Páginas vistas en total

lunes, 25 de noviembre de 2013

Un año ya

Un día de estos hará un año desde mi primera entrada en el blog. Blog que nació de la manera más tonta posible y que, tras crearlo, durmió el sueño de los justos una larga temporada. Sin embargo, un reencuentro, desafortunado por el motivo, pero alegre por lo que supuso, me llevo a escribir el primer texto. Y aquí estoy, hoy, casi un año después y con casi 3000 visitas que para mi es un récord teniendo en cuenta que es un blog de nada (no es ni de recetas, ni de moda, ni de música, ni de literatura, ni de estilo), pero a la vez es un blog de todo, porque es un blog de sentimientos, de alma, de proyectos y de futuro, sobre todo, de futuro. Y como, en el fondo, todo somos un poco voyeur y nos encanta escudriñar las vidas de los otros, igual este desnudo integral que hago de vez en cuando es lo que engancha. A todos nos gusta mirar por las ventanas de cortinas descorridas o directamente sin cortinas, porque hay de todo. Mirar el interior de las casas. Adivinar o jugar a adivinar quién o qué se esconde dentro. Y quizás, si no escribiera sobre mi, sobre los míos, sobre lo que leo, lo que veo, lo que me duele, lo que me hace fuerte, quizás mis amigos no se acercarían a leerme. O mejor, quizás, y esto también lo pienso y lo creo, mis amigos me leen porque me quieren y ese amor y esa energía son los que me hacen seguir día a día. Y es, por eso, por lo que hoy quiero hacer un acto total de egocentrismo y dejando que el mundo sea el que giré a mi alrededor y no girar yo al ritmo de él, reivindicar lo mío.
Y quiero reivindicar lo mío, a mi familia: mis padres que me dieron alas para volar sola y criterios para saber hacerlo. A mi hermano por traer a Laura a nuestras vidas y por tantas otras cosas. A Laurita por querer a mi hermano. A los dos por regalarme a Hugo. A  Hugo por llenar una parte importante de nuestras vidas y hacerlo con sonrisas y esperanza. A mis abuelos y a mis tíos. A mis primos, a los que me conocen y a los que no. A los que no están, porque nos han dejado, pero que cuidan de mi desde dónde estén. Siento su energía y su herencia en muchas ocasiones. A mi tía Domitila. No sabes cuánto se te echa de menos en este otoño que es invierno por momentos, la lumbre de tu cocina y tu conversación, las ganas de vivir que te acompañaron hasta que te rendiste. A mi tía Hortensia que me transmitió, no se sí era consciente, la importancia de ser independiente. A mis abuelos paternos, Ludivino y Rosario, ¿qué pensarían de esta nieta suya anclada por voluntad propia en el puerto de esta minúscula aldea asturiana?
A mi abuelo Arturo. Tan alto y tan fuerte. Con su olor a colonia. Tan vasco, a pesar de los años vividos en Asturias. Vencido por la artrosis desde siempre, o, al menos, desde que yo tengo consciencia. Con sus ojos azul mar, que te transmitían intensidad e inmensidad. Con su gesto adusto cuando no le gustaba algo que habíamos hecho. Repasando con nosotros, mi hermano y yo, ortografía todos los sábados y, más tarde, todos los domingos. Cenando sopa de arroz, sin caldo. Comiendo una tortilla espectacular cocinada por el mismo. Llevándole el desayuno a la cama a mi abuela. Aguantando, estoico, las mil perrerías que le hacía mi primo Alberto que llegó cuando casi los demás éramos adultos. Porque Alberto, que hoy es un hombre hecho y derecho, era un trasto que cada domingo agujereaba con el gancho incandescente de la cocina de carbón el caldero de fregar de mi abuela Elena.
Reivindico mi ciudad: Oviedo. Pequeña, gris, burguesa, sin mar, que te permite ir andando a todas partes. Agotando en medio de la crisis su antiguo esplendor provinciano. ¡Ay! si no fuera por los Premios Príncipe y el Teatro Campoamor.
Reivindico mi pueblo: Salcedo en Quirós. Minúsculo como ya he dicho, con sus montañas, las mías, su bosque de robles, castaños y avellanos. La faya de Selino, que de tanto decirlo ya es un poco mía y que marca el paso inexorable de las estaciones y de los años, observando el ir y venir cadencioso de los vecinos a su alrededor. Mi aldea con sus necesidades y carencias, con sus vecinos, sus traiciones, sus necedades y su mediocridad. "Pueblo pequeño, infierno grande" dicen acertadamente. Me da igual, yo allí soy feliz, soy yo misma, he encontrado mi sitio.
Reivindico a mis amigas: a todas, a pesar de todo. A las de siempre, a las nuevas, a las solteras, a las casadas, a las únicas, a todas. Pero hoy, no sé el porqué quiero reivindicar a Claudia, porque siempre está ahí, en las buenas y en las malas, aunque pasen los años y las circunstancias cambien. A Bea porque me transmite serenidad y es un descubrimiento, por su corazón, por su saber estar, por haber traído a su familia a mi vida, por su niño que es un amor, por su hermana y por su madre. Y a Jacque, porque ella y yo sabemos que lo que hay entre nosotras si es auténtica amistad, que ha ido creciendo con los años, madurando como nosotras, echando raíces firmes. Gracias por todos lo ratos que me acogieron y me acogen, aunque yo ahora sea menos vulnerable (¡Gracias a Dios!) Sus familias, las de las tres, son las mías.
No puedo ponerlas a todas porque esto se haría eterno y seguro que me olvidaría a alguna, aunque bueno con esto de editar siempre se podrían añadir. Dos más: Susana por demostramos lo fuerte que es y luchar como una loba por salir triunfadora. En esta vida para llegar hay que luchar, luchar siempre, sin rendirse. Susana eres única. Y a Maite por volver a mi vida, aunque nunca se fuera del todo.
Todas ellas saben que tiene un trocito de mi corazón y que sin ellas yo no sería la que soy hoy.
Reivindico: lo bueno y lo malo que hay en mi. Mis virtudes, que las tengo, y mis defectos por los que pido perdón desde aquí. Mi mal humor, mis idas y venidas, mi locura, mis miedos, mis temores, mis sueños, mis ilusiones. Mis guerras, mis batallas perdidas de antemano. En definitiva todo lo mio, precisamente por serlo.
Y reivindico a Lola porque me ha hecho más humana, a pesar de su condición. Me ha hecho más humana, más responsable y menos egoísta. Porque cada día, a pesar de su cabeza dura, su necedad, su mala educación, su manía persecutoria por gatos y gallinas, me enseña el significado de la mejor terapia, la del amor,  y actualiza el significado de incondicional. Y porque, sin duda, sin ella este blog no existiría o quizás sí, pero se llamaría de otra forma.

