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lunes, 23 de enero de 2017

Secretos y mentiras.

Cuando una tiene claro por y para qué trabaja no le cabe duda de que hace bien las cosas. Llegará a más o menos cosas, dependiendo también de lo que le dejen hacer, pero siempre consciente de cuál es su sitio y cuál es su objetivo: poner a Quirós en el mapa. Ojalá el resto del mundo tenga tan claro lo que hace y porqué lo hace. 
Mi amiga y compañera en La Voz del Trubia, Esther Martínez (no voy a buscar otro ejemplo porque ella es el mejor) hace idéntica función en Las Regueras, su trabajo es tan exhaustivo que escribe casi una noticia diaria, el fin es que Las Regueras esté en primer plano cada día, que tenga visibilidad, poner el valor nuestros concejos. Doy fe que conseguirlo no es fácil y más si te ponen trabas/zancadillas/trampas.
Que te oculten información o que la distorsionen para que no puedas usarla, que no tengan confianza en ti, en mi opinión, no tiene sentido, sinceramente. Me he pasado toda la tarde en la Asamblea Extraordinaria de la Asociación de Mujeres del Valle de Quirós y todavía he tenido tiempo para ir a sacarle una foto a la fantástica Anabel Santiago y su grupo de alumnos que SÍ SON PROFESIONALES, desde aquí mi reconocimiento a Anabel que me atendió con cariño y generosidad. También subí a Ricabo aún sabiendo que no esperaban por mi, lógicamente no pude hacer nada. Este es mi trabajo como corresponsal de LVT un periódico serio que hace información local y que, lo siento por algunos, es auténtica VOZ DEL PUEBLO independiente y no al servicio de señores/terratenientes/caciques. Yo no vivo de esto, afortunadamente. Pierdo dinero, sí, pierdo dinero, esto no es nuevo, pero lo hago movida por el amor por mi tierra, aunque el concepto tierra se lo apropien algunos y lo hagan suyo propio, dando menor valor al mío o al menos intentándolo. Mal vamos. Mal muy mal.
Que venga un payaso de la tele a decirnos lo que es secreto y lo que no, no tiene precio, eso ES MANIPULACIÓN como el montaje de la productora en tierras quirosanas. Cuando diga que  Quirós está en León (cosa que hace siempre) veremos quién ríe el último. Cuando pretendan reflejar un enfrentamiento entre Quirós y Babia que es falso porque entre otras cosas quirosanos y babianos han compartido muchas cosas en absoluta cordialidad vecinal. Conclusión: como no hay polémica, esto lo cortarán!, peor aún que venga una empresa privada, una productora e imponga condiciones a la gente por grabar en Quirós como secuestrar las fotos de los particulares fuera del "set de rodaje", que vengan a alojarse en Quirós a costa del presupuesto del Principado de Asturias, o sea, con nuestro dinero y que prometa una promoción para la zona que sólo podrá hacerse a toque de corneta (la que ellos tocan) esto es OPACIDAD Y FALTA DE TRANSPARENCIA, que no dejen sacar fotos en la calle, pero esta gente ¿quién coño se cree que es?, pero lo peor ¿por qué entramos al trapo de estos mafiosos? Ojo, yo estoy feliz porque graben en Quirós, en Ricabo (a diferencia de otras personas que así lo han manifestado, a mi me da igual donde graben, lástima que lo hayan hecho de noche a excepción de la salida de Bueida para hacer la ruta, al final la promoción solo se va a hacer de dos personajes, uno televisivo y otro deportivo) y pasará como con la Vuelta Ciclista a España en su subida a Alba. Es lo que hay.
Solo espero que el pacto de confidencialidad suscrito en el aire rompa por algún eslabón (que cuando hay muchos es muy fácil que ocurra) y se publiquen las fotos del encuentro secreto, (secreto con banda de gaitas, recepción vecinal, vecinos de Bárzana que pasaban por allí sentados en la mesa de la escuela de un pueblo que no es el de ellos y pincheo posterior, coño, menos mal que era secreto) entonces se hará realidad aquello de "quién ríe el último, ríe mejor". Ojo, que no digo que se publiquen las fotos del rodaje que es de gente trabajando en un espacio "privado", pero si van a León y se hacen fotos con todos que publican, cuelgan en twiter videos, ¿quién entendió mal el concepto de secreto o era MENTIRA?
En una quedada de colaboradores de LVT de Navidad un concejal de uno de los Ayuntamientos grandes de la zona nos dijo que "la gente no entendía que alguien hiciera algo por otro gratis" Voy a acabar creyendomelo. Al final siento de verdad el revuelo causado por lo que se haya podido perjudicar al más interesado en que esto saliera bien, pero siento aún más que no hayan tenido confianza en mi, porque yo igual no estoy al servicio de  ningún señor y sí se discernir lo que puedo publicar y lo que no. Aún así la pequeña pieza que publicamos a contracorriente en LVT tuvo 14.000 visitas, imaginaros la cantidad de visitas que podría haber tenido en caso de facilitarme el trabajo. Y SÍ ESTOY MUY MOSQUEADA, sobre todo por renunciar a compromisos personales para que me lo paguen así. No sí al final van a tener razón tantas personas que ponen nombre a esto que pasa. ¡Hay que joderse!
Por cierto Calleja y Alonso estuvieron en Quirós grabando "secretamente"el programa del primero pero por alguna razón nadie facilitó que yo pudiera estar presente y eso que mi trabajo serio y riguroso está fuera de duda, pero ye lo que hay. Así a base de chascos también se aprende.

