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miércoles, 27 de septiembre de 2017

"Hibernófila" (hibernophile)

Este es el resumen de lo que he ido colgando en mi FB durante el tiempo que ha durado el viaje a Irlanda, a medida que lo leéis véis las impresiones que he tenido. Va como un diario. Es un poco largo pero ha sido "el viaje", el viaje que necesitaba, pero sobre todo ha sido "el guía" el señor David Cámara el que me ha hecho emocionarme a cada paso a pesar de que el tiempo, lo que se dice el tiempo, no ha acompañado nada, (por favor, cuidadme a este hombre que contagia Irlanda por todos los lados que va, con su saber inmenso, su capacidad comunicadora, sus ganas de agradar y su sonrisa).
 
Día 1
Como sabéis algunos vengo con Javier Reverte en mi recorrido por Irlanda. Ayer después de la visita panorámica (fantástico guía, superamable y muy pendiente de la gente) salí del hotel a buscar algunos de los sitios que menciona Reverte en su libro: La Oficina Central de Correos, la Literary Parade al lado de la Catedral de San Patricio y el Garden of Remembrance donde el monumento que honra a los caídos en el alzamiento Pascua del 1926 que al autor le parece horroroso a mí no me ha producido ni frío ni calor. También he visto a Oscar Wilde sobre la roca en Merrion Square, pero no tengo foto. He paseado, mirado alrededor y visto cosas que no me han gustado. Eso lo dejo para otra entrada. Me quedo con la ciudad llena de gente y de vida. Irlandeses rubios e irlandesas morenas. Muchos jóvenes con esa prisa que caracteriza a la juventud. Muchas bicicletas. Ciclistas sin casco y muchos turistas, parece ser que tiene que ver con el Brexit, lo del turismo claro. Quizás ahora Irlanda ocupe el lugar de sus odiados vecinos. 
 
Día 2
No os había dicho que el tour se llama Sabores de Irlanda, por eso después de la cerveza nos hemos pasado al whiskey y en un día típicamente asturiano, fartucos de agua, nos hemos trasladado hasta Galway. Galway es hoy una dinámica ciudad en la que "las focas nadan en su bahía" y la gente, muchos estudiantes, llenan sus calles. En 2020 será la Capital Europea de la Cultura. En la Colegiata de San Nicolás dicen que estuvo Cristóbal Colón sobre 1470 buscando pistas sobre la ruta que había seguido San Brendan el Navegante que contó en sus memorias que había llegado a América en el s. VI (claro que llamaría de otra forma adonde llegó y no América). En una de las fotos podéis ver un elemento decorativo en la fachada de un edificio, el edificio es el Castillo Lynch y el bicho es un mono que sujeta a un bebé humano. Parece ser que el castillo sufrió un incendio y la familia salió huyendo y en la huida olvido al neñu y al mono que era la mascota (estos irlandeses ricones eran un poco extravagantes) al rato salió el mono con el bebé en brazos salvándole del fuego y de morir abrasado y como premio a su heroísmo le colocaron en la fachada del Castillo. Ahhhh lo olvidaba, entre destilería y Galway, hemos visitado Clonmacnoise, un conjunto de hasta doce edificaciones religiosa con un buenísimo Centro de interpretación en medio de la nada y que es un lugar de peregrinación. Por cierto, hemos cambiado de hotel y este es súper ruidoso. Lástima.
 
Día 3
Hoy vamos tarde porque ha sido un día largo.
Mágica Irlanda. Dice Javier Reverte en su libro "Canta Irlanda" que en un día en este país y con suerte pasas por las cuatro estaciones del año. Los irlandeses presumen de ello al tiempo que se disculpan contigo por la lluvia. Hoy además de vivir esto, hemos ido buscando el arco iris, o mejor, el arco iris nos ha ido siguiendo a nosotros durante nuestro periplo por el Parque Nacional de Connemara. No tengo palabras para definir la belleza de este paisaje. Os dejo las fotos de un país en el que las montañas no tienen nada que ver con las nuestras, en el que los pastos cambian de verde al tiempo que avanza el día y con él se suceden en desorden invierno, otoño, primavera y verano y tras barajarse de nuevo primavera, invierno, verano y otoño. Pastos salpicados de motas blancas que llevan una mecha de fantasía en el pelaje, son las ovejas pintadas con los colores que ayudan al pastor a identificar las propias. Un país que protege una lengua minoritaria que solo habla un cuarto de millón de la población: el gaélico. Un país con solo un 9% de bosques, muy lejos del 25% que recomienda la UE pero que tiene "bosques de cultivo" dedicados a la producción de muebles suecos. Un país que es el paraíso de los norteamericanos que vienen a jugar al golf y que ha sido capaz de boicotear el campo de golf propiedad del actual Presidente de los EEUU. Un país que consiguió serlo tras liberarse de un invasor que pretendía exterminarlos haciendo que se murieran de hambre (para que veáis cómo se escribe la historia).
 
