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lunes, 10 de marzo de 2014

Maestro y aprendiz: Lorenzo Silva versus Abraham Agüera.

"-¿Y en qué consistía, esa estrategia?- preguntó Chamorro
- En ser como Sunzi dice que es el agua. En no tener forma, para que no puedan darte los golpes. En buscar los resquicios, para hacer inútiles las murallas... de los enemigos. En evitar las alturas, donde el adversario que dispone de mejores arqueros te acribillará a placer. En resumen, en rehuir el enfrentamiento infructuoso y buscar un terreno de batalla donde tus tropas sea mejores que las del general contrario."

Lorenzo Silva ,"La estrategia del agua" Aplíquese (esto lo digo yo) a cualquier aspecto de la vida de un@



Tropecé con Lorenzo Silva sin querer, el azar siempre cómplice fiel en esto de unir autores con lectores y viceversa. Trasteando en Internet, indagando entre las novedades de alguna editorial o revolviendo entre los estantes de una librería grande o pequeña, casi siempre grande (para que negarlo) me topé con “La estrategia del agua” y me hipnotizo. No tenía ni idea que quién era el autor, ni de qué se escondía bajo aquel título. Creo que no había leído nada ni policíaco, ni del género negro. Conocía de lejos a Agatha Christie y a Sherlock Holmes, quizás autora y personaje con más renombre en esta materia por lo menos para los lectores inexpertos. Me lo compré por impulso, como casi siempre, junto a otros títulos más o menos comerciales, recomendados por alguien o no, guiada por lo sugerente de un título o de una portada. Sé que leí que el autor no era muy mayor o no era muy joven (yo nací en el 70) y eso también me parecía acercarme a él. Y también leí que se trataba de una serie y que el primer libro de la misma tenía el Premio Ojo Crítico, un premio “menor” pero muy reconocido y de prestigio que sigo año tras año cuando los va concediendo el programa del mismo nombre de RNE aunque yo en el 98 anduviera en otras cosas.
Leí el libro de un tirón y aparte de los hechos que se narran lo que más me llamo la atención fue que los protagonistas eran una pareja de la guardia civil, Bevilacqua y Chamorro, Rubén y Virginia, un tanto atípica, sobre todo, por el nivel de profundidad con el que reflexionaba el tal Bevilacqua. Estos guardias civiles presentaban algunos rasgos bastante particulares: trabajadores, resolutivos, inteligentes, incansables y además, entre ellos, había una química personal considerable. La pareja se alejaba bastante del prototipo de guardias civiles que la mayoría de los mortales tenemos en mente. Silva dibujaba a una pareja de la guardia civil como nunca se había presentado hasta entonces, sin olvidarse de otros elementos tópicos y típicos del Cuerpo: el guardia bonachón, el novato, el que sigue la tradición familiar, el corrupto, el que sólo piensa en la estricta disciplina. Buf, la guardia civil tan denostada por unos y querida por otros. Silva otorgaba y otorga excelencia a una de los elementos más prosaicos de los caminos y carreteras españolas, junto al Toro de Osborne, la pareja de la guardia civil.
Empecé por aquí y según la acabé me compré todas los anteriores para leerlas de un tirón. El párrafo que abre esta entrada y justifica el título de esa primera lectura fue una de las cosas que me condujo a querer saber más del autor y de esta pareja. He leído también otros textos fuera de la serie: “La flaqueza del bolchevique”, “Noviembre sin violetas” y “Niños feroces” Todos los tengo en papel, ni en formato electrónico, ni descargados ilegalmente. Son míos, comprados unas veces por Internet y otras presencialmente en el mágico mundo que suponen las librerías. Yo soy de las antiguas. Me faltan algunos títulos, pero iré poco a poco haciéndome con ellos.
Gracias a Dios, mi humilde posición, conservo mi puesto de trabajo y cierto poder adquisitivo, me permite destinar parte de mi sueldo a la compra de libros, no tantos como quisiera, pero si bastantes más que la media. Reconozco que a mi lo que me gusta es tener mis libros físicos en papel, mis títulos favoritos, mi pequeña biblioteca. Si alguien me pregunta me defino como lectora sobre todas las cosas. Para mi la lectura es la posibilidad de vivir otras vidas, más emocionantes, más divertidas, más tristes, otras vidas distintas a la mía a fin de cuentas. Cuando el escritor pare un libro lo regala al mundo y digo bien, lo regala porque independientemente de su precio lo pone a disposición de los lectores para que sean ellos los que le den vida. Sin nosotros, los lectores, el trabajo ingente del autor estaría vacío de significado.
