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martes, 7 de octubre de 2014

Sobre los guardianes del conocimiento y las fortalezas del saber.

biblioteca: Del lat. bibliothēca, y este del gr. βιβλιοθήκη).
1. f. Institución cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos.
2. f. Local donde se tiene considerable número de libros ordenados para la lectura.

escándalo: (Del lat. scandălum, y este del gr. σκάνδαλον).
3. m. Desenfreno, desvergüenza, mal ejemplo.

desmantelar: (Del lat. dis, des-, y mantellum, velo, mantel).
1. tr. Echar por tierra y arruinar los muros y fortificaciones de una plaza.
2. tr. Clausurar o demoler un edificio u otro tipo de construcción con el fin de interrumpir o impedir una actividad.
4. tr. Desamparar, abandonar o desabrigar una casa.

El pasado sábado, día 3 de octubre, en el Polideportivo de Grado tuvo lugar el IV Encuentro de Clubes de Lectura de las Bibliotecas Públicas de Asturias promovido por el Grupo de trabajo de animación a la lectura de la red de bibliotecas públicas de Asturias con su coordinadora Cristina Jérez a la cabeza. Autores de la talla de Manuel Rivas, Clara Sánchez y Manuel Vicent han ido abriendo el camino hasta llegar a éste en el que la protagonista fue Rosa Montero o, mejor, Rosa Montero fue la excusa. Las estrellas indiscutibles fueron, son, la lectura y los lectores, el autor y el proceso creativo, el diálogo enriquecedor y la relación provechosa que se establece entre todas las piezas: autor, lector y obra. Y es que como dice Rosa "Cada lector que lee un libro lo reescribe" Totalmente cierto. Cuando lees un libro no puedes abstraerte de tus circunstancias personales y vitales que te siguen a donde quiera que vas. No te desnudas y las dejas fuera. Las impresiones y las sensaciones que te provoca la historia son distintas siempre. Creo que no sólo lo reescribes una vez sino que lo haces cada vez que vuelves sobre una obra.
Cuando llegué a Grado, yo iba desde Quirós por mi cuenta, el ambiente festivo que se respiraba en el exterior del recinto me impresionó. La verdad es que era mi primera vez (últimamente hay muchas primeras veces en mi vida, lo que es una suerte pasados los cuarenta y cuatro) De hecho, pensé que aquella cantidad de gente asistía a un evento deportivo. Cuál sería mi sorpresa cuando NO, todas aquellas personas que manifestaban un alboroto emocionado y casi infantil acudían a la misma convocatoria que yo. ¡Menudo éxito! Pensé entonces en el trabajo diario que hacen los guardianes del conocimiento en una carrera de obstáculos por tener sus grandes o pequeñas fortalezas del saber puestas al día, en lo dificil que lo tenemos ellos, nosotros y la cultura en general. Pensé en todos los correos electrónicos que había recibido de mi bibliotecaria favorita, Chelo Veiga de la Biblioteca Sara Suárez Solís de Pumarín de Oviedo, para informarnos de la preparación del encuentro. Calculé el tiempo y el trabajo en equipo que había detrás. Pensé en todo lo que cuesta hoy en día movilizar a la gente para hacer algo, cualquier cosa y como lo habían conseguido. Me alegré. Enormemente.
Al comienzo del encuentro, tras una breve intervención del Alcalde (que excusó tener que irse) y de la Concejala de Cultura (que se fue de puntillas, pero no se excusó) Gustavo Adolfo Fernández, el bibliotecario de Grado dijo, y repitió varias veces, que "el que da lo que tiene, lo da todo" en un intento de justificar la celebración de la multitudinaria reunión de lectores en un recinto deportivo. Estoy segura, del talante de Rosa Montero así se desprende, que ella se hubiera reunido con sus lectores, con los quinientos que estábamos allí, en el patio de un colegio o en la cocina de su casa, si tuviera una cocina tan grande en la que cupiéramos todos. Pero SÍ, es cierto, parece un poco raro que una villa como Grado no tenga un auditorio cuando a algunas ciudades de este país sólo les falta tener puerto marítimo sin tener siquiera mar (ironía modo on) y es que la presentación del acto y de la escritora se convirtió por momentos en una crítica al uso que, sin orden ni concierto, se ha hecho en este país de los dineros públicos que provienen de nuestros bolsillos.