Día 4
Pasado el ecuador de la experiencia, solo puedo afirmar sin temor a equivocarme que Irlanda es un país de agua. El agua de la lluvia, la de mar, la de los pequeños regatos y cascadas que aparecen por todas partes recogiendo la que primero nos ha entregado generoso el cielo (que digo yo que no hacía falta ser tan generoso y así aquí no llueve a mares, "llueve a océanos" como dice Javier Reverte), las de los lagos, el agua dulce del Shannon que hoy cruzamos en ferry para pasar al Condado de Kerry.
Irlanda es un país de paisajes, espectaculares como el de ayer de Connemara, lunares como el de de la zona del Burren e impresionantes como el de los increíbles Acantilados de Moher.
Es un país literario tanto por sus hijos (tiene cuatro premios Nobel: Yeats, Bernard Shaw, Beckett y Seamus Heaney) como por la inspiración que ha ofrecido a otros para sus obras.
Y es un país de tradiciones y sabores. No soy muy amiga de poner fotos de comida pero hoy visitamos una granja. En la pasada edición de LibrOviedo fuimos a una cena temática sobre Juego de Tronos. En ella nos dieron un "scone" que estaba para tirárselo a alguien a la cabeza. Hoy en la granja nos ofrecieron scones recién hechos con mermelada de ruibarbo y crema fresca y este SI era un scone.
Sigo mi aventura irlandesa. Espero no aburriros.
 
Día 5
Más Kerry. Hoy ha sido un día de esos en los que como dice mi padre pierdes la afición. Salimos temprano con un tiempo que prometía llevarnos al averno. Visitamos un museo etnográfico, el Kerry Bog Village, a años luz del MEQ pero con un montaje turístico impresionante. He pensado mucho en esto a lo largo de estos Sabores irlandeses. Si en Asturias hiciéramos la gestión de los recursos turísticos como lo hacen aquí otro gallo cantaría. No digo que lo hagamos mal, solo digo que podríamos hacerlo mejor y miro nuestro ombligo, no el de ningún concejo vecino.
El tiempo nos dio lo que prometía y a mí por dar me dio un golpe que literalmente me arrancó las gafas en un mirador sobre el Atlántico que meneaba al autocar con todos en su interior. Imaginaros la escena. Que deciros, la fauna africana hoy no se ha atrevido a salir de la mochila y yo tras el golpe me volví al autocar no fuera a ser que finalmente perdiera las gafas.
De todas manera y pese a que "Irlanda es un país despeinado" como dice mi compañero de viaje Javier Reverte, Irlanda no deja de sorprenderte. Son capaces de coronar a un carnero, de hacer un monumento a San Brendan, os acordáis aquel que descubrió América en el s. VI, de hacerle una estatua a Charles Chaplin que venía a pescar a Waterville, de dejar caer la casa del primer parlamentario católico el Sr. O'Donell y luego ponerle un busto en el prado de enfrente mirando los restos de la misma comidos por la sebe. Y al final de un día con un viento endiablado y una lluvia impenitente, atravesando bosques en los que el otoño avanza con fuerza, buscando duendes y maravillándose de los ciervos pastando en las praderas, salir el sol y regalarnos un nuevo arcoiris. Irlanda es todo, sin duda alguna.
 