jueves, 12 de enero de 2017

Todas las patrias.

Cuartel de la Guardia Civil en Pumarín (Oviedo)
Empecé Patria de Fernando Aramburu hace tres noches y creo humildemente que es de esos libros que deben de formar parte de la biblioteca personal de todo aquel que quiera entender la historia de una parte importante del siglo XX de este país. Un país marcado por el terrorismo de ETA. Una sociedad rota por la sinrazón con episodios que no olvidaremos nunca. Me lo recomendó Gemma Torres, gracias Gemma por tantas cosas, por tantos libros. Cada lector escribe la historia que lee, cada lector lee un libro distinto por eso creo que es bueno que os cuente aquí cuál es la mochila que llevo a la hora de encarar esta lectura y con ello queda todo dicho. Escribiré de Patria, pero en días sucesivos cuando su lectura vaya posando en mi memoria y las familias de Bittori y Miren pasen a formar parte de mi colección de personajes, personajes tan reales como lo fueron el frío y el miedo, el terror y el dolor a los que todos fuimos sometidos.


Viví treinta años en Pumarín. Aún hoy cuando pienso en mi barrio pienso en Pumarín. Mi casa (que es y será la casa de mis padres por tantas cosas), mi colegio y mi parroquia, mis recuerdos y mi infancia. Todo está depositado en Pumarín, hasta mi trabajo le debo a este barrio. Allí crecimos a la sombra del Cuartel de la Guardia Civil, situado en medio de la avenida que da nombre a la zona donde antes que otra cosa hubo una pomarada. Cada mañana iba y venía del colegio por las calles paralelas a esta avenida principal, desde las que también se veía el cuartel. Un edificio enorme que ocupaba practicamente toda una manzana. Desde afuera parecía compacto. Una vez dentro, tras pasar una especie de portal, llegabas a algo parecido a un patio andaluz, con ventanas pequeñas y techos altos en los pisos, hogares humildes de los guardias y sus familias. En el centro jugaban los niños, aparcaban los coches, entraba y salía gente. Pasaba la vida de una España que despertaba a una nueva época. Se accedía a él por unas puertas de madera grandes sobre las que estaba izada permanentemente una bandera de España. He pensado estos días que aquellas puertas eran como de cartón piedra, enormes pero terriblemente frágiles. Un solo soplido del lobo del cuento hubiera bastado para echarlas abajo. Una mierda de puertas que sólo ponían en evidencia la vulnerabilidad de aquella casa cuartel en la que vivían tantas de mis compañeras, incluida la que fuera mi mejor amiga, Elena Bermúdez, a la que no he vuelto a ver nunca desde que a su padre le trasladaron deduzco a un destino más cerca de su tierra. Todos aquellos guardias (o la mayoría) eran extremeños, castellanos, andaluces. Estaban fuera de su tierra, de su patria.
Viví en Pumarín durante treinta años.

Mi abuelo Arturo era vasco. Cuando murió en su esquela pusieron el nombre con el que todo el mundo le conocía:

 Arturo García Beascoechea, 
Pepe el Vasco.