Pero volviendo a la escritora, Rosa Montero es una mujer con un cierto aire de fragilidad pero con una voz que comunica y que llega. Periodista y novelista, comprometida con la sociedad a través de la Plataforma Teaming que con pequeños gestos solidarios busca dar voz y solución a historias mínimas que arrastran problemas máximos. Intenta dar visibilidad a personas invisibles. Es portavoz de causas perdidas (no siempre perdidas). Firme defensora de los animales y posicionada en contra del maltrato en todas las formas posibles. Sólo hay que echar un vistazo a su muro de Facebook para ver que ella ha entendido a la perfección cual es la fórmula para usar las redes sociales en aras del interés y el bien común. Junto a las fotos que saca desde las habitaciones de los hoteles en cada ciudad por la que pasa y sus artículos, reseñas de sus libros y opiniones de los lectores, dibujos de Bruna y Carlota, cualquier causa justa tiene un hueco en su muro.
"Es un escándalo como se están desmantelando los medios para la difusión de la cultura" dijo Rosa Montero el sábado refiriéndose a los palos que en forma de Reales Decretos, futuros canones o recortes de medios y recursos están llevando las fortalezas del saber, los principales y más importantes centros a la hora de acercar la cultura a la gente de a pie: las bibliotecas. Y lo dijo a punto de finalizar la magistral exposición y el diálogo posterior que ofreció a los más de quinientos lectores reunidos para escucharla y celebrar lo que nos une, la lectura. Rosa Montero y los que hacen posible que escritores de esta talla vengan a Asturias, los miembros del Grupo de trabajo de animación a la lectura de la red de bibliotecas públicas de Asturias, los guardianes del conocimiento y nosotros, los lectores llegados desde todos los puntos de la región fuimos los mimbres de un encuentro que fue una fiesta. Rosa se encargó de poner la magia con sus palabras.
Y es que la lectura que nos une es una enfermedad. Una enfermedad más peligrosa que algunos virus que circulan por ahí fabricados artificialmente en laboratorios. Es una enfermedad que no te mata, sino que te hace libre. Te da los instrumentos para ser persona. Te facilita los mecanismos para pensar y razonar. También te ayuda a relacionarte con los demás aunque sea un acto íntimo. Esta enfermedad que te lleva a querer saber más, te hace descubrir que la verdad está en el conocimiento, que hay muchas verdades, universales y particulares. Todas igualmente respetables y ciertas para los que las defienden, siempre que no pretendan imponerse. La cultura y, en particular, la lectura te forma el criterio y te ayuda a crecer, te hace ser capaz de apreciar otros puntos de vista y de cambiar el color del cristal a través del que miras. Cuando era pequeña pasé mucho tiempo en la biblioteca de mi colegio donde quiero creer que me leí todos los libros. Más adelante el premio a crecer, era poder ir sola a la Biblioteca Pública en la calle San Vicente de Oviedo los sábados por la mañana. Recuerdo la emoción cuando me dieron el carnet de lector adulto. Era como graduarse. Guardo un recuerdo de aquel lugar muy diferente de lo que es ahora la Biblioteca del Fontán, moderna y luminosa.
La verdad no entiendo la vida sin bibliotecas. Y ¿cuál es el papel reservado a los bibliotecarios? Sin duda, el principal, ser los guardianes del saber.





















1 comentario:

  1. Yo soy tan rara que cuando me dicen que piense un sitio ideal en el que me gustaría estar, no pienso en una playa idílica, desierta, con palmeras que se doblan hacia el mar, no, yo pienso en una biblioteca.
    Las bibliotecas son para mí un lugar en el que tengo el disfrute asegurado, allí me siento bien, me siento resguardada, acogida, feliz...
    Ya digo, es que soy muy rara.

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