corrupción y de desahucios está habiendo muchísimas buenas personas que ayudan a los demás, lo que pasa es que son anónimas.
    Bueno, no sé a qué viene tanto optimismo por mi parte... será el verano. ;)

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  3. Gemma, probablemente lo mejor del libro haya sido conectarnos a nosotras tres, quizás con un café delante llegaríamos a alguna conclusión acerca de todo lo que estamos viviendo. Yo creo que hay que ver siempre la botella medio llena. También creo y sé positivamente que son muchas las personas anónimas que trabajan por mejorar esto, aunque cada día las noticias sólo destaquen lo nefasto. El otro día cuando me leí el libro, por cierto, estoy con la segunda lectura, puse en mi muro de Facebook que cambiaba Telediario por "Intemperie" bufff qué mal cuerpo, pero mereció la pena. De vez en cuando no está mal recordar que fuera de mi mundo de color rosa hay gente que sufre y también mirar mi vida (que parece miserable algunos días) y ver que no es tan mala. Bueno menudo rollo, debe ser que yo como todavía no he tenido vacaciones me pueden las ganas de charlar.

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