Una vez finalizado el libro me produce un placer especial presentarlo a mi padre y a mis amigos. Así Bevilacqua y Chamorro pronto se convirtieron en protagonistas de algunas de nuestras conversaciones. Lorenzo Silva se introdujo en nuestras vidas y a mi me metió en la novela negra y lo hizo con arte y clase, apenas me di cuenta de que me estaba enganchando a un género que en principio no me interesaba para nada.
Cuando por casualidad, gracias a  mi profesor Pedro Fernández, tuve la fortuna de conocer a Chelo Veiga en un Café literario en Tudela Veguín y ella anuncio que efectivamente había confirmado la presencia del padre de la pareja más famosa de guardias civiles de España, no pude menos que ahogar un grito por no ponerme a llorar como una niña en medio de aquellas mujeres lectoras adultas tan serias y responsables. La cita era el 6 de marzo en el Auditorio en forma de Diálogos en Compañía: la novela negra.
Por fin llegó el 6 de marzo y no pude por menos que sentirme entusiasmada y feliz. Feliz porque un maestro como Lorenzo Silva iba a regalarnos su presencia y de paso dar la alternativa a un chaval, novato e inexperto, pero rodeado del cariño y del apoyo de los suyos y además en su ciudad (aunque sea de adopción) Por eso no me extraño nada que en algunos momentos Abraham Agüera (cuya novela “Las reliquias del silencio” ya está en mis manos) se mostrará abrumado y un poco tímido. No me extraño nada la verdad. Así y todo, creo que salió del paso con mucha dignidad y un aplomo que aplaudo. Estar compartiendo mesa con un autor de ese calibre, Premio Planeta (que para mi este premio le sobraba) hace cobarde al más valiente.
Y este encuentro realizado dentro de las actividades de los clubs de lectura de la Biblioteca Sara Suárez Solís (Pumarín, Oviedo) en mi opinión fue un éxito y no sólo de público, atento y participativo, sino también por la clase magistral que nos dio Silva que alternando el ceño fruncido de quién escucha con atención y la sonrisa franca de quien se siente sinceramente querido por el público no dejo ni un solo tema sin tocar, ni una respuesta que dar: el precio de los libros, el IVA de la cultura, los e-book, la lucha de los autores por bajar los precios y poder llegar a más lectores, las descargas ilegales, los derechos de autor. Aprovecho para hacer un retrato de la sociedad y del país, del momento y de la época que nos han tocado vivir. Hablo de los editores dándoles el papel que les corresponde: “Lo puedes hacer solo, pero estás solo” Afirmo que el editor es el principal valedor de la obra un pasito por detrás del autor, interesado por el resultado final del proyecto. Tenemos un producto, un buen producto, pero hagamos que sea el mejor producto. Ahora bien, yo sigo sin entender porque los escritores jóvenes o noveles tienen que autoeditarse si tenemos en cuenta la auténtica bazofia que publican algunas editoriales. Me viene a bote pronto a la memoria una primera novela que acabo de leer de una autora francesa (y no digo más) publicada por una reconocida editorial y amparada por una campaña publicitaria muy importante que, en mi opinión parece que ha sido escrita por una niña de 12 años y mira que hay niñas que escriben bien.
Silva dijo también el jueves que lo importante era la relación íntima y personal que se establece entre autor y lector, que (esto lo añado yo) probablemente nunca van a conocerse  más allá de las páginas que van a compartir. La historia se construye entre dos y es el lector el que la concluye cuando la hace suya.
Y remato porque me lanzó y no acabamos. Cuando empecé a escribir este blog que tantas satisfacciones me está dando hace ya año y pico, en mi primera entrada dije que “como mi buen amigo Bevilacqua me declaraba una optimista contumaz” y hoy quiero reiterarlo y afirmar que no creo que seamos una especie en extinción ni autores, ni lectores, es más cada vez hay más gente dispuesta a compartir y a transmitir lo que escribe, como y de la forma que sea, en las redes sociales, en blogs llenos de poesía y de literatura aunque sea con minúsculas, en estado puro, sin artificios, ni intermediarios. Habrá una revolución en la cultura, España será un erial, pero seguirá existiendo un montón de gente que como yo esté expectante ante cualquier novedad editorial, hambrienta de calidad que no necesariamente cantidad, deseosa de personajes de envergadura como Bevilacqua y Chamorro y de otros nuevos, como Balagar Fartón, llamados a ser grandes y cuya influencia en mi vida está por venir.
Mientras espero que la llegada del verano me traiga un nuevo regalo de la mano de Lorenzo Silva, quiero dar las gracias a los creadores por hacernos partícipes de sus sueños que son los nuestros y gracias a Chelo Veiga y a los que son como ella por mantener viva la ilusión de gente como yo.


