Sin apenas darnos cuenta agosto queda atrás. Un agosto de primeras veces, de besos consentidos, de manos sudadas que se buscan y se encuentran, de adolescentes que se descubren e inventan mientras los mayores observamos atónitos como la vida que creímos larga va pasando despacio y acortándose rápido. Un agosto de yerba y de tormentas, de días de niebla que asfixia y de calor asfixiante que invalida. Un agosto que, como todos, se va con la creencia absurda pero esperanzadora de que volverá pronto. Un tiempo lleno de lugares que acogen y en los que te sientes acogido y que en Quirós ha traído alicientes nuevos en espacios conocidos y que tímidamente ya habían puesto en marcha actividades semejantes, nacidascon ánimo de una continuidad que no fue tal porque los proyectos, a veces, pandemia por el medio, no salen como esperábamos. Y así, en uno de esos locales amables de nuestro concejo, con nuevos gestores, la música fue protagonista del verano convirtiéndose en virtud, ofreciendo a turistas y vecinos además de un marcoexcepcional por su belleza, buena mesa y buen trato, banda sonora original y diferente a nuestro estío. Cada fin de semana, las largas tardes estivales se convirtieron en festival particular a tamaño reducido, combinando copas y ritmos para un público entusiasta. Y sonó la música en diferentes estilos y de diferente forma, vocalistas, dúos, DJs y se llenó la Vega de Arrojo de sonidos y risas, porque si algo tiene la música en verano cuando es buena es que alimenta sentidos y anima a compartir sonrisas. No olvidaré este año alguno de los conciertos que nos regalaron, todos de calidad, todos bien recibidos. Una oferta amplia y variada que buscó satisfacer a quienes acomodados en la terraza escuchaban con la iglesia de San Pedro como testigo. Innovar es posible, también en hostelería. Apostar por la música en un concejo de montaña, alejado de dunas y de olor a crema solar. Apostar como lleva haciéndolo con éxito la Taberna Narciso en el vecino concejo de Teverga. Apostar y arriesgar creyendo que la música mueve montañas y si no, moverá a algunos a venir a conocernos. Y, de pronto, cerrado agosto, setiembre a la vuelta de la esquina, cargado de promesas, novedades y planes, con la confianza de que la música siga presente en nuestras vidas y también en nuestros bares, en esta estación que nos espera y que en la que es probable nos acompañará el tiempo. Queremos música en vivo y la queremos en los bares.
Transparente y primaria, necia y coherente. Con mal café si me llevan la contraria. Amiga de mis amigos e incondicional si la causa, aunque sea perdida, merece la pena, pero también divertida, independiente e inconstante en mis afectos. Y desde ya "a palabras necias, oídos sordos" Recordádmelo porfa. El resto ponerlo vosotros, pero leédme, porque en cada palabra, en cada pensamiento en cada entrada de este blog está mi corazón y mi esencia de persona. Besos para todos. (la gente lee esto)
Vistas de página en total
jueves, 7 de septiembre de 2023
martes, 18 de julio de 2023
Tiempo entre costuras
El pasado sábado, 15 de julio, fue inaugurada la exposición “No dio puntada sin hilo”. La muestra es un homenaje a la modista Ana María García Fernández (1929 Casares-Oviedo 2022) que desarrolló su oficio principalmente en Oviedo durante décadas del siglo XX al tiempo que ejerció su magisterio en el arte de coser entre cientos de alumnas que pasaron por su academia.
El montaje que podemos ver en las instalaciones del MEQ ha sido obra de su sobrina Menchu que junto a sus hermanos Rosi y Juanjo, con la colaboración de Alva Rodríguez directora del Museo, manifestaron a este medio su satisfacción por el resultado obtenido. “La idea surge cuando a la muerte de nuestra tía nos ponemos a recoger la casa, encontramos tantas cosas tan interesantes que pensamos que sería un buen homenaje hacer algo con ello. Esto es una parte muy pequeña de lo que Anita tenía. Seguro que desde dónde esté estará feliz”.
Anita García Fernández nació en Casares (Quirós), da sus primeros pasos como modista en Bárzana para después trasladarse a Gijón y a Oviedo. En 1950 obtiene el título de Corte y Confección ligándose a la empresa Martí de Barcelona. Tras un tiempo de práctica realiza estudios de Diseño en la Escuela de Moda Felicidad Duce (Feli) también en la ciudad condal. En 1969 instala su taller en la calle Fray Ceferino de Oviedo y abre una Academia de Corte y Confección. En 1970 su hermana Amalia se incorpora a su equipo. Entre los años 1980-1995 se trasladan a la calle Campoamor dónde continua su actividad hasta su jubilación. Mujer inteligente e inquieta desarrolló su trabajo siempre innovando y buscando inspiración participando en diferentes jornadas profesionales del diseño y la moda.
La muestra en la que se ha representado parte del taller, la mesa de cortar y los patrones, los maniquíes con los modelos listos para entregar a las clientas y el pequeño espacio en el que Anita repasaba fechas de entrega, facturas e ideaba futuros modelos, quiere ser un reconocimiento a todas aquellas mujeres, muchas de ellas sin salir de sus aldeas, que aprendieron a coser como una tarea más de su condición de ama de casa. Mujeres, que llevando la economía familiar, realizando labores de huerta y trabajando con los animales, además, tenían tiempo para remendar un calcetín o darle la vuelta al cuello de una camisa gastado por el uso. Muchas de esas mujeres, auténticas artesanas, hacían su aportación económica a la familia confeccionando piezas de vestir para las niñas y jóvenes de la aldea. Vestidos que estrenaban coquetas los domingos o el día de fiesta grande. Zulima de Rano que llenaba su casa de aprendices que bajaban de los pueblos del concejo o Fortunato, el sastre, son algunos de los nombres a los que también se homenajea con este trocito de historia. Maestras y aprendices, modistas y sastres, patronistas y pantaloneras, todos ellos escriben en sus talleres cientos de historias personales, cientos de sueños de novias, de jóvenes, de niñas de Primera Comunión entre hilvanes y entretelas, ojales y dobladillos, composturas que convertían las prendas en especiales, acompañados por el familiar sonido de la máquina de coser que, normalmente de noche y al calor de la cocina de carbón daba forma a los sueños de ir a la moda y ser única entre todas.


