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jueves, 16 de junio de 2016

Lola la de Bea

Yo no sólo no te abandonaré nunca sino que además tengo amigas que te escriben poemas y es que no a todo el mundo le escriben un poema y tu tienes muchos, los que escribimos cada día hilvanando nuestra vida, cada día un verso de amor, un soneto de compañía, un romance de lealtad. No comparto en mi blog nada que yo no haya escrito, pero esto hoy lo merece. Por la historia más bonita que hemos vivido juntas, porque sólo habrá un desenlace que pueda separarnos, porque me gustaría que todo el mundo entendiera lo que significas para mi y lo que me has dado, porque desde que estás en mi vida sé lo que es el compromiso. Si pudiera pedir un deseo pediría que se parara el mundo para que no te hicieras vieja o mejor que nos hiciéramos viejas juntas.
Hay cosas qué no puedo pensar, que no quiero pensar. Ya pensaré en ellas mañana.


Lola la de Bea

Bea viaja con Lola,
siempre en fines de semana.
Voltea contenta su cola
sube al coche como humana.
Unas veces va dormida
o mira por la ventana.
Va soñando con comida
y con gatos que amilana.
Salen de Oviedo a Salcedo,
pasan por Trubia y Proaza.
Cruzan algún Castañedo,
Lola a una ardilla amenaza.
Se llena de adrenalina
cuando están llegando a casa.
Mira si hay una gallina
y corriendo la repasa.
Bea se fue al catecismo
tuvo que llevarse a Lola.
Otra vez pasa lo mismo
no puede quedarse sola.
Y calladina en la iglesia
empezó como a pensar...
"A ver si Dios tiene amnesia
y me puede perdonar
los sustos que le metí
al gatín de la vecina,
estrés al que sometí
a aquella pobre gallina."
Con las patas delanteras
reposadina en el suelo,
Lola rezó a su manera
hoy´ta más cerca del cielo.
Se apropió y no titubea
de su dueña y trae cola.
Sigue llamándose Bea,
pero Bea la de Lola.

Tina Alonso













 

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