Vistas de página en total

viernes, 9 de febrero de 2018

No olvidar es la promesa. Apuntes sobre el pueblo saharaui y su causa.


Entre los pasados días 9 y 13 de enero, una delegación asturiana encabezada por el consejero de Sanidad, Francisco del Busto, visitó los campamentos de Tindouf (Argelia) en un viaje institucional. Un total de dieciséis personas representantes de distintas instituciones asturianas integraban este grupo. Entre ellas, María José Miranda, vicepresidenta de la Junta del Principado y concejala de Urbanismo en el Ayuntamiento de Grado que acudió por delegación del Presidente de la Junta del Principado, Pedro Sanjurjo quien excusó su presencia por problemas de agenda y Eva Martínez, Teniente Alcalde del Ayuntamiento de Quirós. El grupo que hizo un viaje mucho más largo del espacio físico que realmente separa nuestra comunidad de los campamentos y no sólo por la realidad que se vive allí, en palabras de Martínez “tardamos casi tanto como si hubiéramos ido a Australia”, se alojó en domicilios particulares lo que hace que la experiencia sea más humana creando vínculos que hacen el trabajo más cálido.
Pero ¿cuál era la finalidad de este viaje? El Ayuntamiento de Quirós formaba y forma parte de la llamada PACISPS (Plataforma Astur-Cantabra de Instituciones Solidarias con el Pueblo Saharaui). Una plataforma política de instituciones asturianas solidarias con la causa saharaui en la que en el origen también estaba Cantabria. Cuando Eva Martínez entra en política en 2007 la nombran tesorera de la mencionada plataforma. “Entre los años 2007-2012 fui tesorera y coordinaba de alguna forma el funcionamiento de la Plataforma en Asturias. Los ayuntamientos aportaban una cantidad en relación al número de habitantes, por ejemplo, Quirós aportaba 100 euros. Habría unos cincuenta ayuntamientos implicados. De la zona, Quirós, Proaza, Santo Adriano y Grado entre otros. Con la llegada en 2011 de Foro al Gobierno del Principado hubo cambios y quedé prácticamente sola, como tesorera con el apoyo de Foro Gijón. Con la gente de Gijón y Jesús Barbao (exalcalde de Morcín y que formaba parte de la Junta Permanente) se planteó qué se podía hacer con el dinero que había. Hablamos con Cruz Roja y con el Hospital Central de Asturias y se llegó a la conclusión que lo mejor era destinarlo a proyectos de salud. Se traspasó el dinero a Cruz Roja. La Plataforma se durmió pero nunca se disolvió, a la espera de un momento político más propicio para volver a arrancar el trabajo.”
Para María José Miranda y Eva Martínez ésta era la primera vez en estos territorios y sus impresiones son muy semejantes.
A nivel autonómico, María José Miranda nos cuenta que en la Junta del Principado se hace frente común con el Pueblo Saharaui y todas las propuestas se aprueban por unanimidad, al tiempo que destaca el trabajo del llamado Intergrupo Paz y Libertad para el Pueblo Saharaui que está integrado por parlamentarios pertenecientes a diferentes grupos políticos. De su experiencia de estos días le queda claro lo siguiente “los saharauis diferencian mucho entre la solidaridad de la sociedad civil y la falta de compromiso del Gobierno Central que dista mucho de la del Principado de Asturias que desde siempre es uno de los más implicados con el pueblo saharaui.”  A nivel personal, nos cuenta que viene tocada, pero no mal. “Aún estoy aterrizando lo que pasa es que luego la vida te va llevando y vuelves a tu rutina. Vengo admirada de la capacidad que tienen para organizarse y sacar adelante la vida en un territorio tan hostil, también del sistema educativo que podían copiar alguno de los países occidentales. La educación es el pilar de su supervivencia. Y vuelvo avergonzada de mi país, que no acaba de solucionar el tema, del muro de 2720 km de longitud que construyó el ejército marroquí y que ha dividido literalmente a familias y luego de la falta de respeto de los Derechos Humanos de los saharauis que viven bajo la ocupación de Marruecos.” 
Las sensaciones de Eva Martínez no son diferentes, “han sido tres días muy intensos, madrugas mucho, te acuestas tarde. Me quedo con el cariño y la hospitalidad de la gente y con la convivencia maravillosa entre el grupo que fuimos. En negativo destacaría la falta de responsabilidad del Gobierno Central. Nos queda pendiente una reunión con las mujeres que son las que tiran del carro y hoy exigen que se ponga una solución a esto. Son 42 años viviendo en campamentos, gente muy formada culturalmente y muy comprometida políticamente que no conoce lo que es estar en su tierra y que quiere volver y que sus hijos tengan la posibilidad de crecer allí.”

Que este viaje suponga un nuevo comienzo sumando voluntades en pos de la consecución de compromisos políticos a mayores es un reto. El nombramiento como Delegado del Pueblo Saharaui en Asturias de Yahya Edjil también es un revulsivo para despertar la actividad de la Plataforma. “Mucha culpa del parón fue de los responsables saharauis de estos años que no se involucraban en el proyecto”, nos cuenta la Teniente Alcalde quirosana “ahora parece que la colaboración va a volver a ser estrecha.” La tarea pendiente e inmediata es realizar una reunión para actualizar los estatutos, que se ha programado para el presente mes y hacer un plan de trabajo, moverse a nivel de Ayuntamientos, sumando a la causa saharaui, el proyecto de Vacaciones en Paz y los diferentes proyectos de salud que vayan surgiendo al mismo tiempo que incorporar a la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui. “Tenemos que actualizarlo porque la salida de Cantabria no está recogida en los estatutos y junto a los ayuntamientos, los sindicatos que están los dos más importantes y el Gobierno del Principado de Asturias, aunar fuerzas y no dejar atrás la promesa de “NO OLVIDAR”. Los saharauis todo el tiempo te cuentan la historia de su pueblo, pero, sobre todo, te piden que no los olvidemos y que lo contemos a nuestras familias, amigos y vecinos. Esta gente no vive en un país pobre. Mientras su territorio es rico, ellos viven de la ayuda humanitaria. Está fuera de sus tierras porque el Gobierno español los abandonó a su suerte. Su futuro pasa por España con acuerdos de colaboración, por eso es tan importante lo de “NO OLVIDAR" que repiten las dos casi en una única voz.

