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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Mujeres.

Mujeres
Ayer Gemma Torres, amiga y escritora, contaba en un post el auténtico placer que supone un paseo por la orilla del, en su caso, mar Cantábrico, un auténtico regalo de la vida, decía. Por la tarde, en el taller literario al que asisto, Flor apuntó lo sanadora que es la terapia de amigas. Mujeres, hoy cinco, de distintas edades.  Aprendices de todo y maestras de nada. Inquietas y trabajadoras, independientes y en constante búsqueda, con gustos y sensibilidades también diferentes, críticas e inconformistas, exigentes. Cada una cargando con su mochila y dejándola, por un par de horas cada dos semanas, a la puerta del Bosque de la Maga Colibrí que las acoge en Gijón. Mujeres que se reúnen para charlar y escribir, leer y reír, llorar y algún vez merendar. Mujeres que celebran la vida y que con una sonrisa enderezan lo torcido, enfrentan las dificultades, arreglan el mundo, el propio y el común. Comparten vida y vivencias, tiempo y espacio, sueños y logros. 
Y así a lo tonto, mirando la foto se me ocurre escribirles algo a cada una en mi Carta a los Magos.
Para Laura que nos convocó y se encargó de tejer el vínculo entre nosotras, muchas cubiertas, muchos títulos, muchas presentaciones rodeada de mujeres, las suyas y las nuestras; un cielo azul para cuando aterrice el avión de Sergio y tener a todos los suyos alrededor de su mesa, seguir creando personajes e historias, enganchándonos y formando parte de nuestras vidas.
Para Teresa un tablao flamenco en el que expresar su arte y su fuerza. Un escenario en el que derrochar talento y glamour. Un marido cómplice no, porque ya lo tiene. Muchas mesas con Laura, presentando a Laura, haciendo de moderadora, expresando su opinión. Teresa es la mujer que muchas quisiéramos ser. Teresa es Teresa.
Para Yoli le pido "que deje de exponer su vida" Noooo, ¡qué es broma! Le pido muchos viajes sola y otros tantos acompañada. Volver a Santorini otra vez, dicen que a la tercera va la vencida, a ver si encuentra la frase para empezar la novela que lleva dentro y que no se decide a escribir. Yoli, qué estamos esperando y la presentaremos en un lugar de esos que te gustan tanto mágico, sobrenatural y con fantasmas, ¿qué tal un cementerio?
Y para Flor, ¿qué pedir para Flor? En lugar de para ella pediría para mí. Poder seguir intercambiando textos y palabras, títulos y reflexiones unas veces escritas y otra como pensamientos expresados en voz alta, pero sí, voy a pedirle algo. Le desearía calma a la hora de escribir la historia de su abuela y serenidad para dejarla levar anclas y partir a surcar los mares infinitos de los que disfrutará más allá de Mieres. Cuando te falte, no te gastes en lágrimas, regálale palabras. En tus palabras está que no te deje nunca. Ah, y una dosis extra de paciencia para tratar a padres y alumnos.
Mi Mary no está en la foto, ¡qué se te case pronto la neña! Te queremos Chuli, pero también queremos verte. A Mary le pido libertad para expresar lo que quiere en voz alta, para aprender a decir noes rotundos, (nunca es tarde para hacerlo). Le deseo muchas montañas y muchas playas asturianas, muchos amaneceres y atardeceres asturianos, que deje atrás algunas experiencias y que se llene de vivencias nuevas.
Para cada una de nosotras 365 sonrisas, de esas que tan bien nos quedan, con las que afrontar 365 días nublados, lluviosos, soleados o llenos de sin sentidos que también los habrá en 2017 y que seamos capaces de transformar nuestras rutinas en algo excepcional y único.
¿Para mi? respirar hondo y aprender a vivir, replantearme lo que hago y si lo quiero hacer así, aprender a tener calma y a no exigir a los demás lo que yo doy, porque cada uno tiene su tiempo y su medida justa, practicar más la sonrisa por las mañana que es cuando más me cuesta. 
El sábado un montañero que encontré casualmente me decía ante mi impaciencia que disfrutará del balcón que teníamos. Teníamos tiempo, balcón, montañas y sol. Tengo que mirármelo porque esta vida única que tenemos (lo que venga está por ver) he de disfrutarla más, admirarla más, soñarla más, que luego me obceco y no veo más que oscuridad alrededor incluso teniendo luz al fondo de la barra.

Alba, el balcón sobre el Valle de Quirós. Sol de otoño.

4 comentarios:

  1. Dios mío! Qué llorera, Bea! Qué suerte haberte encontrado y tenerte cerca. Gracias infinitas. Te haces querer, amiga.

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    1. ¡la suerte mía chuli, no sabéis la luz que habéis traido a mi vida!

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