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sábado, 13 de mayo de 2017

Bebés a la carta.

“Sabremos cada vez menos qué es un ser humano”
Libro de las previsiones


bebé en una incubadora

Ayer tuve el privilegio de asistir a una conferencia de la doctora Inmaculada de Melo Martín, una asturiana de Langreo que lleva años trabajando en EEUU y que es profesora de Ética Médica en New York. La actividad organizada por la Biblioteca Pública Sara Suárez Solís de Oviedo está dentro de un programa denominado "La biblioteca enseña, la biblioteca aprende" un programa sumamente interesante porque la información favorece la creación de opiniones críticas e informadas (valga la redundancia) y ojalá hubiera más discursos informados en estos temas tan polémicos e importantes.

Inmaculada de Melo ofreció una disertación sobre “¿Creando Bebés perfectos?” a propósito de su libro “Rethinking Reprogenetics” y que ahora mismo sólo puede leerse en inglés (cómo tantas otras cosas de tema científico y, en general, de cualquier tema), pero que confío y espero que se decidan a traducirlo.
Me interesaba el tema, en principio, por toda la polémica creada (en mi opinión, muy bien generada) sobre los vientres de alquiler o la llamada maternidad subrogada que ha dividido a la sociedad en dos partes con argumentos bien firmes cada una de ellas. Vaya por delante que creo que la maternidad subrogada debe de ser regulada legalmente por los gobiernos otra cosa es que esté de acuerdo con ella. Es una realidad que esta ahí y que antes de que sigan creciendo el número de conflictos entre familias y ordenamientos jurídicos a cuenta de traer los niños al país donde vivirán con los padres que los van a criar y, sobre todo, teniendo en cuenta de que se trata de proteger menores, no es bueno que exista un vacío legal o que quede todo en el “verlas venir” e ir echando remiendos o parcheando sobre la marcha.
No se habló ayer de maternidad subrogada, sólo al final, en el turno de preguntas. Realmente los bebés que nacen en vientres de alquiler no tienen porqué ser a la carta. De  mano, los padres que no pueden serlo por métodos naturales quieren un hijo suyo. Muchas veces padre biológico y padre coinciden e incluso se puede usar un óvulo de la madre que no puede ser mamá por ella misma fecundado por su esposo y simplemente gestado por una tercera que será mera “incubadora”. Pero puede pasar, ya que estamos en ello, que elijamos a la carta el semen y el óvulo de donantes con el físico más espectacular o el coeficiente intelectual más elevado. Vamos ya de elegir,  elijamos lo mejor del mercado. Pero, ojo, en estos casos esto no es lo habitual.
Bueno, que me pierdo, pues allá que fui a la conferencia un viernes lluvioso de esos en los que quedarte en casa es la mejor opción. No me arrepiento, si acaso de haber abierto el melón de la conciencia personal en este tema (algo que creo que le sucedió a todos los que estábamos allí, que, para qué negarlo, éramos muy pocos no sé si porque ayer la ciudad ofrecía muchas actividades o simplemente porque nadie quiere pensar sobre estas cosas).
Comenzó introduciéndonos Inmaculada en el concepto de “tecnologías reprogenéticas” que son aquellas que combinan las tecnologías reproductivas (ayudar a la gente a tener niños) con las tecnologías genéticas (que se pueden utilizar para muchas cosas: obviar enfermedades genéticas, diagnosticar enfermedades potenciales en un embrión, evaluar el genoma del embrión, encontrar mutaciones genéticas que pueden causar enfermedades o discapacidades para de alguna manera salvarlas, etc.) Cuando tecnología reproductiva y tecnología genética se combinan, la finalidad puede ser totalmente distinta y a través de la reprogenética los padres pueden desear y conseguir  tener hijos con características determinadas  y por lógica, esos padres desearán hijos perfectos o, al menos, perfectos para ellos, es decir, a la carta.
En este sentido la doctora de Melo contó que el desarrollo de estas tecnologías ha sido fascinante y que estadísticamente en la actualidad en algunos países del centro y del norte de Europa como Bélgica, Dinamarca y Noruega el 4 % de los niños son fruto de estas tecnologías y en EEUU un 1,5%. También nos explicó que existe una corriente científica que afirma que todos los padres deberían de usar este tipo de técnicas para traer a sus hijos al mundo basándose en argumentos tan buenos como que “amplían las opciones de reproducción, previenen enfermedades, mejoran la vida de las personas y la raza humana y enriquecen a la sociedad”; que estas técnicas no son sólo moralmente permisibles sino que además son moralmente obligatorias.
Vaya por delante que Inmaculada de Melo, en una exposición brillante y de claridad meridiana, desmontó uno por uno los presupuestos que defienden estos científicos y sin dejar de reconocer su utilidad innegable, yo me fui de allí con la sensación de que se trata de un arma muy peligrosa dependiendo de quien la pueda manejar (realmente como todas las armas).
Porque, claro, todo esto se da en un contexto social concreto salpicado por conceptos sexistas, racistas o discriminatorias, lo que puede originar sociedades en las que todos los niños sean rubios y de ojos azules, que las niñas estén dotadas para la música y las artes o viceversa; sociedades donde no haya personas con sobrepeso o personas por debajo de una talla determinada; personas preparadas para ser líderes y otras preparadas para ser obreros y desempeñar trabajos manuales. Un mundo que me recuerda peligrosamente al feliz pergeñado por Huxley.
Durante la conferencia de ayer, mientras tomaba notas de forma aleatoria, pensaba en un libro de Saramago que se titula “Las intermitencias de la muerte”. Un buen día en un país sin nombre la muerte deja de producirse. Al principio todos están muy contentos, pero pronto se dan cuenta de que como las personas ya no mueren, su destino es una vejez eterna y con la vejez llegan problemas nuevos en un mundo de recursos limitados. ¿Os imagináis el día en que la ciencia consiga prolongar la vida humana infinitamente? Ese día se romperá para siempre la única verdad absoluta que conocemos: la de la muerte.
Ciencia y ética han de ir de la mano, su entendimiento es tortuoso y complicado en manos de los científicos esta conseguirlo.
Inmaculada de Melo es profesora de Ética Médica, Departamento de Medicina, Weill Cornell Medical College, New York.
Directora, Comité Ético, Crohn´s & Colitis, Foundation of America.
En su libro “Rethinking Reprogenetics” hace un análisis ético de las tecnologías reprogenéticas y de su uso actual y futuro.
Inmaculada en LNE

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