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viernes, 1 de noviembre de 2013

Cementerios

Hace un tiempo una de mis amigas empezó un blog (que abandonó como casi todo el mundo hace, ya me parece a mi que esté mio dura mucho) y en una de sus primeras entradas escribió sobre el día de Todos los Santos. Puede ser un topicazo escribir esos días sobre cementerios, pero un comentario de esta mañana en mi Facebook, me ha dado pie. Dice Cris que delante de la Iglesia de Salcedo descansa un pedazo de su corazón. Se refiere a su madre a la que perdió muy pronto, demasiado pronto y a la que seguramente ha echado muchísimo de menos en tantas ocasiones, también ahora que va a ser abuela, sus consejos y su buen hacer le vendrían bien. Pero yo me preguntó ¿podría cuantificarse el dolor que sentimos por la ausencia de los nuestros? ¿Cuánto echamos de menos a los que no están? Yo creo que no hay medida para hacerlo, ni en litros de lágrimas, ni en noches desvelados por su pérdida, ni en momentos de vacío que quisieras llenar. Cuántas cosas le habría dicho que no le dije, cuántos planes por realizar juntos, cuántos besos y abrazos perdidos, cuántos "te quiero" a medias.
Yo he ido hoy temprano al cementerio, a dejar unas flores, sencillas y guapas, una oración a mis abuelos paternos. Abuelos a los que perdí siendo una neña y de los que conservo muy pocos recuerdos, apenas ninguno. Sin embargo, mis abuelos están en una foto en la sala de mi casina de Salcedo. Una foto que el otro día mi sobrino, de apenas tres años, reconoció también en casa de mis padres en Oviedo y preguntó que quienes eran. ¡Ay los niños! Perfectos observadores de la realidad que les rodea, aún cuando creemos que no se enteran de nada. Ojo con ellos, que oyen, ven y comprenden más cosas que nosotros adultos sordos, ciegos y de cortas entendederas.
Me pierdo, perdón.
Visitar los cementerios forma parte de la tradición, independientemente de las creencias. Y es una tradición que no se pierde, a pesar de las modas, transmitiéndome de padres a hijos, o en este caso, el mío, a nieta. Es una forma de manifestar respeto y recuerdo a los nuestros que no están. Un día para hacerlo públicamente. Alguno pensará "es un día para aparentar" bueno, pues sí, para que negarlo. También es un día de encuentro no sólo con los muertos sino también con los vivos. Personas que sólo se acercan al pueblo por Difuntos. Claudia y yo era el día que nos veíamos despues de pasar el verano juntas. Era una cita obligada.
Yo fui el miércoles en Oviedo: horarios de cierre y prisas, estrés y tráfico, aparcamientos repletos y municipales regulando la circulación... Qué distintas son las cosas en las ciudades. En los pueblos la puerta del cementerio suele estar abierta. En estos días las mujeres, en su mayoría, se afanan en limpiar nichos y sepulturas. Son momentos de intimidad para algunos y de comunidad para otros (recordad a las mujeres manchegas de Almodóvar en la película "Volver" marujeando en el cementerio).
Muchos cementerios hoy son lugares de culto. La gente acude a ellos a presentar su admiración a estrellas de cine, cantantes, políticos, escritores... Así la gente visita en el cementerio de Montparnasse en París a Julio Cortázar o a Simone de Beavoir y Jean Paul Sartre que fueron amantes y hoy descansan juntos. Otros son auténticas atracciones turísticas como el Cementerio Judío de Praga, el cementerio de Eyüp en Estambul situado sobre una colina con vistas al Cuerno de Oro y que da pie a un fantástico y larguísimo paseo entre tumbas, el de Mirojob en Zagreb donde junto a fantásticas construcciones funerarias, mausoleos y esculturas te puedes encontrar turistas de todas las nacionalidades. En Asturias tenemos el de Luarca, pero todos y cada uno de los cementerios de nuestras aldeas son bonitos y  tienen un significado especial para quienes tienen a alguien en ellos.
Los cementerios son sitios seguros, donde se respira paz y tranquilidad, nadie quiere perturbar el descanso de los muertos, en ellos puedes encontrar el silencio tan necesario algunos días, por eso deberíamos de ir más veces de paseo hasta allí. La paz de los muertos y el arte funerario son una buena combinación para pasear.
Hoy es un día especial, todos los 1 de noviembre lo son. Es un día emotivo, triste y alegre a la vez, que da lugar a encuentros familiares.
Los nuestros no están, partieron de este mundo, pero cuidan de nosotros. Como dice Cris se llevaron un trocito de nosotros que descansa junto a ellos. Mi recuerdo hoy para los míos, que obvio mencionar y también para los que se fueron este año, en especial para Goyo, Eva y Carmen, todos de forma anticipada, todos llevándose parte de nosotros.
Hoy en medio de la resaca de Halloween para muchos, me quedo con mi tradición.

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