Eso traía su esquela.
Era un vasco muy vasco. Alto y de cabeza cuadrada, ojos azules limpios los que heredaron todos sus nietos menos yo y que hubieran heredado también mis hijos, manos y orejas grandes, muy grandes. Si hubiera traído chapela, ésta descansaría sobre sus orejas. No la usaba. Mi abuelo Ludivino, en cambio, sí traía boina. Arturo era vasco también de carácter, un poco reservón y cabezota. Buen padre, de tres hijos, a los que educó en el respeto a sus mayores aunque luego ellos, como todos los hijos, hicieran un poco lo que les daba la gana. La mayor, mi madre, el hijo pequeño, a destiempo, no por ello menos querido. Amigo de la buena mesa, buen cocinero y familiar. Familiar, pero no de la misma forma que lo era la abuela. El era leal y valiente, de fiar y comprometido con los suyos, fueran propios o ajenos. Mi abuelo daba pasos adelante cuando la vida se ponía cuesta arriba y los daba también para otros si estos le necesitaban. Nunca le escuché una mala palabra, ni una voz más alta que otra, si acaso cuando se enfadaba nos dejaba de hablar. Salió de su tierra, dejó su patria y llegó a Asturias siguiendo las vías del tren, digo bien porque mi bisabuelo era ferroviario y de la noche a la mañana a Luis y María desde un pueblo de Bizcaia llamado Zalla cuando eran Vizcaya y Zaya, allá por los años veinte del siglo pasado, los plantaron en Oviedo. A ellos y a sus dos hijos, Luis y Arturo, cuyos cuerpos de niños haciéndose mayores ya prometían a los ojos de las vecinas del barrio donde se instalaron la planta que iban a tener, pero esa es otra historia y si sigo por ahí esto va a fluir a borbotones sin fin.
Soy 1/4 vasca y viví en Pumarín durante treinta años.

Mi padre es policía nacional y digo "es" y no era, porque ser policía imprime carácter. No se es ni mejor ni peor por tener esta profesión (profesión que, por otro lado, mi padre nunca ejerció) y no otra, se es y punto. Recuerdo que cuando yo era adolescente una amiga mía decía que "en una película tu padre sería el personaje al que le han dado el papel equivocado". Funcionario escribíamos siempre en las matrículas del cole y más tarde de la Universidad. Y es verdad, podría haber sido cualquier cosa que se propusiera, pero es policía. Aunque tuvo la suerte de salir a estudiar fuera (se hizo capataz agrónomo en Valladolid) el futuro que le esperaba en Quirós era más de pobreza que de otra cosa y despues de probar suerte en la mina y de comprobar lo complicado que era cobrar el jornal tras arriesgar la vida en un agujero, se presentó a las oposiciones en un tiempo en que los policías eran los grises. Salió de su tierra, dejó su patria y llegó a Oviedo. Gracias a una mujer poco ambiciosa pero bastante sensata que le dijo que no estaba dispuesta a andar de plaza en plaza con la casa y los chiquillos a cuestas, mi padre no hizo carrera en el cuerpo. Su valía personal y profesional lo llevo a la armería del cuartel, protegido de las calles. Llevó muchos bocadillos al calabozo cuando la droga y la delincuencia eran un problema del barrio e implicaban a hijos de conocidos. No he escuchado nunca a nadie hablar mal de él. También es reservón, pero de la manera que lo son los quirosanos que es bastante peor que la forma en que lo son los vascos.
Soy hija de policía, 1/4 vasca y viví en Pumarín durante treinta años.

La historia en su mayor parte está escrita por hombres y mujeres fuera de su patria. En octubre de 2011 ETA anuncia que deja de matar, tiene tras de sí un reguero de sangre y muerte. En mi piso está Benjamín, un chico francés con una beca de la Facultad de Química que vive con nosotras tres meses. También está fuera de su patria. Cuando llega a casa, abrimos una botella de vino. Brindamos por la paz, por la paz en el País Vasco y en España. Brindamos por el futuro, porque se restañen las heridas. Mi abuela morirá mes y medio despues y estoy segura de que lo primero que le dijo a mi abuelo con el que tuvo un matrimonio de cincuenta y cinco años fue que, por fin, los vascos tenían paz.


http://bealadelola.blogspot.com.es/2017/01/acerca-de-patria-de-fernando-aramburu.html