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martes, 12 de junio de 2018

El fruto está en el trabajo bien hecho.

"Somos lo que hacemos repetidamente. La EXCELENCIA, entonces, no es un acto; es un hábito.” Aristóteles


Aún sorprendidos por el triunfo de la moción de censura y la formación del nuevo gobierno, buscando el PP reaccionar ante la pérdida del poder y explorando para encontrar un nuevo lider e inmersos en plena competición para fagocitar a IU a nivel nacional, reciente aún la publicación de un ambicioso proyecto para reducir en el futuro el número de concejos (que no digo yo que sea mala idea, sobre todo de cara a la gestión de recursos, ainssss los gestores... y que igual hay que hacer una reflexión profunda), empezando a mover ficha a la hora de posicionarse en las cabezas de lista de las inmediatas próximas elecciones (no olvidéis que mayo de 2019 está a la vuelta de la esquina), barajándose ya posibles nombres de alcaldables en los concejos, no me gustaría dejar pasar la siguiente reflexión sobre los retos, enormes, que tiene mi concejo y el resto de los concejos de la zona.
El sábado por la mañana recibo un mensaje con foto de un vecino que me cuenta que en una de las escolleras que sujetan la Cobertoria hay un desprendimiento. Nos lamentamos, mi amigo y yo, de la situación de nuestras laderas, consecuencia directa del estado de nuestros montes, y me dice que hasta que no pase algo "no harán nada". Aunque pase, no harán nada. Las lluvias siguen haciendo estragos y seguirán si no para de llover (aunque dice el refrán que "nunca llovió que no parara"). Leo en las redes sociales que el argayu de Las Agüeras sigue siendo protagonista indeseable del tráfico quirosano, pero también que las Xanas están cerradas por un desprendimiento, que en Trubia ha brotado como por generación espontánea una cascada y que han cortado la carretera obligando a desviar el tráfico. Mientras sigue lloviendo afuera y no tiene pinta de mejorar. Me llevan diciendo vecinos y vecinas de Quirós que no hay cobertura de móvil desde hace días. Mientras los políticos autonómicos siguen preocupados por el envejecimiento del población y el despoblamiento, camino de consumir el último mandato representativo seguimos estando en el mismo lugar o incluso, me atrevería a decir que peor. Sin comunicaciones y sin infraestructuras el mundo rural no tiene futuro, pero sin lo rural son las ciudades las que no lo tienen. Estaremos dando vuelta a posibles soluciones, a encontrar la fórmula mágica que ponga fin a nuestros desvelos o la ecuación que en un segundo dé remedio a nuestros males, pero sin inversión no hay solución.
Las comunicaciones son la herramienta para conseguir fijar población, población joven que arraigue en los concejos y también son fundamentales para la eficaz prestación de los servicios. La cobertura de móvil es algo irrenunciable. No podemos estar así y tampoco podemos conformarnos. La conexión a Internet fundamental, pero también el estado de las carreteras de forma que no nos juguemos la vida cuando circulamos por ellas, pendientes de si argayó o no la montaña. 
Este fin de semana lo pasé en Galicia, recientes aún los ecos del VIII Encuentro de Clubes de lectores de Bibliotecas Públicas de Asturias celebrado en el Museo Etnográfico de Quirós en el que el trabajo en equipo fue el mayor éxito que podíamos cosechar porque el resto (la participación de los clubes, la implicación de las bibliotecas y bibliotecarias, el apoyo institucional y la fantástica figura de la autora que nos acompañó) no era cosa nuestra. La facilidad para trabajar cuando se trata de un equipo cohesionado con un objetivo común dio como resultado la jornada que salió. He pensado mucho estos tres días, por circunstancias ajenas a este tema, en que la excelencia está en el trabajo. Igual desde ahora mismo tenemos que empezar a organizar equipos de trabajo transversales con un único objetivo, el bien común y el servicio a la comunidad, comprometidos de verdad en obtener beneficios para los ciudadanos de los núcleos rurales que tienen idénticos derechos que los de las ciudades aunque, a veces, no lo parezca y para defenderlos tengan que dar un puñetazo en la mesa. Analicemos seriamente la realidad del mundo rural y empecemos hoy a pensar cuál es nuestro compromiso para con lo nuestro, hasta dónde pueden llegar nuestras promesas sin que suenen ridículas por imposibles y empecemos a trabajar en serio por los concejos pequeños dónde reside el auténtico espíritu de nuestra tradición, seguramente así consigamos un mundo más justo y mejor para todos.

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