Día 6
Bueno amig@s, lectores y amigos lectores (que sois casi todos) esto llega a su fin. Hoy voy a publicar el penúltimo capítulo y quizás el último también. A ver cómo estoy de inspirada.
Salimos temprano, y de nuevo lloviendo, en dirección a Kilkenny. En mi anterior visita había estado en Dublín y en Kilkenny, recuerdo que a Kilkenny viajamos en tren y para volver nos pasamos un rato grande esperando el tren de vuelta. Recuerdo tb que aquella Semana Santa el tiempo fue estupend...o. En este viaje desde el momento en que vi qué grupo éramos empecé a pensar que los jardines del Castillo eran el sitio perfecto para hacer una foto todos juntos y así lo propuse como a mitad del tour, a David nuestro guía. No había estado dentro del Castillo, es lo que tiene viajar por tu cuenta que priorizar unas cosas, ves mucho, pero no todo. En esta ocasión visitamos el interior. Me llama la atención una cosa que podéis ver en una de las fotos. Cuando la gente visita el MEQ le llama la atención que las leyendas estén escritas en inglés y en quirosano (porque no está en asturiano), pues bien aquí están en inglés y en gaélico, un ejemplo más de la política de protección de esta lengua minoritaria. Oiga y tan pichis (yo creo que nadie se dio cuenta). Luego hicimos la foto, el sol Lucía en lo alto, la hierba era color esmeralda y tb brillaba y tuve la foto que soñaba. Ya en el autocar tocó la despedida, esto lo dejo para el último capítulo, muy emocionante y tal.
Hemos vuelto a Dublín y de nuevo me ha llamado la atención la vieja ciudad llena de gente joven. Es una delicia este lugar como lo es todo esté país, creo que aún no lo he dicho, no?
Llegué la última el lunes pasado y me voy la primera, traía la mochila llena de piedras y me voy con ella vacía de todo lo que tanto pesaba, pero esta reflexión la dejo para mañana por la mañana. Volveré a Irlanda y espero recorrer sus carreteras, conduciendo a la izquierda del carril con el volante a la derecha (aunque me parece imposible) y es que a mí me pasa como a Reverte "Para mí constituye un placer supremo viajar solo en coche [...] Disfruto con hondura de mi soledad y no entiendo cómo existe gente a la que le aburre viajar en un coche sin compañía alguna: pocas cosas hay en la vida tan libres, pura aventura."
 
Día 7
Voy a contar dos partes de la historia.
Cuenta Javier Reverte que en Glendalough leyó en un banco grabado en una placa de metal "sometimes I sit and think and sometimes I just sit" y eso es lo que he hecho yo, sentarme sin pensar. Viajar a lo largo de Irlanda y no pensar. Y es lo que necesitaba, vaciar mi mente, salir de una situación que me asfixiaba y no pensar. Ya sé que probablemente esto no haya solucionado mis problemas (que seguirán ahí si es que realmente había alguno...) seguramente no, pero creo que lo que debe preocuparnos realmente es lo que está en nuestro interior físico o espiritual, imaginario o real, no lo de fuera. Si nosotros estamos bien todo lo demás estará bien, será más guapo o más feo, pero estará bien. Así recuerdo hoy a mi amiga Mónica, cuando llegando a Santiago hace dos años le comenté que yo creía que el Camino me iba a facilitar todas las respuestas y no me había dado ninguna y ella me dijo "Bea, no será que no tienes preguntas", pues eso relativizar va a ser mi meta, "relativizar y priorizar" y al que no le guste que le den y que le den fuerte que nadie que pretenda hacer daño, de la forma que sea, merece ni un pensamiento mío y sí estoy rodeada de duendes malignos pero su olor me avisa, así que, sólo habrá que estar prevenida.
La segunda parte tiene que ver con la prevención que yo traía a este viaje después de la experiencia del año pasado que aún no soy capaz de entender a pesar de que ya ha pasado tanto tiempo. Los viajes los hacen las personas, no hay más. Puedes ir al sitio más remoto, al más pequeño, tener el peor tiempo del mundo, pasar calor, pero como no tengas unos compañeros de viaje "decentes" los viajes son un fracaso. Y qué quiero decir con decentes. Lógicamente no me refiero a su vida personal más allá de las costumbres sociales de educación, cortesía y respeto. Me refiero a que uno por mucha mochila que traiga encima no puede viajar solo a amargar al vecino, encima cuando la vecindad es temporal, por siete días y, realmente, sólo vecino de autocar porque al final tú te vas a tu habitación y "si te he visto no me acuerdo". Me he pasado dos días observando a la gente y una vez que he visto por donde iban las sinergías del grupo, me he acercado. Y sí, es verdad, había gente de todo tipo, pero el conjunto ha funcionado como deberían de funcionar las comunidades de vecinos o las nacionalidades dentro de un país. Españoles, sobre todo catalanes, algún catalán no español, argentinos, brasileños... un conjunto variopinto que ha convivido en armonía. Cierto! Armonía!
Pero, sin duda, también y muy importante los viajes los hacen los guías y este hombre, David Cámara, es muy grande.
 
 

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