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martes, 16 de agosto de 2016

Después de Alba.

Fiesta Grande en Alba. Al final aguantó el tiempo que se pronosticaba malo tras la macro-tormenta de la madrugada del lunes. Lo que se conoce como una noche toledana en toda regla: aire, rayos y truenos, agua a cántaros y granizo en pleno agosto que me recordó, por un momento, otro día de Alba en los años ochenta cuando los granizos tuvieron el tamaño de cubitos de hielo.
Vamos, lo que se dice un tiempo perfecto para la macro-fiesta que se pretendía celebrar. Y la hubo, macro-fiesta digo, porque para los chavales la lluvia no es un impedimento cuando se trata de divertirse, aunque los más jóvenes pasaron miedo y mucho, me atrevería a decir, pues las montañas amplifican el sonido de la tormenta hasta límites casi apocalípticos. Tiendas por el aire, esqueletos de avances y toldos desperdigados por todas partes, sacos de dormir empapados. El paisaje después de la tormenta añade un punto nuevo de desolación al basurero en que se convierte la Mortera de Salcedo.
Macro-tormenta, macro-fiesta y macro-pelea decían ayer, aunque esto último dejé de convertirse en noticia para convertirse en tradición esto de cerrar las verbenas a base de puñetazos.
Y no seré yo quien critique la forma de divertirse de nadie, pues no es en absoluto mi derecho, pero digo yo que un poco más de cuidado estaría bien. ¿Tan dificil es dejar limpia la porción de suelo que generosamente el pueblo de Salcedo cede? Y digo generosamente porque ganancia de la subasta de la fiesta le queda muy poca (estuve presente en la última) y digo que siquiera la fiesta no sea deficitaria para quien la organiza cuando aquello se ha convertido en un auténtico botellón. Quién lo iba a decir.
Un Alba más o un Alba menos, todo depende del cristal con que se mire. Igual hemos que reflexionar acerca del equilibrio entre progreso y educación, que parece que tienen una tortuosa relación inversa.
Tengo mi propia opinión. No cabe duda que la pista a Alba nos trajo un montón de ventajas a los que habitualmente estamos por allí, sobre todo, a los que trabajan por allí. Gracias a ella nuestras cuadras y cabanas están siendo más y mejor aprovechadas, nuestras fincas tienen accesos que no imaginábamos y se ha solucionado que personas mayores participen de la romería por excelencia del concejo de Quirós de la que son, sin duda, su auténtica alma. Pues sí señores, los auténticos romeros son los, quirosanos o no, que continúan subiendo a Alba a venerar a la Virgen o que simplemente continúan una costumbre que iniciaron sus ancestros. Sin ellos y sin Ella la fiesta no existiría. A cambio tenemos cosas que no teníamos, pero ¿qué no queremos? Algunos de nosotros, quizás la mayoría, tenemos una dependencia tan grande del coche, que si pudiéramos llegar con él a la puerta de la capilla, lo haríamos. Hemos abierto las puertas de nuestra mortera a algunos excesos, demasiados diría yo, sobre todo, etílicos, que no son ni saludables, ni del todo pacíficos. Convertir nuestras romerías en auténticas competiciones de excesos no creo que sea lo más interesante. Hoy el paisaje de la mortera será semejante a un campo de batalla, sin vencedores ni vencidos, o mejor, todos derrotados. Esta desolación que dejan algunos abusos sólo la veremos los vecinos que nos aventuremos estos días por allí, ganaderos o no, pero lo sufriremos todos, empezando por nuestro ganado y nuestros pastos. Seamos responsables y consecuentes, usemos con cabeza los recursos y no abusemos de ellos. Alba es de todos, en nuestras manos está conservarla y poder disfrutar mucho tiempo de su belleza y su paisaje.
En frente la fiesta de Trobaniello, más familiar, pero que es ejemplo de convivencia entre romeros y paisaje. Igual tenemos el ejemplo aquí  mismo y no queremos ni verlo. Ellos los de la otra parte del Valle, mantienen la tradición de su Virgen, su comida campestre y su romería. Con ella empiezan una semana de auténtica fiesta tradicional en la que  han conseguido no desvincular a la aldea de la fiesta. Eso en Salcedo, no se sabe porqué motivo, se ha perdido para siempre.
Aún así y tras esta visión crítica y no exenta de tristeza, para mí Alba 2016 ha sido un día precioso que no olvidaré por motivos personales, la primera fiesta de Alba para mi guapísima sobrina. La compañía de mi familia y de amigos, gente importante en mi vida. Os emplazamos para la celebración de Alba 2017, por favor, con sentido común.

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