3 comentarios:

  1. ¡Enhorabuena! Y a seguir escribiendo, desde luego... Besos.

    ResponderEliminar
  2. Pues nada; que ya es hora de que vayas empezando a escribir una novela. Tienes recursos literarios y un amor por las personas y las cosas que son la base de la vida (y de las novelas, que son lo mismo).

    El otro día encontré a tu hermano en la cárcel (y no estaba preso); se presentó como antiguo alumno y me dijo que era hermano tuyo, le pregunté por ti y entre otras cosas me dijo que tenías un blog; y aquí me tienes animándote a que empieces una novela. Posiblemente no se publicará, pero te hará vivir sensaciones inesperadas.

    Te recuerdo perfectamente: una de las mejores alumnas que tuve en mi vida; pero lo que más me encantaba de ti era el desenfado con el que llevabas tus kilos de más (porque los tenías, Bea) y tu vida alegre y positiva. Me encantaría tomar un día un café para charlar un rato, pero tengo aversión a los papeles y las pantallas y no sé cómo contactar contigo. Si me exigen un correo electrónico para enviarte este comentario, espero que me escribas.

    Tu profe de Historia

    ResponderEliminar
  3. Bea cada día que escribes en tu blog mas me sorprendes.Para cuando te decides a escrbir algo mas en serio ej, una novela.

    ResponderEliminar