lunes, 5 de febrero de 2018

Caen cuatro copos y se colapsa todo

Llevo desde el viernes recreándome en el fantástico paisaje que dibuja la nieve a mi alrededor. Pueblos quirosanos pintados de blanco que provocan admiración como si de un cuadro se tratara. Es guapa la nieve, ¿verdad? Mirarla desde casa en las redes sociales, ver nevar desde la ventana de la casa de aldea que nos cobija, calentinos con la chimenea encendida, la despensa provista, un buen libro y un chocolate caliente. "Fantástico plan", me dicen mis amigos urbanitas, pues sí, "pero a mí dame la playa" añaden.
Trabajando ayer en la retirado de árboles de la carretera

 Este finde ni yo, loca aventurera, me he arriesgado a coger el coche y subir a Salceo, ni con botas de agua y polainas me he atrevido. Me he quedado en Oviedo, con los pies y la cabeza calientes porque es que "caen cuatro copos y se colapsa todo". Y luego va y dice la gente que nos quejamos mucho y que hay que tener paciencia. Paciencia con la nieve, con los medios escasos o con la falta de previsión de estos fenómenos cada vez más extraños pero que, a veces, ocurren, sobre todo, en invierno que vienen anunciados con tanta antelación que ya nadie da crédito a las previsiones adversas y claro, luego pasa lo que pasa.
Contaban las hermanas de mi padre, (vivieron tres en Salceo hasta prácticamente el final de sus vidas, no hace tanto tiempo, aunque realmente fue en el siglo pasado), cuando nevaba en el invierno y las llamábamos por teléfono, aquellos teléfonos de pared que había que marcar, que salían de casa entre la nieve aprovechando los caminos que hacían las vacas cuando iban a beber al Reguerón. Porque hubo un tiempo, no hace tanto, en que la nieve cubría más de un metro y la pala no subía a los pueblos. Los vecinos se pasaban entonces días incomunicados porque no había móviles, ni Internet, ni quitanieves como ahora, la luz era de 125, marchaba y había que confiar en que volviera pronto, con suerte, no había tele y la gente se acostaba al oscurecer y me imagino que alguno rezaría para que dejara de nevar aún conociendo lo importante que era la nieve para la pación, para los manantiales, para limpiar... Sí, eso pasaba no hace tanto y si la vida ha evolucionado para mejor ¿cómo es que "caen cuatro copos y se colapsa todo"?
Escribo esto porque desde el viernes en Quirós y en los concejos vecinos se ha ido la luz intermitentemente en todas las aldeas, no ha subido la pala a otras muchas, los niños no han ido al colegio bien porque no ha habido transporte escolar, bien porque los padres con buen criterio se han curado en salud "no vaya a ser que bajen y luego no puedan subir" y hoy, comienzo de semana, los árboles sobre la calzada y los argayos han cortado las ya precarias carreteras de la zona. Pero es que claro, "caen cuatro copos y se colapsa todo", los vecinos no llegan al trabajo, el ganado sin atender y los operarios del Ayuntamiento no dan abasto, porque esos sí están al pie del cañón intentando solventar lo que otros no pueden o no quieren y seguramente porque no son ellos quienes tiene capacidad para decidir, disponer o administrar realmente medios materiales y personales. Nada, si es que "caen cuatro copos y se colapsa todo".
Foto Pelayo Alonso

No puede ser esto. No puede ser que lleven días anunciando la llegada de un frente polar y no se prevean cosas. No puede ser que se vaya la luz una y otra vez con los recibos que se pagan. No puede ser que debido a la mala cobertura no se pueda dar parte al 112. No podemos tener las carreteras que tenemos, ni los bosques abandonados que arrojan hastiados cadáveres de árboles a la calzada. No puede ser que queramos hacer lo rural atractivo y luego "caen cuatro copos y se colapsa todo". No voy a hablar del Huerna, ni de Pajares porque eso también válgame Dios. Voy a hablar de lo mío, sí, desde Oviedo (lo reconozco), pero solidarizándome con mis vecinos quirosanos, los que hoy ayudaron a sus operarios a quitar los árboles caídos en la carretera de Ricao a Santa Marina, de las madres con niños sin luz en casa contando las horas, de los ancianos que no pudieron salir a la antojana de casa porque la nieve les escondió les madreñes.

Foto José Álvarez

Cuando os digan que tengáis paciencia, rebelaros coño que estamos en el siglo XXI y no puede ser que "caigan cuatro copos y se colapse todo".
Al final va a ser verdad lo que dice Julio Llamazares autor de "La lluvia amarilla", "hay una España que viaja en vía estrecha a la desaparición" y añado yo, una España que no le importa a nadie y parte de ella está en la montaña asturiana. No sé si estaremos a tiempo de enmendar nada.