"Todos nacemos de un golpe de luz, y todos acabamos engullidos por la niebla que poco a poco nos va helando el corazón."
Lorenzo Silva, "La niebla y la doncella"




4 comentarios:

  1. Excelente relato, con formato de crónica, de los sentimientos de un lector, en este caso lectora. Gracias por compartirlos. Te deseo que sigas disfrutando del mundo de las letras, y lo sigas reflejando en este blog que sí a tí te da satisfacciones, también a sus lectores. Un cordial saludo

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  2. Muchísimas gracias, empecé escribiendo para mí y ahora veo que lo que más me gusta es compartirlo. Tengo la impresión de que siempre hay alguien al otro lado y es una forma de no sentirse sola. Muchas gracias de nuevo.

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  3. Hola, Bea. Siempre hay alguien "al otro lado". Yo siempre he afirmado que mi mayor ilusión es "sentir y ser sentido", y que las cosas siempre suceden por algo. He llegado hasta aquí recogiendo las pequeñas pistas que has ido dejando, y no puedo hacer otra que suscribir punto por punto todo lo que has explicado en este post. Como lector me siento identificado y emocionado, compartiendo esa mezcla de sentimientos que siente un espectador cuando acude al discurso de una persona idolatrada. Lorenzo es todo un referente, es el precursor de un género que está llamado a ir creciendo exponencialmente, y su serie de Vila y Chamorro es una auténtica pasada...
    Así las cosas no te haya extrañado nada que este humilde contador de historias se haya sentido abrumado, empequeñecido... Uno no tiene la ocasión de compartir mesa y charla con un Maestro como él. La garganta seca, pero eso ya has tenido ocasión de comprobarlo, jajja
    Te agradezco enormemente el cariño con el que has escrito este post. Me he sentido reflejado en tí, y es precisamente esa pasión que desprendes la que hace que merezca la pena contar historias y luchar por contribuir a que esta fábrica de sueños tenga un sentido y un futuro. Espero que "Las Reliquias" estén a la altura de tus expectativas. Gracias. Muchas gracias.

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  4. Muchas gracias Abraham, tus palabras me hacen sentir muy feliz y como la felicidad casi siempre es temporal voy a aprovecharla. Espero acabar pronto tu novela, aunque se me acumulan las lecturas, hay tanto que leer y tanto que aprender con cada uno de vosotros, los autores. Un besín y si no antes nos veremos en la Feria (que ya no queda nada)

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