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sábado, 20 de junio de 2015

No dejes de besarme

Besa al beber, que el vaso cure el miedo:
besa en el cuello, la más bella comarca.
Déjate besar,
y si te quedara nostalgia
besa otra vez, que la vida se acaba.

Joan Salvat Papasseit.
El beso Gustav Klimt

Si de este tiempo tuviera que quedarme con alguien, me quedo contigo. Tu ser y tu saber, tu presencia y tu ausencia. Los días que estás y los que no. Las noches a tu lado y la promesa de atardeceres infinitos. Las esperadas madrugadas juntos.
Si tuviera que robar algo tuyo, lo robaría todo. Sin violencia y disimuladamente me iría llevando a mi casa tu equilibrio y la serenidad que me transmites. Tu prudencia. La palabra exacta que algunas veces dices y otras callas. La mesura. Tu mirada limpia de hombre justo. Tu capacidad de escuchar. Tu educación. Y con todo ello haría un fuerte en el que pasar tiempo juntos, sin hablarnos, entregados al silencio que dice tantas cosas sin decirlas.
Si tuviera que apartar algo, apartaría las dudas, los miedos infantiles y los fantasmas grandes. El no saber nada de ti, ni de tu vida, más allá de tus manos que prometen caricias delicadas y algunas otras cosas, tu boca que apetece y tus labios que provocan, tus ojos que sonríen y me hablan sin palabras. El querer saber y no preguntar para no romper el hechizo en el que estoy presa. El enamoramiento atrapa. La realidad destruye la esperanza y pone las cosas en su sitio. Estoy segura de que tu territorio tiene dueña, por eso no pregunto, y, sin embargo, construiría una cabaña entre tus ramas donde ponerme a salvo.
Si tuviera que elegir un sentido, elegiría el tacto. Recorrería tu piel con avaricia para calmar mis ganas de ella, y así satisfecha, hartas mi hambre y mi sed de ti y contigo, recuperar el sueño que he perdido y olvidar el desvelo que produces. No estaba yo preparada para verme en este torbellino, y es que pasa, que cuando nada esperas más recibes. A veces aparecen las personas y se quedan, te enganchas para siempre y ya no marchan.
Si tuviera que pedir un deseo, pediría tus besos. Tus besos en la frente y en mis sienes, en las palmas y en el envés de las muñecas. Tus besos en los párpados y el cuello. Tus besos largos y los cortos. Los de niño y los de adulto. Los de amigo y los de amante.
Y estoy aquí encerrada. Esperando que vengas a buscarme. Espero desarmada. Me he rendido. Acúname en tus brazos. Abrígame en tu abrazo. No dejes que me escape. Soy inconstante en casi todo y tengo miedo y frío. Quédate conmigo para siempre, prometo ser yo misma, pero no tardes mucho que el verano pasa rápido y el invierno que viene será largo si no estás a mi lado.

4 comentarios:

  1. Hola. No me deja apuntarme como seguidora de tu blog.

    El mío es:www. abuelabrigadista.blogspot.com

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    1. Me he pasado y te he dejado un comentario, lo seguiré. Un saludo

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  2. Precioso, Bea. No tengo palabras pero esta lo resume todo: P-R-E-C-I-O-S-O

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    1. Es lo que tienen los sentimientos cuando se comparten. GRACIAS, G-R-A-C-I-A-S.

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