Páginas vistas en total

martes, 14 de octubre de 2014

"La mujer de al lado" de Ovidio Parades

"Cuando la vida comenzó a pesar.
¿Cuándo sucedió eso? ¿Cuándo comenzó a pesar la vida?"
                                                         Ovidio Parades en "La mujer de al lado"

Me encanta el otoño. Es mi estación favorita. No sólo me gustan sus colores y sus olores, ni los árboles que mudan de tonalidad para luego abandonarse, desnudarse de hojas y empezar su preparación para lo nuevo que vendrá en primavera. Es el ciclo de la vida que se repite año tras año dejando atrás lo caduco y lo viejo. Me gusta no sólo porque lo hacen las labores propias del mismo: recoger manzanas del suelo que sólo son la excusa para enredar por fincas y pomaradas, ir a castañas como justificación de largos paseos por el monte con los niños cargados con cestos de mimbre que nunca llenan. Es tiempo de llagares y faroles de amagostar. Sidra dulce y castañas asadas son los auténticos pequeños manjares que nos trae el otoño. El Bosque de Lindes va dorándose sin prisa, pero sin pausa. En unos días robles y hayas, castaños y fresnos darán un auténtico espectáculo de amarillos, rojos y marrones, el brillante naranja de las calabazas destaca en las huertas entre sus enormes hojas. La paleta de color de esta estación es infinita. El sonido de los pasos sobre el tapiz de hojas secas por los caminos se magnifica frente al silencio que reina en nuestros bosques apenas roto por el cortejo de los animales. Las sendas se cubren con una alfombra dorada y cobriza que cada momento cambia su barroco colorido. Cada hoja es una pieza del mosaico original y único que nos ofrece el otoño. Y ese olor a tierra mojada... Habrá gente que prefiera la explosión de la primavera preludio de tardes de terraza y playa, de sol y calor, pero yo me quedo con este tiempo inestable y lluvioso, ventoso y voluble como yo misma, que nos obliga a sacar los chubasqueros y los gorros de agua, pero que todavía nos sorprenderá con algunos días de sol que atesora avaricioso y nos irá entregando con cuentagotas de aquí al 21 de diciembre.
Además el otoño ovetense nos ofrece un extra, ya una costumbre en los últimos años (para mi éste será el tercero) la presentación de la obra del escritor Ovidio Parades que siempre llega con su último libro por estas fechas como regalo anticipado de Navidad. Este año es una novela coral "La mujer de al lado"
En ella los caminos de Emilio y Lucía confluyen por casualidad en un momento concreto de sus vidas. Él la está comenzando y ella está intentando reconstruir la suya lejos de un pasado que quisiera poder borrar. Este encuentro ofrece al autor la oportunidad de relatarnos la historia de ambos, también la de sus familias. Cada capítulo es una pequeña novela dentro de la acción principal. Ellos mismos y cada uno de los que les rodean, todos, cada uno de nosotros, tenemos nuestra propia novela. ¿Es una novela de amor? Sí, es una novela de amor, de despertar y de curación, el amor que enseña y que redime. ¿Es una novela dura? Sí, es una novela dura porque trata un tema duro, uno de los peores azotes que sufre nuestra sociedad: los malos tratos, la violencia de género, la violencia dentro del hogar, una auténtica tragedia. El odio gratuito y la sin razón, los celos y el miedo. El miedo que se pega a tu piel y no te deja vivir, ni respirar. El miedo que te ahoga y te inmoviliza. El silencio que enmascara el dolor. Sin embargo, la novela envía un mensaje positivo, un "si quieres, puedes" aunque eso suponga muchas veces arriesgar tu vida y la de los que están contigo. No hay ni una sola mujer en la tierra que no merezca vivir en paz y ser feliz, qué pena que en muchos casos esa paz pase por una lápida en el cementerio con su nombre escrito en ella. Si queréis saber más, tenéis que leer el libro. Este texto es un regalo para todas las Lucías que gritan "basta" y para todos los Emilios que se arriesgan a amar aunque sea por un momento.
Y ¿qué decir del autor que no hayamos dicho u oído ya?
Quiero creer que también conocí al Ovidio librero un otoño buscando el libro infantil de un amigo ilustrador que había editado Ámbitu, en aquella librería de barrio tan fatalmente situada en una calle por la que sólo pasaban los vecinos y gracias, una calle que es la antítesis de lo que es una calle comercial. Conocí a Ovidio allí y en un brevísimo plazo de tiempo la librería cerró. Apenas nos dio tiempo para entablar amistad, pero si para darme cuenta de que aquel local acogedor y lleno de libros por todas partes tenía en su librero su mejor capital. Él escuchaba y asesoraba en todo lo que le preguntábamos, nos encargaba los títulos que no había en aquel momento y recuerdo que, una vez, me llamo para comentarme que había salido un libro nuevo de Barbery. Era un trato personal y cercano. Al cerrar la librería le perdí la pista como librero, pero el destino me lo devolvió como bloguero.
Hoy tener un blog es algo muy común, pero tener un blog al día es algo complicado. Si encima tienes a un montón de gente repartida por el mundo que espera sus entradas y sus vivencias, sus críticas de cine y su análisis personal y siempre exquisito de la última obra literaria que tiene entre manos es lo más. Ovidio Parades lo tiene. Su blog está vivo y yo seguidora de muchos (bueno, no tantos) doy fe que mantener un blog vivo durante cinco años es una hazaña. Una proeza que exige mucho tiempo, mucha dedicación y mucho esfuerzo. Ovidio además de un gran profesional como librero y como creador es un hombre generoso, muy generoso y así lo demuestra desde su ventana al mundo donde no duda en elogiar aquella obra ajena que según su criterio merezca la pena. Como divulgador es fantástico.
A lo largo de los dos años que han transcurrido entre estos tres octubres, Ovidio se ha convertido en mi mentor, mi ejemplo y mi referente no sólo por su forma de trabajar, sino también por su forma de comunicar, de observar la realidad de su ciudad que es la mía y de retratarla, de contar como fue nuestra infancia y como es nuestro presente. He aprendido mucho de él y con él. No sólo leyendo sus textos, sino que he educado mi criterio. Siguiendo sus recomendaciones me he vuelto más exigente. He crecido como lectora. Podría asegurar que ahora soy mucho más selectiva.
De todo lo que ha cambiado mi vida en este tiempo, él sin duda tiene mucha culpa y nunca me cansaré de agradecérselo en público y en privado, en voz alta y por escrito. Y que quede claro que nuestra relación pasa por un apresurado vino este verano y eso sí, mi absoluta fidelidad y entusiasmo a la hora de seguirle por donde quiera que va siempre que mi vida lo permita. Él sabe el respeto y la admiración que le profeso.
Ninguno de los dos podemos ver el futuro, yo querría y seguro que él también, pero creo que nos esperan muchas cosas que celebrar. Sus éxitos seguro.

