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domingo, 24 de enero de 2016

Quinto cumpleaños.

Estoy pensando en el cumpleaños de mi sobrino que hoy hace cinco. Los cinco años más ilusionantes de nuestras vidas porque cuando el llegó trajó la luz y la esperanza a las mismas. Los cinco años en los que he sido más consciente de que trabajar para hacer este mundo mejor era un reto y una obligación precisamente por Hugo y por los que son como él. Recuerdo que cuando supimos que venía todo empezó a girar en torno a él. Y así, en los últimos cinco años de aventura constante, este niño nos ha dado miles de momentos divertidos y los que vendrán. Hugo que aprendió a leer por su cuenta, que hace sopas de letras con mi madre y siembra patatas con mi padre. El Hugo de los besos y los abrazos espontáneos, de las preguntas que exigen respuestas convincentes. El Hugo de la verdad porque "Güelita, las mentiras aunque sean piadosas, son mentiras" El Hugo de los sinónimos y antónimos que lee cuentos cambiando "rara" por "extraña" porque le suena mejor. Hugo es un niño feliz, pero, sobre todo, es un niño querido y, lo más importante, lo sabe porque todos estamos en la cruzada de que lo sepa. Hugo nos hace crecer como personas al tiempo que nos reclama ser mejores: mejores narradores de cuentos y mejores constructores de castillos de arena, mejores inventores de juegos y mejores diseñadores de sueños... Hugo es el mejor regalo que he tenido nunca.
Querido Hugo, cinco años hace ya que llegaste, bichín. Cinco años que estás con nosotros y fíjate cuántas cosas han pasado. Llegaste para llenar nuestras vidas de magia y alegría, de pinturas de colores y plastilina, de instrumentos de la orquesta reales e imaginarios. Llegaste y te instalaste para siempre en nuestro corazón y en nuestra vida con tu risa de caramelo y tus preguntas sobre arcos iris y nubes de algodón de azúcar. Te queríamos antes de que nacieras y ahora no entendemos cómo podíamos estar sin tí. 
Hugo no olvides nunca cuán importante eres en nuestras vidas. No olvides que eres el futuro de tus abuelos. La huella de lo que ellos han hecho en su vida, la semilla en la que se verán reflejados, la impronta del amor que se profesan. Hugo no olvides nunca que tus padres darían todo por ti y que eres lo mejor que les ha traído la vida. Hugo no olvides nunca lo mucho que te quiero y que tu felicidad es la mía.
Sólo espero y te deseo un mundo más justo, un mundo con más risas, con más juegos, con más adultos que sepan y quieran ponerse a tu lado, que te lleven de la mano cuando tengas miedo, que te enseñen a no tenerlo, que respondan tus preguntas aunque sean impertinentes o pretendan ponernos en aprietos, que quieran enseñarte cosas y que te ayuden a crecer y ser persona. Hugo, te deseo lo mejor y entre todos espero que crezcas fuerte y sano, lleno de música y color.
Pequeño saltamontes, aquí me tienes para enseñarte y, sobre todo, para aprender contigo. ¡Muchas felicidades vida!


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