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viernes, 16 de septiembre de 2016

Eslabones.

Estoy pensando en la prensa de esta semana y en algunas noticias que me dejan tocada, sobre todo, las que afectan al eslabón más débil de la cadena: los niños.
Por una parte, una niña de 14 años que está a cargo de los servicios sociales asturianos se queda embarazada. La obligan a dar al niño, si bien no está muy claro si renuncia a él para que sea adoptado o acogido hasta que la chica alcance la mayoría de edad o las circunstancias óptimas para que viva junto a ella. Y no está claro porque la familia biológica dice que no firmaron nada. ¿Nadie toma cuenta de ese embarazo ocurrido estando la cría en un centro de acogida? ¿los profesionales médicos que llevan su historial tampoco se preocupan de esta situación? ¿el Ministerio Fiscal que tiene que velar por el interés del menor mientras está bajo el manto protector (ironía modo on)  de la Administración asturiana tampoco tiene informes de ese embarazo? ¿nadie tiene conocimiento de esta situación cuando menos extraña? ¿no se supone que los menores están protegidos por el Principado que previamente, no voy a entrar en los motivos porque los desconozco, ha sacado a la menor de su familia? ¡vaya protección! Dicen que no hay denuncia y que ella tenía 14 años, es decir, tenía edad de consentir, ¿de consentir qué: tener relaciones sexuales coaccionada, bajo amenaza, violentamente, en un ambiente hostil que la hace acceder en contra de su voluntad? En mi opinión es cuando menos una situación anómala que se quede embarazada una niña con 14 años estando en un centro de acogida (o no, para mi no es normal que una niña de esa edad se quede embarazada en un centro de acogida o viviendo con sus padres, pero esa es otra historia). 
Sigamos. La niña se hace mayor y busca a su bebé. Salta a la prensa el conflicto entre familia biológica y familia de acogida. Hasta aquí todo parece normal, dos madres (porque las dos son madres de ese niño) defendiendo los derechos de su hijo y los suyos. Empieza el culebrón, la madre biológica envía una carta a los medios denunciando una situación totalmente irregular y sale en primera página de la prensa. Las declaraciones de la chica dejan caer veladas insinuaciones sobre la identidad del padre de la criatura, ¿por qué no lo denuncia? ¿hay algún interés en dejar caer esta información? Por supuesto, las redes sociales se hacen eco y la historia de la joven corre como la pólvora generando un sinfín de apoyos. OJO, hay que leer la carta que no tiene desperdicio. Yo la leí el primer día y no me quise manifestar. Sólo acerté a decir "tela, telita". Luego volví a leerla con mi madre y cada vez entiendo menos.
Cuenta nuestra protagonista en su extensa carta que embarazada de siete meses y medio, se va a Guinea con la ayuda de su tío. Pero ¿cómo puede una menor a cargo de los servicios sociales llegar hasta Guinea como el que va hasta Parque Principado? ¿cuántos protocolos han fallado aquí? Una mañana, la niña sale del centro de acogida y ¿se va hasta Guinea? o estando visitando a su familia no regresa al centro y ¿vuela a Guinea? Sale del país y nos quedamos tan anchos ¿Cómo llega esa niña a Guinea y por qué vuelve?
A mí lo que me preocupa realmente es el papel de los profesionales de la Administración asturiana como responsable de los menores. Este tema que empezó siendo el caso de un menor acogido que vuelve con su familia natural se convierte en un culebrón en el que al menos hay dos menores que estando a cargo de la Administración asturiana han quedado no sólo desprotegidos sino expuestos mediáticamente. La madre inmersa con sólo 14 años en una batalla sin final y que, quizás mal aconsejada, cree que los medios son la mejor fórmula para exponer y dar a conocer su caso y los padres de acogida que tampoco lo han hecho muy allá con el niño. Y el papel de los medios que dicen que el crío cuando vio a su primo exclamó "somos iguales" ¿dónde tuvieron a este niño? ¿desde cuando no hay niños negros en Valencia? Cercenan una y otra vez el derecho a la intimidad de un menor, muy frecuente por otro lado en estos casos, porque a TODOS les gusta salir en la tele. A veces pienso que Ana Rosa Quintana es la real defensora del menor en este país porque todos van a caer a ese programa. "Pa mear y no echar gota". Coño, a ese crío cuando su mediática mamá lo lleve al cole lo va a identificar todo el mundo como el chavalín que vino de Valencia. Por la madre nadie se preocupó pero ¿y por él?, ahora ¿lo están protegiendo o desprotegiendo? Exponiendo a los niños y sacándoles de su zona de confort se les estigmatiza y nunca se sabe que consecuencias puede tener en el posterior desarrollo emocional del niño.
Para añadir más condimentos al guiso en el trasfondo de la retirada de la patria potestad a los padres de la niña madre, ésta deja ver un tema de choque cultural. Cuenta la cría que con once años va a la guardia civil para que le digan a su madre que ella no es guineana que es europea. En el fondo la niña no quiere comportarse bajo las normas de su madre, normas que dice que ella califica como guineanas, pero que no parecen tan distintas a las normas que una madre impone a su hija de once años. Yo cuando tenía once años a la salida del colegio estaba en casa haciendo deberes y si había suerte viendo algo en la tele. Lo siento, no es muy normal que las niñas de once años por muy europeas que sean estén solas en la calle a las siete, pero claro ¿qué es lo normal?
Esta noticia tiene mucha tela que cortar, mucha. Una niña inmigrante a la que trasladan de un país africano a un país europeo. Una niña que piensa que Europa es lo bueno y que aquí la libertad es distinta a la de su país. Una chiquilla confundida que cae en las garras del mecanismo implacable del Estado que debe protegerla y no lo hace y se encuentra con un sistema judicial que no le facilita conseguir su objetivo. No juzgo cada dato que me chirría en esta película de miedo que va camino de convertirse en el éxito de la temporada al menos periodistícamente hablando, que son muchos, expongo un montón de dudas sobre un hecho bastante dramático, abro un montón de interrogantes, expreso mi malestar por el desamparo de los niños en general, el eslabón por donde siempre se rompe la cadena, los débiles y EXIJO que se aclare esta situación y se depuren responsabilidades. Un Estado que no ofrece garantías a las personas cuya vida está en sus manos es un peligro y camina por una línea demasiado fina, demasiado borrosa. 

http://www.lne.es/oviedo/2012/05/29/nina-recibio-golpe-cinturon-2008-e-ingreso-hogar-tutela/1248663.html

http://www.lne.es/oviedo/2012/05/29/entiendo-hija-embarazada-viviendo-centro-menores/1248661.html

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