7 comentarios:

  1. La vida es muy complicada para todos. Para los que nos dedicamos a estas cosas de la cultura, más aún. Por eso, leer este texto me reconforta tanto, tanto... Gracias. Siempre agradecido por ello.

    ResponderEliminar
  2. Gracias a ti: por tu constancia, por tu no desfallecer cuando todo se pone cuesta arriba, por tu trabajo, por tu defensa de la cultura, gracias por todo. Nos vemos mañana.

    ResponderEliminar
  3. Generosidad, qué gran palabra. Veo que además de fiel seguidora también eres, al igual que Ovidio, una persona muy generosa, y eso es digno de elogio, como lo son tus palabras, a través de las cuales has logrado otra vez hacernos llegar tus sentimientos con tanta claridad. Un abrazo, Bea, nos vemos mañana en nuestra cita otoñal

    ResponderEliminar
  4. Cuando la vida te va dando palos uno podía dejar que el resentimiento se acomodara, yo creo que la mejor actitud es la de poner a buen tiempo mala cara y ser generosos, aunque haya días negros, muy negros. Mañana en el Bombé de Vetusta brindaremos por lo que vendrá que será bueno.

    ResponderEliminar
  5. Me ha gustado mucho tu reseña, será porque has dejado algo de ti en ella. La novela de Ovidio Paredes también me ha llamado la atención. Espero poder sacar huequitos para seguir visitando tu blog. De momento la primera impresión ha sido buena.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  6. A mí me has convencido, Bea, corro rauda a leer el blog de Ovidio Paredes.

    ResponderEliminar
  7. Soy seguidora del blog de Ovidio desde hace bastante tiempo. Siempre me enseña y sobre todo me conmueve. Un abrazo

    ResponderEliminar